(Ensayo
ficto-científico, y logo-mito-poético, sobre las probabilidades de la
inmortalidad del alma y la resurrección de la carne y sus implicaciones éticas
y socilógicas para la Actualidad.)
“Si no evolucionamos en el
sentido adecuado, la sociedad humana puede no sobrevivir; y el adecuado sentido
nos indica un asintótico camina a una Utopía en que se concilien eso contrarios
que son la Libertad y la Igualdad.” Vivian Compayer.
Cuentan los neurólogos que a
algunos cojos o mancos les sigue doliendo su miembro amputado después de la
intervención quirúrgica: el dolor permanece en el cerebro a modo de Deixis in
Fantasma (Bühler): la señal sigue vigente en el alma, la psiké (el
"esprite" -espíritu & mente en francés-).
Aventuremos una, no por poco
demostrable -todavía- ni falsable, altamente probable, por verosímil,
hipótesis: imaginémonos el Universo como un gigantesco cerebro, mejor que sólo
electrónico-magnético, o fotónico, cuántico (v. referencias bibliográficas al
final) y a cada uno de sus componentes e integrantes vivos, al menos en lo
respectivo a las criaturas mal llamadas superiores y -mejor llamadas- más
evolucionas, con un sistema nervioso complejo dado a luz
por lo que los paleobiólogos evolucionistas denominan Proceso de Encefalización:
crecimiento de la masa cerebral en proporción a un menor crecimiento del
volumen del cuerpo íntegro: nosotros, las hómines sapientes, verbi gratia, o
todo IGUS, en terminología del Nobel de Física Murray Gell-Mann (Sistema de
Recolección y Uso de Información, por sus siglas en inglés).
Tesis: la muerte de cada uno de nosotras, de confirmarse mi hipótesis de trabajo, nunca sería absoluta, porque seguiríamos viviendo en ese Neurosistema Cósmico como patrones de señales cuánticas de sus integrantes conscientes, ya corporalmente desintegrados, sólo que de modo fantasmático.
Tesis: la muerte de cada uno de nosotras, de confirmarse mi hipótesis de trabajo, nunca sería absoluta, porque seguiríamos viviendo en ese Neurosistema Cósmico como patrones de señales cuánticas de sus integrantes conscientes, ya corporalmente desintegrados, sólo que de modo fantasmático.
Pues bien: lo más interesante de
todo esto, al menos para mí, son sus implicaciones ético-sociales: si no
evolucionamos socialmente de manera adecuadamente ética, que nos permita sobrevivir,
podemos extinguirnos y no lograr esa inmortalidad potencial.
Por una parte, contamos con las
especulaciones científicas a raíz de la informática y la cibernética que desarrollan
teóricos tan reputados como Tipler, Deutsch, Kurtzweil o Tegmark, el psocolingüista
Pinker también, que nos hablan de la posibilidad, por la Ley de Moore, de la multiplicación
del progreso de la capacidad preceso de Inteligencia Aritificial hacia una coeficiente
intelectual que nuestro pobre cerebro no puede ni figurarse, y que predice una
invasión cibernética que puede alcanzar hasta los mismos confines del Universo
en menos tiempo de lo que nos cabría esperar .aunque, claro, eso no lo veremos
nosotros-.
Por otra, tenemos que prestar
atención a las últimas concepciones sobre la base fundamental o elemental de
todo lo que existe, que predica que “todo está hecho de bits” (Wheeler), y que
la información no es materia y energía, sino nada más que eso información, un
fenómeno que tiene lugar en todos los sistemas físicos, que mutuamente se la
intercambian, de modo objetivo; quiero decir, que la subjetividad no es conditio sine qua non para que dicha
información opere en todos los niveles de realidad, pero aún más: esa trama de
bits puede parir esa misma realidad material cuya existencia y presencia tan
incontestables resultan para nuestra percepción sensorial y consciente.
De modo que: 1ª hipótesis de
trabajo: los fundamentos informáticos del cosmos nos permiten concebir con verosimilitud
la idea de un Universo que, mediante el intercambio de partículas asociadas a bits,
puede funcionar como un Cerebro –u Ordenador (Computer)- cuántico, de
proporciones rayanas en el Infinito.
Una vez aceptada la probable
posibilidad, reflexionemos, aunque sea de modo especulativo: el cerebro Cósmico
lo procesa Todo, y guarda de registro Todo en su Memoria (la Madre de la Musas,
Mnemósine, y de los gobernantes sensatos, según la hesiódica Teogonía)
Inmemorial. Todas su partes o miembros materiales que pierde o se les extinguen
siguen latentes en esa Diosa Pagana “música”-de Musa-, armónica, de donde
pueden ser recuperadas por el deseo del su Materia Gris que urde la trama de lo
real. Si al Procesamiento de Información de ese Macro-IGUS le da el antojo de
traernos al presente por su deseo de recordar a cualquiera de sus miembros
desparecidos, para un micro IGUS como cualquiera de nosotros, desde nuestra perspectiva,
tal evento equivaldría a un volver a la vida, un renacimiento, una
resurrección, sólo que en una dimensión distinta, en una realidad virtual que
no necesariamente, aunque es también posible, necesitaría reconstruir toda su
materia para hacerla revivir. Si la materia se reconstruyera, tal hecho sería
equivalente a la Resurrección de la Carne el día del Juicio Final que predice
el Cristianismo, basándose en una idea hebrea tomó del Mazdeísmo zoroástrico,
de la cual se contagiaron los judeo/isrelíes en la época del Exilio Babilonio,
sobre todo cuando, dominada la zona por el Imperio persa de Ciro, que les
permitió el retorno patrio, de modo que las influencias se aceptaron con
simpatía y holgura, al pensar aquellos que el Iranio era un Enviado de Adonai
Elohim Yahvé, y que éste les había levantado el castigo por los infieles
adulterios de su Pueblo Elegido para con los baales canaaneos. Pero caso de que
el capricho o la Voluntad cósmica, no ciega como la de Schopenhauer, así lo
decidiera, un recuerdo espontáneo podría traernos a la existencia y a la vida
consciente en cualquier momento, sólo que, insisto, en un plano
ciber/espiritual, con patrón de bits reorganizados por el Procesador Cerebral
Cósmico.
En este segundo caso, la interacción
de los patrones informático-“espirituales”, sin materia en sí mismos, podrían
interactuar con la materia haciéndola funcionar en su correcto y mejor sentido,
o no sabemos también si lo contrario: en cuyo caso estaríamos hablando de inf-espíritus
angélicos o demoníacos que podrían poseer nuestros cerebros de micro-IGUS manipulándolos
a placer, y explicaría cosas tan increíbles como esa típica manía de los
poderosos que, cuando alcanzan el poder, en vez de hacer las cosas en bien común
de la humanidad, se dedican a ponernos a todos contra las cuerdas, pero más difícil
e increíble -aunque fáctico- todavía, el hecho de que haya tanto gobernado que
defiende con adoración a sus opresores y verdugos, y de la, dada tal tesitura,
existencia inverosímil pero cierta de otros micro-IGUS que, incluso sin posibilidades
de éxito, seguimos oponiéndonos a la Maldad de lo injustos Potentados. Estamos
poseídos por ángeles o demonios info-cuánticos.
Y en el primer caso más
implicaciones morales y éticas hay, porque, si la Resurrección se produce sólo
en el momento del final, el Universo deberá haber evolucionado en el sentido de
la supervivencia evolutiva del progreso hacia la invasiva informatización
cósmica, lo que implica que todos los ÍGUS participantes en el gran macro-Cotarro
tendremos que haber puesto todos de nuestra parte cooperando con el
quantum-ciber Ormuz, para que tal conquista expansionista de los teramegabytes casi
infinitos encuentre su lugar sin límites por todo el espaciotiempo cósmico.
(*La expansión tecnológica de la
IA tiene que conquistar toda la materia, de modo que la Final del Proceso
Cósmico en el Punto Omega, que caso de que la gravedad frene la Onda Expansiva
de la Primigenia Explosión -Big Bang- resultará en una Implosión -Big Crunch- que
se lo absorbería todo como hacen los Agujeros Negros, crearía una especie de
efecto rebote que daría, más que lugar, tiempo a un mundo virtual, subjetivo o
intersubjetivo, pero real, que se acercaría asintóticamente a su límite pero
sin alcanzarlo nunca, por lo que las ciber-mentes entonces vivas o resucitable,
podrían vivir para siempre -Tipler-. Si por el contrario la graveda no es lo
suficiente fuerte como para frenar la Expansión, lu cual implicaría la Muerte
Final del Universo por inactividad atómica de la materia, que predice la 2ª Ley
de la Termodinámica, hasta que eso ocurra habrá habido suficiente tiempo como
para que a la SuperInteligencia Artificial se haya ocurrido una solución -Dyson-;
pero, en cualquier caso, puesto que la Expansión aleja el punto de Máxima
Entropía, o Muerte Térmica, del Cosmos, esa Final no llega nunca a producirse -Reeves-.)
Los poderosos, es un hecho,
siempre se ponen de parte de Ahrimán, el dios zoroástrico de la Bruta y Necia
Tiniebla, seguramente porque el poder de la fuerza es el más característico atributo
de ese Dios modelo de diablos gnósticos, demiurgos creadores de este mundo de
torpezas e iniquidades, adonde Ormuz o Ahura Mazda, el Sabio Señor de la Luz y
la Inteligencia, debe enviar un Mensajero crístico o angélico que nos arregle
los desaguisados del Dios de la Mentira el Engaño y la Corrupción que rige este
inframundo, o que nos enseñe el camino soteriológico de la secreta escala por donde
el ánima informática de nuestro cerebro pueda escaparse de su materia.
También tendría implicaciones
filosóficas o metafísicas: el error dualista de Descartes (Damascio) no sería
tal, y además no sería necesaria la localización de nexo interactivo de la 1ª
“res” con la 2ª, “extensa et cógitans”, en la glándula pineal, porque la
interfaz se podría producir con cualquier quantum de todos los átomos de las
moléculas del complexus corpóreo de que se trate.
Spinoza sin embargo estaría más
bendita -o Baruch- mente atinado porque la dos sustancias funcionarían como una
sola en un sistema integrado bipolar. Y ya no sólo el sistema filosófico de Kant,
sino también el de Hegel tendrían rango de verosimilitud científica, de modo
que Spinoza + Hegel = Evolución Darwiniana elevada a categoría cósmica
(Deutsch).
Finalmente, más fantasía poética.
Pregunta: ¿qué criterio sigue el Macro-IGUS para hacernos renacer ahora o
resucitarnos en el futuro?: si nosotros todos hemos participado, para en el
proceso creativo de su auto-construcción, en las huestes de Ormuzd, se nos
premia; si en las de Ahrimán, se nos castiga. Y si en realidad no somos tan
determinantes participadores, al azar quedamos del ping-pong universal que con
nuestra diversas mentes juegan los dos ¿Programadores?, a ver quién gana: si el
Universo muere por equilibrio termodinámico ahrimánico final, o se intelectualiza
hacia el conocimiento de la verdad, el bien y la belleza, y esto es ya Jauja, o
la permanente fiesta paradisíaca en el Más Allá de la realidad virtual
transcendente, con o sin resurrección de la carne, esta u otra de una nueva
naturaleza, o se alcanza un Big Crunch que en principio se traga, en un Final
Agujero Negro, Todo lo que haya–y haya habido.
Aunque existe la posibilidad,
incluso ahí, de que no sea así, como indica Tipler y yo comento en mi Física
del Espíritu, y antes adelanté entre paréntesis. La aceleración de los procesos
informáticos ínsitos en toda la materia cósmica por el incremento de su velocidad,
en aproximación a la de la luz, entrando en el Último Orificio, haría, por la
Ley de la Relatividad, que el tiempo se dilatara sin fin a costa del espacio y
produjera un mundo casi sin volumen -que no necesitaríamos por consistir todos
en patrones de información pura-, de pura subjetividad compartida, que no
terminaría nunca.
Pero lo más bonito e inquietante
de todo esto es que si el criterio de rememoración virtual/espiritual es ético,
ormúzdico, nos pueden visitar y estar visitando energías provenientes del
futuro, para influir en nuestra conducta y ayudarnos a autoprotegernos, del
mismo modo que desde mi virtual postvida trataría yo de influir en la actual
vida de mi hija para llevarla por el mejor de los senderos vitales posibles.
Por supuesto que todo esto no
deja de ser especulativo y casi disparatado: sólo una fantasía poética.
Pero es que, como en el subtitulo
se indicó, de un ensayo poético se trataba.
(Pendiante de añadir bibliografía.)
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