sábado, 22 de junio de 2019

SOBRE EL CONCEPTO "DIOS" COMO (IN)FORMANTE BIOCOSMOLÓGICO


(V. nota final.) 

Por Hugo de Los 

Ah de Fortuny. ¿Nadie me responde?
A ver en qué nirvana se ha perdido.
¿O le ha explotado el ego y le ha nacido
Un agujero negro adentro adonde,
Absorto en su universo, se me esconde?
¿En dónde se ha metido? ¿Se ha metido
A monje en su privado estado ido?
¿O puede que sü alma ahora ahonde
  Tanto que no ha salido? Si en cabalga-
Dura hipérbaton monto y blando tmesis
A diestro en anos psico- dando a Presis
Y a siniestro y a Dires entre nalga
De gris materia y nalga, y hago salga,
En ristre el calambur con catacresis
Supositorias, luz por anamnesis
De laxado big bang, que Dios nos valga.
   Contesta, dónde andas: 
                                         Bajo vahos
Veristas sobre nubes fantasmáticas,
Junto a las bases quantum-democráticas
De las ondapartículas del Caos
Mínimo en explosión máxima, daos
Cuenta de cuánto se alzan mis empáticas
Soledades a alturas matemáticas
De buen tono de coro en bravas naos
  -Que han descubierto pólvoras y américas
Y huevos de colón en altos rectos:
Orificios de dioses, predilectos,
Ca ponen Huevos Cósmicos de hystéricas
Estigmas Ovariables esotéricas
Diseñadas por Númina arquitectos,
Musa en el fondo, bien si no perfectos,
Rebelados creadores en mistéricas 
    Iniciaciones:
                         Nieto de Leonardo,
Viejo, aprendiz de todo, nuevo nada
Enseño, si, maestro no de grada,
Al parco mando pillo leo pardo
La cartilla, que agosto −y hago cardo
De mi rosa−  el jardín de mi morada,
Si dejo, fresco, el sitio al camarada
−Y no lo dejo en él− julio: me guardo
   De cesáreas soberbias: soy humilde
Ca jamás un hipócrita: no falto
A la verdad si digo que soy alto
Pero fino. Dejadme que me atilde
La sílaba egoísta, como mil de
Cada cien de vosotros, siempre falto
De tanto para ser (de un sobresalto,
Por ejemplo, la vez que se me tilde
  De flaco rico porque ha sido el Gordo
Mío, pobre de mí, según mantiene
La opinión, general). De poco pene
Quien me crea perdido como un sordo
Beethoven navegando solo a bordo
De su nave sinfónica, y condene
Mi genio tras su tapia: me conviene:
Solo y huraño salto al foso, al fiordo,
  Al mar, al oceäno, a los abismos,
Al non plus ultra y más allá, y fenómenos
Falsos vïolo o crasos anadiómenos
Penetro agudo velos o espejismos
Que cree el vulgo realidad, los mismos
Que impone el Coco que mis prolegómenos
Al Trasfondo se come, como cómenos,
Como si nada fueran, siendo sismos,
  La moral que, si brava, vibraría
Rebelde a su censura, contra el enza-
Patamiento del alma, que comienza
A tragar demasiado en pro del Guía
Del vulgo, al que intimida la herejía,
Al aún no demos ser, de Neoprovenza:
Todo Estado es rüín y sinvergüenza;
Un Estado moral, qué tontería.

(F. Fortuny, Canto I de “El laberinto de Fortuny” en Gaya Ciencia, Centro Cultural de la Generación del 27, Málaga, 2015).

            Cito ampliamente este fragmento de Fortuny por la idea contenida en una semasia seminal en la 3ª estrofa: “las bases quantum-democráticas/ de la ondapartículas del Caos” que dan lugar -y tiempo-, en la 4ª, a “Huevos Cósmicos/  De hystéricas/ Estigmas Ovariables” -nótese la androginia del tropo: alusión a los Testículos y al Hýsteron griego, Útero-, protagonista de tantas míticas cosmogonías, "de hystéricas/ Estigmas Ovariables esotéricas/ Diseñadas por Númina arquitectos,/ Musa en el fondo (…)” -y nótese tmabien el tambie en la 2ª aunciciado y, aquí, insinuado calambur "Ovariables"/ o variables (susceptibles de ser vaiadas en ovarios)-, que florecerá en las siguientes como razón poética de una rebelión anarquista o, mejor, demarquista, “contra el enza-/ patamiento del alma” (nótese la enfatiquísima tmesis, que ya anunció usaría en la 2ª, que suelen mantener a los demoi en su condición de vulgus, cuando se emperran en apoyar a sus opresores acro-jerárquicos, y su metáfora metonímica denigradora: el enzapatamiento es del alma o la psiké que, tradicionalmente sita en el corazón y actual y neurológicamente en el cerebro, ocupa el lugar de los pies -alusión al giro: pensar con los pies, pues- “en pro de Guía”, sic, con mayúscula: Leader, Fürer, Duce, Conducator).
            Y lo hago sobre todo por sus implicaciones teológicas, o teologomíticas, en el sentido en que ambos usamos es término, aunque con la párvula diferencia de que, pese a que yo sí soy psiquiatra, lo uso más en sentido filosófico y él en psicoanalítico lacaniano: el gran Otro del maestro francés es simbólico -o simbológico logomítico, como preferimos decir, pues, en tanto que todo mito es desarrollo narrativo de un símbolo (Durand) y vela lo Real (que nosotros preferimos llamar la Verdad Velada, tomando el adjetivo en este caso del físico D’Espagnat -Le reél voilé-), tiene, por lo tanto, sólo tiene existencia psicosocial, superegoica y superestructural, mientras que como, doctor en filosofía de la ciencia y en teología, yo tiendo a ver en nuestra “logomítica” más bien un método de orientar la búsqueda de lo que llamaré Sentido Cósmico, que según ciertas propuestas de la cosmofísica estándar, puede tener que ver con lo que se ha denominado Principio Antrópico: el Universo es como es, PORQUE, de no ser así, no estaríamos aquí para preguntarnos por ese Porqué.
       La idea que me sugiere se basa en una serie de conversaciones, pláticas y diálogos que mantenemos desde hace muchos años por diversas vías, y será tal que así:

         Desde siempre los poderosos ubicaron a Dios Todopoderoso en la cúspide de su pirámide jerárquica, y hasta llegaron a concebirlo tan superior a todo que lo pusieron por encima de la naturaleza, y lo hicieron sobre-natural.
            Y en nombre de Dios (y de la Patria y el Rey) han ido los tales potentados cometiendo tantos crímenes de lesa humanidad y de lesa naturaleza, esos crímenes ecológicos que ahora los fascistas neoliberales niegan, que incluso los seres humanos genéticamente determinados para entrañar una inevitable vena mística heterodoxa ˗como todas las místicas, al menos al principio: que hasta s. Juan estuvo en la cárcel˗ hemos tenido que apostatar de toda fe, sustituyéndola por una búsqueda asintótica ˗progresiva, aunque utópica˗ de conocimiento.
            El término Dios es voz latina/indoeuropea, etimológicamente relacionada con la luz de Día y, por ende, con el concepto de iluminación: se trata de encontrar en la filosofía y en la ciencia, o en la folosofá de la ciencia,  otra vía iluminativa.
            Pero el concepto primigenio que parecen haber concebido la hómines, u homínidos, anteriores al invento de la escritura, está más bien relacionado con el término Brisa o Soplo, en latín Spiritus u arcaicamente Anima, de donde alma, en griego Psiké, de donde psíquico o psiquiátrico.
            Las auras y los céfiros, los austros y los bóreas, parecen haber sido por analogía metafórica lo más parecido a lo que luego se llamaría Dioses: unas fuerzas invisibles que animan, ponen en movimiento, vivifican las cosas.
            El gran descubrimiento del s. XX es que el Universo es dinámico y evolutivo: está animado por una oscura energía cósmica desde su Origen, hoy conocido como Big Bang, hace unos 14.000 millones de años.
            Se impone, pues, la gran pregunta ˗es decir: sin respuesta˗ científica y filosófica:
            Qué anima al Cosmos.
            Todos los vientos provienen de Eolos.
            A Quien es forzoso colocar míticamente antes del Big Bang, soplando aire en miles de millones de burbujas siderales, como prosopopeya metafórica de esa Energía Oscura, que Einstein llamó Constante Cosmológica.              
            La otra alternativa nominal sinónima de Dios es Numen. Los Númina siempre fueron Dioses de la Naturaleza, nunca nadie dijo de ningún Numen que fuera un ser sobre-natural.
            Ese Viento, símbolo tan propio del simbolismo poético de León Felipe, que infla y organiza dinámicamente el Cosmos, es también el Logos de su Evolución vivificante, que lo lleva hacia la vida y la conciencia inteligente y autorrflexiva.
            Yo propongo a Eolos como Numen moderno, en tanto que Alma del Universo.
            Pero sobre todo porque sé que en ese Dios no va a creer nadie, dado que NO existe, ni puede existir, como no sea en sentido figurado, poético, nunca literal.
            Y además, y puesto que es figura o tropo, o figura trópica, de un nouménico, o pre-fenoménico, sustrato causativo cuántico, fundamento elemental de todo, sería tropo-figuración de una Base antes que de una Cúspide o Vértice de la -caso de existir-  simbológica -fantástica- cósmica Jerarquía piramidal y, por ende,  una Entidad o Sustancia -aristotélica ousía: materia y forma, hoy mejor decir formación, o incluso información, continua cuántico/democrática.
            Tal vez es esa una manera de darles un buen soplido o sopletazo iluminador a los fascistas antiecológicos que tanto proliferan en los últimos tiempos.     

(Nota final -por F. Fortuny-: publico aquí este comentario de mi querido amigo íntimo Hugo de Los, aparte de por ese ápice de vanidad narcisa a la que todos tenemos derecho, por agradacerle la humildad de no mostrarse como el verdadero creador de la Logomítica, y de la idea teológica de un Dios demárquico, más que democrático (porque jratos es poder y arjé es tanto príncipe como Principio), como necesario concepto de un Numen de Sentido teleológico y omeguiano (de punto Omega -Theilard de Chardin, Tipler, Deutsch-) que sustituya la concepción tradicional -y tradicionalista- de un Dios Soberano como Dueño de un Pueblo Esclavo por la más actual y relevante de un Dios Soberano como Pueblo/Demos que no alcanza su dimensión teologal mientras no se reconozca en el self junguiano seminal de su alma, más allá de personalidades personajiles de las personae -máscaras y caretas- exteriores e interiores como idéntico al Princeps/Principium Universi, como identidad o ecuación atman = Brahma de la teomitología, o teologomítica, hindú, haciento un Examen de Conciencia de su Profundidades psíquicas, una lúcido Acto de Contrición quasi místico; o, en su sabio defecto, al ateísmo ramplón y fideísta (propio del ateo que cree ciegamente en la inexistencia de Dios, sin admitir ninguna matización reflexiva y dialogante sobre este humanísimo y antropológico -y antrópico- Significante, que apareció con el lenguaje y la hominización, y que con no poca frecuencia, al quedar vacío de sentido desde la logomítica Muerte de Dios, ha conllevado a tantos en no escasas ni raras veces a depresivas o desesperadas -e incluso inmorales- actitudes inquisitoriales que frisan en el más intolerante de los fascismos o estalinismos inconscientes).
           

No hay comentarios:

Publicar un comentario