viernes, 17 de febrero de 2023

LA FRUSTRACIÓN DEL BODHISATVA

La receta mejor es la de Buda:

decepciona el deseo, y nos deprime

la decepción o frustra, y no hay ayuda

contra la depresión: lo más sublime

es ser la nada muda

  sintiéndola; el deseo nunca sacia,

ni aun satisfecho, porque satisfecho

un deseo, otro nuevo nos desgracia

con su testarudez, como el arrecho

de un fauno, o contumacia,

  por fiasco, insuficiencia: nunca anhele

nadie nada, o la sea o el vacío

que oculta Maya  o la Ilusión, y dele

grado justo a su mérito baldío,

mediático o de tele.

  Hay sin embargo un opilación y atasco

en la vía, o cultivo, hasta el nirvana

o la iluminación: miro con asco

este mundo, que en vano es cosa vana

si nos huella su casco

  hendido, y es deber cantarlo, al menos,

a ver si lo conciencio, que los media

las conciencias deforman, pero ¡buenos

para pensar estamos! Una acedia

vaga nos hace ajenos

  a nuestros intereses más humanos

y no sabemos distinguir lo justo

de lo inicuo, y cedemos ante enanos

de engrandecido y oneroso gusto

de guita solo, que hanos

  vendido, desde homínidos, o antes

-vete a saber cuándo empezó el concierto

de la desigualdad, desconcertante

por la traición del Rey, astuto Tuerto

entre ciegos sin plante-,

  y comprado de esclavos en barato,

y aun nos induce a odiar al buen amigo

-que desunidos somos como el hato

que adiestra su pastor con su castigo

fomentando el innato

  miedo cerval a lo se desmarca

del marcaje a pedradas (que es de piedra

el término divino del monarca,

adiestrador de medios, o el que medra,

y representa el carca)

  que nos hace correr a la cabila

u horda o tribu, refugio ante el extraño,

por número de iguales en su pila

defensiva, y sentimos desde antaño,

cercanos al gorila

  o al chimpacé, desde australopitecos

por los menos, mirando la sabana

donde acecha la fiera, sobre flecos

invertidos de pasto, con la gana

enderezada, entecos

  de cuerpos y conciencias, y elegimos

al más fuerte guerrero por defensa

contra las competencias por los limos

del Nilo, y él nos vende, y no se piensa

que aceptamos sus timos

  y pirámides; viene Zaratustra

a invertir jerarquías, y se pasma

la agregación beneficiaria, y frustra

su intención, porque cree en un Fantasma

o Deava, que lustra;

  o un valiente descubre un continente

y esclavizamos a su gente, y luego

en cadenas acaba aquel valiente

y se forran sus reyes, y el borrego

aplaude, pobre gente;

  o por industria nos hacemos ricos

y hay más pobres que nunca y son más pobres

que nunca como siempre, y muchos chicos

cargan a pocos grandes, que sus sobres

secretos cobran, picos

  y pluses, rapiñados del tributo,

y con pública pasta se financia

su partido plutónico y poluto

que ambiciona el Poder, y huele a rancia

codicia de su Pluto

  Patrón canino. Empero, no se aprende

de la experiencia histórica: Del caos

siempre ha nacido un orden, y el que entiende

por listo lo acapara. Liberaos

de una vez: Siempre os vende

  la clase dueña al bárbaro, si llega

la derrota, y se salva, como lista,

y pagamos contentos, como ciega

multitud, su gestión capitalista,

en apocada entrega.

  Pero ni caso. Y es entonces cuando

por no sufrir, me centro en el trasfondo

de mi Yo, por si puedo, contra el bando

masivo, hallar el mundo que me escondo

a mí mismo, en que mando,

  porque allá no soy yo, sino la Mente

Universal que late en el Abismo

Primigenio y nos crea, aquella Fuente

en que estábamos juntos siendo Él Mismo,

el siempre Diferente.

  Pero en vano es buscar: Yo sé que existe

o existió y es eterno, pero al cabo

de invocar su Camino, quedo triste

por chasco, mal sujeto por su clavo,

en jaula, sin alpiste:

  y el pájaro no vuela ya y, si canta,

con las alas atadas y la cola,

se ahoga con un nudo en la garganta.

Y, aunque templa su voz, que altiva engola,

la bandada se espanta.

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