Quien quisiere ser Góngora en un día
Quevedo
Quien quiera ser montero
en un minuto
acepte esta receta:
escóndase en su bosque de maceta
y bonsáis, y un canuto
use para la O de su María
que sumaría 0,
si críticos no hubiera en candelero,
siendo sólo bujía,
por él alzados como en 18
de Julio, para loa
de su pesebre y pedestal de boa
transilvana, o Pinocho;
y aceche general al especímen
luminoso y lo asombre
con la sombra sombría de su nombre
famoso por su crimen
de azuzarle su cínico silencio
de censura inquiriente,
no le vaya a salir sobresaliente
la presa; y el asencio
lo drogue de la gloria, espejo iluso
que le dicta, mecano
de su maquinación, su soberano
Poder zurdo y de Ayuso;
y luego escriba cualquier cosa, escriba
del faraón, él mismo,
y con canalla, zorro, su cinismo
como verdad exhiba
absoluta, como de Apocalipsis,
Revelación o Tele,
y mate la poesía, que le duele,
del rival con su Elipsis.
Y, Suso en su pirámide de Egipto,
o dentro, su jauría
ladre alto con etimología
de la voz eucalipto
(cubierto bien -del fuego de la crítica
cruzado, en tierra santa-)
que da igual lo que cante, si es que canta:
será santo, y su mítica
situación, como asunto de los medios
y los fachas, mediáticos,
los éxitos anulen democráticos
y olvídense los pedios,
contra medidas, metros; y pedestres
cuadrúpedos versículos
o versillos, parásitos pedículos,
den idilios silvestres.
La gloria es ilusión. Sin ilusiones,
empero, no se vive,
no se puede vivir. Escribe, escribe.
Y cumple sus canones
La gloria es ilusión. Sin ilusiones,
empero, no se vive.
No pierdas la ilusión: Escribe, escribe.
Pero no sus canones
de canalla del Kan sigas por cánido:
reptar no te hace falta.
Curvatura cometa de peralta,
si no derrapa, iguánido
o terrible lagarto o solo cebro
con vocación de hipo.
Hipóstasis del Capo Prototipo,
de las mafias Cerebro.
(Nótese el metaplasmo del acento
en "cánones": se tira
al arte de escribirse de mentira).
Llévese -al fresco- el viento.
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