miércoles, 22 de febrero de 2023

EL EXTRAÑO TRASFONDO

 El sentido común toda experiencia

confirma, contrastada con el celo

ajeno: sale el sol en apariencia

y cruza al día el cielo.

  Pero lo no común no siempre es falso:

no es el sol quien se mueve: lo que gira

es la Tierra; y se dijo, y el cadalso

de la censora pira

  Oficial quemó a Bruno, y Galileï

a la fuerza abjuró, y sufrió su arresto

domiciliario, porque así la leÿ

lo tenía dispuesto

  de la Iglesia, ignorante. Josué dijo:

Párate sol. No Tierra. Y es Palabra

Revelada, infalible: lo que es fijo

siga en danza macabra.

  Mirando el subatómico elemento

de la materia, nuestra incertidumbre

se hace objetiva: en pasmo, sin aliento,

por falta de costumbre,

  nos deja la partícula que es onda

ahora -en qué materia-; dos rendijas

pasa a la vez, y si un fotón en sonda

envías, y te fijas,

  a otro, ya no es cosa: si se mide

un rasgo en relación con otro, no se

puede saber del otro, que lo impide,

por mucho que lo acose

  la observación -que, cuando lo detecta,

lo influye y de algún modo modifica

en sus características y afecta,

sea ola o canica-,

  porque así es la materia, no por mella

o falta nuestra: el quantum se conduce

de manera imposible para ella.

Y así es como se luce.

  El fundamento cósmico es extraño

a nuestro hábito cerril. Y pasma.

Su raíz no es materia, es desengaño:

es un terco fantasma

  lo que creemos realidad. Los sabios

toman nota: si amarga el sufrimiento

es culpa de la mente, o de los labios:

todo, al verse, es su invento.

  Sin embargo, sufrir es un embargo.

Nuestro dolor caracteriza al mundo,

como el engaño del que ostenta un cargo:

sé más largo y profundo

  que el Poder del Fantasma, y atraviesa

las apariencias hasta su trasfondo:

ve la extraña verdad que nos procesa.

Cala, cala más hondo.

  Y si te ven extraño, y te bloquea

la majada, o su líder, piensa cuerdo

que la pïara, o la grey, no es panacea

sino de cabra, o cerdo. 

  Sin ánimo de ofensa: no persigo

el insulto: describo una conducta:

al pacífico el vulgo ve enemigo,

y su patrón le eructa

  su veto al indigesto que le canta

la verdad que no quiere ver, espeso

su seso de sonada, que le espanta.

y así, ahí queda eso.

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