sábado, 25 de febrero de 2023

ÉXTASIS GNÓSTICO -SUI GÉNERIS

 Insatisfecho como Fausto, infausto,

muy leído de letras, en la ciencia

busqué lo que no hallaba allá, sin fausto,

con humilde paciencia;

  y ese afán a pacer, con apacible

ansiedad, me llevó los asfodelos,

de jaurías, majadas, comestible.

Vi las estrellas, cielos.

  Ladraban. Me enseñaban el canino.

Ignoraban ser sombras. Fue Afrodita,

para ellos Perséfone, quien vino

para darme una cita

  con el psiquiatra de Platón por guía

de cabalgar Pegasos para jockys,

y del Hades salí de cada día,

orientándome el croquis:

  Ríos crucé de olvido, mas Cupido,

como dijo Quevedo, por Fortuna,

fue invulnerable a aquel activo olvido,

y ahora estoy en la Luna

  como imagen Orlando. De películas

por detrás, al trasfondo, hallé el vacío,

y vi que estaba lleno partículas

ü ondas, pese al frío

  cálidas, virtüales: cuando nacen

se deshacen -que tiempo y energía

forman par, excluyentes-, se deshacen

sufridas en su fría

  nada si nacen: pueden de la nada

nacer si duran breve un solo instante:

su ser le debe al tiempo su jornada,

y el préstamo del dante

  es deuda: el acreedor jamás perdona

-sólo al banco el Estado-, y nada existe

sin tiempo, ni el espacio, que nos dona.

Cuando, no obstante, un triste

  corpúsculo se escapa por efecto

túnel acaso de su vigilancia

puede nacer un cosmos en directo

y en vivo: si se escancia

  una gota por vuelco, ya se escande

por mucho en duración, que larga dura,

al ritmo del reloj, y se hace grande

a fuerza de su oscura

  energía            latente que ya pate,

o luce, y es, y con la nada empata,

pero en desequilibrio, que un empate

total, al fin, nos mata:

  nos apagamos, como el Todo: En tensa

relación, enfrentados en lo adverso,

el concilio buscando, si se piensa,

hacemos universo,

  el suyo cada cual, aun no sabiendo

que el mundo sólo existe en cada vida

particular, diverso, y que su estruendo

de corriente en crecida

  es por choque en común. Y, todo en guerra

heraclitana, sin conocimiento,

cada cual con su mundo a cuestas yerra,

a tientas, tiento a tiento.

  Hay que hacerlos acordes, que se aprende

la verdad cuando, unidos, se investiga

e inventa una teoría, así se hiende

el velo con la espiga

  cultivada, sin hostias, ni censura:

la experiencia, si no es de los expertos,

no es sino error, o es apariencia pura,

y aparición de muertos,

  presumidos, fantasmas, o presuntos,

con perdón, individuos que, sin viernes,

ni el finde alcanzan, ni de mes, trasuntos

de espejismo en alternes.

  Con el Absurdo en interfase formo

un mundo con Sentido por creatura:

me dejo de anestesia o cloroformo,

me adentro en la espesura

  con la Amada, traspaso el aire todo

hasta llegar a la final esfera

y otro modo de no perecedera

hallo música, y jodo

  y éxtaticos llegamos a un orgasmo

de lucidez, que canto, y nadie escucha.

Y, pese a su sordera, me entusiasmo:

Seguimos con la lucha.

miércoles, 22 de febrero de 2023

EL EXTRAÑO TRASFONDO

 El sentido común toda experiencia

confirma, contrastada con el celo

ajeno: sale el sol en apariencia

y cruza al día el cielo.

  Pero lo no común no siempre es falso:

no es el sol quien se mueve: lo que gira

es la Tierra; y se dijo, y el cadalso

de la censora pira

  Oficial quemó a Bruno, y Galileï

a la fuerza abjuró, y sufrió su arresto

domiciliario, porque así la leÿ

lo tenía dispuesto

  de la Iglesia, ignorante. Josué dijo:

Párate sol. No Tierra. Y es Palabra

Revelada, infalible: lo que es fijo

siga en danza macabra.

  Mirando el subatómico elemento

de la materia, nuestra incertidumbre

se hace objetiva: en pasmo, sin aliento,

por falta de costumbre,

  nos deja la partícula que es onda

ahora -en qué materia-; dos rendijas

pasa a la vez, y si un fotón en sonda

envías, y te fijas,

  a otro, ya no es cosa: si se mide

un rasgo en relación con otro, no se

puede saber del otro, que lo impide,

por mucho que lo acose

  la observación -que, cuando lo detecta,

lo influye y de algún modo modifica

en sus características y afecta,

sea ola o canica-,

  porque así es la materia, no por mella

o falta nuestra: el quantum se conduce

de manera imposible para ella.

Y así es como se luce.

  El fundamento cósmico es extraño

a nuestro hábito cerril. Y pasma.

Su raíz no es materia, es desengaño:

es un terco fantasma

  lo que creemos realidad. Los sabios

toman nota: si amarga el sufrimiento

es culpa de la mente, o de los labios:

todo, al verse, es su invento.

  Sin embargo, sufrir es un embargo.

Nuestro dolor caracteriza al mundo,

como el engaño del que ostenta un cargo:

sé más largo y profundo

  que el Poder del Fantasma, y atraviesa

las apariencias hasta su trasfondo:

ve la extraña verdad que nos procesa.

Cala, cala más hondo.

  Y si te ven extraño, y te bloquea

la majada, o su líder, piensa cuerdo

que la pïara, o la grey, no es panacea

sino de cabra, o cerdo. 

  Sin ánimo de ofensa: no persigo

el insulto: describo una conducta:

al pacífico el vulgo ve enemigo,

y su patrón le eructa

  su veto al indigesto que le canta

la verdad que no quiere ver, espeso

su seso de sonada, que le espanta.

y así, ahí queda eso.

EL TRIUNFO DEL PROSISMO

Un tiro de pedrada contra el tanque

del Aristo me eleva,

indignado, a ser digno, y mala nueva

recibo: que imposible es el desbanque

  del número que gana, el Uno, el premio

otra vez, por su coro

elegido, modelo de desdoro

del poder absoluto y de su gremio.

  Todo Poder corrompe: al chabacano

el chabacano vota.

Y, borrego elegido, se encapota,

corona y golpes da: se hace tirano.

  Pero golpe ni da, tampoco guerra,

excepto las civiles

con su guardia subida hasta ser miles

gloriosus, al laurel de marca, y yerra.

  Es gusto de la chusma, que la fama

adora, por indocta.

En meridiana y regia luz pernocta,

por arraigada soñarrasca en cama

  de hetaira -en eufemismo dicha tálamo-,

y que es túmulo en vivo,

no en derecho, si pone al santo estribo

la zorra, y saca punta de su cálamo.

  Pero el santo no es asno, y no lo monta

la relamida nalga,

y libre por el páramo cabalga

excepcional entre la masa tonta.

  El Poder o la fama descerebra

al afamado prócer.

Basa su gloria en aplastar, buldócer,

al que pase del paso de su cebra,

  la que tira del carro (como plebe

del “¡Vivan las caenas!”)

del rey absolutista, por las buenas.

Que se lo lleve el diablo, y se la lleve:

  Adquiere fe la masa por costumbre

herrada en redundancia.

Tiene delante la verdad y, rancia,

prefiere lo que postra en servidumbre.

  Como no me someto al gran Enano

hoy soy un raro tipo.

Pero claro declaro desde el cipo,

mi mojón, que un gusano

  el Árbol roe de raíz a fronda,

y caerá el arborícola

trepado, que ha diezmado el fruto agrícola

con su incultivo, y celo de la ronda

  anti-excepciones de su policía

que siembra prosa sólo.

Es el organizado protocolo

del Palurdo, que apaga la poesía.

domingo, 19 de febrero de 2023

BATIDOR VENAL

Quien quisiere ser Góngora en un día

Quevedo

 

Quien quiera ser montero en un minuto

acepte esta receta:

escóndase en su bosque de maceta

y bonsáis, y un canuto

  use para la O de su María

que sumaría 0,

si críticos no hubiera en candelero,

siendo sólo bujía,

  por él alzados como en 18

de Julio, para loa

de su pesebre y pedestal de boa

transilvana, o Pinocho;

  y aceche general al especímen

luminoso y lo asombre

con la sombra sombría de su nombre

famoso por su crimen

  de azuzarle su cínico silencio

de censura inquiriente,

no le vaya a salir sobresaliente

la presa; y el asencio

  lo drogue de la gloria, espejo iluso

que le dicta, mecano

de su maquinación, su soberano               

Poder zurdo y de Ayuso;

  y luego escriba cualquier cosa, escriba

del faraón, él mismo,

y con canalla, zorro, su cinismo

como verdad exhiba

  absoluta, como de Apocalipsis,

Revelación o Tele,

y mate la poesía, que le duele,

del rival con su Elipsis.

  Y, Suso en su pirámide de Egipto,

o dentro, su jauría

ladre alto con etimología

de la voz eucalipto

  (cubierto bien -del fuego de la crítica

cruzado, en tierra santa-)

que da igual lo que cante, si es que canta:

será santo, y su mítica

  situación, como asunto de los medios

y los fachas, mediáticos,

los éxitos anulen democráticos

y olvídense los pedios,

   contra medidas, metros; y pedestres

cuadrúpedos versículos

o versillos, parásitos pedículos,

den idilios silvestres.

  La gloria es ilusión. Sin ilusiones,

empero, no se vive,

no se puede vivir. Escribe, escribe.

Y cumple sus canones

  La gloria es ilusión. Sin ilusiones,

empero, no se vive.

No pierdas la ilusión: Escribe, escribe.

Pero no sus canones

  de canalla del Kan sigas por cánido:

reptar no te hace falta.

Curvatura cometa de peralta,

si no derrapa, iguánido

  o terrible lagarto o solo cebro

con vocación de hipo.

Hipóstasis del Capo Prototipo,

de las mafias Cerebro.

  (Nótese el metaplasmo del acento

en "cánones": se tira

al arte de escribirse de mentira).

Llévese -al fresco- el viento.

viernes, 17 de febrero de 2023

LA FRUSTRACIÓN DEL BODHISATVA

La receta mejor es la de Buda:

decepciona el deseo, y nos deprime

la decepción o frustra, y no hay ayuda

contra la depresión: lo más sublime

es ser la nada muda

  sintiéndola; el deseo nunca sacia,

ni aun satisfecho, porque satisfecho

un deseo, otro nuevo nos desgracia

con su testarudez, como el arrecho

de un fauno, o contumacia,

  por fiasco, insuficiencia: nunca anhele

nadie nada, o la sea o el vacío

que oculta Maya  o la Ilusión, y dele

grado justo a su mérito baldío,

mediático o de tele.

  Hay sin embargo un opilación y atasco

en la vía, o cultivo, hasta el nirvana

o la iluminación: miro con asco

este mundo, que en vano es cosa vana

si nos huella su casco

  hendido, y es deber cantarlo, al menos,

a ver si lo conciencio, que los media

las conciencias deforman, pero ¡buenos

para pensar estamos! Una acedia

vaga nos hace ajenos

  a nuestros intereses más humanos

y no sabemos distinguir lo justo

de lo inicuo, y cedemos ante enanos

de engrandecido y oneroso gusto

de guita solo, que hanos

  vendido, desde homínidos, o antes

-vete a saber cuándo empezó el concierto

de la desigualdad, desconcertante

por la traición del Rey, astuto Tuerto

entre ciegos sin plante-,

  y comprado de esclavos en barato,

y aun nos induce a odiar al buen amigo

-que desunidos somos como el hato

que adiestra su pastor con su castigo

fomentando el innato

  miedo cerval a lo se desmarca

del marcaje a pedradas (que es de piedra

el término divino del monarca,

adiestrador de medios, o el que medra,

y representa el carca)

  que nos hace correr a la cabila

u horda o tribu, refugio ante el extraño,

por número de iguales en su pila

defensiva, y sentimos desde antaño,

cercanos al gorila

  o al chimpacé, desde australopitecos

por los menos, mirando la sabana

donde acecha la fiera, sobre flecos

invertidos de pasto, con la gana

enderezada, entecos

  de cuerpos y conciencias, y elegimos

al más fuerte guerrero por defensa

contra las competencias por los limos

del Nilo, y él nos vende, y no se piensa

que aceptamos sus timos

  y pirámides; viene Zaratustra

a invertir jerarquías, y se pasma

la agregación beneficiaria, y frustra

su intención, porque cree en un Fantasma

o Deava, que lustra;

  o un valiente descubre un continente

y esclavizamos a su gente, y luego

en cadenas acaba aquel valiente

y se forran sus reyes, y el borrego

aplaude, pobre gente;

  o por industria nos hacemos ricos

y hay más pobres que nunca y son más pobres

que nunca como siempre, y muchos chicos

cargan a pocos grandes, que sus sobres

secretos cobran, picos

  y pluses, rapiñados del tributo,

y con pública pasta se financia

su partido plutónico y poluto

que ambiciona el Poder, y huele a rancia

codicia de su Pluto

  Patrón canino. Empero, no se aprende

de la experiencia histórica: Del caos

siempre ha nacido un orden, y el que entiende

por listo lo acapara. Liberaos

de una vez: Siempre os vende

  la clase dueña al bárbaro, si llega

la derrota, y se salva, como lista,

y pagamos contentos, como ciega

multitud, su gestión capitalista,

en apocada entrega.

  Pero ni caso. Y es entonces cuando

por no sufrir, me centro en el trasfondo

de mi Yo, por si puedo, contra el bando

masivo, hallar el mundo que me escondo

a mí mismo, en que mando,

  porque allá no soy yo, sino la Mente

Universal que late en el Abismo

Primigenio y nos crea, aquella Fuente

en que estábamos juntos siendo Él Mismo,

el siempre Diferente.

  Pero en vano es buscar: Yo sé que existe

o existió y es eterno, pero al cabo

de invocar su Camino, quedo triste

por chasco, mal sujeto por su clavo,

en jaula, sin alpiste:

  y el pájaro no vuela ya y, si canta,

con las alas atadas y la cola,

se ahoga con un nudo en la garganta.

Y, aunque templa su voz, que altiva engola,

la bandada se espanta.

jueves, 16 de febrero de 2023

CASO PERDIDO

 Conservador de formas -y su esquema

evolutivo-, pese a tal, innovo:

si acepto los preceptos del poema

tradicional, le insuflo y le inflo el globo

  de asuntos de las ciencias en vanguardia,

y conservo el progreso, y al mediano

le produzco una inquieta taquicardia,

y se aloba por casi cuadrumano

  su desfase: Me ignora, porque ignora

de qué dïablos hablo, y no hay dïablo.

Un pre-ángel acaso en soñadora

sabiduría, y bestia no -de establo:

  Los animales son su especie, y basta.

No es el humano un ser: es lo que puede

ser (dijo Pico): si se emperra en plasta

ser masiva, hace el bestia y, al fin, hiede

  a “malo conocido”, mansa, porque

se cree que el verdugo de cloaca

es digno de Poder: cuando la ahorque

verá su yerro, tarde, hambrienta y flaca.

  Quien busque ser más grande suba senda

arriba a otra rama por el tronco,

manteniéndolo en forma: quien no entienda

es tocón o de leña, tosca y bronco:

  mediocre, como toda mayoría

que se deja embaucar por la costumbre

establecida, con su ideología

anclada en servidumbre, muchedumbre

  que anda ahí donde indica con su piedra

el zagal, a la oveja negra insulta,

porque a ésta lo raro no le arredra,

y porque es negra, es sabia -aprende- y culta.

  El bardo al uso usa el verso blanco

prosaico, que heredó de la experiencia

vanguardista, tratando temas, franco,

tradicionales: tiempo, amor, ausencia

  o muerte -y de memoria. Y uno solo

hace, que sepa yo, justo, lo opuesto:

usa la estrofa antigua, propio Apolo,

y trata asuntos nuevos y echa el resto

  y los da por sabidos. Y así negra

es su fortuna sin Fuenteovejuna.

Forzado a hacerse buda, desintegra

su ego tras bigbangs, y es su fortuna

  su nirvana. La onda, o el corpúsculo,

dos que son uno, le enseñó que esquizo

es toda realidad. Y en propio opúsculo,

no ganado, se ha hecho perdidizo.

  Os dejo de hacer caso a los que caso

no me habéis hecho, ignaros, sin derecho.

Mi caso es especial. Estoy de paso

-al manicomio, lo que prueba el hecho.

martes, 7 de febrero de 2023

SORPRESA ESTADÍSTICA

I) 

Nadie es yo. No su yo. Todo yo copia

un modelo de series que repite

lo que peta a un patrón, que a sí lo expropia,

para que siempre imite

  su pobreza de espíritu, y acepte

la impropia autoridad de su alto rango

y, así pues, a sus pies, gusano, repte,

y haga estiércol, de fango.

  El que intente ser yo, cuando lo logre,

se verá sometido a purga impura

por el retro que odia todo progre

so pena de censura.

  Ser yo mismo no es nada de otro mundo.

Pero soy de otro, que yo habito, animo

como en el suyo lo hace todo el mundo

(y antanaclasis rimo),

  mas yo lo sé y no él: cree que vive

en el mundo de todo el mundo, y nada

suele decir del mundo cuando escribe

de su sola pringada

  individual. Si canto el Universo,

como no sabe de cosmología

ni mecánica cuántica -ni verso-,

ignora mi poesía.

  Hace falta el esfuerzo del estudio

para satisfacción de la perpleja

curiosidad del sabio y el repudio

de la injusticia vieja

  por su conciencia, que la ve, y no observa

su Norma, mira lejos, y asimila

lo cercano y sus lacras, nunca sierva

de la chusmosa pila

  que aguanta al faraón, por mentecata

y miedo a toda novedad, lo raro

y lo desconocido, y así acata

la costumbre, y amparo

  encuentra en lo normal: la Norma inicua

del egoísmo más insolidario

que se arraiga en lo vacuo y es ubicua

como un teledïario.

  Ir por libre es pecado: no soporta

la independencia el vulgo ni ese culto

de moda desmedida, a quien aborta

el sistema, sepulto

  en el culto a la cutre nadería

de la nada elevada a Dios sublime,

Plutón de tanta ilusa idolatría

de quien no se redime

  de su envidiosa vocación ignara

contra quien no obedezca, y solo siga

el metro de su propia y rara vara,

víctima de Su intriga.

  Pero el chivo expiatorio tiene cierto

recurso que el Borrego desconoce:

si él es la voz que clama en el desierto,

su voz propia es su goce.

  La novela es negocio y la comedia.

La poesía jamás. Y si se vende,

es sospechosa de promedio y media:

de mediocre, por ende.

  Lo singular desprecia por distinto

-o distinguido- toda Norma, sosa:

pocos se escapan de su laberinto

de simpleza penosa.

  Dédalo, me evadí -y, acaso, Ícaro-,

y diana soy de un fuego de silencio:

conmigo se ejercita en tiro el Pícaro,

pues no lo reverencio.

   Y, si un día se entera el doctorando,

revelará el porqué de este ostracismo.

Nunca acepté al Normal ni su komando.

Siempre he sido yo mismo. 


II) 

Para bien, para mal, pero no para

el medio, no paré jamás de serme.

No lo pude evitar: esa es mi tara.

Solo es bueno el que duerme.

  Por más que quise tener sueño, sueños

tuve, por contra, porque quise grande

ser, y me hice; y eso los pequeños,

no lo perdonan: han de

  igualar por abajo al que se salga

de la norma común, para que solo

destaque el ídolo de nalga hidalga

que los elige, y dolo

  necesita, a la Goebbels, como claque

que aplauda su opresión sobre ella misma

y toda competencia que destaque,

y mínimo lepisma

  la selva tala y poda el alto tallo

o su raíz corroe; y el desierto

trae a la huerta por exceso, y callo

crea en la piel del muerto

  sucesivo: me hago y me rehago

echando mano a mis metamorfosis,

y de mi larva sale nueva imago,

como en metempsicosis:

  yo mismo no soy yo: cuando me escribo,

me creo y me recreo, y otro empieza

a ser en mí, que invento, y estoy vivo

entero, de una pieza.

  He muerto muchas veces: me asesina

la indiferencia activa de la masa

que adora al gerifalte que la inclina

a servirlo, y la arrasa

  destruyendo la paz, y resucito

con esfuerzo creándome diverso

a mí: muere mi mito, y creo un mito

nuevo a base de verso

  que me desmitifique a su fetiche

de nalga en trono, que lo dobla y postra,

como a la Iglesia criticaba Nietzsche,

como una Cosa Nostra.

  El público me niega su entusiasmo,

porque él jamás -no puede- se entusiasma.

Me endioso frente al ídolo, lo pasmo,

y me pilla su pasma,

  y en ínsula me impone penitencia,

extraña, por extraño, y tanto extraño

la comunicación de mi ardua ciencia

que, maldiciendo el daño

  del común, de desdicha me desdigo

y me vuelo a decir en nueva dicha.

La verdad es que a mí me importa un higo

el culto a la gran Picha.

 

III)

El Macho Alfa escalfa todo huevo,

salvo los suyos, porque es alfa y macho.

Y, Modelo, a la omega -se ve Febo-

levántale el Corbacho

  -y es Cabrón de aquelarre en que la bruja

populachera cree que en la escoba

de Su erecta opinión de gran Granuja

vuela, a base de coba.

  Boba, Su burra bola lame, o bebe

Su elixir homeópata, que exuda,

y se traiciona y, de su igual aleve,

agrede a quien la ayuda.

  Nos trata de escalfar, pero se escalfa

solo lo que no tiene, por cobarde,

no por mujer: por asna y comealfalfa,

da mate, esmacha, y arde

  en la pira pollina del Cabrito

-está como una cabra, en el rebaño,

sumisa a Su pastor, si toca el pito.

Y a quien ve como extraño

  señala, y al mastín toma por lobo,

y viene el Lobo, y el Cabrón se zampa

al borrego, al cordero, al chivo, al bobo

que ha caído en la trampa.

  Lobezno me rehago, y le predico

que soy equis o enigma y, si destaco,

es por justicia y, justo, viene el Rico

y la atraca, por Caco,

  y le da por el saco, y la saquea,

y la inmola en su rito y deja rota

porque quería no tener ni Idea,

botada por pelota.

  Tenía hermoso el busto de nodriza

ubérrima y le dio su buena leche

al macho y, desmochada, es su choriza

y le da: que aproveche.

  El Macho Alfa engatusó a la omega.

La masa quiso macha ser y puso

su cuerpo a Su servicio, por borrega.

Y sufrió de su abuso.

  La masa macha que podría Demos

haberse vuelto sigue vulgo mocho

de su derecho, porque no podemos

dejarla sin Pinocho.

  Ayuso queda queda, dado el toque

permanente de queda, que se queda

con ella, y continúa con su enfoque

que siempre fue de queda.

  Yo, que soy equis, ignorado, quedo,

suelto del ancla, a salvo de Su gleba,

en mi globo, por corte del enredo

y la masa, en su cueva

  platónico-plutónica en tiniebla

entre más sombras sin saberse triste.

Poco importa si el mundo se despuebla.

Aquí nadie rechiste.

  Lo malo conocido que lo nuevo

siempre es mejor: Y así la masa es macha

y da mate a sus hijas, sin un huevo,

y juzga a la muchacha,

  porque no dijo No, y absuelve bruta

al que viola, con ley que las protege.

Si el No no estuvo claro, es porque es puta:

a la hoguera la hereje.

  La populacha aupada por enchufe

al juez defiende al criminal machote

y, al final, a la víctima que bufe

le da más con chicote.

  Indefensión había con la leÿ

vieja, empero con ésta igual nos pasa.

¿Es culpa de la ley, o de la greÿ

judicïal que abrasa

  a la expiatoria oveja? La costumbre

cerril hace al Carnero Patrïarca:

Arda toda justicia en macha lumbre.

Más prevarique el carca.

  Si fuera más mujer, no elegiría

a la Partida Populacha séptica

y macha, pero es macha y bestia harpía

que se traga dispéptica

  su engaño y sufre, pero canta eufórica

y celebra su morbo y siempre inculpa

a la víctima, presa siempre, histórica,

en brazos de su pulpa

  octópoda antropófaga, que adora

como a una madre -patrón macho siendo-

nutricia, que la macha y la devora

paulatina, creciendo.

  Macha la masa es facha por maruja:

su errado chisme juzga sin jüicio.

Y su Cabra la oprime, aprieta, estruja.

Y ayuso al precipicio

  se precipita y es machada y mecha

al prevaricador -de quien la explota

socio- da, que la viola y se aprovecha,

la pobre, por idiota.

 

IIII)

Hagamos un poema más profundo,

cual de hacer el Poeta serio trata

con trato de palabras, o con trata,

aislándose del mundo.

  Como el césar se liga a su cleopatra

por su egipto -jamás Petrarca o Dante-,

cante su amor gozoso el ignorante

delante del psiquiatra,

  o al analista psicoterapeuta

hable de Elisa en gloria garcilasa,

y lo aplauda inducida mucha masa

por su claque coreuta.

  Y que cante en vulgar y que se expanda

su voz por el mercado y sus disgustos

sin humor, y seamos siempre adustos

como manda su banda.

  Con su amor de individuo se deleita,

y ¡hay que abrirle la puertas y ventanas

al mundo cruel!, y ahora luce canas

porque ya no se afeita

  para mostrar dolor y que se note:

¿en sus poemas poco, pues, se nota?

¿Es que habremos de dar siempre la nota

cuando se acaba el lote?

  Más profundo, más, hondo sí, más hondo

hasta yacer hundidos en la zanja.

(Y aquí el poema funeral se zanja

y corto, que me mondo).

 

V)

De la verdad de un propio sentimiento

ajeno no se sabe, si se mira.

Si es dicha con talento,

nos puede conmover una mentira.

  La verdad absoluta no se alcanza:

casi todo es mentira hasta que llega,

ya sin verde esperanza,

la estación verdadera de la siega.

  Pero dentro de ti la verdad vive,

aunque tú no la sepas. Tras el ego,

por mucho que se escribe,

se esconde un brillo que te deja ciego.

  Relativa al Misterio es la teoría

que sucesiva a la verdad se acerca.

Hace falta poesía,

si la verdad se nos escapa terca.

  La ficción no es mentira, que es figura

de estilo que sondea, tras el velo

de la literatura

 -o el Fenómeno- un fondo y un consuelo:

  tras la Apariencia algún sentido: absurda

se manifiesta la Ilusión Maya:

parace que anda curda

o se ha chutado o se esnifó una raya.

  Muestra el autor también la superficie

de su experiencia, a ver si así descubre

su fondo, aunque codicie

otra gloria, en océano salubre.

  Pero suele ocurrir que alcance gloria

en vida aquel que sigue la corriente

no el que invoca a Memoria

remontando la vía hasta la Fuente

  (o a Mnemósine, madre de las musas

que inspiran a los buenos gobernantes

también, con sus infusas

rarezas, que hoy trabajan más que antes).

  El que va hacia la Fuente el organismo

puede intuir del Todo hasta la Meta.

Decir siempre lo mismo

no es función del auténtico poeta.

  Cantemos al amor, el tema es lícito,

o a la muerte. No obstante gira y mira

lo que el presente explícito

de la ciencia descubre con su mira.

  Lee, investiga sobre todo, salte

de tu especialidad, mira otra cara

del Prisma, y allá salte

tu voluntad curiosa, en tu más cara

  búsqueda, que ese vértigo del salto

o variación será más verdadero,

o más profundo y alto,

al menos, que quedarte en tu vivero

  contigo solo. Vuélvete contigo

si quieres luego, pero no te quedes

en Ítaca, mendigo

de tu pobre riqueza entre paredes,

  las mismas siempre. Sal, que el predio es soso,

no te conformes con lo que heredaste.

Y no seas celoso

como Yahvé. Permítete el contraste:

  Ten muchos dioses. Luego elige el Tuyo,

que puede ser Ninguno, o juntos Todos.

Yo me busco si hüyo

de mí, buscando, no la moda: modos

  de ser de otra manera, no promedio

mediano hipnotizado por los media

que mienten con su asedio

diario a la verdad, en franca inedia.

  Aumenta la verdad, si se consume,

al contrario que todos los nutrientes.

Procura que se exhume

por medio de mil formas diferentes.

  Porque está prisionera de las teles

como aquella princesa de Darío.

Mejor que te rebeles

contra el Dragón raptor: te desafío.

 

VI) 

Hablarle en necio al vulgo es justo, justo

por darle gusto, porque él paga; en necio

a un lector de poesía es un desprecio

del que tiene buen gusto.

 

VII)

La verdad canta el gran poeta: el vano

canta lo que se lleva,

que no es nunca verdad: sombras de cueva

platónica el humano,

  por Plutón dirigido, el Amo, cata

y acepta -vana moda,

diseño del Modisto que la poda

y la vende barata,

  allá en su capital del mundo caro,

en donde se gestiona

la elaborada seda de la mona,

que, mona, sufre paro

  del corazón-: Limada de su arista,

la verdad poca cosa

enseña: el fauno tras la ninfa hermosa

corre y pierde la pista

  que las ciencias le dan, y no las sigue:

el saber del poeta

actual es vago, y el laurel, su meta,

de lo que astuto intrigue

  depende; y la poesía, cuando es falsa

o medio verdadera,

si es poesía, es también medio quimera:

en campo de amor valsa

  con la más fea, porque la mentira

-cuya raíz es mente-

caracteriza al Sapiens, ser que miente

y se miente y delira.

 

  La verdad es belleza, y es terrible

como un ángel (lo dijo

Rilke): Dios, si es verdad que tuvo un Hijo,

nos da eterno su drible

  (el mundo sigue siendo igual de inicuo

que antes de Él, y su Iglesia

parece padecer morbosa amnesia

de su Verbo, conspicuo

  en pro del pobre -antes un camello

que un rico de una aguja

pasará por el ojo-, y la granuja

y al pobre pisa el cuello,

  volviéndose una empresa poderosa,

cuando Él dio su azotaina

al mercader; Simón, la espada envaina,

también dijo, y, celosa

  de sus bienes, cruzadas y su Oficio

Santo organiza, y quema

vivo al rival, rebelde, que anatema

sit, con previo suplicio:

  no pone la mejilla otra, cara

sobrándole -y no sigo,

que es tópico-, al igual que su castigo

de infierno; y no declara,

  ni paga impuestos justos ni tributa

esa empresa, y se guarda

lo que nos debe a todos, la bastarda,

la Santa Prostituta,

  con perdón de honorables meretrices,

que condena, y condona

su pederastia, hipócrita, y perdona

criminales deslices).

  Y así todo: del curro se abomina;

y no hay más abominio:

puede afanar el dueño con dominio,

no el que pilla gallina.


  A Dafne no la alcanza el más brillante:

se queda con la rama

de su arbusto y, efímera su fama,

mercancía es mercante:

  Mercar no es inmoral, mas si se vende

por encima del precio

justo un producto, que se compra el necio

público, que no entiende,

  el comercio es un crimen miserable:

no es honesta la hipnosis

de la publicidad en grandes dosis

para el golpe de sable.

  La mayoría es media: el sabio debe

darle sus existencias

no prohibitivas, y las experiencias

de -agarrado- un percebe

  que percibe -a la roca- solo el medio

suyo, es pobre, paupérrimo

-por fanático, idólatra y acérrimo

procesador de Tedio

  Vital: si dicta el sumo sacerdote

su lista de materias

y formas para venta de miserias,

el inocente zote

  no aprende, y criminal es el maestro

que da gato por liebre

-y anatemiza al generoso orfebre-

por de mentes secuestro.

  La humanidad fue siempre populacho:

se cree lo que finge,

y así el enigma cierto de la Esfinge

no descifra. Su empacho

  es de migas y sobras del Imperio,

que le encarga su encomio

como a Virgilio, y en el manicomio

de lo normal y serio,

  canta al amor por Norma y a la muerte

(o canta a sus zapatos

o a las nubes -o al tiempo, a sus estratos

más altos-), o al más Fuerte

  sin darse cuenta, como sí Virgilio

frente a Augusto (o al arte

de atarse sus cordones), canta a Marte,

mas teocrítico idilio

  deja salir del alma, y no se entera

de lo que más importa,

porque se centra en que su vida es corta,

y de ella vive fuera

  (o a veces también canta al Cenicero,

después de alegre fiesta).

Suprime siempre a quien al Mal molesta,

porque es su Cancerbero.

  Si hay crisis, guerra, corrupción política

de cloaca que atufa,

en el invierno propio de su estufa

critica toda crítica

  al Poder y, si alguno se da cuenta

o se recuerda rojo,

sin nombrar fuentes plagia como piojo

a quien bravo se enfrenta

  con ese Mal; y en las finales obvia

tal verdad, y bloquea

a quien la canta, y por que no se vea,

le da el premio a su novia.

  Con una china en el zapato anda:

traiciona al buen amigo

de sus buenos amigos, por testigo

del mundo, que demanda:

  alerta de ese trágico incremento

del Retro -grado sumo-;

que él prefiere producto de consumo

hacer del propio cuento.

  Compinche del Poder, por caso omiso

a su injusticia inicua,

canta solo su ego con perspicua

imagen de Narciso.

  Y si el Poder es justo, cosa rara,

le pone a quien lo apoya

la zancadilla, e incinera Troya,

y la Tierra acapara.

  Le dicta su sentencia por non grata

persona, y a sí mismo,

perdido en superficie de eufemismo,

siempre fiel se retrata.

  En su privado valle verde habita

y ahí se hace de hierro.

Menea el rabo cuando, alegre perro,

su Patrón le da cita.                 

 O por el monte al Dux dándole coba

y caza, que le azuza,

le sirve de censor y de gentuza,

tercero de su alcoba.

  Nunca elogia al Imperio en claro elogio,

pero calla sus crímenes,

y así tolera al Violador de Hímenes,

por su Martirologio

  hacia la nada en vida, que es su gloria:

nada más investiga.

Para llenarse vive la barriga,

en su serena euforia.

 

VIII) 

Las probabilidades, la estadística,

la mensura de números inmensos

sin enumeración, o cabalística

de conjuntos propensos

  a las inclinaciones de su magma,

las más probables siempre, según leÿ

del azar -paradójico sintagma

(como dios agnus deï

  muriendo por crearnos)-, si se mira

desde ese panorama, sin recuento

de singularidades, y se aspira

a su descubrimiento

  matemático a ojo, que revela

esa visión lejana (y la ignorancia

de la rara excepción), con la cautela

de medir la distancia

  desde donde el fenómeno se observa

al objetivo investigado, el sesgo

de perspectiva, el ojo de Minerva

o la asunción del riesgo

  de error, o incertidumbre, el porcentaje

que puede no tocarte, igual que ola

de crímenes, ü onda, que es un gaje

del gajo de la bola

  indivisible, o átomo, compuesto

de partículas cuánticas que, ondas

de probabilidad también son (resto

enorme de las hondas

  potencias del Bigbang, con su improbable

eclosión, imposible, o casi, siendo

así que ha sucedido, como una cable

  salvador de existencia, dónde anda

no se entiende, o qué cosa el cosmos causa,

con ese espacio-tiempo sin baranda

o límite ni pausa),

  cuya masa en unión es lo que integra

el flujo universal de la energía

y la materia hacia la noche negra

de máxima entropía,

  por una fuerza oscura por ignota

que separa galácticos los cúmulos

hasta que el combustible al fin se agota

y se tornan en túmulos,

  la turbulencia, el caos, que resulta

orden si llega a rebosarlo un punto

singular, esa gota que lo abulta

más, y altera el conjunto      

  -moléculas de un líquido, individuos

diluidos en las masas y la media,

por costumbre, por hábitos asiduos,

y la inopia y la inedia

  de quien no tiene qué perder e insurge

como vapor del agua que era hielo,

y llega el cambio que ese vez le urge,

y eleva el suelo al cielo,

  y las cíclicas crisis de la Mano

Invisible que, Demos sin dinero,

soportamos o el peso de su guano

de pájara de agüero,

  hasta más no poder y así de pronto

se revuelve o quizás revoluciona

la estructura presente por un monto

de exceso que enfollona,

  el Poder, económico, la Historia

de nuestra Humanidad, tan poco humana-

cumplen, casi, la ley obligatoria

o al menos soberana

  de la naturaleza, con tozuda

terquedad, y por ello se repite

casi siempre lo mismo, con su ruda

obsesión, sin el quite

  de su suerte: y el bestia embiste al bravo

singular, que no sufre bajo norma

general, que es especie, y no es esclavo

y nunca se conforma:

  Lo excepcional extraña, y se combate

por distinto a la Norma y la costumbre:

al vulgo le parece disparate,

jamás lumbre en la cumbre

  volcánica o el orto de una estrella

reorientadora, un faro, o un indicio

de nueva dirección, y sigue pella

hasta el gran estropicio,

  y la vulgaridad, que bocicotea

lo nuevo distinguido alzado en base

neo-tradicional que tiene idea,

se empeña en su desfase

  seguir: cuando aparece un nuevo justo,

siempre intentas podarlo de su rama,

por creer que es un trepa de tu arbusto

y un rival de tu fama,

  y desleal le haces competencia

con tu vejez moderna, ante el arcano

héroe de la Justicia y de la Ciencia,

que se enfrenta al tirano:

  siempre hubo héroes, los que el populacho

me crucifica en nombre del patriota

Patrón que, enriquecido hasta el empacho,

lo arrodilla y lo explota.

  Y al vulgar de modelo y pasarela

para ser más mirado por el lerdo,

compinche del engaño, a ver si cuela,

general, viejo izquierdo

  unido que le niegas a la izquierda

nueva tu apoyo, hundido en tu pesebre

de minucias y pajas y de mierda,

para que ella se quiebre,

  y te pones de parte de los medios

mentirosos que usas para darte

publicidad, con loas y epicedios,

y así pillar tu parte,

  hombre-masa cabrero de los montes,

bajo pezuña hendida del gran Cabra

al servicio de lobos mastodontes,

traslució tu palabra

  sin palabra, felona, y con faloria:

y estás hundido, izquierdo, ya siniestro,

contrario de Mnemósine o Memoria

Histórica, Maestro

  de mediocres (igual que el periodismo-

ficción que abduce al tonto unido al facha

obseso contra el rojo por cinismo

éste, y ése por chacha

vocacional), que viven de autoengaño

y labran su rüina, y hechos masa

congelan su energía. Si ermitaño

he de ser, en mi casa,

  me das una razón de orgullo digno:

el mayoral del vulgo me designa

excepcional, por tirria suya: apuesto

contra la suerte indigna:

  cuestión de suerte es todo: si hay destino,

a cada cual le toca el suyo en suerte:

querer cambiarla, si es un desatino,

es hermoso, es ponerte

  de parte de la insólita justicia:

quien nace con fortuna tiene una

ventaja injusta; y el que no no inicia,

ni puede, su fortuna.

  Sin embargo, la masa admira al Rico

que la manda al infierno, y siempre el trágico

heroísmo repele del pez chico

valiente, que hemorrágico

  su humor le entrega a su desprecio necio:

se equivoca de blanco y de enemigo.

Su propia causa agrede. Pone precio

a su testa y, testigo

  del crimen, a la víctima denuncia,

negándole su No, su resistencia,

y en pro del delincuente se pronuncia,

y al héroe sentencia.

    La media -y la tendencia- poco falla:

el singular es único y no cuadra

con el número ruin de la canalla

que como can le ladra,

    partidaria del amo, su verdugo:

insólida, a sí misma se liquida,

rechazando hasta el último mendrugo

público, por suicida.

  La singularidad es creativa:

hubo al Principio un punto: y hay ahora

un Universo; y otro: y hay quien viva;

catástrofe creadora,

  cualitativo salto: y los conscientes,

tras suspensivos puntos, mas sin coma,

podemos existir; cuando lo intentes,

tú también: pero toma

  consciencia de tu error y con modestia

acéptalo y corrígelo y aprende:

evoluciona y no hagas más el bestia,

y tu fallo te enmiende.

  Para la libertad tengo la vida,

para la libertad sangro, pervivo

y lucho, y sufro, a causa de su herida,

como un árbol cautivo,

  cantó el Poeta, y en la cárcel Franco

lo encerró de por vida hasta su muerte:

me duele que el pez chico vote al banco

y nunca se despierte.

  (Pero sin equidad es libre solo

el Dueño de la Guita que te ata

a la pala y al palo de su polo:

con tu Mal te contrata.)

  Y, como sé que el banco del pez chico

alimento es del grande, y se lo hablo,

ahora comprendo por qué no publico.

(Creen que soy el diablo).