A Antonio Orihuela, poeta social
No merece llamado ser persona
aquel que nunca sufre el mal ajeno
Saadi
La vida no dejó nunca de darme
lecciones de humildad. Pero al ajeno
próximo no parece ni un adarme
haberle dado, según cree el Bueno
ser, y el Mejor, sabiendo -y bien lo sabe
cada Id- que lo último (el Primero)
no puede serlo, porque más no cabe,
síno tan solo Uno, compañero
en jefe de rentable compañía,
sociedad limitada a los aristos
de la añagaza, ajena a la poesía,
si confunden poesía con ser listos
y astutos en forjarse una carrera
hacia el éxito ruin, no importa el medio,
incluida la exclusión del que supera
su bajeza -en hondura- de su predio
que logró por conquista, o latrocinio
a lo grande, intrigando, del Estado
vecino, sin derecho, y exterminio
de toda oposición, por dios malvado.
Puesto que soy poeta de la estrofa
tradicional y contenido radi-
calmente actual, incluso, pese a mofa
silenciosa del líder, cuando a Sa’di
cito -por ser su verso necesario
hoy más que nunca-, puede que resulte
a más de uno un tanto estrafalario
que admire a ciertos poetas que por ulte-
rioridad honda a eso que se llama,
o suele, realidad, en verso libre
o prosa cantan la Justicia, que ama
el solidario con los más, y vibre
de emoción al leerlos. ¿Quién conoce
a uno de los grandes, Orihuela,
Antonio, por ejemplo? Piara hoce
en la estrecha experiencia de su muela
del jüicio, si no tiene otro alguno,
y catadores degustemos prosa
seccionada a placer, y rabie el Huno,
mientras siga cantando, no a la rosa
que su Caballo hendió para los restos,
sino al presente que le dio la Historia
del Potentado que no paga impuestos
y que mantiene en el poder la boria
mental de la incultura de diseño
que impuso el Sociolisto en las escuelas,
e hizo fruncir al sabio profe el ceño,
al poder enseñar solo las muelas
picadas del juicio, y no otro juicio:
en contra de esa ley algo enseñamos,
o su variante actual a beneficio
de la ignorancia, que mantiene amos
corruptos en los cargos y los tronos,
por muy mal que gobiernen, si la doma
se hizo por Ley de Educación -de monos
domesticados, de conciencia roma.
En contra de su espíritu o su alma
desalmada, he cantado de la Crisis
Global después, y sacudí la enjalma
y todo el aparejo, en autolisis
del Yo anterior que, luego del franquismo
se creyó que ya había democracia,
y en Dafne se durmió, y era lo mismo
bajo disfraz, tragando esa falacia.
Había publicado 12 títulos
y ganado algún premio literario
y al intentar seguir con los capítulos
de mis obras completas, en precario
me encontré por conjura de silencio
-marginación, censura, veto, lista
negra-; lo ví: yo mismo me sentencio
si críticas escribo al socialista
y no digamos ya a los que, de Franco,
se hicieron de “derechas democráticas”,
y aún andan por ahí, jefes de Banko,
aunque no sepan ni de matemáticas,
o asesores de Cías súper ricas,
declarados contrarios de la izquierda.
Y si no es eso así: ¿por qué te picas?
Porque ¿eres partidario de esa cuerda?
Si no, es que no se explica: soy muy malo
y no entiendo de versos y poesía,
o es demasiado bueno lo que.
O ¿es que sólo no entiendo de la mía?
Fabuloso lector, crítico agudo,
filantropólogo de pro y experto
doctor en malas artes, que sacudo,
y letras de long-play rayado y tuerto,
sé bien lo que sé hacer con la palabra,
y digo siempre cosas trascendentes
que además son verdad. Mafia macabra
habéis montado los sobresalientes,
condenando a la nada a los rivales
que cantamos jüicios del corrupto,
imitando además a los sociales
poetas de post-guerra. Con mi abrupto
encabalgar, tan propio, en harmonía
de contrapunto entre oración y metro,
los he recuperado y puesto al día
su lección: -A los nazis: vade retro.
Comprendo que al poeta de la fama
le aterrorice toda competencia.
Pero ¿no es juego sucio hacer la cama
con petaca al que canta otra experiencia,
la del común de los humanos? Todos
sufrimos los abusos de los jefes:
impedir que publique el clavacodos
que el Mal denuncia ¿no es de mequetrefes?
Andar de zancadillas ¿no es mezquino?
¿Sois cómplices del Amo, por peleles?
¿Qué queréis ocultar? ¿Ese camino
que os alzó a vuestro sueño de laureles?
Ignoradme, mas no más duermevelas:
¿no podéis entonar jüicios críticos?
O ¿es que sólo tenéis el de la muelas
picadas, por corruptas, apolíticos?
A ver si espabiláis y sois honrados
de verdad, ya que os honran por poetas.
De nuestra causa justa sed soldados,
no tejemanejadas marionetas
por el Cabrón Plutón del aquelarre,
alzado a sacro culto dado al rico,
por serlo, por barrer, barre que barre,
para adentro hasta el más pequeño añico.
Algún día, quizás el de la ira,
en objetivo Juicio Enciclopédico
figurará vuestra real mentira;
pero ahora nos hace falta un médico
que cure esta pandemia de ignorancia
que calla ante la voz de ¡arriba ayuso!,
y los demás, ¡abajo! Gente rancia,
aun siendo obrera, en paro, y en desuso,
por de usar y tirar, misión cumplida
contra sí misma, en anodino hastío,
que aún reina sobre cómo se suicida,
ya que no ha muerto de pobreza y frío.
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