I. La realidad se maquilla
con la verba
falsa de la zorra cuerva,
y te pilla
evidente su inmundicia
recurrente.
¿Dónde se esconde la Fuente
de Justicia?
Acaso allá, en lo Fantástico:
la Ucronía.
El resto es sólo, y me hastía,
flor de plástico.
Importemos una pizca:
será grande.
Harto estoy de que me mande
tanta bizca
visión que os hace ver doble,
eligiendo
la más falsa y menos noble,
in crecendo,
siendo ambas falsas: atrezzo.
Que la cierta
no ha sido aún descubierta.
Intermezzo
sintético necesita
este mundo,
para que sea el segundo
nuova vita.
(El primero, donde arraiga
éste de ahora,
que siempre explota, ya es hora
de que caiga.)
II. Si quieres que vuestros hijos
no padezcan
un mundo aún peor y crezcan
como pijos,
igual que tú, siempre hartos
o solventes,
más vale que seáis decentes,
que los partos,
por gusto de descendencia
y linaje
o compañía, y blindaje
por herencia
frente a la muerte, os obliga
con su suerte
reponsables; y de muerte,
por sin miga
bastante, los dais a penas,
porque el mundo
que han de heredar es inmundo
si lo estrenas
defendiendo la ignorancia
de los males
que ves buenos o normales
por distancia
con quienes quieres ayuso,
para encima
sentirte en trono o tarima,
con obtuso
empeño en seguir lo mismo
que hasta ahora.
Lo mismo un día desflora
tu cinismo
algún nazi de que fuiste
partidario,
por creerme visionario.
Vaya chiste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario