miércoles, 17 de marzo de 2021

LA VERDAD ES LA ESPERANZA. Tema con variaciones.

I. Si soy heterodoxo, y aun hereje,

no es por ser distinguido: la ortodoxia

excusa es para asfixia y para anoxia,

por robo de aire nuestro, en torno al eje

            de la normalidad: pensar conforme

a la norma es errar. Pero el que yerra

por esferas distintas, cuando yerra

se acerca a la verdad, el monstruo enorme

            que no nos cabe dentro de la norma;

y lo normal es yerro: no se avanza

sin riesgo, y se nos fuga la esperanza

de algo mejor, que la verdad conforma.

            Que si soy distinguido, por distinto

a lo normal, no fue por el empeño

de llamar la atención: la vida es sueño

también y, monstruo de su laberinto,

            el minotauro capital nos jama,

que dijo Varufakis, y la Atenas

de Pericles se olvida en nochebuenas

en que nace un señor que no nos ama.

            Lo normal es amar al más podrido,

y los de Ayuso a quien les chora adoran.

Creen que estando Abajo se mejoran

idolatrando a quien los ha vendido.

            Si tengo que pensar de esa manera,

prefiero no pensar. Pero es que pienso.

Y, así, yo existo, y mi existir intenso

es y, aun cadáver, broto en primavera.

            como el Olmo del Canto de Machado.

Una piedra da menos. Y una araña

con su tela es peor. Me duele España:

hay que salvar la nave del Estado.

            Que se salve Madrid, que ya le toca.

Está sumiso a la traición de un muerto

político, que atufa: te despierto

del mal embrujo de una bruta loca:

            te acuna con hipnosis de una prensa

que te impide pensar: la norma manda.

Y no es prensa: es tan sólo propaganda.

Elige con razón, y piensa. Piensa.

 

II. Si soy tenido por persona rara,

no es por un mero gusto diferente:

es por razón moral, que no hay presente,

mientras las líneas de estos campos ara

            la bicha de los medios con su huella.

Mas no nos engañemos más: la bruta

diestra de capital con su poluta

faz se ha dicho fascista y, va de estrella.

            Decían ser de centro y de derecha

por disimulo de la mano larga

de ladrón oficial que nos amarga

la vida, haciendo el clown de vía estrecha.

            Hoy a Hitler defiende, y cree que puede

decir barbaridades sin vergüenza

y ser electa. Tras urdir su trenza

esa arácnida zombi, o así hiede,

            usa la democracia para hundirla

y tomar al poder para ella sola

alzándose franquista, a la española,

sacando agüeros malos de su chirla

            de rapaz rojigualda y cruz esvástica,

y a muchos pobres les parece buena,

mientras el aire nuestro me envenena,

socia de un virus en pandemia drástica,

            ¿Habrá tantos fascistas en España

que la elijan de nuevo para ruina

definitiva del país, que mina?

Parece lo normal. Y es burla extraña.

            Como Hitler ¿ganar unos comicios

y luego dar el golpe es lo que busca?

Y ganará de nuevo, si se ofusca

la gente que, sacada de sus quicios

            por tanta corrupción, la dictadura

cree que es solución, cuando es su oculta

causa -¿no han visto que al final resulta

que son franquistas casi todos? Pura

            verdad que normalmente no se acepta:

el Popular está corrupto entero,

pero hay jueces y polis y hasta clero

que defiende su larga Mano Clepta.

            Inventan falsas pruebas que involucra

a la izquierda, se ve la verdad santa

de su inocencia y eso se lo achanta

la prensa sucia, porque así se lucra.

            Y así me van volviendo al pueblo zafio

y enemigo de sí. Si gana Ayuso

y vuelve con su crimen y su abuso,

al votante dedico este epitafio.

 

III. Si casi excepcional fui siempre, nunca

fue por jactancia, sino por deseo

de justicia e, igual que Prometeo,

al Rey Dios se la hurté. Si ahora trunca

            está, y es lo normal, es por secuestro

de la mafia franquista que, al servicio

de los poderes fácticos, sin juicio

sano amparan el crimen, y el cabestro

            popular sigue el surco que la bicha

ácara traza en campos de exterminio

del bien común, sin claro raciocinio,

y elige en propia contra su desdicha.

            Si soy una excepción o casi, es cosa

de la normalidad ademocrática

que el pobre ingenuo acata en automática

credulidad. Si ciega fue la Diosa,

            ahora es bizca inclinada a la derecha,

porque, engañada, vive del cohecho,

y se carga el Estado de Derecho,

porque no es inocente ya, y no apecha

            con su deber. Mas ¡alto!, que no es ella:

sino predicadora usurpadora

que tiene secuestrada a su Señora,

y con parcialidad me la atropella.

            Si soy un extranjero o un extraño

en mi patria, es por norma y por costumbre

que yo no sigo: el medio escasa lumbre

entraña, y ama a quien le hará más daño.

            Si yo no soy un medio ni un mediano

ni un mediocre, por mucho que lo diga

el medio, y el mediano de la liga

mediocre se lo crea, es que al tirano

            detesto, sea del color que sea:

porque no me interesa ser de en medio

ni un hincha del equipo, ni el asedio

me afecta de quien no tiene ni idea.

            Y de política ¡qué nadie sabe!

Opinar es gratuito: ser experto

es arduo y da trabajo, y sólo un muerto

viviente adora de rapiña al ave.

            Si el hipérbaton uso, no de moda.

es porque toda moda viene impuesta

por diseño modista. La protesta

siempre fue excepcional, y ya no hay oda

            que merezca ponerse por escrito

-y la sátira brota necesaria-,

como no sea en pro de la vicaria

de la izquierda real. La otra es mito.

 

IV. Si yo fuera especial, no de la especie

sería, sino el género, que engloba

a todos, y es lo escaso, porque es boba

la generalidad -aunque la aprecie-

            de lo humano, ese reino, esa familia,

ese orden o clase, o ese filo

o dominio feroz -como un bacilo-

y cobarde, que al más fuerte se afilia

            -infeccioso. Y enferma por contagio

mental, y rabia contra el más enclenque,

pero teme salir solo al palenque

y así se esconde en el mayor sufragio

            que digan las encuestas que a menudo

están trucadas para a los incautos

engañar y medrosos, con los autos

de fe divinos del Cabrón Forzudo.

            Y van a su aquelarre o van misa

negra vestida de blancura y seda

y aplauden a la Mona, que la veda

alza del rojo, libertad precisa-

            mente ofreciendo al tosco de mollera,

tentádolo a subir al propio abismo,

y por caída sufre traumatismo,

para lo cual les puso su escalera,

            y en medio del ascenso, los peldaños,

que son de quitaipón, retira y tira

a quien por más que sufra su mentira

no aprende, invulnerable a desengaños.

            Si soy un anormal, bien que me alegro.

“La norma es subnormal”, escribí un día:

brota por el aumento de entropía

que el futuro nos pinta negro, negro.

            “Podemos invertirlo”, a veces digo,

“eso es crear más vida”, incluso en verso.

Y me ven invertido, y aun inverso

a su interés, y como un chumbo higo

            se acorazan de espinas, se los comen

los cerdos y me insultan por decirlo.

Prefiero ser un raro blanco mirlo

a acabar en pocilga y en su abdomen.

            Normal, jamás, que el mediotonto abunda.

Suelen llamarme tonto, confundiendo

mi imagen con la suya. Qué impudendo

es su amor por la Puerca Inverecunda.          

 

V. Si yo no soy corriente, es porque corro

en sentido contrario a la corriente,

intentando el remonte hasta la Fuente.

No invierto en la corriente, y me la ahorro,

            que, encarecida hasta lo prohibitivo

por sus adeptos, así van, al flujo

de fondos sin hondura, huido lujo

para no disfrutar ni de recibo.

            “Nadie puede invertir la Muerte Térmica

del Universo en su conjunto”, dices

tú, que algo entiendes, pero sin matices,

inflüído en flüída y epidérmica

            catarata en tus pies de tartamudo

superfluo de ese verso sin acento

que sólo ve su nube ceniciento

que adora a su madrastra testarudo:

            de la Fuente manó, y aún continúa,

la vida, la conciencia y el lenguaje

y la razón y la cultura, paje

de la Justicia: si cual cacatúa

            quieres ser, grabadora de pantalla,

sin comerte un mal fruto de la ciencia,

estás firmando, listo, tu sentencia,

arropado en la grey de la canalla:

            sirve el champú para lavarte el pelo

y la tele y los medios, el cerebro;

en su antena se enreda su culebro

que te tienta a ser tonto, o lerdo, o lelo

            masoca, y aun suicida por el gusto

de ese mortal dolor, que nadie quiere,

en verdad. Y tu ofensa, aunque no hiere,

es decir que estoy loco porque a justo

            aspiro, porque ignoras lo que afirmas,

y porque yo de ti pienso distinto.

Si perseveras, quedarás extinto

y todos por tu culpa. Que sin ir mas

            lejos, estás en casa, en tus confines,

que te pueden robar, si te desnortas

-y aun así te masturbas y confortas-

por medio de un desahucio, los malsines,

            o no tienes fortunas, o bankeros.

Si te hablo en contrapunto si encabalgo

los versos,  es que a mí no me echa un galgo

el montero tramposo, que dineros

            gana sirviendo al Noble, para a tiro

ponerte como presa de vampira.

Que es normal y corriente que el vampiro

sea el rey que te tira, y en su tiro

            te pones voluntario y de su carro

tiras como un borrico. Yo más bueno

que tú no soy, pero la mente entreno,

que estamos hecho con el mismo barro.

            Puede que sea un tontiloco, ufano,

lo mismo que tú eres un sociata

que aún cree en los traidores que la pata

misma ha metido siempre por tu vano.

            Para el punto de máxima entropía

cósmica queda tanto tiempo que entre-

tanto puede pasar de todo y entre

tanta diversidad hasta podría

            invertirse el sentido de la marcha

y volverse a un pretérito que arranche

el fallido que pesa como enganche

a Poder c0mo droga, que hoy se emparcha.

            No os fíéis de ese Lobo, so cabritos.

Encarna al gran Cabrón del aquelarre.

No dejes que el mojón ese te enguarre.

Y oriéntate, cual yo, por otros hitos.

            Si no lo hicieres, habrá más miseria.

La autoridad no es mala, pero abusa

el codicioso que tan mal la üsa.

No me seas normal. Sana tu histeria

            colectiva, o al menos no desdeñes

a quien te quiere bien por ser sin norma.

Que si no cambias, hallarás la horma

de tu zapato estrecha, en Martes lueñes.

            Todo puede cambiar. Si se progresa,

se puede bien estar. De una vez cede

y dame la razón, que sí se puede.

Ya deja de rendir la olla tiesa.

 

VI. Si yo no soy común, con los comunes,

no con los lores superiores arios

del dineral, estoy, ni sus sicarios

periogandistas, por tu culpa impunes,

            pues sirves bajo norma la estrategia

nazi, predicadora, obedeciéndola,

creído del embuste que su péndola

mercenaria redacta; ysi alma egregia

            es porque salgo fuera de la grey

y no sigo al Cabrón a la matanza

infernal de esta realidad, que danza

en torno de su amo o de su rey.

            Si os parezco surreal, sobre la regia

capitalía vuelo,  y así escapo

de quien manda a socapa, porque es capo

que a sí mismo se premia y privilegia.

            Y si os parezco mal a tantos, sólo

puedo fatal decir ante el peligro

 “dejadme solo”, porque yo no emigro

a Polvorrosa, ni me creo el Dolo:

            el dolor me preocupa y hasta ocupa

de los otros y todos, y no puedo,

pues no tengo poder, sino a Quevedo

seguir como Maestro, y a la grupa

            subir de Rocinante, aunque me cueste

la Caída en el Río del Olvido.

Si vivo aislado en baratario nido,

para no contagiarme de la peste

            de la no-información, que forma siervos

sin formación amorfos como informes

embusteros que os ponen uniformes,

es porque no milito entre los cuervos.

 

Y VII. Y si me dais de lado con el canto

rodado de la mano karateca,

entre los muros de mi biblioteca

defenderé mi patria como un santo

                 eremita, que aúlla por las redes,

que no me pescan, pues no vivo en banco,

y con verdades formo un cierto cebo,

por si pica un buen pez, y lo que debo

            y puedo hago, poco, que me atranco

y me atraganto, pero escupo el vómito

que esta náusea me causa, por indómito

ante satélites del nuevo Franco.

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