lunes, 5 de abril de 2021

IMPROMPTU -PARA DESAHOGO DE UN EXHAUSTO CORAZÓN-.

Para Alfia, con cariño.

 

I.         No soy nada especial. Lo sé. Lo intento

desde que tengo gris materia en uso.

Pero no lo consigo, y me lamento

frustrado, y me conformo, aunque me acuso

de rendirme, si ya no tengo aliento.

            Luchar contra la espesa tontería

expuesta en su trivial escaparate,

como modelo de valor, me hastía.

Prefiero un atrevido disparate.

Jamás seguir al Führer u otro Guía

            que quiera convencerme de que es blanco

lo negro, si es su libertad fascismo

que, como esclava, se le ve, del banco,

que nos debe un rescate, y el cinismo

tiene de no pagarnos, que no es manco,

            y que, sin eufemismos, es un robo,

con que quiere comprarnos el Estado.

Hay demasiado lastre en este Globo.

Se hunde ya. Y está atado, y bien atado.

Y, aunque no sirva para nada, trovo,

            y lo predico en versos: si sobornas

con mi dinero a mis representantes

políticos,  me robas. Finges sornas,

porque digo verdad, porque, picantes,

te sientan mal mis versos, y te adornas,

            para disimular, con la careta

que te pisas de larga, en disimulo

de tu intención malvada, y proxeneta

de meretriz traidora cuyo culo

vende al mejor postor, y al que es poeta

            y busca la beldad de la justicia

y la equidad, electa por su libre

albedrío filósofo, lo envicia

tu mala ley, para que nadie vibre

            a su son, y lo envías al exilio

de la conspiración de tu silencio,

para ignorancia activa, como a Emilio

oscurecido por el Gil. Me agencio

una mejor ganancia, y con el cilio

            de bacteria letal se me estrangula,

porque el poeta usual es ignorante

de la belleza y como terca mula

sigue en sus 13 de león rampante

hasta su papa a quien le paga bula.

            Y, entonces, das la orden de que mienta

tu máquina mediática, y me insultas

la inteligencia con lo que se  inventa

tu esbirro, cuyo ser de cieno abultas.

Seguirte el rollo no me trae cuenta.

            No soy nada especial. Sólo sensato

un poco, al menos, para ver tu embuste

que se traga el felón, el timorato

o el despistado, pese al poco fuste

de ese sostén, que ni sustenta el plato

            del pobre que transige, y tanto abunda

y es normal. Especial no soy. Empero,

intento penetrar en la profunda

verdad que está detrás de tu dinero,

que me has sacado con tu mano inmunda.

 

II.        De poder, votaría. Pero lejos

queda Madrid, y dicen las encuestas

que va a ganar de nuevo, por festejos

expuestos al contagio, la que expuestas

tiene al maltrato a las mujeres, viejos

            asesina, y expone a su peligro

de insana falangista a quien no vota.

Si viviera en Madrid, voto, no emigro:

si no soy espacial, tampoco idiota.

Critico lo que hay: no me denigro

            votando una bandera. Doy mi voto

a aquel que quiere reparar el daño

que ha dejado al Estado más que roto,

y a este pueblo de España en el engaño.

Al justo elijo y al malvado azoto

            con versos que no van a parte alguna,

ni nadie atiende. Sin embargo, insisto,

porque, aun no siendo pobre de fortuna,

y ni siquiera especialmente listo,

sé bien que no hay atmósfera en la Luna,

            y quiero respirar un aire sano;

y, si cancha le doy o cuerda al Mostro

descomunal que rige, soberano

por connivencia de su pueblo, y rostro

tiene más duro que el granito, el grano

            no vamos a extirparnos o el absceso

de las asentaderas que inmundicia

excretan. Toma ya el cargado expreso:

comprende de una vez qué es la injusticia

y aplícatela, a ver qué duele eso.

            No soy nada especial, pero me entero

de lo que pasa y obro en consecuencia.

Y en consecuencia cómo desespero.

De mí no esperes una reverencia,

si te comes mi público dinero.

            Yo no soy especial: no sobresalgo.

Lo ignoro, además, todo, si lo mido.

Pero sé sin medida un cierto algo.

Intento hacer de mí lo que decido:

nunca un conejo que obedece al galgo

            ni un ratón a la gata ni un gallina.

a la zorra, o borrego al feroz lobo,

los que especulan con la medicina

que ha de pagar el ciudadano probo

entre tanto abstinente que apoquina

            lo mismo y que no vota porque piensa

que todos los políticos iguales

son, y dejan que roben su despensa.

Así ganan los bichos criminales

de derecha, y no obtiene recompensa

            por su actitud no participativa,

y así lo esquilman más. Es muy distinto

Pablo Iglesias de quien en carne viva

nos deja, en cueros, en el laberinto,

de pelota a patear por la Nociva

            Alimaña elegida y sus alanos.

Ha gestionado mal esta pandemia

dejando que se mueran los ancianos,

y exponiendo al contagio a la bohemia

juvenil, para dar a llenas manos

            a sus momios privados privilegios

para enriquecimiento aún más boyante,

inclüidos reales a los regios

y el hüido a  Abu Dabi. Doy el cante

al partido ladrón con mis arpegios

            y al neonazi, su socio, y a ese chirle

comodín que se dice ser de centro

derecha y es tan ultra que en pedirle

respete mis derechos ya ni entro,

y es seguro que, de poder, más birle.

            Vota en contra, que hay una diferencia

entre limpiar y permitir que haga

la guarra de las suyas. Ten clemencia

contigo mismo, y la cloaca draga,

y deja ya de padecer paciencia:

            ya está bien de sufrir sus atropellos,

sólo tienes que dar un voto a Iglesias,

y esa torera con sus descabellos

ya no te toreará: las anestesias

mediáticas no sufras: vuestros cuellos

            salvad de la vampira mojigata

que volverá a morderlos, si la dejas.

Qua la cárcel se vaya toda rata

de alcantarilla en el poder, y viejas

espantajas reata a su reata.

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