domingo, 12 de mayo de 2019

Epístola ditirámbica a la santa proletaria (A IPM.)

"Señor, ya me quitaste lo que yo más quería./ Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar./ Tu voluntad se hizo, Señor, con tra la mía./ya estamos solos mi corazón y el mar." (Machado.)
carpe diem, quam minimum credula postero. (Horacio.)
"No he de callar, por más que con el dedo,/ señalando la boca o ya la frente,/ silencio avises o amenaces miedo." (Quevedo.)

Me echaste tantas veces del hogar, de tu hogar,
que una vez te hice caso y me marché. Si he vuelto
es porque tu bondad libremente ha resuelto
cuidar de mi salud maltratada, y del mar
            -como aquel de Machado, cuando, muerta su Lálage
única y horaciana, un rebelde reproche
lanzaba contra Dios con su barroca hipálage
que hablaba de, marítimo, su corazón (de noche
            el mío) por luctuosa soledad- liberarme.
Lo sabes: no soy sabio cotidiano en la práctica
de la vida intendente, porque solo un adarme
de cerebro me orienta estratega en la táctica
            para "bellum" prosaica de las necesidades
que hay que hacer en la paz. Yo sé que te critica
la gente por sacarme, Euridicio, del Hades
sin mirar nunca atrás, mi Orfea, que es de rica
            Plutonia sierva, ella, severa de inclemencias
sin templanza jovianas, y nunca sufrió dura
y enemiga miseria: no tuvo reverencias
que hacerle, proletaria, ante su dictadura,
            como tú, con más mérito, tampoco: con el dedo
inquisidor los crátores me señalan el cráter,
como pena, de Empédocles, y a frente, de Quevedo
ejerciendo, lo alzan, pre-jueces, en adláter
            complicidad con socios importantes. Con cráteras
repletas de saludes y de santas compañas
brindan al por mayor pudiente al sol, y páteras
fenicias, más caliente, le ofician, las Españas
            gloriosas celebrando de aquel sin noche Imperio
que las llevó a la ruina,  haciéndoles la hacienda
Párvula, a ellas Una, y Siervo de un Tiberio
y un Pilato a su pueblo, hecho un Cristo; y que el menda
            servidor por rebelde rechazó, siempre crítico
con autores de crisis que les valen ganancias,
pero a los pobres, pérdidas, como a tí, y paralítico
su intelecto y su juicio, por hipnosis de mancias
            religiosas, por tele, a la fuerte fortuna
le deja que el testuz testarudo le coma
su monstruo capital, dormitando en la Luna,
creyéndose discípulos de don Yllán, en Roma
            ya papas infalibles, con su Guardia Süiza
para bankos que, pobres, siempre en números rojos
tendrán: si no es opima de verdad, ¿porque briza
su cuna la invisible mano de Smith, y antojos
            la embarazan de ínfulas de culto a su Excelencia
que no es tal? A esa gente, mi amor, no le hagas caso:
tu estás haciendo el Bien Común, con tu paciencia
conmigo ahora, Excelsa genuina, mi fracaso
            comprendiendo, y terrible su final consecuencia,
por siempre solidaria con el paria, que un paso
malo, en mi caso, dio. Y el vulgo que sentencia
solemne mi cadena perpetua duerma al raso
en la propia Siberia lunar de su valencia.
            Yo sé, corazón mío, lo que, en verdad, te mueve:
Amor que, agradecido, te devuelvo, y aguanta
la carga de este Cosmos y, por ti, me levanta.
Firma: Fortuny (mayo de 2019).

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