sábado, 11 de mayo de 2024

El villano en su rincón. Poema necesario

Quizá una de las profundas raíces de la ciencia sea la rebelión: no aceptar el orden de las cosas presentes. (…) Quizá una de las profundas raíces de la ciencia sea la poesía: saber ver más allá de lo visible.
Carlos Rovelli. El orden del tiempo.
 
             Cuando se mira el mundo, lo visto es la costumbre
y no lo que hay delante tal cual: lo que te educa
bajo un sesgo ideológico toda visión te truca
veraz: Hay quien ve a Dios en la creída lumbre
del cielo de su cráneo, o ve la Patria, cumbre
de abstracta fantasía, no idea ya caduca,
            sino sustancia obvia, y cree que los reyes
son seres superiores por gracia del Dios suyo,
y hay quienes lo contrario, y yo también me incluyo,
pero me excluyo siempre que puedo de las greyes
que siguen al carnero, sumiso bajo leyes
injustas que lo estancan. De mí rebosos y fluyo: 
          En nombre de la Patria, y Dios, y el Rey ha muerto
tantísimo inocente en campos de batalla
en beneficio sólo del Capo y su canalla
que no comprendo cómo sin duda o desconcierto
aún me vociferan su mito como aserto
indiscutible moscas prendidas en la Malla
            Mortal. Mi Patria es otra: en ella la Justicia
existe y está viva. Rey sólo de mí mismo
soy yo, y a nadie impongo mi reino.  Y Dios -Abismo-
no puede ser caudillo que manda a su milicia
beligerante al saco, con su cardenalicia
morada de bocados que sangra con cinismo
            hipócrita a los débiles. Pues quién ataca al fuerte,
si hay miedo o hay prudencia. Un Dios que ordena ataques,
Señor de los Ejércitos, y sólo al peón jaques
da mudo, es un Demonio distribuidor de muerte:
no puede ser el mío. Por más que siempre acierte
-dïana- al que no puede librarse en sus escaques
            del golpe de Su mano. Algunas veces dudo:
¿No hay Dios? Está segura la gente de que existe
o de que no. No admite al otro quien cree, triste
y pobre necio errado, lo opuesto, por ser rudo
palurdo plano -o llano (no agudo)-, y testarudo
esdrújulo creído electo como un chiste:
            por Gracia. La concede a quien Él quiere. (El resto
aguántese). No es una hipótesis científica:
no puede refutarse (Karl Popper). Terrorífica
la idea, tuvo origen, en el misterio, y esto
por cósmica orfandad. Qué miedo -y, si molesto
a alguno (o a los 2), aguántense. Pacífica
            y justa vino a hacerse por salto evolutivo
la idea. Pero nada demuestra su existencia,
como no sea el hecho, probado por la ciencia
actual, de que hay un Cosmos tendente hacia lo vivo
e inteligente, y tuvo su inicio prohibitivo
en el Big Bang, ¿“sin Causa”? Pero la inteligencia
            del ser humano es poca: prefiere guerras. Y usa
Su nombre para darse razón. Y así la Historia.
Y el más creyente explota, contrario a la memoria
de Su Palabra, al pobre. Y aún patidifusa
la lideresa nazi, de los malvados musa,
de misa va al expolio, trayendo al mundo escoria,
            excepto para ella y sus esbirros y amos.
La idea que se tenga de Dios nada demuestra.
Pero, si miro el Bien, para desgracia nuestra
no cuadra con el mundo: hay poco, si miramos
con vista panorámica, acaso algunos gramos
a los que aplastan piedras molares de la diestra
            conjura con sus teles y media. Dios no es Reÿ
ni tiene Patria. Es todo -o nada. Lo más alto
tendrá que ser humilde. Al hoyo doy el salto
y nazco en las alturas. Y mientras tanto el bueÿ
tirando de la yunta se cree el gran Menceÿ
que la gobierna -y cae en el fundido asfalto-,
            porque su equipo gana, y a manos de Católicos
se queda hasta sin isla. Y sólo tú, amor mío,
me abrazas y me aíslas del fuego y de su frío
postrero. Y me liberas de achaques melancólicos.
El Bien, entre montañas, sin Hércules, de Autólicos
y Cacos poderosos, persiste arroyo, y río,
            y cuanto desemboca al fin en los océanos:
La gota en mar ¿no es mar? (Machado -con Manrique
en el magín-). En fin: dejadme que me aplique
el cuento y la metáfora: Que el agua mansa séanos.
desde su fuente antigua hasta el final, que créanos
como a la vida el mar. Y, al fin, exista Dique.

No hay comentarios:

Publicar un comentario