El sol
calienta el agua y luego la evapora,
y llueve luego, y llena las fuentes y los mares,
y ríos que enriquecen con su fecundadora
virtud sus aledaños en márgenes y en lares
externos. Cuando cae el agua en los desiertos
actúa como bestia y arrastra en su desmadre
la vida y en los páramos: los campos siguen yertos,
si la violencia es brava, y fuera del encuadre
aquél, sin los canales que alcancen con medida
su justa proporción, no hay humus, falta un freno
que ralentice al bruto: así nació la vida,
después de la energía del Buen Principio -bueno-,
que ahora se acelera, y al fin nos amenaza
con la extinción. De todo: Por máxima entropía
del Cosmos: Un avance. El tiempo nunca traza
ningún fatal destino: debajo de su guía
usual: cuando el análisis sondea entre partículas
menores se evanece y puede dar su paso
atrás: es nuestra falta de enfoque el que películas
proyecta en que creemos morir, como un fracaso
del trágico futuro (es física, no mito:
acabo de leerlo y lo parafraseo
y casi cito -a Carlo Rovelli, que lo ha escrito,
un físico eminente, no un misto de tebeo-).
En urna de cristales cromados no se advierte
el exterior, hermanos, que es otro tras del foro.
Podemos hacer mutis o no, pero es la muerte
la épica heroína del drama, -ejemplo: al moro,
masacra el mal judío, lo apoyan los cristianos
traidores de su Cristo, llamándonos racistas
a los que defendemos a todos los humanos
iguales. Es posible -o cierto- que no existas,
divinidad, o solo en mi sesera extraña
a la Normalidad, de loco en su desfase.
Pasadas las ideas de moda en la calaña
del mundo, sólo cuentan los intereses. Vase
así a tomar por saco el bien común, y junto
con él el resto entero. El odio se engalana
de amores, traicioneros y espurios, y en su punto
la pira espera humana su carne -en la ventana
y llueve luego, y llena las fuentes y los mares,
y ríos que enriquecen con su fecundadora
virtud sus aledaños en márgenes y en lares
externos. Cuando cae el agua en los desiertos
actúa como bestia y arrastra en su desmadre
la vida y en los páramos: los campos siguen yertos,
si la violencia es brava, y fuera del encuadre
aquél, sin los canales que alcancen con medida
su justa proporción, no hay humus, falta un freno
que ralentice al bruto: así nació la vida,
después de la energía del Buen Principio -bueno-,
que ahora se acelera, y al fin nos amenaza
con la extinción. De todo: Por máxima entropía
del Cosmos: Un avance. El tiempo nunca traza
ningún fatal destino: debajo de su guía
usual: cuando el análisis sondea entre partículas
menores se evanece y puede dar su paso
atrás: es nuestra falta de enfoque el que películas
proyecta en que creemos morir, como un fracaso
del trágico futuro (es física, no mito:
acabo de leerlo y lo parafraseo
y casi cito -a Carlo Rovelli, que lo ha escrito,
un físico eminente, no un misto de tebeo-).
En urna de cristales cromados no se advierte
el exterior, hermanos, que es otro tras del foro.
Podemos hacer mutis o no, pero es la muerte
la épica heroína del drama, -ejemplo: al moro,
masacra el mal judío, lo apoyan los cristianos
traidores de su Cristo, llamándonos racistas
a los que defendemos a todos los humanos
iguales. Es posible -o cierto- que no existas,
divinidad, o solo en mi sesera extraña
a la Normalidad, de loco en su desfase.
Pasadas las ideas de moda en la calaña
del mundo, sólo cuentan los intereses. Vase
así a tomar por saco el bien común, y junto
con él el resto entero. El odio se engalana
de amores, traicioneros y espurios, y en su punto
la pira espera humana su carne -en la ventana
(el odio, no el poeta): no para, el muy cretino.
Acaso es el destino del Homo, que es un cruel ma-
tón tonto, que no quiere tener otro destino,
cambiando de carácter (Heráclito). Si Stalin,
traidor al comunismo, fue nazi por su modo
de gobernar, Karl Marx jamás fue un vago malin-
tencïonado (y fuerzo -recurso- con metodo
de enfasis metatéticos las normas del lenguaje
por no seguir la Norma -Coseriu-), como a Cristo
traicionan los cristianos normales, y, por gaje,
ateos por política adversa a lo más visto,
de oficio: Gana el malo: Si Hitler fue ganado,
ganado que fe víctima ahora el plano invierte
y extingue a su vecinos. Carácter es el Hado.
Y ya me tienen harto sus ¡vivas! a la muerte.
El agua regenera, cuando en medida justa
su ciclo con su ritmo repite sus acentos.
¡Matar al inocente! Parece que nos gusta.
Cobardes mal nazidos. ¡Valientes elementos!
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