III. Cómo con tu domino del lenguaje,
y en él forjando más filosofía
que el Laureado, aislado en tu masía,
vives rodeado de ignorancia en traje
de -presi- diario y, más, con qué coraje,
conjurada con Él, su puntería
sobre el que sobre, quien Le sobresalga,
ejercitando, sigues siendo ignoto
perfecto, luchas, presa de su coto
privado, de porrón, que usurpa, nalga
atrás o avante pubis, y encabalga
tu maestría fugas de su Escroto
-la parte por el todo, que es su Asunto
(sinécdoque). Raptada la Princesa
por la Inhabilidad, Magestas Lesa
el crimen del creido Dios, pregunto:
en dónde está, que no se ve. Barrunto
que se ha hecho invisible, porque presa
no quiere ser del Bárbaro. Balbuce
irregularidades y, sin regla
cómo va a ser mujer (esto se arregla
organizando versos, en que luce
cuando se hace Poesía, sin el cruce
mestizo con la prosa). Desarregla
(y el políptoton valga de las rimas
de la anterior estofa, o polipote)
el tópico que toca, como Azote
de Dios, Él Mismo, y primos catan primas
para el ara o tarima, pero Dimas
le diz: di más, o calla, y date el bote,
o imita al Solo: "Crío yo, y me río
con negro humor de mí, a esta criatura
principal, que soy yo, que en la basura
salvaje insurge, y la cultivo, o crío:
creo un modelo contra el poderío
de esa disimulada dictadura
del Demonio Endiosado, de entusiasmos
enemigo, pendón del que idolatra
a un Dios de Amor de tanta bilis-atra
que odio rezuma y que no tiene orgasmos
extáticos, ni quiere otros espasmos
de buen gusto, y es digno del Psiquiatra.
Su norma es hacer prosa del poema
y dejar sin poesía al mundo entero.
Azul envidia tanto al caballero
dariano -que libera de la quema
del brillo a la Poesía- que se extrema
en apuntar con entrenado esmero
su escopeta a los vuelos de sus aires,
y el perdigón lo ha herido, y convalece
llorando por su Pérdida, que crece
en su espera, y escapan sus donaires
del zulo de Terribles Trabucaires
que odian la Poesía, y aparece
en mi acuciado corazón. Princesa,
ex presa Fruta de Ícor, ya sin yugo,
rehecha en mi labranza, cuando arrugo
el terreno ondulándolo en expresa
dobladura con surcos por que espesa
corre tu fértil buena sangre o jugo
como por venas de tu cuerpo: éste
poema desfasado en forma, atlético
como Atlas de Atlántida en planético
desconocido astro en este Oeste,
que no leerán jurados, por su veste
de carne, que es tu espíritu poético,
puro lenguaje laborado en clásico,
romántico y barroco nuevo estilo,
el sentido tejiendo como el hilo
de seda en el tapiz en su trifásico
contrapunto que no verá el afásico
gilista, lacrimoso cocodrilo,
te dedico, y recreo -no de cole,
que yo no soy colega del colegio
del Regio: yo no tengo privilegio,
porque soy solidario con el prole-,
imitando al Maestro, cara Sole-
dad principesca, mas jamás pro regio.
Si en él estás a gusto, Diosa, rige
mi párvula república, paredra
del consejo, sembrando nuestra hiedra
para alzarnos al Cielo: Infringe, inflije,
la moda, daño, obligatoria, y fije
tu extraña regla mi modelo en piedra.
Aunque es mucho mejor, si quieres medro
o logro o lucro o premio, ser tunante
poeta sin estilo, blanco el guante
de un Gestas que no gesta nada, redro
hasta el veinteno siglo, de poliedro
irregular, no Milton, menos Dante.
(La regularidad es un delito.
El canto largo, un crimen. Porque peca
quien aspira a lo grande, ya que enteca
y parva debe ser la obra). Grito,
a ver si Tú me escuchas, Infinito.
Y me respondes. Con mi biblioteca.
que el Laureado, aislado en tu masía,
vives rodeado de ignorancia en traje
de -presi- diario y, más, con qué coraje,
conjurada con Él, su puntería
sobre el que sobre, quien Le sobresalga,
ejercitando, sigues siendo ignoto
perfecto, luchas, presa de su coto
privado, de porrón, que usurpa, nalga
atrás o avante pubis, y encabalga
tu maestría fugas de su Escroto
-la parte por el todo, que es su Asunto
(sinécdoque). Raptada la Princesa
por la Inhabilidad, Magestas Lesa
el crimen del creido Dios, pregunto:
en dónde está, que no se ve. Barrunto
que se ha hecho invisible, porque presa
no quiere ser del Bárbaro. Balbuce
irregularidades y, sin regla
cómo va a ser mujer (esto se arregla
organizando versos, en que luce
cuando se hace Poesía, sin el cruce
mestizo con la prosa). Desarregla
(y el políptoton valga de las rimas
de la anterior estofa, o polipote)
el tópico que toca, como Azote
de Dios, Él Mismo, y primos catan primas
para el ara o tarima, pero Dimas
le diz: di más, o calla, y date el bote,
o imita al Solo: "Crío yo, y me río
con negro humor de mí, a esta criatura
principal, que soy yo, que en la basura
salvaje insurge, y la cultivo, o crío:
creo un modelo contra el poderío
de esa disimulada dictadura
del Demonio Endiosado, de entusiasmos
enemigo, pendón del que idolatra
a un Dios de Amor de tanta bilis-atra
que odio rezuma y que no tiene orgasmos
extáticos, ni quiere otros espasmos
de buen gusto, y es digno del Psiquiatra.
Su norma es hacer prosa del poema
y dejar sin poesía al mundo entero.
Azul envidia tanto al caballero
dariano -que libera de la quema
del brillo a la Poesía- que se extrema
en apuntar con entrenado esmero
su escopeta a los vuelos de sus aires,
y el perdigón lo ha herido, y convalece
llorando por su Pérdida, que crece
en su espera, y escapan sus donaires
del zulo de Terribles Trabucaires
que odian la Poesía, y aparece
en mi acuciado corazón. Princesa,
ex presa Fruta de Ícor, ya sin yugo,
rehecha en mi labranza, cuando arrugo
el terreno ondulándolo en expresa
dobladura con surcos por que espesa
corre tu fértil buena sangre o jugo
como por venas de tu cuerpo: éste
poema desfasado en forma, atlético
como Atlas de Atlántida en planético
desconocido astro en este Oeste,
que no leerán jurados, por su veste
de carne, que es tu espíritu poético,
puro lenguaje laborado en clásico,
romántico y barroco nuevo estilo,
el sentido tejiendo como el hilo
de seda en el tapiz en su trifásico
contrapunto que no verá el afásico
gilista, lacrimoso cocodrilo,
te dedico, y recreo -no de cole,
que yo no soy colega del colegio
del Regio: yo no tengo privilegio,
porque soy solidario con el prole-,
imitando al Maestro, cara Sole-
dad principesca, mas jamás pro regio.
Si en él estás a gusto, Diosa, rige
mi párvula república, paredra
del consejo, sembrando nuestra hiedra
para alzarnos al Cielo: Infringe, inflije,
la moda, daño, obligatoria, y fije
tu extraña regla mi modelo en piedra.
Aunque es mucho mejor, si quieres medro
o logro o lucro o premio, ser tunante
poeta sin estilo, blanco el guante
de un Gestas que no gesta nada, redro
hasta el veinteno siglo, de poliedro
irregular, no Milton, menos Dante.
(La regularidad es un delito.
El canto largo, un crimen. Porque peca
quien aspira a lo grande, ya que enteca
y parva debe ser la obra). Grito,
a ver si Tú me escuchas, Infinito.
Y me respondes. Con mi biblioteca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario