… ya no te llamarás Jacob
(usurpador), sino que tu nombre será Israel (el que prevalece con Dios)
Génesis, 35:10
sino Israel, porque has luchado contra Dios y contra los hombres, y has ganado
Génesis. 32:29
… no hay camino,
sino estelas en la mar.
Machado
Oh peón del ingenio! No bardo a tántos cuántos
-maravedís: renglones-, para Mecenas con taxímetro!
Vagar y divagar y discurrir… Tus libres cantos
tásalos ningún Creso: ni a talento el milímetro.
León de Greiff
… estoy en el infierno.
Y podéis llamarme, si queréis, el gran blasfemo.
León Felipe
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza
Juan Ruiz
Tengo yo más fe que
usted, señor Arcipreste. El mundo se salvará por un Milagro.
León Felipe
el título y las citas
son parte del poema
Sentido Común
Génesis, 35:10
sino Israel, porque has luchado contra Dios y contra los hombres, y has ganado
Génesis. 32:29
… no hay camino,
sino estelas en la mar.
Machado
Oh peón del ingenio! No bardo a tántos cuántos
-maravedís: renglones-, para Mecenas con taxímetro!
Vagar y divagar y discurrir… Tus libres cantos
tásalos ningún Creso: ni a talento el milímetro.
León de Greiff
… estoy en el infierno.
Y podéis llamarme, si queréis, el gran blasfemo.
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza
Juan Ruiz
León Felipe
Sentido Común
No hay camino, mas bien hay solo estelas.
Soy, cual doble León, un anti-Guías,
sea el Führer o Stalin. Cosas mías
éstas de ser Colombo, con sus velas
abriendo a la contraria nuevas vías,
por Occidente a Oriente; y si las muelas
me duelen soy peor que Jeremías,
y a ti, Israel te pongo verde: vuelas
Palestina y masacras inocentes
con excusa de ataque defensivo
que jamás es tu invento, y dejar vivo
a nadie intentas nazi, y a las gentes
al exilio desértico, de chivo
expiatorio, las mandas, indigentes,
y sabes bien que no tienes motivo
-que luchas contra Dios, Jacob-, y mientes.
Me ha dolido en la espalda tu cornada
que te colocas como Rey del Foro
y del Faro: en la costa no hay ni un moro,
y, si soy un judío, tú eres nada,
por mucho que los grillos de tu coro
te canten en la luna, y esto, cada
vez que me pincha, sin ningún decoro,
la censura traidora de tu espada.
(Y, con -Ada por rimas, participio
ninguno hay, son acategoriales:
¿sabes qué es eso? Cómo tus reales
vas asentar en banco, huyendo el ripio
con tus sueltos finales, que son tales
que , calderilla, libres por principio,
solo le molan a los subnormales,
por mucho que los premie el municipio).
Vences porque eres rico, de Plutonio,
de la veta del Hades, que me usurpas
y en mi lugar te pones, y el azur pas-
mado te mira: patria y patrimonio
no son la misma cosa, y eres mur pas-
tando el ajeno cebo, en monopsonio:
las venas de mi Tierra me deturpas
porque eres un demonio del Demonio.
Y aquí está la fortuna. No de pasta:
de un espíritu en forma, que tortura
el lenguaje o retuerce, con su pura
lucha sexual sado-masoca y casta,
y que, aun así, lo empreña de futura
brasa lucida, a la que atizo, y hasta
llevo a la extenuación, faena dura,
aunque me temo que jamás le basta.
Tú te conformas con la norma en huelga
holgada en que te cabe cualquier cosa,
y eso es lo que te sale, y no es hermosa
la que te sale de la que te cuelga
cosa, porque tu pluma vanidosa
no tiene temple, y arrugada acelga
en ensalada sin aliño es sosa
(quiso ser yegua y se quedó en jamelga).
Y esto sí que es corcel, si bien potranca,
no de tu sprint, sino de largo fondo.
No es lo primero que me sale, mondo
de aderezo semántico, por franca
vía espiral virtuosa, y me es redondo
por acabado y renaciente, en anca
y cuartos corredores al cachondo
filón caliente, en arte de retranca.
Y nada manca en él: se dice él mismo,
y el asunto da igual, e incluso el tema.
Es poesía pura, y el poema
da testimonio de un demonio, abismo
que se rebela hereje ante tu quema,
por tensión de un estilo de aforismo:
fuera del foro de una vez, no tema
nadie tu mal influjo de espejismo.
Estoy en un desierto, y tu anatema,
se va a quedar sin fuerza en un futuro
inminente, sin puerto ni seguro,
por blufoso tu engaño, por sistema
asumido, en que libre de su muro
sólo estará el patrón de tu alma mema
que se vendió al Poder, y, te lo auguro,
una flota en tu contra rema, y rema.
El galeote es voluntario. El fuete
rechazó, y hasta el cómitre, y piloto,
es amigo, que cose el saco roto,
y marca el ritmo cuando no hay soplete
que sople el fuego de un dragón remoto
de un infierno que anima este juguete
trascendental, que no salió en tu foto,
por decir siempre lo que bien le pete.
Te has subido a los hombros de un gigante,
pero padeces miope de acrofobia,
y le escribes poemas a tu novia,
porque no ve más lejos un infante
-de infans (y fari): que no habla-, y obvia
es tu ignorancia activa de mi cante,
que no alcanzas, y temes, y te agobia
que te pueda sobrar un diletante.
No me vas a callar, ni al crespo estilo
vas a desprestigiar con tu censura:
¿¡Por qué me tienes miedo, caradura!?
¿Es que te tengo con el alma en vilo,
porque puedo quebrar tu dictadura?
Sigues, rayado, en disco de vinilo,
y, si rayado yo, mi arquitectura,
es firme, cual pirámide del Nilo.
Y lo tuyo una choza con sus baños
de fatuo orillo, orín que hallaste urdiendo
intrigas y jodiendo, y es tremendo
o digno de tremor, porque hace daños
el terremoto de remoto estruendo
que presento domado en mis escaños,
con cápsulas de estrofa por atuendo,
que no todas las artes son engaños,
compréndelo, que hay artes que no ilusas
son: son en-sí, su son significante
se alcanza de sentido, dando el cante
a Dios, en explosión, que tú no usas
porque te gusta el curso fácil -Dante
te quita su Laurel- pues que la musas
te crees que no existen, por tunante
y listillo diablillo (hipotenusas
entre catetos líneas) versolari
que menos dices cuanto menos trovas,
y al trovador destinas a las lobas
que se dan su festín en tu safari.
Yo libero a la brujas con escobas
contra tu Inquisición de Mata-Hari,
judías, en potaje, que te adobas,
y son moras, y tú eres una Mari:
chismoso de tu propio sentimiento,
que llamas otro, al otro no haces caso,
y incluso lo marginas, y su paso
bloqueas por cobarde sin talento
y con muchos talentos en tu craso
bolsillo inflado, y demasiado cuento
de hadas de que vives, y que a raso
todo relieve dejas al adviento
de tus hijos de letra sin figura
al latrocionio dados del distinto.
que no distingues la que aquí te pinto
-ut pictura poesis- por figura
querer única ser, y el laberinto
que es para ti este cuadro, y te figura
tal como eres, robas, y del cinto
lo que en mi espalda sacas metes dura.
¿Te figuras, patrón de la simpleza,
que me ganas porque me decapitas?
Dime tu eheü Póstume, sin citas
como acostumbras de las fuentes, pieza
de dramas que me plagias, e infinitas
mercaderías otras. La cabeza
Soy, cual doble León, un anti-Guías,
sea el Führer o Stalin. Cosas mías
éstas de ser Colombo, con sus velas
abriendo a la contraria nuevas vías,
por Occidente a Oriente; y si las muelas
me duelen soy peor que Jeremías,
y a ti, Israel te pongo verde: vuelas
Palestina y masacras inocentes
con excusa de ataque defensivo
que jamás es tu invento, y dejar vivo
a nadie intentas nazi, y a las gentes
al exilio desértico, de chivo
expiatorio, las mandas, indigentes,
y sabes bien que no tienes motivo
-que luchas contra Dios, Jacob-, y mientes.
Me ha dolido en la espalda tu cornada
que te colocas como Rey del Foro
y del Faro: en la costa no hay ni un moro,
y, si soy un judío, tú eres nada,
por mucho que los grillos de tu coro
la censura traidora de tu espada.
(Y, con -Ada por rimas, participio
ninguno hay, son acategoriales:
¿sabes qué es eso? Cómo tus reales
vas asentar en banco, huyendo el ripio
con tus sueltos finales, que son tales
que , calderilla, libres por principio,
solo le molan a los subnormales,
por mucho que los premie el municipio).
Vences porque eres rico, de Plutonio,
de la veta del Hades, que me usurpas
y en mi lugar te pones, y el azur pas-
mado te mira: patria y patrimonio
no son la misma cosa, y eres mur pas-
tando el ajeno cebo, en monopsonio:
las venas de mi Tierra me deturpas
porque eres un demonio del Demonio.
Y aquí está la fortuna. No de pasta:
de un espíritu en forma, que tortura
el lenguaje o retuerce, con su pura
lucha sexual sado-masoca y casta,
y que, aun así, lo empreña de futura
brasa lucida, a la que atizo, y hasta
aunque me temo que jamás le basta.
Tú te conformas con la norma en huelga
holgada en que te cabe cualquier cosa,
y eso es lo que te sale, y no es hermosa
la que te sale de la que te cuelga
cosa, porque tu pluma vanidosa
no tiene temple, y arrugada acelga
en ensalada sin aliño es sosa
(quiso ser yegua y se quedó en jamelga).
Y esto sí que es corcel, si bien potranca,
no de tu sprint, sino de largo fondo.
No es lo primero que me sale, mondo
de aderezo semántico, por franca
vía espiral virtuosa, y me es redondo
por acabado y renaciente, en anca
y cuartos corredores al cachondo
filón caliente, en arte de retranca.
Y nada manca en él: se dice él mismo,
y el asunto da igual, e incluso el tema.
Es poesía pura, y el poema
da testimonio de un demonio, abismo
que se rebela hereje ante tu quema,
por tensión de un estilo de aforismo:
fuera del foro de una vez, no tema
nadie tu mal influjo de espejismo.
Estoy en un desierto, y tu anatema,
se va a quedar sin fuerza en un futuro
inminente, sin puerto ni seguro,
por blufoso tu engaño, por sistema
asumido, en que libre de su muro
sólo estará el patrón de tu alma mema
que se vendió al Poder, y, te lo auguro,
una flota en tu contra rema, y rema.
El galeote es voluntario. El fuete
rechazó, y hasta el cómitre, y piloto,
es amigo, que cose el saco roto,
y marca el ritmo cuando no hay soplete
que sople el fuego de un dragón remoto
de un infierno que anima este juguete
trascendental, que no salió en tu foto,
por decir siempre lo que bien le pete.
Te has subido a los hombros de un gigante,
pero padeces miope de acrofobia,
y le escribes poemas a tu novia,
porque no ve más lejos un infante
-de infans (y fari): que no habla-, y obvia
es tu ignorancia activa de mi cante,
que no alcanzas, y temes, y te agobia
que te pueda sobrar un diletante.
No me vas a callar, ni al crespo estilo
vas a desprestigiar con tu censura:
¿¡Por qué me tienes miedo, caradura!?
¿Es que te tengo con el alma en vilo,
porque puedo quebrar tu dictadura?
Sigues, rayado, en disco de vinilo,
y, si rayado yo, mi arquitectura,
es firme, cual pirámide del Nilo.
Y lo tuyo una choza con sus baños
de fatuo orillo, orín que hallaste urdiendo
intrigas y jodiendo, y es tremendo
o digno de tremor, porque hace daños
el terremoto de remoto estruendo
que presento domado en mis escaños,
con cápsulas de estrofa por atuendo,
que no todas las artes son engaños,
compréndelo, que hay artes que no ilusas
son: son en-sí, su son significante
se alcanza de sentido, dando el cante
a Dios, en explosión, que tú no usas
porque te gusta el curso fácil -Dante
te quita su Laurel- pues que la musas
te crees que no existen, por tunante
y listillo diablillo (hipotenusas
entre catetos líneas) versolari
que menos dices cuanto menos trovas,
y al trovador destinas a las lobas
que se dan su festín en tu safari.
Yo libero a la brujas con escobas
contra tu Inquisición de Mata-Hari,
judías, en potaje, que te adobas,
y son moras, y tú eres una Mari:
chismoso de tu propio sentimiento,
que llamas otro, al otro no haces caso,
y incluso lo marginas, y su paso
bloqueas por cobarde sin talento
y con muchos talentos en tu craso
bolsillo inflado, y demasiado cuento
de hadas de que vives, y que a raso
todo relieve dejas al adviento
de tus hijos de letra sin figura
al latrocionio dados del distinto.
que no distingues la que aquí te pinto
-ut pictura poesis- por figura
querer única ser, y el laberinto
que es para ti este cuadro, y te figura
tal como eres, robas, y del cinto
lo que en mi espalda sacas metes dura.
¿Te figuras, patrón de la simpleza,
que me ganas porque me decapitas?
Dime tu eheü Póstume, sin citas
como acostumbras de las fuentes, pieza
de dramas que me plagias, e infinitas
mercaderías otras. La cabeza
sobre mis hombros sigue, y te me irritas.
Demonillo endiosado, más de mono
imitador de Dios tienes, Tirano
que has regido el destino del Humano
desde la Nueva Edad de Piedra, en trono
usurpado al Creador, y por lo sano
cortas a tu rival del alto tono
y hondo, y fuerte ante el tuyo chabacano,
que tan gusta a quien degusta abono.
Destierra a los terráqueos al planeta
Marte, de donde, oriunda, nos invades
con tu puñado de marqueses sades
por Creso untados Crátor, alfabeta
con an delante, y mándanos al Hades
y haz de Gaia tu infierno, y parapeta
tu Posesión, Legión, y libertades
quita y derechos al Creador, Poeta.
Demonillo endiosado, más de mono
imitador de Dios tienes, Tirano
que has regido el destino del Humano
desde la Nueva Edad de Piedra, en trono
usurpado al Creador, y por lo sano
cortas a tu rival del alto tono
y hondo, y fuerte ante el tuyo chabacano,
que tan gusta a quien degusta abono.
Destierra a los terráqueos al planeta
Marte, de donde, oriunda, nos invades
con tu puñado de marqueses sades
por Creso untados Crátor, alfabeta
con an delante, y mándanos al Hades
y haz de Gaia tu infierno, y parapeta
tu Posesión, Legión, y libertades
quita y derechos al Creador, Poeta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario