sábado, 7 de octubre de 2023

Varaciones sobre un tema de Darío, II

 II.        Yo vi en la “Sonatina” un alto logro
artístico y maestro: por más lujo
en que encerrarla pueda el Ogro, el Brujo
o el Dragón, el Dragón, el Brujo, el Ogro
en negro humor la tiene, en su malogro,  
a la Princesa, sierva bajo influjo
            del Poder, que la ahoga en atrabilis.
Pero el alma era así del gran Darío:
triste en su lujo. Mas, si invierto el río,
no se alegra la Infanta: versos gilis,
sueltos, holgados, libres, como Billys
Niños,  torpes igual que todo crío,
            quieren ser serios, pero su alegría
-es una pose el tema del fracaso-
satisfecha se nota. Dio un sorpaso
el burgués al palacio, y la empatía
con la que explota brilla por su fría
ausencia: no se trata en este caso
            de usar de un pobre estilo, para el rico
contenido, contento, porque es hueca
su semasia, por eco (en discoteca
de suavecilla bakalaika -sic- o
ritmillo de la rota Ducha, o psico-
patía de egotismo en alma seca),
            sin ingenio. No es triste su mensaje,
es sólo indiferente, excepto a su ego,
y trivial, pues su juego no hace juego:
se le caen tornillos al Montaje.
La han hecho Ama de Casa, con su gaje
de oficio, y ya no es noble, y vela el fuego
            de la cocina con la pata coja
y el peldaño diverso en 2 escalas
destinadas a sendas. Y en las alas
del caballo y azor a quien se aloja
en el piso, si mira, es porque aoja
el caballero esa mudez sin galas.
            Que está en la Gloria la Princesa Triste,
mas no en la gloria. Niña Blancanieves
Durmiente: ya no hay príncipes: aleves
raptores a sumar, no echan alpiste
a tu Jaula en Desdoro, por despiste
histórico, ni agua a donde abreves.
            Y es que el cronómetro les falla, y Cronos
es el patrón del metro, y de la música:
para expresar la vena más venúsica
(venérea es feo), no hacen falta monos
poëmillas de amor de pocos tonos
eróticos, y sobra tinta prúsica
            de azur. La disciplina floja denso
no produce el mensaje: dulce es ácido
o al revés. Si alguien quiere que sea plácido
su canto, estreche su corsé, que intenso
debe expresarse el sentimiento, o pienso
será que a nadie nutra, soso y flácido.
            Te tienen muerta de hambre en la mazmorra
y sed del verso facilón sin lujo
ni semántico adorno, sin embrujo
ni magia, y acá yaces, en la borra
de tu jergón, prohibida como zorra
pública; y cómo así, bajo el tapujo
            de arpillera por arpa, darte a fuga,
si lo que vas a hallar fuera son páramos
flatos de vida. Porque si escapáramos
juntos, huir, adónde: ¿al surco, arruga,
sin labra, envejecida? Si no enjuga
nadie el sudor por su labor, los cáramos
            de añejada solera fuera de uso,
los peleones sólo dan resaca
pero no la ebriedad, ni chispa, y traca
menos aún, y se celebran suso
dichas de pena de que audaz acuso
al Domesticador de luenga vaca
            y su saca de pollas del gallina,
Modelo del Chapuzas, yo te ofrendo,
Princesa, el viejo lujo de tu atuendo
y refugio en estrofas gongorina-
mente forjadas con la aguda mina
del vero lápiz para que, rïendo
            ambos y mutuos, con humor, si oscuro,
dé a luz la luz, que falta en las profanas
prosas, no de Rubén, del Gil, de enanas
reflexioncillas obvias, que conjuro,
vade retro, atracando en el seguro
para rehacerte, si te dan las ganas.
            Pues, si me escuchas, vienes en secreto,
de Incógnita, y a veces ni te escucho.
Te ha prohibido el Felón, el del pachuco
mensaje, que reluzcas en sexteto
ni lira o serventesio ni en soneto,
y hay que hacerlo a escondidas del Capucho,
            en el peor socucho (en la buhardilla
o en barata pensión, como Pessoa,
o en el retro capullo), y no te loa
-no eres tú el objetivo del Que Brilla
como el mejor Poetilla, el de la Silla
Gestatoria sin gesta, que se heroa
            (síncopa de heroíza) y ya es Beato
en espera de canon nobelable,
del Trivialismo padre inenarrable,
a pesar de su cuento, timorato,
que detesta la audacia del jabato:
el de Amor Cutu -que se diz en bable-
            o Fred Amor, Maitasun Hotza, o Frío
Amor, o Fredo Amore o Kalte Liebe
o Amour Froid, ese tema de que vive
el Aristos Vulgar, Cold Love: me río
da tanta novedad, y me extasío
con el Frígidus Ámor que percibe
            Él solo ¡original! Princesa mía
y Madre mía e hija de mis sueños:
quién te va a ver así. Ay, qué pequeños
son los gigantes. Buscan Poesía
en la profana prosa, y de harmonía,
ni Idea, y cantan como fruncen ceños.
            Yo voy a constrüirte un edificio
más sólido que el bronce -dijo Horacio.
Será un palacio nuevo: tu palacio,
del que puedas salir, a propio juicio,
cuando desees. Ya está aquí: te oficio.
mi culto: ya te escribo en este espacio
            ya no en blanco, en que naces, creces, vuelas
con el caballo alado del Que Ama
de Verdad tu Belleza y, en la brama
espiritual del logos, te desvelas
de los 7, y revelas -y rebelas-
bajo el dosel lujoso de mi cama.

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