lunes, 30 de octubre de 2023

Sirventés en serventesios. Sátira bestia.

             Quiero hacer un poema en verso blanco,
pero la rima se me viene encima,
o me pone delante su barranco
que salto encabalgándome en la rima.
            Quiero hacer verso libre, obligatorio
según dicta la norma del Monarca
absoluto, la Moda, y yo, Tenorio,
no obedezco ese Honor. Porque es un carca.
            La ley dictada por el Uno intruso
legítima no es  -por quien la dicta-:
debe gestarla el pueblo; a aquél acuso
de usurpador golpista de irrestricta
            e inconvicta e invicta red de okupas
conquistadores de una tierra extraña
a su alma, que niegan, en la grupas
o los cuartos traseros de su maña
            empresarial, por hábiles. En clavos.
Que sale cara. Y con la cruz al hombro
el poeta es atado con sus cabos,
y lo dejan tirado en el escombro.
            La Moda la diseña el gran Modisto.
Cuyo Modelo manda qué se lleva.
Pero me visto yo como me visto,
ya me has visto. Y el Centro de la Cueva
            no va a hacerme creer que sus Modelos
del Mundo son de Veras si le ocurren
a su capricho, sin Idea -en Cielos
de la Razón, el Bien-; a mí me aburren,
            que lo real es más interesante
-y fantástico. Pero su realismo
por estrecho de miras de almirante
de su charca, ve sólo de sí mismo
            un metro a la redonda, y ese mundo
suyo cofunde con el mundo. Miope,
que no ve más allá de su rotundo
redor, es incapaz de hacer a tope
            un poema rotundo ni redondo,
y en versos sin medida, irregulares,
según le vengan, cree tocar fondo
-de la tierra, los cielos y los mares-,
            y toca la superflua superficie
 de un auto de su fe que calca idéntico
de algún poeta segundón, molicie,
ante el trabajo del poeta auténtico
            practicando, y gastando su energía,
en soterraña intriga, que lo deja
sin fuerzas para hacer otra poesía
de más enjundia y gracia y menos vieja
            y achacosa, senil, como de celo
que el vulgo llama cagalón, de viudo
característico, y de tanto abuelo
-y ¡menudo! se pone el buen canudo-
            que se deja cazar de alguna joven,
la cual le hace creer que aún mantiene
su prestancia de mozo, y que le roben
permite a sus secuaces. Cuanto pene
            poco después será porque, tozudo,
negará la evidencia de su fiasco.
Pues bien: hasta muchachos con su rudo
verso sin son, o escaso, y frío el casco,
            cuando cantan, chochean, que nos cuenta
su musa sólo lo de siempre, en Babia,
no lo que pasa ahora -y se dementa
su asunto anciano y lo actual no rabia
             para ellos. Y acusan a la estrofa
de ¡desfasada! Como si los sueltos
versos y libres ¡fueran nuevos! Mofa
merecen. Pero insisten, siempre vueltos
            a sí, en mirarse ajadas la entrañas
que el tiempo prematuro ya obsoletas
dejó: y, así, se miran las Españas
a través de sus brochas más paletas.
            Y no ven su país a mismo el filo
del abismo fascista, amenazante
del ameno lugar que creen silo
inagotable, y nunca ven delante
            de sus narices cómo sube tasas
y precios esa Bestia, el Capo, un cafre,
para que crean las soberbias masas,
tanto de pluma como de almocafre,
            que el malestar es culpa de un gobierno
por una vez ecuánime. Y un bardo
que piense como vulgo es un jodierno
(sic) ganapán, peón,  y un parvo pardo.
            En listilleza, en cambio, especialista
es, que confunde con su enorme mérito
como poeta (y al malabarista
del verso lo desprecia por pretérito).
            Y sus poesías churras con merinas.
Y la verdad con el diario bulo.
Izquierdas, con derechas asesinas.
Y con las témporas su franco culo.

viernes, 27 de octubre de 2023

El cambio crea (Schopenhauer corregido e inaumentable).

I.         Sí, mi amor: en nosotros la Energía
que llamó voluntad el gran Arturo,
creadora de futuro,
que gozamos al día,
            se manifiesta -y es- como libido,
que en Amor se sublima e Intelecto
Agente, si proyecto
activo de Cupido
            en la pantalla espejo del celeste
bovedón nos refleja la autoestima
que a seguir siendo anima,
por mucho que nos cueste,
            esto que somos, porque, al fin, la nada
nos amenaza. Pero no la temas:
escribamos poemas
sobre Todo, mi amada,
            que la nada no existe y ni siquiera
puede existir: no es nada -eternos somos.
Pesquisas como asomos,
sondeando el Afuera,
            denuncian que energía siempre ha habido
-Eros, o Amor, la denomina el órfico-
de impulso metamórfico,
que en latín es Cupido,
            libido en Freud y en Einstein energía:
un concepto de la termodinámica,
que es potencia eva-adámica,
y acaba la entropía.
 
II.        Poesía: Creación, Agencia -de ago:
producir en latín, poieo en griego.
Poesía, a ti me entrego
y, de paso, me hago.
            Entropía: desgaste de un sistema
organizado en cosmos, homeostático:
Un juego democrático
de vero, un buen poema
            hacedor de sentido, un Universo:
un Todo al Derredor -EtimoLógica
Palabra pedadógica-
mente Vera en el verso
            elaborado. Sin labor no hay fruto:
trabajemos amor, y la cosecha
coligiremos, hecha
de eternidad, sin luto.
            “Si pierdo mi consciencia, qué me importa
sobrevivir: yo no seré la misma,
y no hallará otra crisma
mi yo: la vida, corta”.
            Salimos del Big Bang, y éramos uno:
volveremos a serlo: el ser pensante
es insignificante;
me haces un dios, mi Juno,
            dándome Amor, que mundum fecit, cito
el proverbio latino, y es Quien mueve,
y ahora al Dante en breve ,
por el espacio ahíto
            el sol y las estrellas, y hoy se llama
Gravedad, y Energía Oscura, opuestas,
que nos llevan a cuestas,
y a su Todo -a que ama
            como a su hijo, que es. “Bello. Consuelo,
no obstante, no me da. Para qué quieres
cantar eso, si mueres,
y se acabó tu vuelo
            metafórico”. Amor: ¿tú eres poeta?
¿No es verdad la metáfora? ¿Supones
mentira tus canciones?
“Estafas de estafeta
            del amor propio, al mundo, que no lee,
pero ganas un premio, y el orgullo
sí consuela, y, capullo
cerrado, te posee
            como planta carnívora, la víbora
escondida entre tallos, que te acecha
para hacer de derecha
un ataque, carnívora,
            y, vano, vas tirando, con su polen
que el insecto se lleva a otro pistilo
y estigma por estilo
para que en sexo inmolen
            su presumida vida en flor. (Si somos
tan diversos, a veces me pregunto
cómo es que vivo junto
a ti)”. Cientos de tomos
            me enseñaron que cóncavo y convexo
encajan, ya leídos. Y así, todo:
el amor es un modo
de energía, y el sexo.
 
III.      Tu amor me cambia y me recrea el sino.
Tu amor me hace, porque es Nous Poético
-o Poema Noético-,
por ético, Camino
            o Tao, dicho en chino. O Ardhanari
en sánscrito: la Kali con el Shiva
en coito a la deriva
por cósmico safari
            contagioso, a imitar. Amor, me haces
ser más -o menos, cuando me rechazas
No me metas más bazas
y, Amor, no me rechaces,
            si no acato tu orden de criterio
singular: somos 2; mejor dialoga
conmigo y suelta soga.
Amor: soy eleuterio
            -liberador (deriva de eleútero
-libre, del griego-, en griego, lengua antigua).
aprende, y averigua,
conmigo: Cuando el Útero
            parió cósmico todo, y la luz hizo
y se deshizo él, si eterno era
e infinito en la era
previa, sin tiempo, en rizo
            de súper curva de Albert, si era eterno,
y lo eterno es sin fín, eterno es todo,
y estamos dentro codo
a codo, y es materno
            su Amor: nos une para siempre, igual que
en el Origen. O el -naciente- Oriente.
Si ahora muere -Occidente-,
cuando su hoz nos falque
            o siegue su guadaña, habrá un Mañana,
acaso, y otra aurora, y otro ocaso
y otra Noche que, acaso,
nos funjan como nana,
            para dormir, soñar, estar despiertos
de nuevo, sin memoria, o, quién lo sabe,
nadando, o en la nave
de Quevedo, si muertos,
            con la memoria viva tuya y mía,
y, al perder el respeto a ley severa
su llama, no se muera
pasando el agua fría.
            Ceniza con sentido, enamorado
polvo, echémonos otro, y rabie el mundo,
que de un polvo profundo
venimos, de otro Estado
            más lisonjero. Y éste, en que sufrimos
como el mundo, es flüido que circula
en órbitas, se anula
y nace de los limos
            de un Nilo, que hecho Océano da vueltas
en espiral. Llegada, se evapora,
el agua al mar, y, otrora,
a fuentes desde deltas.
 
IIII.     “Todo, inocente, muere. Cómo un sabio
como tú no lo acepta”. Sí lo acepto.
Si entre mis libros repto,
usando mi astrolabio,
            jamás será por acatar prejuicios,
y los tuyos son sólidos y fuerte-
mente arraigados. Muerte,
de ellos uno, y los reinicios
            de las vidas, y el Cosmos, sufren veto
por tu parte. Y te plantas, y así piensas
no pensar más, defensas
poniéndote ante el reto
            de seguir indagando que yo afronto
por gusto de pensar, y no me paro,
y lo enfrento y me encaro,
y me tomas por tonto.
            Por qué no pensar más: ¿está resuelto
el misterio? Si opinas, argumenta.
Porque a mí sí me renta
este Huevo Revuelto
            y quiero devanar todo ese Ovillo
hasta el íntegro Huevo. ¿O es que tienes
ya la verdad? No entrenes,
más, por ende, el sencillo
            cacumen. “Yo sí pienso: En tanta gente
como sufre en el mundo la injusticia,
hic et nunc. La pericia
que tú tienes patente
             en tanta biblioteca, es solo un tipo
de evasión”. ¿Te parece que me escapo
por este rostro guapo,
de los golpes de hipo
            mortal del mundo entero, que se extingue
-de contuar así? Cantos le entono,
al revés de ese Mono-,
que se extasia en la pringue
            de su flujo ideal. Y que se olvida
de lo demás. Querida: me disperso
en todo: el Universo
y en esta dura vida.
            Miro todo: lo cierto y lo posible;
y reflexiono a tope o filosofo,
y de todo me mofo,
fuendiéndome el fusible:
 
V.        El Universo es racional. Si no lo
fuera, nada sabríamos del mismo,
y un tanto del abismo
de la ignorancia, solo
            un ápice -mas menos es la nada,
que no puede existir-, sacamos. Mira
cómo sopla y expira
inflando globos, cada
            continua vez, estrellas y planetas
y galaxias, materia, vida y mentes
y almas indiferentes,
-excepto de poetas
            de otra era, futura puede, arriba
otra vez, desde abajo, al Contrabajo,
trabajando en el tajo
la simiente, que aviva
            con locura el Maesro que se opone
a la normalidad de quien se estanca
y merece retranca:
le falta el sonotone.
            (Al Capón. E inaudito. O sin oído.
Si no ido, sub ido al sino, ase
al Asno por su base
de Oro. Y él no ha sido).
            Volviendo de las ramas -no digredo
más-, dejo el juego: el Universo en ciclos
nos gana con sus siclos
después de su nigredo:
            Las órbitas de círculos viciosos
se vuelven virtüosas, y el espacio-
tiempo gira en pancracios
pantócratas, dichosos
            astros -de dicta (astrología), o fatum-,
porque todo lo sido será otra
vez -si tenemos potra,
con mi desiderátum-:
            Estaciones y ritmos redundantes
y necesarios, que nos nacen, viven
y reproducen, si ven-
cemos la Muerte, infantes,
            pero parlantes. Y si todo rueda
con Fortuna, de ayuso suso y luego
de suso ayuso, ruego
que algún día se pueda
            revolver y volver, si resucita
hasta quizás el Cosmos mismo, dice
Penrose, y otros, e ice
nuestras vela proscrita
            e infle los globos otra vez astrales
con todos en sus rostros o en sus costras
planetarias, si arrostras
todos, tantos, los males,
            la muerte entre ellos. Porque si morimos
para el mundo del ego, ¿tanto importa?
No muere el Ser, ni aborta;
se trasforma de quimos
             en estiércoles y fertilizantes
de la tierra, y en plantas: la Energía
Racional, que se enfría
y nos hace, de Amantes,
             concilio de contrastes y contrarios
con trastes -de la Cítara-, en encaje
de matri-maridaje
de Ardhanari vicarios.
            Te lo ruego, humillado, como fuiste
tú mismo por ti mismo.
Exprimiste, matándote, el Abismo,
y ahora la vida embiste,
            Singular, en las venas del gran Todo,
de que parte soy yo, y en mí te hallo.
Es vuelo de caballo
desde el mísero lodo.
           
VI.            El Universo es ilusión, Procesa
toda mente el fenómeno aparente
y real y, entre el frente
de la Fonte, Princesa
            del Principio, y el ego, su distancia
pone. Si el ego muere, está en la Fonte,
y a manar ya disponte
al fresco de la Rancia
            Remozada, con formúlas de asunto
nuevo, arcaicas, de arjé, Príncipe, nuevo
siempre, Cósmico Huevo,
complejo en -contra- punto
            de eclosión, con un ritmo para sones,
para sintaxis otro y para ideas
otro más, como creas,
Amor, estos canones
            que pautas con la leyes de Natura
de infinitos recursos, dicha fuerza
por Newton, que más tuerza
la recta hacia la altura
            del fondo, y de la muerte rehaga vida.
Y, si nada recuerdas, dale cuerda
a la mierda -a la mierda.
Disfruta quien olvida.
            Tanto sufrir el ego por su falta
de reconocimiento del ajeno.
Ya está bien de veneno
propio: date de alta
            de tu insania egolátrica, que duele
cuando no la confirma el mundo estulto.
Ya madura: sé adulto.
Que va a darte un telele.

VII.     El mundo es del Dïablo, o el Demiurgo.
La gran Mentira de Ahrimán, Su Dueño,
el Capi Capo, el Sueño
del Mal, su Dramaturgo.
            Piramidal en vértice, en su trono,
nos fastidia por gusto, mientras medra.
Su corazón de piedra
de ídolo Teo-mono
            a empujados los ángeles margina,
a los Justos, y sufre el Inocente.
Y la gente, creyente,
ahogándose en Su tina
            por nadar en torrente al sumidero,
siguiendo Su corriente, se le postra.
La vida es una costra,
que sirve a don Dinero,
            en la piel del planeta, como barba
de un jeta, que es poeta, que produce,
y se luce. Y se luce.
Porque se queda en larva.
            y ni le salen alas, que a la imago
no llega, a Papillón, y nunca es Psique,
por mucho que publique,
Es, padre, no un rey mago,
            sin Amor, infecundo -sólo hijos
de la Patria da a luz, mediante el acto
violador. Entre acto
ÿ acto de sus pijos
            y catetos se ríe, en su comedia
infernal de Quitante (fácil chiste).
Y, cuando no está triste,
es que a su ninfa asedia.
            Lo llamaron Yahvé en las Escrituras.
Tenía mala idea. O leche mala.
Cuidado, que te empala,
Vlad Dracul, con su curas
            y acólitos diabólicos y grises
de Franco, nazionales, ahora azules,
guardianes de gandules
poderosos de lises
            en la piel -aludiendo a la de Winter-:
sé cauto, no te juntes con él nunca,
que su garra es adunca.
y cuídate el esfínter.
 
VIII.   Elegido su Sumo Sacerdote
de Yahvé mata moros a mansalva.
La Tierra deja calva.
Ha erguido su Cipote
            -aumentativo de Mojón o Cipo.
Y nos deja su marca con su yerro.
Ahora soy yo en gamberro,
y un buen tipo ese Tipo.
            Denuncio a Satanás, el Poderoso
Usurpador del Bien y la Belleza
y la Verdad, que empieza
donde acaba su acoso.
            Se va a cargar el mundo el Mentacato.
(Se va a quedar sin nada el muy Cretino).
Y a todos, de camino,
nos va a llevar al Fato
            fatal. Paradlo, Recread. Poesía
cread. O pagaremos tanto plato
roto y, encima, el pato
desalado. Y se lía.
 
IX.      La que se va a lïar no va a ser moco
de pavo de mocoso. Va a ser dura.
Verá cómo te apura
la sangre ese mal Coco
            que se come al despierto. No te duermas,
aun así, y espabila: su compinche
no seas, que me ïnche
las mismas. Se harán yermas
            las tierras con la lluvia de su bombas,
cada vez menos lejos: se aproxima
hasta a mi sacra rima
con su garras más combas
            de cuervo, y  buitre tras del genocidio:
a todos nos agarra y estrangula.
Y el mundo disimula
en su ingenuo presidio.
            Nadie canta la alarma ni el alerta,
nadie se siente, aunque ensuciado, sucio,
atento a su prepucio,
y la cosa está tuerta
            o del revés. O si se hace, sordos
oídos halla, que los altos bardos
se cantan, por petardos,
el su amor, peces gordos.
            O la pura poesía de su cero
a la izquierda, aunque sean de derechas,
dando trechas y trechas
entre fama y dinero.

jueves, 19 de octubre de 2023

Soy el Judío Errante

… ya no te llamarás Jacob (usurpador), sino que tu nombre será Israel (el que prevalece con Dios)
Génesis, 35:10
 
sino Israel, porque has luchado contra Dios y contra los hombres, y has ganado
Génesis. 32:29
 
… no hay camino,
sino estelas en la mar.
Machado
 
Oh peón del ingenio! No bardo a tántos cuántos
-maravedís: renglones-, para Mecenas con taxímetro!
Vagar y divagar y discurrir… Tus libres cantos
tásalos ningún Creso: ni a talento el milímetro.
León de Greiff
 
… estoy en el infierno.
Y podéis llamarme, si queréis, el gran blasfemo.
León Felipe
 
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza
Juan Ruiz
 
Tengo yo más fe que usted, señor Arcipreste. El mundo se salvará por un Milagro.
León Felipe
 
el título y las citas son parte del poema
Sentido Común  

            No hay camino, mas bien hay solo estelas.
Soy, cual doble León, un anti-Guías,
sea el Führer o Stalin. Cosas mías
éstas de ser Colombo, con sus velas
abriendo a la contraria nuevas vías,
por Occidente a Oriente; y si las muelas
me duelen soy peor que Jeremías,
y a ti, Israel te pongo verde: vuelas
            Palestina y masacras inocentes
con excusa de ataque defensivo
que jamás es tu invento, y dejar vivo
a nadie intentas nazi, y a las gentes
al exilio desértico, de chivo
expiatorio, las mandas, indigentes,
y sabes bien que no tienes motivo
-que luchas contra Dios, Jacob-, y mientes.
            Me ha dolido en la espalda tu cornada
que te colocas como Rey del Foro
y del Faro: en la costa no hay ni un moro,
y, si soy un judío, tú eres nada,
por mucho que los grillos de tu coro
te canten en la luna, y esto, cada
vez que me pincha, sin ningún decoro,
la censura traidora de tu espada.
            (Y, con -Ada por rimas, participio
ninguno hay, son acategoriales:
¿sabes qué es eso? Cómo tus reales
vas asentar en banco, huyendo el ripio
con tus sueltos finales, que son tales
que , calderilla, libres por principio,
solo le molan a los subnormales,
por mucho que los premie el municipio).
            Vences porque eres rico, de Plutonio,
de la veta del Hades, que me usurpas
y en mi lugar te pones, y el azur pas-
mado te mira: patria y patrimonio
no son la misma cosa, y eres mur pas-
tando el ajeno cebo, en monopsonio:
las venas de mi Tierra me deturpas
porque eres un demonio del Demonio.         
            Y aquí está la fortuna. No de pasta:
de un espíritu en forma, que tortura
el lenguaje o retuerce, con su pura
lucha sexual sado-masoca y casta,
y que, aun así, lo empreña de futura
brasa lucida, a la que atizo, y hasta
llevo a la extenuación, faena dura,
aunque me temo que jamás le basta.
            Tú te conformas con la norma en huelga
holgada en que te cabe cualquier cosa,
y eso es lo que te sale, y no es hermosa
la que te sale de la que te cuelga
cosa, porque tu pluma vanidosa
no tiene temple, y arrugada acelga
en ensalada sin aliño es sosa
(quiso ser yegua y se quedó en jamelga).
            Y esto sí que es corcel, si bien potranca,
no de tu sprint, sino de largo fondo.
No es lo primero que me sale, mondo
de aderezo semántico, por franca
vía espiral virtuosa, y me es redondo
por acabado y renaciente, en anca
y cuartos corredores al cachondo
filón caliente, en arte de retranca.
            Y nada manca en él: se dice él mismo,
y el asunto da igual, e incluso el tema.
Es poesía pura, y el poema
da testimonio de un demonio, abismo
que se rebela hereje ante tu quema,
por tensión de un estilo de aforismo:
fuera del foro de una vez, no tema
nadie tu mal influjo de espejismo.
            Estoy en un desierto, y tu anatema,
se va a quedar sin fuerza en un futuro
inminente, sin puerto ni seguro,
por blufoso tu engaño, por sistema
asumido, en que libre de su muro
sólo estará el patrón de tu alma mema
que se vendió al Poder, y, te lo auguro,
una flota en tu contra rema, y rema.
            El galeote es voluntario. El fuete
rechazó, y hasta el cómitre, y piloto,
es amigo, que cose el saco roto,
y marca el ritmo cuando no hay soplete
que sople el fuego de un dragón remoto
de un infierno que anima este juguete
trascendental, que no salió en tu foto,
por decir siempre lo que bien le pete.
            Te has subido a los hombros de un gigante,
pero padeces miope de acrofobia,
y le escribes poemas a tu novia,
porque no ve más lejos un infante
-de infans (y fari): que no habla-, y obvia
es tu ignorancia activa de mi cante,
que no alcanzas, y temes, y te agobia
que te pueda sobrar un diletante.
             No me vas a callar, ni al crespo estilo
vas a desprestigiar con tu censura:
¿¡Por qué me tienes miedo, caradura!?
¿Es que te tengo con el alma en vilo,
porque puedo quebrar tu dictadura?
Sigues, rayado, en disco de vinilo,
y, si rayado yo, mi arquitectura,
es firme, cual pirámide del Nilo.
            Y lo tuyo una choza con sus baños
de fatuo orillo, orín que hallaste urdiendo
intrigas y jodiendo, y es tremendo
o digno de tremor, porque hace daños
el terremoto de remoto estruendo
que presento domado en mis escaños,
con cápsulas de estrofa por atuendo,
que no todas las artes son engaños,
            compréndelo, que hay artes que no ilusas
son: son en-sí, su son significante
se alcanza de sentido, dando el cante
a Dios, en explosión, que tú no usas
porque te gusta el curso fácil -Dante
te quita su Laurel- pues que la musas
te crees que no existen, por tunante
y listillo diablillo (hipotenusas
            entre catetos líneas) versolari
que menos dices cuanto menos trovas,
y al trovador destinas a las lobas
que se dan su festín en tu safari.
Yo libero a la brujas con escobas
contra tu Inquisición de Mata-Hari,
judías, en potaje, que te adobas,
y son moras, y tú eres una Mari:
            chismoso de tu propio sentimiento,
que llamas otro, al otro no haces caso,
y incluso lo marginas, y su paso
bloqueas por cobarde sin talento
y con muchos talentos en tu craso
bolsillo inflado, y demasiado cuento
de hadas de que vives, y que a raso
todo relieve dejas al adviento
            de tus hijos de letra sin figura
al latrocionio dados del distinto.
que no distingues la que aquí te pinto
-ut pictura poesis- por figura
querer única ser, y el laberinto
que es para ti este cuadro, y te figura
tal como eres, robas, y del cinto
lo que en mi espalda sacas metes dura.
            ¿Te figuras, patrón de la simpleza,
que me ganas porque me decapitas?
Dime tu eheü Póstume, sin citas
como acostumbras de las fuentes, pieza
de dramas que me plagias, e infinitas
mercaderías otras. La cabeza
sobre mis hombros sigue, y te me irritas.
           Demonillo endiosado, más de mono
imitador de Dios tienes, Tirano
que has regido el destino del Humano
desde la Nueva Edad de Piedra, en trono
usurpado al Creador, y por lo sano
cortas a tu rival del alto tono
y hondo,  y fuerte ante el tuyo chabacano,
que tan gusta a quien degusta abono.
           Destierra a los terráqueos al planeta
Marte, de donde, oriunda, nos invades
con tu puñado de marqueses sades
por Creso untados Crátor, alfabeta
con an delante, y mándanos al Hades
y haz de Gaia tu infierno, y parapeta
tu Posesión, Legión, y libertades
quita y derechos al Creador, Poeta.

martes, 10 de octubre de 2023

Natural artificio. Técnica.

I.         Si capaz soy de hacer cuanta estrofa redonda
se me dé, regadío en que el Seso circula
y se topa en la rima que en presión acumula
su corriente y aumenta su energía más honda
            potencial, y halla saltos en encabalgamientos
que combinen rigores de la forma con nudos
espontáneos que afloran en concilio de agudos
y de graves, que aúnen su flüír con cimientos
            inmutables del dique, y canales y acequias,
¿por qué voy a obligarme a escribir versos sueltos
o neo-libres, por pesca en los ríos revueltos,
si superan los Órganos a las muertas Exequias?:
            arroyuelos silvestres, ante ¡qué ingeniería
de acueductos y labra de los surcos fecundos
hallará un buen símil! Ya los valles profundos
su mensaje dijeron. Hágase Otra Poesía:
 
II.        Vuestro Dios os engaña. Adoráis a un Fetiche
demoníaco. Tiene como nombre: Cualquiera.
Su misión cualquierista es hacer un caniche
de su masa más súbdita, la de toda la esfera.
            No desea la gloria de  los héroes y santos.
Sólo quiere el servicio del Faldero sub-socio
que es feliz si lo humilla, hasta darse a los llantos.
Que sufrir, dice, es bueno para nuestro negocio
            de la vida post mortem, porque aquí quien se salva
es quien, zorro, me sirve. Arrasad el planeta:
su cabeza redonda que se quede más calva.
Su Sumón Socerdote es famoso un poeta
            que le canta a Otro Amor, con igual sentimiento
que el de siempre, exceptuando que lo canta por guita
y por fama, e intriga, y le apesta el aliento
a empresaria trustada de exclusiva Pepita,
            la que nunca germina; y se canta a sí mismo;
y aludía de joven a su pobre experiencia,
y hoy critica, si miembra, al Indíbil -dualismo-,
y no ve como sirve a la neo-indecencia
            de Mandonio, el Demonio, el mandón mandatario:
el Poder, que es el Mal, que damanda el Mandonio.
Y nos manda a la ruina -con su gafe mal fario.
Pero todos adoran a Mandonio el Demonio.
 
III.      Versos libres escríbanse. Os lo mando y ordeno.
El mandato es del Uno Cualquïera y Sagrado.
(Hundiréis la Poesía. Y hundiréis el Estado.
Sin la Ley -el Concierto-, mi Poder no halla freno).
            Cuando el
Cosmos estaba en su nuez o Pepita
contenido en Potencia, y estalló su granada.
germinando en galaxias, al abrirse la Espita
o, los físicos dicen, comenzó la tronada
            que rompió simetrías, empezando las clases,
nací Yo, en la Rotura, inventando la muerte
-como el agua que en hielo o en vapor se convierte-,
transitorias haciéndolas -transiciones de fases.
            Y Yo soy El Que Rompe, Que Detona la Pompa,
pero, mientras perdura, mandaré en la burbuja
que es mi Pompa y Boato, y la esnifa mi trompa.
y me inflo y me hincho, si no pincha mi aguja,
            y me expando y me ensancho, como Sancho, y me implo
por ser Panza que engulle al diverso del verso
y ese Ícor o sangre de los Dioses, inmerso
en su caño, qué Coño, de ese coro lo pimplo.
            Y deshago el Concierto, y explosiono y exploto
a la clase más baja, que me adora, y deshago,
porque soy el Culpable de la Raja y el Roto,
y al imbécil que traga me lo trago de un trago.
            Porque Yo soy el Único, y padezco de celos
enfermizos. No quiero a mi lado otros Dioses.
Porque soy el Demonio de las ansias, las toses,
los eructos, los cuescos, y el Yahvé de los Cielos.
            Y me encarno en la carne del poeta baldío
y lo pongo en el trono de mi mundo rotundo
o redondo. Y mi Tiempo lo fusila de frío
cuando no me hace falta, y en hondo lo hundo.
            Y me toma por Dios todo ruin pordiosero.
Y le doy mis migajas y mi sobras al tonto
que persigue la fama y el favor y el dinero,
y jamás se da cuenta del error que le monto.
            Y a quien toma conciencia de ese Dios que Se oculta
tras la Causa Primera, y conoce la ciencia
como Incógnito, Eterno, porque el Tiempo, en Potencia,
aún no había creado, no el Espacio, resulta
            que su luz me molesta, y lo quito de en medio,
manejando a los medios, y le pongo una multa
por meterse en mi medio, porque sobra si abulta,
porque soy un Dios Malo. Y no tengo remedio. 

domingo, 8 de octubre de 2023

Variaciones sobre un tema de Darío, III

III.      Cómo con tu domino del lenguaje,
y en él forjando más filosofía
que el Laureado, aislado en tu masía,
vives rodeado de ignorancia en traje
de -presi- diario y, más, con qué coraje,
conjurada con Él, su puntería
            sobre el que sobre, quien Le sobresalga,
ejercitando, sigues siendo ignoto
perfecto, luchas, presa de su coto
privado, de porrón, que usurpa, nalga
atrás o avante pubis, y encabalga
tu maestría fugas de su Escroto
            -la parte por el todo, que es su Asunto
(sinécdoque). Raptada la Princesa
por la Inhabilidad, Magestas Lesa
el crimen del creido Dios, pregunto:
en dónde está, que no se ve. Barrunto
que se ha hecho invisible, porque presa
            no quiere ser del Bárbaro. Balbuce
irregularidades y, sin regla
cómo va a ser mujer (esto se arregla
organizando versos, en que luce
cuando se hace Poesía, sin el cruce
mestizo con la prosa). Desarregla
            (y el políptoton valga de las rimas
de la anterior estofa, o polipote)
el tópico que toca, como Azote
de Dios, Él Mismo, y primos catan primas
para el ara o  tarima, pero Dimas
le diz: di más, o calla, y date el bote,
            o imita al Solo: "Crío yo, y me río
con negro humor de mí, a esta criatura
principal, que soy yo, que en la basura
salvaje insurge, y la cultivo, o crío:
creo un modelo contra el poderío
de esa disimulada dictadura
            del Demonio Endiosado, de entusiasmos
enemigo, pendón del que idolatra
a un Dios de Amor de tanta bilis-atra
que odio rezuma y que no tiene orgasmos
extáticos, ni quiere otros espasmos
de buen gusto, y es digno del Psiquiatra.
            Su norma es hacer prosa del poema
y dejar sin poesía al mundo entero.
Azul envidia tanto al caballero
dariano -que libera de la quema
del brillo a la Poesía- que se extrema
en apuntar con entrenado esmero
            su escopeta a los vuelos de sus aires,
y el perdigón lo ha herido, y convalece
llorando por su Pérdida, que crece
en su espera, y escapan sus donaires
del zulo de Terribles Trabucaires
que odian la Poesía, y aparece
            en mi acuciado corazón. Princesa,
ex presa Fruta de Ícor, ya sin yugo,
rehecha en mi labranza, cuando arrugo
el terreno ondulándolo en expresa
dobladura con surcos por que espesa
corre tu fértil buena sangre o jugo
             como por venas de tu cuerpo: éste
poema desfasado en forma, atlético
como Atlas de Atlántida en planético
desconocido astro en este Oeste,
que no leerán jurados, por su veste
de carne, que es tu espíritu poético,
            puro lenguaje laborado en clásico,
romántico y barroco nuevo estilo,
el sentido tejiendo como el hilo
de seda en el tapiz en su trifásico
contrapunto que no verá el afásico
gilista, lacrimoso cocodrilo,
            te dedico, y recreo -no de cole,
que yo no soy colega del colegio
del Regio: yo no tengo privilegio,
porque soy solidario con el prole-,
imitando al Maestro, cara Sole-
dad principesca, mas jamás pro regio.
            Si en él estás a gusto, Diosa, rige
mi párvula república, paredra
del consejo, sembrando nuestra hiedra
para alzarnos al Cielo: Infringe, inflije,
la moda, daño, obligatoria, y fije
tu extraña regla mi modelo en piedra.
            Aunque es mucho mejor, si quieres medro
o logro o lucro o premio, ser tunante
poeta sin estilo, blanco el guante
de un Gestas que no gesta nada, redro
hasta el veinteno siglo, de poliedro
irregular, no Milton, menos Dante.
            (La regularidad es un delito.
El canto largo, un crimen. Porque peca
quien aspira a lo grande, ya que enteca
y parva debe ser la obra). Grito,
a ver si Tú me escuchas, Infinito.
Y me respondes. Con mi biblioteca. 

sábado, 7 de octubre de 2023

Varaciones sobre un tema de Darío, II

 II.        Yo vi en la “Sonatina” un alto logro
artístico y maestro: por más lujo
en que encerrarla pueda el Ogro, el Brujo
o el Dragón, el Dragón, el Brujo, el Ogro
en negro humor la tiene, en su malogro,  
a la Princesa, sierva bajo influjo
            del Poder, que la ahoga en atrabilis.
Pero el alma era así del gran Darío:
triste en su lujo. Mas, si invierto el río,
no se alegra la Infanta: versos gilis,
sueltos, holgados, libres, como Billys
Niños,  torpes igual que todo crío,
            quieren ser serios, pero su alegría
-es una pose el tema del fracaso-
satisfecha se nota. Dio un sorpaso
el burgués al palacio, y la empatía
con la que explota brilla por su fría
ausencia: no se trata en este caso
            de usar de un pobre estilo, para el rico
contenido, contento, porque es hueca
su semasia, por eco (en discoteca
de suavecilla bakalaika -sic- o
ritmillo de la rota Ducha, o psico-
patía de egotismo en alma seca),
            sin ingenio. No es triste su mensaje,
es sólo indiferente, excepto a su ego,
y trivial, pues su juego no hace juego:
se le caen tornillos al Montaje.
La han hecho Ama de Casa, con su gaje
de oficio, y ya no es noble, y vela el fuego
            de la cocina con la pata coja
y el peldaño diverso en 2 escalas
destinadas a sendas. Y en las alas
del caballo y azor a quien se aloja
en el piso, si mira, es porque aoja
el caballero esa mudez sin galas.
            Que está en la Gloria la Princesa Triste,
mas no en la gloria. Niña Blancanieves
Durmiente: ya no hay príncipes: aleves
raptores a sumar, no echan alpiste
a tu Jaula en Desdoro, por despiste
histórico, ni agua a donde abreves.
            Y es que el cronómetro les falla, y Cronos
es el patrón del metro, y de la música:
para expresar la vena más venúsica
(venérea es feo), no hacen falta monos
poëmillas de amor de pocos tonos
eróticos, y sobra tinta prúsica
            de azur. La disciplina floja denso
no produce el mensaje: dulce es ácido
o al revés. Si alguien quiere que sea plácido
su canto, estreche su corsé, que intenso
debe expresarse el sentimiento, o pienso
será que a nadie nutra, soso y flácido.
            Te tienen muerta de hambre en la mazmorra
y sed del verso facilón sin lujo
ni semántico adorno, sin embrujo
ni magia, y acá yaces, en la borra
de tu jergón, prohibida como zorra
pública; y cómo así, bajo el tapujo
            de arpillera por arpa, darte a fuga,
si lo que vas a hallar fuera son páramos
flatos de vida. Porque si escapáramos
juntos, huir, adónde: ¿al surco, arruga,
sin labra, envejecida? Si no enjuga
nadie el sudor por su labor, los cáramos
            de añejada solera fuera de uso,
los peleones sólo dan resaca
pero no la ebriedad, ni chispa, y traca
menos aún, y se celebran suso
dichas de pena de que audaz acuso
al Domesticador de luenga vaca
            y su saca de pollas del gallina,
Modelo del Chapuzas, yo te ofrendo,
Princesa, el viejo lujo de tu atuendo
y refugio en estrofas gongorina-
mente forjadas con la aguda mina
del vero lápiz para que, rïendo
            ambos y mutuos, con humor, si oscuro,
dé a luz la luz, que falta en las profanas
prosas, no de Rubén, del Gil, de enanas
reflexioncillas obvias, que conjuro,
vade retro, atracando en el seguro
para rehacerte, si te dan las ganas.
            Pues, si me escuchas, vienes en secreto,
de Incógnita, y a veces ni te escucho.
Te ha prohibido el Felón, el del pachuco
mensaje, que reluzcas en sexteto
ni lira o serventesio ni en soneto,
y hay que hacerlo a escondidas del Capucho,
            en el peor socucho (en la buhardilla
o en barata pensión, como Pessoa,
o en el retro capullo), y no te loa
-no eres tú el objetivo del Que Brilla
como el mejor Poetilla, el de la Silla
Gestatoria sin gesta, que se heroa
            (síncopa de heroíza) y ya es Beato
en espera de canon nobelable,
del Trivialismo padre inenarrable,
a pesar de su cuento, timorato,
que detesta la audacia del jabato:
el de Amor Cutu -que se diz en bable-
            o Fred Amor, Maitasun Hotza, o Frío
Amor, o Fredo Amore o Kalte Liebe
o Amour Froid, ese tema de que vive
el Aristos Vulgar, Cold Love: me río
da tanta novedad, y me extasío
con el Frígidus Ámor que percibe
            Él solo ¡original! Princesa mía
y Madre mía e hija de mis sueños:
quién te va a ver así. Ay, qué pequeños
son los gigantes. Buscan Poesía
en la profana prosa, y de harmonía,
ni Idea, y cantan como fruncen ceños.
            Yo voy a constrüirte un edificio
más sólido que el bronce -dijo Horacio.
Será un palacio nuevo: tu palacio,
del que puedas salir, a propio juicio,
cuando desees. Ya está aquí: te oficio.
mi culto: ya te escribo en este espacio
            ya no en blanco, en que naces, creces, vuelas
con el caballo alado del Que Ama
de Verdad tu Belleza y, en la brama
espiritual del logos, te desvelas
de los 7, y revelas -y rebelas-
bajo el dosel lujoso de mi cama.