viernes, 25 de noviembre de 2022

ESTILO CONFORMISTA

Maldigo la poesía…

Celaya

 

Yo denuncio una trampa y una estafa:

nos venden por genuino un sucedáneo,

por verdad un embuste, por un cráneo

privilegiado a un listo, y no se zafa

  de esa celada el más inteligente

de los intelectuales más sabiondos

que traga el bolo de esos altos fondos

de la cloaca patria, sobre el puente

  pregonando al de abajo, en donde vive

su miseria feliz y contagiosa.

He visto cómo alivia el de la prosa

sin poesía al tonto que percibe

  como un bien su rüina, porque clama

la chusma altiva que lo bueno es malo,

y ella nos librará del varapalo

que nos caerá en el lomo si la llama

  de la justicia prende verdadera

y la equidad que, al ser cosa de rojos,

nos va a tumbar: permanecer de hinojos

es mejor, con vacía la nevera

  por reducción de prestación y ayuda

al ya desposeído, que se queda

en tal caso con toda la moneda

nuestra que no tenemos ya. Menuda

  la que nos viene con el Bien, por tanto.

Yo denuncio un discurso engañabobos

que nos vende, borregos, a los lobos

que dicen ser pastores, con su canto

  de duro golpe de fatal karate.

Yo denuncio ese canto, que es un fata

morgana que camufla a la gran rata

de ternura de blando chocolate.

  Yo denuncio ese canto sin estilo

que no punza en la pulpa ni la pipa.

Se vende un zombi zampante tripa

por un poeta vivo. Cuesta un kilo.

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