No soy normal. Cantar esas memeces
cúrsiles a mi dama de amor tópicas
me hace verme: lombriz de recto y heces
a escalas microscópicas.
Soy anormal. Usar usual la prosa
del periodista facha por pelele,
para rehacer de amor la vieja rosa,
y salir en la tele,
puede ser un recurso, jamás base
de ninguna -que quiera ser- poética.
Ese amor que define está en desfase
como su Unión Soviética.
Ladrón Primero, luego me censura
porque quiere en el siglo ser el único,
y por eso me tira a la basura
como el romano al púnico.
Porque si Aníbal nunca atacó Roma,
fue por error de exceso de prudencia.
Al Imperio en un su punto puso. Coma
sufres de gaya ciencia.
Expresar tanto amor fingiendo un tono
sentimental que no conmueve, o misma-
mente sólo al que canta, será mono,
pero es vano sofisma.
El amor es igual que el espejismo
del Arco Iris: sientes su belleza,
pero consiste en sed. Y por lo mismo
continuamente empieza.
Yo he cantado mi amor: canté locuras:
por nuestro amor existe el Universo.
Nadie espera un amor estando a oscuras
su conciencia, con un sencillo verso,
que da en simple, dejando libre al bruto
del inconsciente que tan sólo inspira
mejoras de fachada de absoluto
rey estrecho de mira,
que solo tiene luces para el ego
y su triste carrera de victorias.
Sólo el valiente que ha perdido el juego
y naufraga entre borias
espera salvación, no el que se mira
el ombligo, creyendo ser el centro
del mundo. Sólo ama el que delira.
No el que está preso dentro
de su autoengaño: si alzas un montaje
para estar en la gloria, y te lo tragas,
y olvidas tu estrategia de pillaje,
no hurgas en tus llagas
y, así, siempre te ignoras. Y, así, cantas
tu amor y das lecciones: “Nada sabe
de amor”…Y lo repites unas cuantas
veces, sin que se trabe
tu pluma y su desprecio gratüito:
Soy el mejor en todo,
so ignorantes.
También en el amor yo
soy el Hito;
y vosotros, infantes
que no sabéis hablar como hablo solo
yo, que soy El-que-Soy, y el resto nada
a mi lado... Y así, tu protocolo
es darme la estocada.
Pero tanta soberbia no compate
con el amor, excepto a tu persona.
Uno te da amistad. Tú, jaque mate.
Y eso no se perdona.
Quien pone zancadillas a un amigo
de amor sabe muy poco. Y a tu vera
no me has querido y como ruin castigo
me has expulsado fuera
de tu vicioso círculo, pues valgo
más que tú, y tu inconsciente bien lo sabe.
Un mal amigo ¿podrá saber algo
de amor? El caso es grave,
porque has errado: soy un hombre grato
que no olvida un favor, y siempre tácito
hubiera mantenido tu retrato,
dándote el beneplácito,
porque no soy un dios y me equivoco
y caigo en tentación. Pero me sana
la lección de humildad que poco a poco
me ha dado tu tirana
marginación. Por qué lo necesitas:
¿no quieres competencia, y la suprimes
con tu influencia? Pues me precipitas
a mundos más sublimes.
Has pregonado tu enamoramiento.
Y tu amor es al éxito y la fama.
Toda inflación del ego es sólo viento.
El egoísta no ama.
Si uno canta al amor pero te plagia
ideas y fusila, y te margina,
por copia de tu fuente de hemorragia
sentimental, e inquina
te toma, y disimula ante secuaces
suyos incluso -a los que me hipnotiza
con favores y enchufes y antifaces-
y a ti solo te atiza,
será por algo. Yo qué te habré hecho
para sufrir tu velador ataque
de silencio y de freno, a mi derecho
público dando jaque.
Sólo un año después del bravo parto
de mi Fata Morgana, y de mi envío,
salió Completamente, y estoy harto
de que robes lo mío.
Nada sabe de amor quien lo publica
para obtener más fama, por negocio.
Me dirás: “Comes ajos, y eso pica”.
La verdad, más, ex socio.
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