jueves, 24 de noviembre de 2022

COMPLETAMENTE EGO

 No soy normal. Cantar esas memeces

cúrsiles a mi dama de amor tópicas

me hace verme: lombriz de recto y heces

a escalas microscópicas.

  Soy anormal. Usar usual la prosa

del periodista facha por pelele,

para rehacer de amor la vieja rosa,

y salir en la tele,

  puede ser un recurso, jamás base

de ninguna -que quiera ser- poética.

Ese amor que define está en desfase

como su Unión Soviética.

  Ladrón Primero, luego me censura

porque quiere en el siglo ser el único,

y por eso me tira a la basura

como el romano al púnico.

  Porque si Aníbal nunca atacó Roma,

fue por error de exceso de prudencia.

Al Imperio en un su punto puso. Coma

sufres de gaya ciencia.

  Expresar tanto amor fingiendo un tono

sentimental que no conmueve, o misma-

mente sólo al que canta, será mono,

pero es vano sofisma.

  El amor es igual que el espejismo

del Arco Iris: sientes su belleza,

pero consiste en sed. Y por lo mismo

continuamente empieza.

  Yo he cantado mi amor: canté locuras:

por nuestro amor existe el Universo.

Nadie espera un amor estando a oscuras

su conciencia, con un sencillo verso,

  que da en simple, dejando libre al bruto

del inconsciente que tan sólo inspira

mejoras de fachada de absoluto

rey estrecho de mira,

  que solo tiene luces para el ego

y su triste carrera de victorias.

Sólo el valiente que ha perdido el juego

y naufraga entre borias

  espera salvación, no el que se mira

el ombligo, creyendo ser el centro

del mundo. Sólo ama el que delira.

No el que está preso dentro

  de su autoengaño: si alzas un montaje

para estar en la gloria, y te lo tragas,

y olvidas tu estrategia de pillaje,

no hurgas en tus llagas

  y, así, siempre te ignoras. Y, así, cantas

tu amor y das lecciones: “Nada sabe

de amor”…Y lo repites unas cuantas

veces, sin que se trabe

  tu pluma y su desprecio gratüito:

Soy el mejor en todo, so ignorantes.

También en el amor yo soy el Hito;

y vosotros, infantes

  que no sabéis hablar como hablo solo

yo, que soy El-que-Soy, y el resto nada

a mi lado... Y así, tu protocolo

es darme la estocada.

  Pero tanta soberbia no compate

con el amor, excepto a tu persona.

Uno te da amistad. Tú, jaque mate.

Y eso no se perdona.

  Quien pone zancadillas a un amigo

de amor sabe muy poco. Y a tu vera

no me has querido y como ruin castigo

me has expulsado fuera

  de tu vicioso círculo, pues valgo

más que tú, y tu inconsciente bien lo sabe.

Un mal amigo ¿podrá saber algo

de amor? El caso es grave,

  porque has errado: soy un hombre grato

que no olvida un favor, y siempre tácito

hubiera mantenido tu retrato,

dándote el beneplácito,

  porque no soy un dios y me equivoco

y caigo en tentación. Pero me sana

la lección de humildad que poco a poco

me ha dado tu tirana

  marginación. Por qué lo necesitas:

¿no quieres competencia, y la suprimes

con tu influencia? Pues me precipitas

a mundos más sublimes.

  Has pregonado tu enamoramiento.

Y tu amor es al éxito y la fama.

Toda inflación del ego es sólo viento.

El egoísta no ama.

  Si uno canta al amor pero te plagia

ideas y fusila, y te margina,

por copia de tu fuente de hemorragia

sentimental, e inquina

  te toma, y disimula ante secuaces

suyos incluso -a los que me hipnotiza

con favores y enchufes y antifaces-

y a ti solo te atiza,

  será por algo. Yo qué te habré hecho

para sufrir tu velador ataque

de silencio y de freno, a mi derecho

público dando jaque.

  Sólo un año después del bravo parto

de mi Fata Morgana, y de mi envío,

salió Completamente, y estoy harto

de que robes lo mío.

  Nada sabe de amor quien lo publica

para obtener más fama, por negocio.

Me dirás: “Comes ajos, y eso pica”.

La verdad, más, ex socio.

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