viernes, 25 de noviembre de 2022

ALGEDONIA

Una tendencia al mal todos tenemos

que dominamos embridando al bruto.

Y éste engaña al jinete, que es astuto

el bruto y, al ser memos,

  se escapa de la trampa haciendo trampa

y se infiltra en el ego y nos lo infla

y a la conciencia se la refanfinfla,

y entera se la zampa.

  Creímos que el humano, si está sano,

es siempre de alma noble, pero aprendo

por experiencia que, bajo su atuendo,

insano es todo humano.

  Creíamos que todos, con esfuerzo,

podríamos ser ángeles, Mirándola

lo dejó dicho con su sabia péndola.

Pero se hace un escuerzo.

  Funciona como casi un termostato

inteligente: si el dolor, el algia,

aprieta, cede, y siente la nostalgia

del placer, que es más grato,

  el hedón, que si es mucho te enloquece,

te atonta y, por ejemplo, te enamora

o te vuelve un fanático que adora

hasta a su mal, si crece.

  A cada cual le peta y le repugna

lo que le dicta su inconsciente, y hace,

aun sufriendo su mal, lo que le place,

y ni siquiera pugna.

  Yo soy enfermo alcohólico y me priva

la priva y, aunque sé que me destroza,

he estado 20 años hecho broza

que nunca trepa arriba.

  Y todo el que ambiciona aquello o esto

pasa su vida por la enredadera.

No he sabido subir, y sigo fuera.

Pero ahora protesto.

  Un día me bajaron el salario

y sentí el sinsabor de la carencia.

Y tuve miedo y me empeñé en conciencia

tener de mí, sagrario

  del espejismo egoico que se engaña

creyendo ser lo más, y me vi poca

cosa, y en depresión caí, y ya toca

salir de tal compaña.

  Y así, privaba más. Ahora me privo

de toda priva, y la melancolía

a ladridos espanto de jauría

a la caza del chivo

  expiatorio que siempre es otro, abyecto

culpable de mi morbo, y no me curo

de cuidado ninguno; y me da apuro

de pronto: me proyecto

  o proyecto mi culpa en el vecino

que pille a tiro. Pero no funciona.

Desenmascaro entonces mi persona

y mi terco destino,

  que es el carácter, como dijo el viejo

Heráclito, y me miro y veo al bestia

que gobierna mi fondo, y su molestia

me frunce el entrecejo.

  Hay que cambiar. Sin cambios no se vive.

Si se escacharra el chisme o su sintaxis

hay que engancharse a alguna profilaxis

y mi mano me escribe:

  inventa otro Fortuny más sensato

y descubre ese invento, cuando trovo,

-es la trova mi prótesis- lo bobo

que he sido tanto rato.

  Y miro a los demás y, al menos, veo

que hacen todos lo mismo que yo hice,

cada cual con su aquél, y eso me dice

que no soy el más feo.

  Hay gente que venera las maldades

y hasta a veces en masa vota Pepe

o, peor, Vox Impópuli, y julepe

piden, y no igualdades,

  porque odian al Otro que lo enjuicia

y puede darle reconocimiento

y es caprichoso el público, y su aliento

da en ansiedad, y vicia.

  Pero no existe el vicio, sólo el morbo.

Y el morbo más común es mal de insania

que con frecuencia frisa en la vesania

de garra y pico corvo.

  Defiendes la igualdad y al pronto observo

que el de rapiñas grazna y saca uña

e insulta a la Mujer -o a Cataluña-

igual que, torvo, un cuervo

  o un buitre carroñero. Desespero

de que la bestia alguna vez se eduque

y cambie a bien, y no se me trabuque

-trabuco carroñero.

  El bruto con el freno se incomoda.

No siempre caballero es el jinete.

Que aprenda con un jaco de juguete.

Pero que no nos joda.

ESTILO CONFORMISTA

Maldigo la poesía…

Celaya

 

Yo denuncio una trampa y una estafa:

nos venden por genuino un sucedáneo,

por verdad un embuste, por un cráneo

privilegiado a un listo, y no se zafa

  de esa celada el más inteligente

de los intelectuales más sabiondos

que traga el bolo de esos altos fondos

de la cloaca patria, sobre el puente

  pregonando al de abajo, en donde vive

su miseria feliz y contagiosa.

He visto cómo alivia el de la prosa

sin poesía al tonto que percibe

  como un bien su rüina, porque clama

la chusma altiva que lo bueno es malo,

y ella nos librará del varapalo

que nos caerá en el lomo si la llama

  de la justicia prende verdadera

y la equidad que, al ser cosa de rojos,

nos va a tumbar: permanecer de hinojos

es mejor, con vacía la nevera

  por reducción de prestación y ayuda

al ya desposeído, que se queda

en tal caso con toda la moneda

nuestra que no tenemos ya. Menuda

  la que nos viene con el Bien, por tanto.

Yo denuncio un discurso engañabobos

que nos vende, borregos, a los lobos

que dicen ser pastores, con su canto

  de duro golpe de fatal karate.

Yo denuncio ese canto, que es un fata

morgana que camufla a la gran rata

de ternura de blando chocolate.

  Yo denuncio ese canto sin estilo

que no punza en la pulpa ni la pipa.

Se vende un zombi zampante tripa

por un poeta vivo. Cuesta un kilo.

jueves, 24 de noviembre de 2022

PUBLICIDAD PARA MI /ÉPICA DEL COSMOS/

 No bebedor alcohólico y enfermo

en proceso de cura, me hago cargo

de que el aguante debe ser muy largo

de la dieta abstinente, y es un muermo.

  No escritor de poesía, versifico

de memoria futura, puesto al día

en ciencias duras y filosofía,

y así mi falta de lector me explico:

  si el humanista o el letrado sabe

tan sólo de lo suyo, cómo quiero

tener lectores, ventas y dinero,

si las aludo. Yo os saludo: ave,

  purísimas conciencias inconscientes

de casi todo salvo de sí mismos,

pero no del Sí-mismo, en ostracismos

de lo real de vero, blancas mentes

  perladas entre valvas informáticas

y desinformativas y autoengaño:

con desprecio ignoráis todo lo extraño

a la norma común, sin matemáticas

  ni física, ni aun antropología:

lo que se sale de la norma espanta;

y ¡venga a remedarse a la voz santa!:

lo que diga la santa mayoría.

  Pero la mayoría sólo expresa

lo que dice la tele y demás media:

purísima mentira de comedia

montada para tontos como aviesa

  propaganda de cutre periodismo:

cómo tragarse semejante bolo.

Pues también lo digiere y, luego, Eolo

suelta su hez, quedándose lo mismo.

  Un crítico, un poeta, sin embargo,

debería aprender de eso a que aludo:

tener curiosidad, ser más sesudo:

no quedarse en la gloria de su cargo.

  Ay, Pepillo es así. Pequeño el Pepe

se cree el nombramiento y lo asimila

como propio de sí. No su pupila

ve su motivo real: su infame trepe.

  Y ella obedece ciega y ve un fantasma

angélico, que es diablo: su maestro:

el ego puro más rüín: el nuestro,

que debe superarse, pero pasma

  la verdad con su ofensa, y preferimos

volver a lo de siempre, sin la audacia

de aprender los distinto a la Falacia.

Y estados atrapados por sus timos.

  Yo, al menos, me conozco un poco: algo.

No bebedor, soy un borracho inmundo.

Mas, viendo doble, me conozco el mundo.

Por eso el gran montero me echa el galgo.

  Y, si no me da crédito su crédito

y duda, lea mi poema meta-

físico cuántico, y piense en su poeta.

(Ay, me olvidaba de que aún sigue inédito).

COMPLETAMENTE EGO

 No soy normal. Cantar esas memeces

cúrsiles a mi dama de amor tópicas

me hace verme: lombriz de recto y heces

a escalas microscópicas.

  Soy anormal. Usar usual la prosa

del periodista facha por pelele,

para rehacer de amor la vieja rosa,

y salir en la tele,

  puede ser un recurso, jamás base

de ninguna -que quiera ser- poética.

Ese amor que define está en desfase

como su Unión Soviética.

  Ladrón Primero, luego me censura

porque quiere en el siglo ser el único,

y por eso me tira a la basura

como el romano al púnico.

  Porque si Aníbal nunca atacó Roma,

fue por error de exceso de prudencia.

Al Imperio en un su punto puso. Coma

sufres de gaya ciencia.

  Expresar tanto amor fingiendo un tono

sentimental que no conmueve, o misma-

mente sólo al que canta, será mono,

pero es vano sofisma.

  El amor es igual que el espejismo

del Arco Iris: sientes su belleza,

pero consiste en sed. Y por lo mismo

continuamente empieza.

  Yo he cantado mi amor: canté locuras:

por nuestro amor existe el Universo.

Nadie espera un amor estando a oscuras

su conciencia, con un sencillo verso,

  que da en simple, dejando libre al bruto

del inconsciente que tan sólo inspira

mejoras de fachada de absoluto

rey estrecho de mira,

  que solo tiene luces para el ego

y su triste carrera de victorias.

Sólo el valiente que ha perdido el juego

y naufraga entre borias

  espera salvación, no el que se mira

el ombligo, creyendo ser el centro

del mundo. Sólo ama el que delira.

No el que está preso dentro

  de su autoengaño: si alzas un montaje

para estar en la gloria, y te lo tragas,

y olvidas tu estrategia de pillaje,

no hurgas en tus llagas

  y, así, siempre te ignoras. Y, así, cantas

tu amor y das lecciones: “Nada sabe

de amor”…Y lo repites unas cuantas

veces, sin que se trabe

  tu pluma y su desprecio gratüito:

Soy el mejor en todo, so ignorantes.

También en el amor yo soy el Hito;

y vosotros, infantes

  que no sabéis hablar como hablo solo

yo, que soy El-que-Soy, y el resto nada

a mi lado... Y así, tu protocolo

es darme la estocada.

  Pero tanta soberbia no compate

con el amor, excepto a tu persona.

Uno te da amistad. Tú, jaque mate.

Y eso no se perdona.

  Quien pone zancadillas a un amigo

de amor sabe muy poco. Y a tu vera

no me has querido y como ruin castigo

me has expulsado fuera

  de tu vicioso círculo, pues valgo

más que tú, y tu inconsciente bien lo sabe.

Un mal amigo ¿podrá saber algo

de amor? El caso es grave,

  porque has errado: soy un hombre grato

que no olvida un favor, y siempre tácito

hubiera mantenido tu retrato,

dándote el beneplácito,

  porque no soy un dios y me equivoco

y caigo en tentación. Pero me sana

la lección de humildad que poco a poco

me ha dado tu tirana

  marginación. Por qué lo necesitas:

¿no quieres competencia, y la suprimes

con tu influencia? Pues me precipitas

a mundos más sublimes.

  Has pregonado tu enamoramiento.

Y tu amor es al éxito y la fama.

Toda inflación del ego es sólo viento.

El egoísta no ama.

  Si uno canta al amor pero te plagia

ideas y fusila, y te margina,

por copia de tu fuente de hemorragia

sentimental, e inquina

  te toma, y disimula ante secuaces

suyos incluso -a los que me hipnotiza

con favores y enchufes y antifaces-

y a ti solo te atiza,

  será por algo. Yo qué te habré hecho

para sufrir tu velador ataque

de silencio y de freno, a mi derecho

público dando jaque.

  Sólo un año después del bravo parto

de mi Fata Morgana, y de mi envío,

salió Completamente, y estoy harto

de que robes lo mío.

  Nada sabe de amor quien lo publica

para obtener más fama, por negocio.

Me dirás: “Comes ajos, y eso pica”.

La verdad, más, ex socio.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

CORRUPCIÓN

A los poetas auténticos 

¿Puedo mirar la pena ajena

y no sentir en mí esa pena?

Blake (trad. mía) 

… Cuando se miran de frente
Los vertiginosos ojos claros de la muerte,
Se dicen las verdades:
Las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Celaya 

I) Como un cosmos se expande la mentira

alternativo y sucedáneo, y hiede.

Se empeña en repetir que no se puede

cambiar nada a mejor. Y nunca expira.

  Encumbra al más mediocre, sin más mira

que su carrera, a la más alta sede

del poder, y si algún sapiens lo excede

en calidad, caliéntese en su pira.

  Perece que hablo de rüín política.

Y en cierto modo puede que así sea.

En dónde no va a haber hipocresía.

  Pero si aquélla es ruin, esta es mefítica,

porque si una es malvada, la otra es fea.

Estoy hablando, sí, de poesía.

 

  II) Si ha habido alguna época de mala

poesía es la nuestra sobre todas.

Están forrando al decidor de odas

a la Norma con vana martingala.

  Lo digo y lo repito, y se propala

lo contrario a lo cierto: que las modas

de los 40 últimos son codas

de lo mejor del XX, visto a escala.

  Y el XX se cargó la poesía

escrita. Si perdono experimentos,

es sólo por su audacia y valentía.

  Y en el peor de los aburrimientos

me dejan los epígonos, al día

picando en los sembrados Cenicientos.

 

III) El triunfo del fascismo soterraño,

autoexhibido en porno, está en la prensa

y en la tele y la Red -y en quien no piensa

en lo que mira, y cae en el Engaño.

  El triunfo del poeta, en el apaño

urdido en interés de su dispensa

de hacer poesía auténtica, si densa,

ardua: pensar es duro y hace daño.

  Que no es lo mismo inteligencia astuta

que lúcida conciencia del Embuste

en que vivimos todos, en la gruta

  de Platón, al acecho de la sombra,

predico en el desierto, aunque no guste.

Por eso en público jamás me nombra.

 

IV) Y en secreto me pone zancadillas

de los jurados el eterno miembro.

Pero en olvido pica en lo que siembro

y cosecha un sinfín de maravillas.

  La gente se lo traga de rodillas

adorando a su Ídolo, y remiembro

que el hecho de que no me machihembro

con él, sola es razón de sus rencillas.

  Al editor insufla con su influjo

la idea de que yo no soy negocio.

Y, aunque en el fondo es un malvado brujo,

  se vende como rey del sacerdocio.

O como el dios ateo que condujo

a su pueblo al desierto, por beocio.

 

Y V) Y el pueblo mansamente se le suma

sumiso, y se estrangula con su voto.

Lo bueno conocido, que ya ha roto

su bienestar, adora: así se abruma

  con la mentira pública, y se ajuma

y se hace dependiente, pieza en coto

de caza para el noble de la foto

del Corazón, de destemplada pluma.

  Culto el lector de vocación, se deja

llevar por lo que suena, que es dinero

siempre, y cree saber que mi alma es vieja

  porque escribo en estrofas con esmero.

Y, si medra el compadre comadreja,

es por influjo de García Montero.