Variación sobre
un tema, Vincent, de Don McLean.
Silva isométrica.
Starry, starry night
McLean
Cielo en noche estrellada, y estrellado
contra el rostro del mar siempre en galerna
que es la vida frustrante, si ese dado
que la fortuna arroja da la cara
del uno siempre, y te renquea la pierna
cada vez que te alzas, por la tara
padecer del mezquino que gobierna
el ramo de marchantes y de agentes
que te dejan tirado en la taberna,
rumiando soledad; cielo de estrellas
en que fulguras hoy, ante las lentes
del telescopio crítico, si antes
ese ramo de agentes y marchantes
no supo verte acá entre las más bellas,
luciendo ya, y entre las más brillantes,
porque miraba sólo el áureo brillo
de cúmulos corrientes en sus cuentas,
aun siendo su oro mate y, si amarillo,
por anemia visual del que en sus rentas
piensa sólo, y los cuadros son excusas
para medrar seguro en lo oportuno
de la ocasión, y no le importan musas:
dile a Van Gogh que, aunque vendiera uno
solo en vida a su hermano, son las ventas
de sus obras de arte hoy millonarias,
o mejor nada digas, que en tu bruno
seno descansa en paz, y qué le importa,
que las veamos tan extraordinarias.
Diría: ¡A buenas horas el negocio
hacéis con mis
pinturas! Ya no vivo
-ni nunca - de ellas.
Vuestro sacerdocio
en esa iglesia de
Plutón, Mercurio
y Marte no me dio
ningún motivo
de alegría: prefiero
que el murmurio
de este Amazonas
cósmico me arrulle
con su oleaje rítmico
en mi sueño,
que la Nada -o la
Muerte- ya me mulle
la cuna donde duermo,
con empeño
esperanzado en más
Creación: si hubo
una vez Una , espero que otra siga
a ésta, que preñado
está el vacío
de energía, y por él,
inmenso, subo
aportando mi pizca, y
una figa
se me da de ese mundo,
tan baldío
por codicia insensata,
psicopática:
en vuestra mano estuvo
la victoria
de la Justicia,
siempre democrática,
y por cegatos la
mandáis al cubo
de la basura, para
menos gloria
del Creador y sus
émulos, creadores.
Cargada está la Historia con errores
semejantes: pensemos en Pessoa…,
pero no se corrigen: no se aprende.
Pero es que ahora, si dejáis que os roa
vuestra pobre avaricia la conciencia
de nuevo, será el fin. Iréis allende
todos juntos, pues no tiene paciencia
más la Naturaleza con sus hijos
díscolos, y brutales, y caníbales,
y me parece bien. Ay Madre, prívales
de ti, que tú podrás volver a hacerte,
pero los abstinentes y los pijos
nazis, culpables de extinción por rijos
del Mal, van a quedarse en mera muerte.
A veces sólo un solitario voto
se parece al efecto mariposa:
repara lo anterior que sigue roto;
y tu en que, si la urna esta vez bosa,
serás como una parte del piloto
de la nave estatal, que se va a pique
por culpa de esa insana capitana,
que dejaste ganar. Y es como achique
que la reflota, hundiendo a la tirana.
Ve a votar. Que la alada papeleta
puede salvarte del naufragio aún.
Ningún voto no es un dado ni ruleta.
Piensa en Van Gogh, y en el que es buen poeta:
el que ante todo, quiere el Bien Común.
No hay comentarios:
Publicar un comentario