jueves, 8 de abril de 2021

Van Gogh

 Variación sobre un tema, Vincent, de Don McLean. Silva isométrica.

 

Starry, starry night

McLean

 

Cielo en noche estrellada, y estrellado

contra el rostro del mar siempre en galerna

que es la vida frustrante, si ese dado

que la fortuna arroja da la cara

del uno siempre, y te renquea la pierna

cada vez que te alzas, por la tara

padecer del mezquino que gobierna

el ramo de marchantes y de agentes

que te dejan tirado en la taberna,

rumiando soledad; cielo de estrellas

en que fulguras hoy, ante las lentes

del telescopio crítico, si antes

ese ramo de agentes y marchantes

no supo verte acá entre las más bellas,

luciendo ya, y entre las más brillantes,

porque miraba sólo el áureo brillo

de cúmulos corrientes en sus cuentas,

aun siendo su oro mate y, si amarillo,

por anemia visual del que en sus rentas

piensa sólo, y los cuadros son excusas

para medrar seguro en lo oportuno

de la ocasión, y no le importan musas:

dile a Van Gogh que, aunque vendiera uno

solo en vida a su hermano, son las ventas

de sus obras de arte hoy millonarias,

o mejor nada digas, que en tu bruno

seno descansa en paz, y qué le importa,

que las veamos tan extraordinarias.

            Diría: ¡A buenas horas el negocio

hacéis con mis pinturas! Ya no vivo

-ni nunca - de ellas. Vuestro sacerdocio

en esa iglesia de Plutón, Mercurio

y Marte no me dio ningún motivo

de alegría: prefiero que el murmurio

de este Amazonas cósmico me arrulle

con su oleaje rítmico en mi sueño,

que la Nada -o la Muerte- ya me mulle

la cuna donde duermo, con empeño

esperanzado en más Creación: si hubo

una vez Una , espero que otra siga

a ésta, que preñado está el vacío

de energía, y por él, inmenso, subo

aportando mi pizca, y una figa

se me da de ese mundo, tan baldío

por codicia insensata, psicopática:

en vuestra mano estuvo la victoria

de la Justicia, siempre democrática,

y por cegatos la mandáis al cubo

de la basura, para menos gloria

del Creador y sus émulos, creadores.

            Cargada está la Historia con errores

semejantes: pensemos en Pessoa…,

pero no se corrigen: no se aprende.

Pero es que ahora, si dejáis que os roa

vuestra pobre avaricia la conciencia

de nuevo, será el fin. Iréis allende

todos juntos, pues no tiene paciencia

más la Naturaleza con sus hijos

díscolos, y brutales, y caníbales,

y me parece bien. Ay Madre, prívales

de ti, que tú podrás volver a hacerte,

pero los abstinentes y los pijos

nazis, culpables de extinción por rijos

del Mal, van a quedarse en mera muerte.

            A veces sólo un solitario voto

se parece al efecto mariposa:

repara lo anterior que sigue roto;

y tu en que, si la urna esta vez bosa,

serás como una parte del piloto

de la nave estatal, que se va a pique

por culpa de esa insana capitana,

que dejaste ganar. Y es como achique

que la reflota, hundiendo a la tirana.

            Ve a votar. Que la alada papeleta

puede salvarte del naufragio aún.

Ningún voto no es un dado ni ruleta.

Piensa en Van Gogh, y en el que es buen poeta:

el que ante todo, quiere el Bien Común.

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