I. Si soy
heterodoxo, y aun hereje,
no es por ser distinguido:
la ortodoxia
excusa es para asfixia y para anoxia,
por robo de aire
nuestro, en torno al eje
de la
normalidad: pensar conforme
a la norma es errar. Pero el que yerra
por esferas distintas, cuando yerra
se acerca a la verdad, el monstruo enorme
que no nos
cabe dentro de la norma;
y lo normal es yerro: no se avanza
sin riesgo, y se nos fuga la esperanza
de algo mejor, que la verdad conforma.
Que si soy
distinguido, por distinto
a lo normal, no fue por el empeño
de llamar la atención: la
vida es sueño
también y, monstruo de
su laberinto,
el minotauro capital nos jama,
que dijo Varufakis, y la Atenas
de Pericles se olvida en nochebuenas
en que nace un señor que no nos ama.
Lo normal
es amar al más podrido,
y los de Ayuso a quien les chora adoran.
Creen que estando Abajo se mejoran
idolatrando a quien los ha vendido.
Si tengo
que pensar de esa manera,
prefiero no pensar. Pero es que pienso.
Y, así, yo existo, y mi existir intenso
es y, aun cadáver, broto en primavera.
como el
Olmo del Canto de Machado.
Una piedra da menos. Y una araña
con su tela es peor. Me
duele España:
hay que salvar la nave
del Estado.
Que se salve Madrid, que ya le toca.
Está sumiso a la traición de un muerto
político, que atufa: te despierto
del mal embrujo de una bruta loca:
te acuna
con hipnosis de una prensa
que te impide pensar: la norma manda.
Y no es prensa: es tan sólo propaganda.
Elige con razón, y piensa. Piensa.
II. Si soy
tenido por persona rara,
no es por un mero gusto diferente:
es por razón moral, que no hay
presente,
mientras las líneas de estos campos
ara
la
bicha de los medios con su huella.
Mas no nos engañemos más: la bruta
diestra de capital con su poluta
faz se ha dicho fascista y, va de
estrella.
Decían
ser de centro y de derecha
por disimulo de la mano larga
de ladrón oficial que nos amarga
la vida, haciendo el clown de vía
estrecha.
Hoy
a Hitler defiende, y cree que puede
decir barbaridades sin vergüenza
y ser electa. Tras urdir su trenza
esa arácnida zombi, o así hiede,
usa
la democracia para hundirla
y tomar al poder para ella sola
alzándose franquista, a la española,
sacando agüeros malos de su chirla
de
rapaz rojigualda y cruz esvástica,
y a muchos pobres les parece buena,
mientras el aire nuestro me
envenena,
socia de un virus en pandemia
drástica,
¿Habrá
tantos fascistas en España
que la elijan de nuevo para ruina
definitiva del país, que mina?
Parece lo normal. Y es burla
extraña.
Como
Hitler ¿ganar unos comicios
y luego dar el golpe es lo que
busca?
Y ganará de nuevo, si se ofusca
la gente que, sacada de sus quicios
por
tanta corrupción, la dictadura
cree que es solución, cuando es su
oculta
causa -¿no han visto que al final
resulta
que son franquistas casi todos? Pura
verdad
que normalmente no se acepta:
el Popular está corrupto entero,
pero hay jueces y polis y hasta
clero
que defiende su larga Mano Clepta.
Inventan
falsas pruebas que involucra
a la izquierda, se ve la verdad
santa
de su inocencia y eso se lo achanta
la prensa sucia, porque así se
lucra.
Y
así me van volviendo al pueblo zafio
y enemigo de sí. Si gana Ayuso
y vuelve con su crimen y su abuso,
al votante dedico este epitafio.
III. Si casi
excepcional fui siempre, nunca
fue por jactancia, sino por deseo
de justicia e, igual que Prometeo,
al Rey Dios se la hurté. Si ahora trunca
está, y es
lo normal, es por secuestro
de la mafia franquista que, al servicio
de los poderes fácticos, sin juicio
sano amparan el crimen, y el cabestro
popular
sigue el surco que la bicha
ácara traza en campos de exterminio
del bien común, sin claro raciocinio,
y elige en propia contra su desdicha.
Si soy una
excepción o casi, es cosa
de la normalidad ademocrática
que el pobre ingenuo acata en automática
credulidad. Si ciega fue la Diosa,
ahora es
bizca inclinada a la derecha,
porque, engañada, vive del cohecho,
y se carga el Estado de Derecho,
porque no es inocente ya, y no apecha
con su
deber. Mas ¡alto!, que no es ella:
sino predicadora usurpadora
que tiene secuestrada a su Señora,
y con parcialidad me la atropella.
Si soy un
extranjero o un extraño
en mi patria, es por norma y por costumbre
que yo no sigo: el medio escasa lumbre
entraña, y ama a quien le hará más daño.
Si yo no
soy un medio ni un mediano
ni un mediocre, por mucho que lo diga
el medio, y el mediano de la liga
mediocre se lo crea, es que al tirano
detesto,
sea del color que sea:
porque no me interesa ser de en medio
ni un hincha del equipo, ni el asedio
me afecta de quien no tiene ni idea.
Y de
política ¡qué nadie sabe!
Opinar es gratuito: ser experto
es arduo y da trabajo, y sólo un muerto
viviente adora de rapiña al ave.
Si el
hipérbaton uso, no de moda.
es porque toda moda viene impuesta
por diseño modista. La protesta
siempre fue excepcional, y ya no hay oda
que merezca
ponerse por escrito
-y la sátira brota necesaria-,
como no sea en pro de la vicaria
de la izquierda real. La otra es mito.
IV. Si yo fuera
especial, no de la especie
sería, sino el género, que engloba
a todos, y es lo escaso, porque es boba
la generalidad -aunque la aprecie-
de lo
humano, ese reino, esa familia,
ese orden o clase, o ese filo
o dominio feroz -como un bacilo-
y cobarde, que al más fuerte se afilia
-infeccioso.
Y enferma por contagio
mental, y rabia contra el más enclenque,
pero teme salir solo al palenque
y así se esconde en el mayor sufragio
que digan
las encuestas que a menudo
están trucadas para a los incautos
engañar y medrosos, con los autos
de fe divinos del Cabrón Forzudo.
Y van a su
aquelarre o van misa
negra vestida de blancura y seda
y aplauden a la Mona, que la veda
alza del rojo, libertad precisa-
mente
ofreciendo al tosco de mollera,
tentádolo a subir al propio abismo,
y por caída sufre traumatismo,
para lo cual les puso su escalera,
y en medio
del ascenso, los peldaños,
que son de quitaipón, retira y tira
a quien por más que sufra su mentira
no aprende, invulnerable a desengaños.
Si soy un anormal,
bien que me alegro.
“La norma es subnormal”, escribí un día:
brota por el aumento de entropía
que el futuro nos pinta negro, negro.
“Podemos
invertirlo”, a veces digo,
“eso es crear más vida”, incluso en verso.
Y me ven invertido, y aun inverso
a su interés, y como un chumbo higo
se acorazan
de espinas, se los comen
los cerdos y me insultan por decirlo.
Prefiero ser un raro blanco mirlo
a acabar en pocilga y en su abdomen.
Normal,
jamás, que el mediotonto abunda.
Suelen llamarme tonto, confundiendo
mi imagen con la suya. Qué impudendo
es su amor por la Puerca Inverecunda.
V. Si yo no soy
corriente, es porque corro
en sentido contrario a la corriente,
intentando el remonte hasta la Fuente.
No invierto en la corriente, y me la ahorro,
que, encarecida
hasta lo prohibitivo
por sus adeptos, así van, al flujo
de fondos sin hondura, huido lujo
para no disfrutar ni de recibo.
“Nadie puede
invertir la Muerte Térmica
del Universo en su conjunto”, dices
tú, que algo entiendes, pero sin matices,
inflüído en flüída y epidérmica
catarata en
tus pies de tartamudo
superfluo de ese verso sin acento
que sólo ve su nube ceniciento
que adora a su madrastra testarudo:
de la
Fuente manó, y aún continúa,
la vida, la conciencia y el lenguaje
y la razón y la cultura, paje
de la Justicia: si cual cacatúa
quieres
ser, grabadora de pantalla,
sin comerte un mal fruto de la ciencia,
estás firmando, listo, tu sentencia,
arropado en la grey de la canalla:
sirve el
champú para lavarte el pelo
y la tele y los medios, el cerebro;
en su antena se enreda su culebro
que te tienta a ser tonto, o lerdo, o lelo
masoca, y
aun suicida por el gusto
de ese mortal dolor, que nadie quiere,
en verdad. Y tu ofensa, aunque no hiere,
es decir que estoy loco porque a justo
aspiro,
porque ignoras lo que afirmas,
y porque yo de ti pienso distinto.
Si perseveras, quedarás extinto
y todos por tu culpa. Que sin ir mas
lejos,
estás en casa, en tus confines,
que te pueden robar, si te desnortas
-y aun así te masturbas y confortas-
por medio de un desahucio, los malsines,
o no tienes
fortunas, o bankeros.
Si te hablo en contrapunto si encabalgo
los versos, es que a
mí no me echa un galgo
el montero tramposo, que dineros
gana
sirviendo al Noble, para a tiro
ponerte como presa de vampira.
Que es normal y corriente que el vampiro
sea el rey que te tira, y en su tiro
te pones
voluntario y de su carro
tiras como un borrico. Yo más bueno
que tú no soy, pero la mente entreno,
que estamos hecho con el mismo barro.
Puede que
sea un tontiloco, ufano,
lo mismo que tú eres un sociata
que aún cree en los traidores que la pata
misma ha metido siempre por tu vano.
Para el
punto de máxima entropía
cósmica queda tanto tiempo que entre-
tanto puede pasar de todo y entre
tanta diversidad hasta podría
invertirse
el sentido de la marcha
y volverse a un pretérito que arranche
el fallido que pesa como enganche
a Poder c0mo droga, que hoy se emparcha.
No os fíéis
de ese Lobo, so cabritos.
Encarna al gran Cabrón del aquelarre.
No dejes que el mojón ese te enguarre.
Y oriéntate, cual yo, por otros hitos.
Si no lo
hicieres, habrá más miseria.
La autoridad no es mala, pero abusa
el codicioso que tan mal la üsa.
No me seas normal. Sana tu histeria
colectiva,
o al menos no desdeñes
a quien te quiere bien por ser sin norma.
Que si no cambias, hallarás la horma
de tu zapato estrecha, en Martes lueñes.
Todo puede
cambiar. Si se progresa,
se puede bien estar. De una vez cede
y dame la razón, que sí se puede.
Ya deja de rendir la olla tiesa.
VI. Si yo no soy
común, con los comunes,
no con los lores superiores arios
del dineral, estoy, ni sus sicarios
periogandistas, por tu culpa impunes,
pues sirves
bajo norma la estrategia
nazi, predicadora, obedeciéndola,
creído del embuste que su péndola
mercenaria redacta; ysi alma egregia
es porque
salgo fuera de la grey
y no sigo al Cabrón a la matanza
infernal de esta realidad, que danza
en torno de su amo o de su rey.
Si os
parezco surreal, sobre la regia
capitalía vuelo, y
así escapo
de quien manda a socapa, porque es capo
que a sí mismo se premia y privilegia.
Y si os
parezco mal a tantos, sólo
puedo fatal decir ante el peligro
“dejadme solo”,
porque yo no emigro
a Polvorrosa, ni me creo el Dolo:
el dolor me
preocupa y hasta ocupa
de los otros y todos, y no puedo,
pues no tengo poder, sino a Quevedo
seguir como Maestro, y a la grupa
subir de
Rocinante, aunque me cueste
la Caída en el Río del Olvido.
Si vivo aislado en baratario nido,
para no contagiarme de la peste
de la
no-información, que forma siervos
sin formación amorfos como informes
embusteros que os ponen uniformes,
es porque no milito entre los cuervos.
Y VII. Y si me
dais de lado con el canto
rodado de la mano karateca,
entre los muros de mi biblioteca
defenderé mi patria como un santo
eremita,
que aúlla por las redes,
que no me pescan, pues no vivo en banco,
y con verdades formo un cierto cebo,
por si pica un buen pez, y lo que debo
y puedo
hago, poco, que me atranco
y me atraganto, pero escupo el vómito
que esta náusea me causa, por indómito
ante satélites del nuevo Franco.