sábado, 26 de septiembre de 2020

PLAQUETTE DEL PEPETE

Poéticas de ocasión 

    Para ser gongorino no hace falta

ser culterano. Pero culterano

soy cuando quiero y si me viene a mano

y tengo ganas. Pero cuando asalta

            una pava tirana a un pueblo sano

antes de su gestión, o dado de alta,

ya de baja otra vez, y mal peralta

esa curva cerrada de su plano,

            para caída de humilde en pleno,

la desesperación no pisa el freno

y echo mano a la alquimia de la estrofa.

            Y mi angustia se ríe con su trueno,

y del las burras hace escarnio y mofa.

“Y sólo de su Gong queda el veneno”.

 

Soneto de amor iluso

    Al rudo son de mi cortés bandurria

que te entona esta suave serenata,

ratón enamorado de mi Rata

me haces sufrir una soberbia angurria.

            Porque sabiendo de tu mamandurria

con que mamas del pueblo que te acata

y te vota, y protesta ahora, en pata

de patera tornado, mucha murria

            me da la fe -que pareció mentira-

en que habría ya paz igualitaria,

gracias a ti, con libertad sin ira.

            Y ahora te ensañas con el pobre paria,

que mentira patente de corsaria

eras, pendón de franca y de vampira.

 

A Ntra. Sra. de la Transición    

    Ave maría de las esperanzas,

madre del Redentor que en mala hora

nos traicionó, y te ampara, mi Señora,

que te ríes del pueblo con tus chanzas:

            deja ya de llenar las gordas panzas

de tus compartidarios y mejora

la salud de tu pueblo, violadora

de sus derechos y con sus holganzas

            obligatorias, por despido libre

y demás atropellos a los muchos,

trucha amadora de tus -pocos- truchos.

            No corras a las porras de calibre

ni abras las patas a rabiosos Chuchos.

Y deja la Balanza, y se equilibre.

 

¡Abajo!

    Por mantener injustos privilegios

la derecha se pirra; y va la plebe

y la vota, que teme, por percebe,

al comunismo, y los bolsillos regios

            defiende, aunque le roben. Si se mueve

arrepentida y rabia, los egregios

a la grey apalean. En colegios

electorales piense -mientras llueve

            el diluvio de palos- y en el uso

que tienen, y en las próximas apunte

a su enemigo cierto, el del abuso

            de la violencia sin porqué, y no unte

con su voto a esa déspota, y pregunte,

si no sabe, al que sabe, qué es Ayuso.

 

La emisaria del mal

     ¿Por qué servir al Mal en beneficio

de 4 gatos gordos, si se puede

servir al Bien Común? ¿Te es tan propicio

el gran Cabrón del aquelarre -hiede

            a infierno- que produces estropicio

a tu pueblo, inocente? -si se cede

en que una vez ya me sacó de quicio,

por entregarse a ti. Maldita sede

            la tuya, que un infierno das al mundo,

y ¡aspiras al gobierno del Estado!

¿Por qué me abandonaste, ¡por Casado!?

            y ¡su Maestro, Satanás inmundo!

El Rey de la Mentira te ha enseñado.

Y machacas a un pueblo gemebundo.

 

Desigualdad civil

    Ejercéis Terrorismo de Gobierno

en las comunidades donde manda

vuestro partido, que parece banda

de forajidos que parió el infierno.

            Ya no se traga vuestra propaganda,

sino el senil al que le importa un cuerno

el bien de su país, o el crío tierno

que quiere hacerse el duro con su panda.

            Cuando os manifestáis contra la izquierda

el Estado os respeta, por derecho.

Si lo hacemos nosotros, vuestra cuerda

            suelta a la poli, y ¡a dejar maltrecho

al pueblo humilde a descubierto pecho!

Y es que amáis a la fuerza. Y a la mierda.

 

Corriente ácida. A Apuleyo Soto

    Hago 7 sonetos en un rato

y los cuadro, saliéndome redondos .

Y me dice un lector que son lirondos

y desafortunado yo, y me epato

            con mi facilidad, y dejo mondos

de máscara a la Rata y a su Gato,

que de tanto apandar echan el flato,

como bebés, saciados con los fondos

            de su pueblo infeliz, que aún es más crío.

Yo, mientras tanto, los escribo y río

por no llorar, porque la risa es sana.

            Y gongorino o culterano mana

un soneto tras otro como un río

que moja la fachez de una tirana.

 

Los 4 presis

          Vinieron a salvarnos de la España

franquista y ahora ves que la han hundido

a base de injusticias y de olvido

de esa memoria que nos da migraña.

            Votamos al Sociata, y nos engaña.

Votaron al Contrario y nos ha herido,

porque nos dio su guerra. Y al Bandido,

después del Tontorrón. Y ahora ¿me extraña

            que rabien de hidropésica hidrofobia?

¡Quién lo hubiera pensado! Ya lo pienso.

Pero muchos no piensan, aun sin pienso,

            Y quieren en campaña, que me agobia,

de mentira y clamor de fuego intenso

que esté Casado con su Muerte Novia.

 

Desesperación. (En solidaridad con el pueblo de los Madriles, si aprende de su error de voto.)

       En mitad de una pandemia

sólo el dinero te importa

de tu banda, parca y corta,

la de tu rica bohemia:

            No dais nunca un palo al agua,

pero se los dais a los que

rabian de no se cosque

tu gobierno, en donde fragua

            tu ineptitud soluciones

que no solucionan nada

que no sea a tu mesnada

hinchar, y a mí los cojones.

            Mucho ¡viva el rey y España!

Pero a tu pueblo lo dejas

tirado, por ser de ovejas

díscolas,  y ¡vaya caña

            que le da tu policía!:

que sirve a tu ultraderecha.

Has encendido una mecha.

Pero ¿¡qué te pasa, tía!?

            Ese pueblo que te vota,

y te puso en tu gobierno,

ahora protesta, y al cuerno

lo mandas con tu garrota

            policial y lo apaleas,

porque en tu insano juicio

lo tomas por desperdicio,

al no tener tus ideas.

            ¡Qué idea de democracia

tendrás! Si es que tiene alguna

tu cerebro, allá en Luna.

Qué terca es tu contumacia.

            La salud te trae al pairo

de tu pueblo; ya dimite,

pimiento que se repite

indigesto, y vete a El Cairo,

            o vete a la Patagonia,

o mejor, al Polo Norte,

y que se vaya tu corte

contigo, pava demonia.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario