Poéticas de ocasión
Para ser gongorino no hace falta
ser culterano. Pero culterano
soy cuando quiero y si me viene a mano
y tengo ganas. Pero cuando asalta
una pava tirana a un pueblo sano
antes de su gestión, o dado de alta,
ya de baja otra vez, y mal peralta
esa curva cerrada de su plano,
para caída de humilde en pleno,
la desesperación no pisa el freno
y echo mano a la alquimia de la estrofa.
Y mi angustia se ríe con su trueno,
y del las burras hace escarnio y mofa.
“Y sólo de su Gong queda el veneno”.
Soneto de amor iluso
Al rudo son de mi cortés bandurria
que te entona esta suave serenata,
ratón enamorado de mi Rata
me haces sufrir una soberbia angurria.
Porque sabiendo de tu mamandurria
con que mamas del pueblo que te acata
y te vota, y protesta ahora, en pata
de patera tornado, mucha murria
me da la fe -que pareció mentira-
en que habría ya paz igualitaria,
gracias a ti, con libertad sin ira.
Y ahora te ensañas con el pobre paria,
que mentira patente de corsaria
eras, pendón de franca y de vampira.
A Ntra. Sra. de la Transición
Ave maría de las esperanzas,
madre del Redentor que en mala hora
nos traicionó, y te ampara, mi Señora,
que te ríes del pueblo con tus chanzas:
deja ya de llenar las gordas panzas
de tus compartidarios y mejora
la salud de tu pueblo, violadora
de sus derechos y con sus holganzas
obligatorias, por despido libre
y demás atropellos a los muchos,
trucha amadora de tus -pocos- truchos.
No corras a las porras de calibre
ni abras las patas a rabiosos Chuchos.
Y deja la Balanza, y se equilibre.
¡Abajo!
Por mantener injustos privilegios
la derecha se pirra; y va la plebe
y la vota, que teme, por percebe,
al comunismo, y los bolsillos regios
defiende, aunque le roben. Si se mueve
arrepentida y rabia, los egregios
a la grey apalean. En colegios
electorales piense -mientras llueve
el diluvio de palos- y en el uso
que tienen, y en las próximas apunte
a su enemigo cierto, el del abuso
de la violencia sin porqué, y no unte
con su voto a esa déspota, y pregunte,
si no sabe, al que sabe, qué es Ayuso.
La emisaria del mal
de 4 gatos gordos, si se puede
servir al Bien Común? ¿Te es tan propicio
el gran Cabrón del aquelarre -hiede
a infierno- que produces estropicio
a tu pueblo, inocente? -si se cede
en que una vez ya me sacó de quicio,
por entregarse a ti. Maldita sede
la tuya, que un infierno das al mundo,
y ¡aspiras al gobierno del Estado!
¿Por qué me abandonaste, ¡por Casado!?
y ¡su Maestro, Satanás inmundo!
El Rey de la Mentira te ha enseñado.
Y machacas a un pueblo gemebundo.
Desigualdad civil
Ejercéis Terrorismo de Gobierno
en las comunidades donde manda
vuestro partido, que parece banda
de forajidos que parió el infierno.
Ya no se traga vuestra propaganda,
sino el senil al que le importa un cuerno
el bien de su país, o el crío tierno
que quiere hacerse el duro con su panda.
Cuando os manifestáis contra la izquierda
el Estado os respeta, por derecho.
Si lo hacemos nosotros, vuestra cuerda
suelta a la poli, y ¡a dejar maltrecho
al pueblo humilde a descubierto pecho!
Y es que amáis a la fuerza. Y a la mierda.
Corriente ácida. A
Apuleyo Soto
Hago 7 sonetos en un rato
y los cuadro, saliéndome redondos .
Y me dice un lector que son lirondos
y desafortunado yo, y me epato
con mi facilidad, y dejo mondos
de máscara a la Rata y a su Gato,
que de tanto apandar echan el flato,
como bebés, saciados con los fondos
de su pueblo infeliz, que aún es más crío.
Yo, mientras tanto, los escribo y río
por no llorar, porque la risa es sana.
Y gongorino o culterano mana
un soneto tras otro como un río
que moja la fachez de una tirana.
Los 4 presis
Vinieron a salvarnos de la España
franquista y ahora ves que la han hundido
a base de injusticias y de olvido
de esa memoria que nos da migraña.
Votamos al Sociata, y nos engaña.
Votaron al Contrario y nos ha herido,
porque nos dio su guerra. Y al Bandido,
después del Tontorrón. Y ahora ¿me extraña
que rabien de hidropésica hidrofobia?
¡Quién lo hubiera pensado! Ya lo pienso.
Pero muchos no piensan, aun sin pienso,
Y quieren en campaña, que me agobia,
de mentira y clamor de fuego intenso
que esté Casado con su Muerte Novia.
Desesperación. (En
solidaridad con el pueblo de los Madriles, si aprende de su error de voto.)
En mitad de una pandemia
sólo el dinero te importa
de tu banda, parca y corta,
la de tu rica bohemia:
No dais nunca un palo al agua,
pero se los dais a los que
rabian de no se cosque
tu gobierno, en donde fragua
tu ineptitud soluciones
que no solucionan nada
que no sea a tu mesnada
hinchar, y a mí los cojones.
Mucho ¡viva el rey y España!
Pero a tu pueblo lo dejas
tirado, por ser de ovejas
díscolas, y ¡vaya caña
que le da tu policía!:
que sirve a tu ultraderecha.
Has encendido una mecha.
Pero ¿¡qué te pasa, tía!?
Ese pueblo que te vota,
y te puso en tu gobierno,
ahora protesta, y al cuerno
lo mandas con tu garrota
policial y lo apaleas,
porque en tu insano juicio
lo tomas por desperdicio,
al no tener tus ideas.
¡Qué idea de democracia
tendrás! Si es que tiene alguna
tu cerebro, allá en Luna.
Qué terca es tu contumacia.
La salud te trae al pairo
de tu pueblo; ya dimite,
pimiento que se repite
indigesto, y vete a El Cairo,
o vete a la Patagonia,
o mejor, al Polo Norte,
y que se vaya tu corte
contigo, pava demonia.
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