Vate Perdido
el Paraíso del gran Johnny,
su cuántico Vacío
se abre a Febo.
Y, entrañándose el
lingam en el yoni,
se pare Maia un Yo
como placebo:
Helena
Nazco pandemo-uránica del Huevo
de Leda, cisne de
la Diosa, o poni
a alas, nata hemospermia del mal Evo
castrato para Paris
en de moni
o
pasta vez tal lúbrica renuevo
del Árbol de Yahvé;
y el McArroni
por libre amar me
imputa, cuando yo ni
me enteré de mi
culpa: aquel mancebo
–la poma alzada de Eris como cebo–
la de Troya lió por
mi bugsbunny.
Como pueden observar se trata de un diálogo de una, según el título, vate o poetisa, o adivina, con una Helena de Troya anacrónica.
Comento: Dice Vate: Perdido
el Paraíso del gran Johnny /es evidente que ese Johnny no es otro que John
Milton, el autor de Lost Paradise,
poema que canta la Rebelión y Caída de Lucifer, vencido por Cristo, ojo: no por
San Miguel Arcángel, como cuentan las biblias apócrifas: se ve desde el principio
que Milton usa, aun siendo creyente, la tradición narrativa judeo-cristiana
con suma libertad. Cristo preexiste a su encarnación y es ya un angélico o
superarcangélico Hijo/Verbo de Dios. El diminutivo, Johnny, con que nuestro poeta, o Vate, alude a uno de los grandes, gran, de la Historia de la Literatura,
indica, casi como con un oxímoron, el
pequeño gran John, familiaridad y cariño doméstico, podríamos decir, que siente por el poeta Ciego. En el mismo verso ha incluido el título
del poema, Perdido (el) Paraíso, cita
que indica la centralidad humana de toda la narración: Adán y Eva, sufren las
consecuencias de la derrota cósmica, ceden a la tentación de la Sierpe, y
quedan maldichos por su desobediencia y condenados a la Ciencia, a la
Conciencia, al Saber de sí autorreflexivo, al gnosi seauton del Oráculo de Delfos: conócete a ti mismo: ese es su
castigo. Pero enseguida, en el siguiente verso, el anacronismo entra con
ferocidad: su cuántico Vacío se abre a
Febo. Cabe preguntar: ¿el vacío cuántico del Paraíso o el del Creador del
Paraíso? En el segundo, sobre todo, caso la Creación Cósmica estaría siendo referida con un
tecnicismo de la Cosmología del Paradigma Estándar actual: de hecho, cada día que pasa
estamos más seguros de que el Universo emergió de los que los físicos teóricos
llaman vacío cuántico y, también, falso vacío: una especie de pseudo-nada que
contiene energía potencial infinita, aunque no esté, ni haya estado en ninguna
parte, porque entonces no existía ni el espacio ni el tiempo, dado su Volumen Cero. En el primero, la
creación de Conocimiento humano estaría relatándose, además de como una obvia
pérdida de la inocencia, como una pérdida del vacío intelectual, lo que equivale a abrirse a la plenitud de Febo,
el brillo solar, símbolo de la luz de la inteligencia y la Lucidez: alididas las 2 cosas, se imbircan la creación fenoménica por parte de un porceso mental antrópico con la Cración Pura de Todo, de carácter, divino, exista Dios o no; y
al entrañar el limgam
en su yoni
: Lingam y Yoni son los órganos genitales de los dioses indios, en concreto Shiva y sus saktis, la más famosa es Kali, dioses tántricos de la muerte y la destrucción, pero también del renacimiento y la novedad. Se sabe que en el Tantra el Sexo es algo sagrado, un vía hacia la iluminación mística. Pues bien: Maia, la diosa indo/búdica de la Ilusión en que vivimos los mortales nuestra experiencia cotidiana, se pare un Yo: el resultado del coito tántrico del Conocimiento divino implica el nacimiento de la personalidad, una personalidad que sólo tiene el valor de un placebo, una falsa medicina inocua que, empero, cura por autosugestión: el yo es pseudo-ente, pero justo lo que necesita la conciencia. La visión de esa conciencia individual, dado que es la de Tiresias el Vate, Adivino, es, como el profeta, ciega, lo que, quiere decir, sólo sirve para las cercanías, por decirlo así, de lo iluso. Hay que recordar que Tiresias, empero, fue cegado de sus ojos corporales, como Homero o Milton o Borges, y obtuvo la Visión de toda Verdad, y que, para más inri, en alternas etepas de su vida fue varón y mujer, ergo conoce los dos géneros, por lo que tiene algo de andrógino (como, dicho sea de paso, el bíblico Elohim, que creó "a su imagen y semejanza" al ser humano, "lo creó macho y hembra" -Génesis, 1:27, y también, por ejemplo, Mateo, 19:14-).
: Lingam y Yoni son los órganos genitales de los dioses indios, en concreto Shiva y sus saktis, la más famosa es Kali, dioses tántricos de la muerte y la destrucción, pero también del renacimiento y la novedad. Se sabe que en el Tantra el Sexo es algo sagrado, un vía hacia la iluminación mística. Pues bien: Maia, la diosa indo/búdica de la Ilusión en que vivimos los mortales nuestra experiencia cotidiana, se pare un Yo: el resultado del coito tántrico del Conocimiento divino implica el nacimiento de la personalidad, una personalidad que sólo tiene el valor de un placebo, una falsa medicina inocua que, empero, cura por autosugestión: el yo es pseudo-ente, pero justo lo que necesita la conciencia. La visión de esa conciencia individual, dado que es la de Tiresias el Vate, Adivino, es, como el profeta, ciega, lo que, quiere decir, sólo sirve para las cercanías, por decirlo así, de lo iluso. Hay que recordar que Tiresias, empero, fue cegado de sus ojos corporales, como Homero o Milton o Borges, y obtuvo la Visión de toda Verdad, y que, para más inri, en alternas etepas de su vida fue varón y mujer, ergo conoce los dos géneros, por lo que tiene algo de andrógino (como, dicho sea de paso, el bíblico Elohim, que creó "a su imagen y semejanza" al ser humano, "lo creó macho y hembra" -Génesis, 1:27, y también, por ejemplo, Mateo, 19:14-).
La segunda parte del soneto casi spenceriano es un
parlamento atribuido a Helena de Troya: Nazco
pandemo-uránica del Huevo/ de Leda, cisne de la Diosa, o poni/ a alas, nata hemo-spermia del Mal Evo/ Castrato… Según el ciclo mítico de Troya, una vez que la
Diosa de la Discordia, Eris, refreida en el panúltimo verso, con alusión la tentador glande de Paris, tiró su dorada manzana en el Festín de los
Dioses, envuelta en un papiro que decía “A la más bella”, las 3 Diosas, Hera,
Atenea y Afrodita la quisieron tomar para sí y se lïó la de Dios es Cristo, o mejor la de Troya, de
modo que tras una disputa de divinales marujas envidiosas, Zeus las pacificó ordenándoles se sometieran al arbitraje de un juez imparcial cuya sentencia
tendrían la obligación de acatar, como si fuera acatamiento de la Ley Natural:
las perdedoras deberían comprometerse a aceptar la resolución y callarse ya de
una vez para siempre: eligieron aun inocente pastor del monte Ida, Paris prícnpe de Ilión, que luego raptaría a Helena, como juez
en el divino concurso de belleza y, como el premio fuera para la Diosa de la
Belleza, hay quien habla de prevaricación: ésta prometió a su árbitro la
recompensa de enamorar a la Mujer más Bella del Mundo, Helena. Y entonces, como
saben, se lïó la de Troya; o la de Dios es Cristo. Venus Afrodita había nacido (nótese la dilogía de "nata": cultismo de nacida y, referencia, con añadido símil a la blancura, como la espuma marina de las olas al romper en las layas, de dinde nación, litele y etimológica la Anadiómena, al producto lácteo), según Hesíodo, de la
sangre y el semen ("hemo-spermia") de Urano, Dios del Cielo, una vez que Cronos, Dios del
Tiempo y de la Cosecha, lo Castró con un Hoz dorada y dentada, a mala leche, que
le dio Gaia, la Diosa Tierra.
Leda, de otra parte, por causa de Eros, afrodisíaco hijo de la diosa, fue seducida y violada por Zeus que la dejó preñada y la puso a parir un huevo del que eclosianaron Helena y los Dióscuros. En el soneto Helena se autocalifica como pándemo-uránica, por lo que cuenta Platón en el Banquete o el Ágape, sobre el Eros -junto con la fábulas de los sublimes andróginos "angelicales" que Zeus separó por celos y envidia-, la de las dos Afroditas-: la uránica, por Urano, el Cielo Emasculado de quien nació, la celeste, la superior, Urania, y la pandemos, de todo el pueblo: nuestro poeta sugiere que ésta su Helena es una síntesis entre las Dos (por su Altura Democrática?). Urano aparece como el Mal Evo (sinécdoque: la parte, Evo -como en Medi-evo-, Era, Edad, por el todo: el Tiempo) -por Saturno-"castrato ": este último término en clara referencia a los castrati, cantantes contratenores, cuya música es connotativamente procedente de las alturas celestes, o la esfera pitagóricas; pero también el Mal, el Demonio, Ahrimán, el responsable del sufrimiento, que parece ser aquí, como quisieron algunos gnósticos, el hebreo Yahvé, el del Árbol del Edén, que fue causa de la Caída del ser humano en el Conocimiento (de su mal, que es la Conciencia de sus acerbas y existencialmente angustiosas Limitaciones), y además, por calambur, malevo, término argentino para sinvergüenza matón. El Tiempo, Cronos, es matón y criminal, porque nos envejece y mata, y porque no quiere, por egoísmo, Creación: al Principio devoraba a sus propios vástagos, hasta que Rea y Zeus lo pusieron en su sitio, el infernal Tártaro, de modo que el tiempo cíclicoy vicioso del Origen, con forma de Cero, se hizo lineal, histórico, evolutivo, gracias a la gran Madre de los dioses y nuestra -sin ella no hubiésemos existido. En el resto, que dice
Leda, de otra parte, por causa de Eros, afrodisíaco hijo de la diosa, fue seducida y violada por Zeus que la dejó preñada y la puso a parir un huevo del que eclosianaron Helena y los Dióscuros. En el soneto Helena se autocalifica como pándemo-uránica, por lo que cuenta Platón en el Banquete o el Ágape, sobre el Eros -junto con la fábulas de los sublimes andróginos "angelicales" que Zeus separó por celos y envidia-, la de las dos Afroditas-: la uránica, por Urano, el Cielo Emasculado de quien nació, la celeste, la superior, Urania, y la pandemos, de todo el pueblo: nuestro poeta sugiere que ésta su Helena es una síntesis entre las Dos (por su Altura Democrática?). Urano aparece como el Mal Evo (sinécdoque: la parte, Evo -como en Medi-evo-, Era, Edad, por el todo: el Tiempo) -por Saturno-"castrato ": este último término en clara referencia a los castrati, cantantes contratenores, cuya música es connotativamente procedente de las alturas celestes, o la esfera pitagóricas; pero también el Mal, el Demonio, Ahrimán, el responsable del sufrimiento, que parece ser aquí, como quisieron algunos gnósticos, el hebreo Yahvé, el del Árbol del Edén, que fue causa de la Caída del ser humano en el Conocimiento (de su mal, que es la Conciencia de sus acerbas y existencialmente angustiosas Limitaciones), y además, por calambur, malevo, término argentino para sinvergüenza matón. El Tiempo, Cronos, es matón y criminal, porque nos envejece y mata, y porque no quiere, por egoísmo, Creación: al Principio devoraba a sus propios vástagos, hasta que Rea y Zeus lo pusieron en su sitio, el infernal Tártaro, de modo que el tiempo cíclicoy vicioso del Origen, con forma de Cero, se hizo lineal, histórico, evolutivo, gracias a la gran Madre de los dioses y nuestra -sin ella no hubiésemos existido. En el resto, que dice
... para Paris en de
moni
o pasta vez tal lúbrica
renuevo
del Árbol de Yahvé; y
el McArroni
por libre amar me
imputa, cuando yo ni
me enteré de mi culpa:
aquel mancebo
erecta poma de Eris como cebo–
la de Troya lió por mi
bugsbunny.
Pero más evidente resulta el calambur que cabalga la cesura
versal: "en de moni/ o" apunta en
otra dirección: “en demonio” que, al par que indica la posibilidad de “endemoniado”, con apócope del morfema derivativo
“ad”, que ilustra la interpretación del sintagma Árbol de Yahvé, en donde no tanto como Sierpe Tentadora mimetizada con
las ramas, sino rama viva y joven ella misma, renuevo, brote re-naciente (sic), Afrodita la Erótica o su
hieródula Helena son lésbica tentación de Eva, aquí femenino de Evo que,
entendido antes como cielo sideral relacionado con las labores agrícolas, hace
de nuestra 1ª Madre bíblica una uránica (y venérea) Afrodita, de 2º orden, equivalente, pues, a Helena, en tanto que casta y sexuada. Brote del mismo Árbol de la Ciencia, y trampa “sucia” de Yahvé el
Anti Sexual, la serpiente o demonio de la belleza y el eros engatusa con sus
artes femeninas a Adán-Paris que, como un tonto, cae en la celada su Dios machista.
Encima, el adjetivo lúbrica
concuerda con la misma Helena en femenino o tal vez con Venus, su mentora, y
que asocia a ambas al Fruto o la Fruta del Dios del monoteísmo, un Dios
“celoso” que no quiere a su lado ningún otro, y, menos, aún Diosas que le hagan
la competencia, por lo que se alza al trono de la Omnipotencia asexuada, razón
por la que impone la castidad como virtud desde 6º mandamiento: no follarás libre (como hicieran sus rivales, los “tántricos” baales
cananeos), porque es malo y malvado y pecaminoso. Y es tildado, aún más, como McArroni, macarrón, aumentativo de macarra, por alusión a la
italiana pasta, que así queda
connotada como dinero procedente de una mafia estadounidense, pues Mc es
abreviatura de Mac, prefijo típico de apellidos escoceses, aquí, como he suso dicho, italianizados. En conclusión, Helena ha sido usada por Venus como capital
de United States of América., el país capitalista por antonomasia, que no
excelencia: que esto último no puede serlo el Estado que, CIA mediante, ya ha
mostrado largo y tendida su vocación de impedir democracias en el mundo
tachándolas de comunistas, instigadora de crímenes bélicos como la invasión de
Irán y, anteriormente, el terrorismo islámico, que Brzecinski ya ha confesado
ser un producto de su maquinación cuando era Consejero de Seguridad Nacional de
los Estados Gringos , y como la paradigmática guerra de Troya, que
conforme cuenta la leyenda, se lïó porque todo macho guerrero quería poseer sel helénico bugsbunny:
su Conejo de la Suerte.
El Cielo judeo-cristiano, pues debe ser Pan-Demos: Todo-el-Pueblo, al quien debemos dar el pan nuestro de cada día, así como abrirle la vía o platónic a Escala "erótica" hacia el disfrute de la Belleza (Helena), que es tambiéle el Bien y la Verdad.
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