sábado, 27 de julio de 2019

PICA PIELES CON CHISPA INTELIGENTE

(Silva de sonetos desencadenantes.)

La única excusa que tiene Dios es que no existe.
Stendhal (Cito de memoria)

Son la verdad y Dios, Dios verdadero,
ni eternidad divina los separa,
ni de los dos alguno fue primero.
Si Dios a la verdad se adelantara,
siendo verdad, implicación hubiera
en ser, y en que verdad de ser dejara.
Quevedo (Epístola censoria al Conde-Duque de Olivares”)

Enorgullécete de tu fracaso
que sugiere lo limpio de tu empresa.
Garacía Calvo

Pica pieles con chispa inteligente,
y electrocuta el forro, del Alieno:
hazlo saltar inquieto ante el ameno
loco que puede ser el mundo. Si, en te- 
situra semejante, rayo y trueno
y relámpago interno nadie siente
porque perfecta nunca fue su mente
ni gnóstica por falta de sereno 
filosofar, pues la costumbre ciega
y adormece, el buen tábano de Ío,
por celo de Hera de su –cles en brega 
heroica pon detrás de su baldío
telliz, o la carrera de su Ega
madreselva, que halaga su albedrío
perdido. Deja cábala o talmúdica
adoración del Libro y en las redes
pon tu Barquilla a navegar que puedes
como un torpedo o electrón palúdica 
fiebre inyectar o cínife o mercedes
anofeles feliz donar tu púdica
apocalíptica honradez de lúdica
rebelación y deportiva. Hiedes 
a salud cuando irradias el contagio
de tu manía lúcida que a injuria
toma -verdad-, la gente, a quien la Furia 
jamás remuerde, porque de este adagio
se fía: Sigue en deuda con Luguria
y agárrate a algún pecio del naufragio,
y te harán desGreciada. Ya el hispánico
genio de letra y número, Abulafia,
cuya Vía de Ideas, (contra Mafia
y su Ley de la Astucia y su germánico 
rito de Racia, o del Más Fuerte, en zafia
pasividad anal el vulgo adánico
por ingenuo o cateto y por el pánico
al Cambio que le dicta mala Agrafia 
cultivada por élites del Uno
Por Ciento de la humana licantropia
-sic-), poniendo el acento en culta parte, 
dijo: “Bien seas pobre Bruto o Tuno
rico -gnothi seautón-, huir de la Inopia
puedes a Ultranza de Éxtasis por Arte: 
Conócete a ti mismo como en Delfos
se decía: Detrás de tu careta
socioteatral se esconde una Poeta
que hasta poesía baba de los belfos 
rezuma evolutiva como meta
al menos, solidaria, etimo-adelfos
considerando estrellas como elfos
homínidas lucidos por la zeta 
de este “Fïat Fotón”: magia de Hondura,
por la onda expansiva del Instante
Creador, un Microcosmos te hará, el Cante 
dando con la verdad más grave y pura,
y dura; y ojalá saber te encante
que, en el fondo, es tu ser literatura, 
sí, sólo. Y nada menos. El invento
mejor que puede hacer tu Nous tú eres:
ir a Mejor: verás que no te mueres
por sobresfuerzo: tu descubrimiento 
de tu álter es ficción, un mito -Ceres,
de Koré Mater, Alma- un moral cuento
que verdad dice al casi cien por ciento:
revélate como los Luciferes 
que los Apocalipsis llaman Cristos,
y deja ya de darte tantos pistos
opinando tu dogma, que es del Amo. 
La presunción del necio es un reclamo
para ser presa de su caza. Y listos
estáis por fe si lo seguís. Ay Tamo, 
el gran Dios Pan ha muerto, como Nietzsche
dijo de todo Dios: tú no te mueras
ni te dejes morir en aras y eras
del Ídolo: un Dios crea que no espiche 
en tu profundo corazón; si esperas,
aún puede germinar: así te fiche
de Pandora el Equipo: no un caniche
faldero seas, ni asno: primaveras 
hay para rato, si te plantas recio
frente al Mandonio que le pone precio
a toda Olla; envía tu currículo, 
aunque es de noche, a la sabida Fonte,
y alpinista al Carmelo sube Monte,
y deja al fin de hacer el cruel ridículo: 
Si no queréis ser dioses, pobrediablos
seréis, primates bajo el Macho Alfa,
ganado para el Prócer comealfalfa
cercados o en pocilgas o en establos. 
Es Doble -o Plural- Dios, Bífido: escalfa
con su Potencia Pántica a los Pablos
Buscones, y te alienta con venablos,
a elegir, o aguijones; y al final fa- 
talmente, o de John Buridan el burro
haces, y mueres ante la abundancia
por no saber ser libre, por cazurro, 
o la de Balaam que intuye a mancia
Ángel que salva masas de que en churro
acaben fritas por vuestra ignorancia. 
Tú siembra novedad y la cosecha
recaba y evohé, y por Dïoniso
vive en Resurrección, y el Paraíso
vuelva a la Tierra cuando ya derechas 
desjoroben sus curvas de Narciso
y, abriendo la vía recta de las mechas
encendidas del alma, yugo -y flechas-
detones de la Presa, y un preciso 
chorro de jet se expanda y limpie el mundo
de tanta Corrupción. A que las Luces
ilustradas en Página Celeste 
nos libren de la guerra y de la peste
y el hambre y la injusticia, y de ese inmundo
gusto a sufrir masocas tantas cruces: 
Son la Verdad y Dios Dios verdadero.
Y, como Dios hace el Fantasma, busca
la verdad más profunda que por chusca
Gracia de Dios tras Apariencia en cuero 
se oculta y, como el quantum, si corusca
en tu conciencia, escapa ninfa: el Pero
de su Árbol te impone, y repta artero
a tentarte, y tú en pánico a la brusca 
Caída en la Desgracia no obedeces,
por pan, tonto, a la Izquierda, y so dictamen
Diestro quedas en Mono. Y lo mereces, 
si Él sin Edén ni Ciencia acá te planta
por cobarde que no pasó el Examen,
porque lo Bueno Por Venir te espanta. 
Que no nos tocan, si oponemos muro
de manos re-Unidas, según canta
don Nicolás Guillén, y una somanta
le demos de hostias al que trate, Oscuro, 
de invadir nuestro nuevo Edén Maduro
para robarnos otra vez la santa
voluntad de ser libres. Que me encanta
la mágica esperanza de un futuro 
mejor para las hijas que trujimos
-se lo debemos-, caras por a opimos
haber dejado ministrar la Casa. 
Y aunque sé que lo honesto de la empresa
antiemprasaria por heroica es presa
trágica siempre que al final fracasa, 
enorgullécete de tu fracaso
que sugiere  lo limpio de la misma,
porque, después de todo, de esta crisma
salen ideas que muy paso a a paso 
hasta en el Bestia calan, por carisma
divino por venir, si con retraso,
de la Justicia Cósmica; y el Caso
se resuelve por un cambio de prisma: 
Antes ser Liberal era lo mismo
que Revolucionario (Víctor Hugo
es ejemplo) y ahora ser un neo- 
liberal es ser Amo, por cinismo
cánido y de canalla bajo yugo:
Que es mejor que seamos Prometeo. 
Pues vendrán las oscuras golondrinas
otra vez al balcón desde los trópicos;
pero, si te me empeñas en los tópicos
seguir manidos de mentiras finas 
y burdas, bajo prensa, los esópicos
Asclepios no tendrán más medicinas
para sanar el bioma, y tus pamplinas
te impedirán mirar por telescópicos 
cristales de la cósmica corriente,
Camino de Esperanza, si hoy la aguja
de marear señala al Sudoriente. 
Sudor rïente al Hades Capón cruja,
tú, ya pueblo, ya tuyo, hacia Jaúja,
pica en tu piel con chispa inteligente.









viernes, 26 de julio de 2019

ORACIÓN EPISTOLAR TEÓCRITA POR LA AMENAZADA E INDEFENSA DEMOCRACIA


Vulgus veritatis pessimus interpres. (Las masas son pésimas intérpretes de la verdad. Trad. mía.)
Séneca

Auferre, trucidare, rapere falsis nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem appellant. Llaman gobierno a robar, maltratar y rapiñar, y a hacer un desierto, paz. Trad. mía.)
Tácito


Si el neoliberalismo, esclavizante
del paria que lo nutre, el cruel demonio
egoísta, anti-antrópico (anti-monio
arsénico-cianúrico) campante
por sus respetos, Mordred del Artúrico
Ciclo, asfixia a la Madre con maltrato
del Género más Tonto, el del esbirro
sin beneficio, Campeón de Pirro
y de su fallo hipóxico, por Gato
del Siglo Áureo, con su flato tóxico
de vocación de asfixïa, merkúrico
trampero, y se disfraza de persona
cómica del absurdo, pese a mona
quedarse en ese atávico Silúrico
de su visión de catetismo estrábico
que ve doble la nada y, paradóxico
como paleografía, servidumbre
nueva de siempre nos impone a azumbre
sucia por cacoquímico hiperóxico
gusto guloso de Poder bulímico,
y nos echa las culpas de su rábico
bocado y nos lo emboza como a perros
-que no muerden- bozal, o graves yerros
de miserable Fin -monosilábico
son (“he dicho que Non”, o en sinonímico
dicho: “Aquí mando yo, secuaz del Amo,
que no el Maestro, y fuerte lo proclamo
para debilidad de vuestro anímico
deseo esperanza”)-, que nos coja
Dios confesados, por la paradoja
de, aun con bocados, no probar bocados,
echados ya los dados de sus Hados
Padrinos, tan esdrújulos y capri-
chosos como este Omni- pedo/capri
(o) bus de endecasílabos que ríen
por no llorar: ay Dios, no desvaríen
más los Sanchinos: danos tu Socorro
o manda que tus ángeles lo envíen
a estos Idilios, ya que por el morro,
vencidos los Quijotes, bien nos fríen
con las cenizas de su romo porro,
por burros, por zoquetes y por zotes
y vulgo o masa. Que el Realista zafio,
que halla en lo real, falso, un modelo
para una falsa ética -la Leÿ
del Más Granuja-, ya el gran Epitafio
a todos nos prepara, y ¡tanto lelo
por protección lo toma de careÿ
de Tortuga frente al Apocalipsis!
Padecen sicalipsis por el Bestia
Triple de número, que no hay modestia
en el necio y, si escucha las verdades
insulta al que las dice, y así acaba.
Señor, piedad. Que, como no te apiades,
a este mundo le queda un telediario
pantuflo. Que al Homínido la baba
se le cae con el Ídolo y el Jefe:
nunca dejó de ser el mequetrefe
que con tu Muerte se quedó en zoario
descendiente del burro. Señor, Abba,
sálvanos de nosotros y el Calvario
que esos adoradores de sí mismos
o de su Superego, o Baja Ega
opresa, van a darnos por trepismos
tropísticos sin éxito Refriega
mancillante. Tu generosa Entrega
no repitas, no obstante, que de nada
sirvió tu Gracia. Sólo un militante
mensaje por tu Agencia y por la Estrada
Cósmica manda desde el Punto Omega
en donde nos esperas. (Pero caigo
en la cuenta: si no se evoluciona
en la correcta dirección, arraigo
ni tú tendrás en el Sentido Último,
del Universo, porque, cara Donna
Angelicata, Madre, por un tul timo-
rato velada a ojos de tus hijos
suicidados sin Physis ni cobijos
contra su propia estupidez, tu Alma
que nos anima desde tu alta Utopia
-sic- Futura, abortado habrán, que palma
el empalme en palmada al mal,  in fetu,
y no podrás venir hasta la Inopia
de tus padrinos párvulos. O sea:
que o nos salvamos solos o ni idea
va a haber de ti ni de tu -causa metu
proprïo- trascendencia). Numen mía
o Elohim -Dioses-, que existáis os pido,
para que el Homo inSapiens de la misma
manera que otros IGUS, de su Olvido
del Ser salga o Espíritu y la crisma
no pierda en este nuevo Sinsentido
insensato fatal. (IGUS: Sistema
de Información en Recolecta y Uso,
que incluye al ser humano, por abuso
del lenguaje, que me parece mema
su inteligencia si al final se quema
en un Verano Tórrido de Efecto
Invernadero, si no en un Invierno
Nuclear.) Porque ya me huele a cuerno
quemado la dañina tontería
de alzar, rendido, a que le den, el recto
los ruines ricos, por ideología
sin ideal. Y mi Ideal tú eres,
tú, bendita entre todas mujeres,
por del progreso desembocadura
evolutivo: existe, seguid vivos,
para poder sobrevivir, por pura
aunque sea chiripa milagrosa:
que lúcidos pensemos. Por motivos
de desesperación hacia tu Rosa
envía esta Raíz su humilde ruego:
danos tu sensatez. Y ya en la fosa
común el egoísta Superego
descanse en paz, si el alterego bosa
altruista por tu oriente y por tu norte.
Te pide sólo una última oportuni-
dad, para alzar la vía por consorte
místico tuyo, Amor, / Kurro Fortuny.
Pd.: sin más miserias. Ni Recorte.





martes, 16 de julio de 2019

EL BURRO Y EL FALDERO

Imitatio Fabulae Esópicae  taraves de la mímesis de la misma del Arcipreste de Hita.

(Nota para, especial, mi facebooker's friend Enrique David García-Salcedo.-
Me hace ilusión hacer notar a posibles y generosos lectores interesados que, como hacían los maestros latinos respecto de los griegos, y los del Renacimiento y Barroco, a su vez, de los romanos, toda imitatio se legitima por una combinación de fidelidad y originalidad: esta mímesis, que sólo ha podido ser hecha a partir de la versión de Juan Ruiz, puesto que la de su modelo Esopo no se conserva sino por tradición de imitationes de otros imitatores, que no enumero, ha tratado, desde el principio, de no ser servil, reforzando así el sentido que intentado darle a la fábula: pese a mi admiración del llano estilo castellano coloquial y suelto, juglaresco, del autor medieval, la artificiosidad del mío es rebelión contra el modelo: para empezar, por ejemplo, mi sintaxis, llena sus oraciones de cortes tméticos forzadores de ese tipo de hipérbatos que Lope llamó posposición, así como las referencias cultas e incluso anacrónicas a la Historia de la Ciencia (v.gr.: la anécdota sobre el cardenal Bellarmino, que se negó a mirar por el telescopio de Galileo, aduciendo que lo que el chisme le pudiera mostrar no estaba en Aristóteles, única, para él, Autoridad, en asuntos de Filosófía Natural) u otras. Como por Messenger me indica mi admirada y querida crítica literaria Germaine Ramos Coussins, hispano francesa, como yo, "este tipo de rebeldías, previa elección de modelos tradicionales o antiguos, constituyen la única vanguardia que debería hoy hacerse, en tanto que hacer, por ejemplo, dadá, que sólo aceptaba lo Nuevo como canon estético, no es jucioso: hacer lo Nuevo repititendo lo Viejo es, de hecho, un contrasentido", desde aquí agradezco a mi amiga sus amables palabras. Vale.)

Hubo una vez un burro -narraba el sabio Esopo-
que, hastiado de la carga y el fuete del arriero,
le dio por envidiar la suerte de un faldero
caniche que, pezqueño ouroboros, en copo
níveo, rosca, entre manos, so specie de piropo,
del Ama, un pachá hecho, en ora, y arte -artero-

de carantoña y ósculos, sin dar un palo al agua,
gozaba, y la gran vida, sólo por, tras la vuelta
de, salida, la dueña, recibirla, con delta
de histriónico tropismo o floración, de fragua
dramaturga, de cobas; y el maldito chiguagua
era bendito blanco de zalemas, y suelta

su vida, libre, ociaba; mientras él de trabajos
sufría diarios rallyes, para acabar en cuadra
como cárcel, diezmado. Y, ladra que te ladra
agudo, el estridente proferidor de bajos,
rüines, lamacúlidos gemidos, buenos tajos
y tajadas, jamaba, cogía: -Se desmadra

el pekinés, pensaba, y materna, y sïerva,
la Infanta le es propicia, y a mí nadie me ama,
cuando tengo el derecho al favor de esa dama
que, empero, me desprecia con su esquiva y acerba
conducta, y su mirada de asco me reserva
(víctima yo del rayo de alguna sucia trama

de una Moira Patricia): su tirria a mi burricie
es discrimen injusto, criminal, y la granja
es un lager, y todos, salvo él, en la zanja,
tajo o brecha, judíos: sostén de la molicie
animal de ese Engendro que la tierra en calvicie
deja con la mecánica voraz de su naranja

ambición rojigualda en mixtión.” “Vaya burro
ya hay que ser, desde luego”, Exegeta interpreta
tradicional la fábula del antiguo poeta,
“para decir burrada semejante: yo zurro
también al que, por zote y zoquete y cazurro
y díscolo discípulo u holgazán, por la jeta

no sigue la lección que le imparto maestro
y, reglazo en la mano que te crïó, de hinojos
lo puno, y de asno aurículae imitándae, por rojos
extravíos, la marca le impongo al que, cabestro,
se niega a mi doctrina”. Pero aparece un estro
en mi estudio, de súbito, y, antes en paro, cojos

después, versos empiezan a bailar como alas
ágiles, y una lente ideal mis quevedos
tele/microscopizan y diversos enredos
desenredan, y un canto, como si fuera Palas
misma la que por música de Apolo, por las malas
no, me hiciera verdades ver per lupa, sin pedos

por la napia esnifados, al Trujamán de Esopo
lo retransmoraleja. -Entre tanto pollino
que resignado acepta, sin pensar, su destino,
el prota de ese mithos, raíz del Cronotopo,
no enxiempla, en Bang, al torpe, sino, al de cueva topo
platónica larvario, meta-, de troglo -in vino-

morfosis a psiqué lepidóptera -véritas-
de vuelo superior -ad Ideas- o Alma
de animal con un Ánima que al fin se desenjalma
y desalbarda/arrea de presiones pretéritas
cargantes por hipnosis de Polis beneméritas,
si es tradición que hagan a quien da palma, y palma,

traiciones los Conscripti, si, de líberis, siervos
filialis, hacen. Y, aunque bien cierto es que el jumento
hizo el burro, imitando al cánido, aspaviento
plural desarrollando y escándalo, y protervos
por castigo mil palos se llevó, para cuervos
y büitres quedando carroñoso alimento

casi (por no aceptar el topos que debía,
pues, según determina el Arbitrio Teólogo
del justo Omnipotente, desde el día del Prólogo
Genético al Jüicio, bajo la Jerarquía
dictada por la Cúspide, como por lotería,
le toca al Pobre el Flaco), y en su burro monólogo

decidió hacer el perro, alzándose de patas,
casi largando coces sin querer, dando giros
y al aire lengüetazos que, a la piel, los triunviros,
de la puella señora, como los psicopatas
haciendo, así creyeron, capataces, erratas
de acento conductual desplazando, con tiros

de piedra le endiñaron y Golpes de alto, Estáticos,
que a pique de inlatente, estándin, la patente
registrando en su cuero, con picana…, un sapiente
demostró ser por ansias de en globes aerostáticos
alcanzar de justicia los sueños democráticos.
Y por poco lo dejan sin el último diente.

La lección está clara: su deseo era justo.
Pero no va el Establishment a permitir la obvia
verdad de lo que Debe Ser Moral, y la fobia
a ser libre es forzosa. Y sufrirá un disgusto
el que no se resigne a su sitio ni susto
tenga al cambio del Rol, al que obliga, aun si agobia,

la Ley que dicta el Bueno, de Patrones amigo,
que la única excusa que tiene por las crueles
maldades que a los pobres el Azote en sus pieles
de su Atila les manda -a Stendhal por testigo
pongo-, es que no existe, o no es Dios, y el castigo
no es suyo, sino sólo de sus sacros bedeles

sucedáneos, los Capi-, denantes crataAristos,
talistas hoy -di Maffia-, Kakistos, como Caco,
en verdad desde siempre, artistas del atraco,
con tortura asesinos de rebeldes y Cristos.
Y el Terror de los Hómines a pasarse de listos
noSapientes nos hace, síAsinarii, en bellaco

conformismo postrados, despreciando enseñanzas
alternativas a ese fantasmal diablo, el ego,
que en el narciso lago, sin verse, como ciego
en verdad, ve un reflejo que imagina, y las chanzas
más serias de la críticas no escucha, y esperanzas
no quiere de que huya su alma de talego,

y ladra, en vez de al Jefe Hostil, a quien le enseña
gratuito, o lo desasna, por vocación de profe.
Y al oír su benigno y cándido apostrofe
lo acusa de soberbia por creído en su dueña
posesión absoluta de la verdad, y leña
le intenta dar tozuda, vomitándole el bofe.

El ladrido del burro usual es poco esópico
y aún quizás más ajeno al espíritu de Hita:
lectiva moraleja multiplica esta cita
de sentido y se aleja a tiro telescópico.
No hagas el Bellamino: mira con anti-tópico
desprecio hacia Aristóteles lo que arriba se agita,

y haz caso a Galileo: Júpiter tiene lunas.
Ningún burro hace cosas como las que un mal día
hizo el protagonista de nuestra fantasía
y, si lo hace quiebra, porque son importunas
las conductas excepcio- nales, como locunas
que son, y todo asno, la inmensa mayoría,

en su dolor porfía sumiso y, si hace el perro,
lo hace cuando coces verbales  lanza al Raro
que lo inspira o ajusta, para que vea claro
el yerro de su juicio dictado por el hierro
de la Costumbre, o Norma, vulgar que en el encierro
de su ensimismamiento su visión pone en paro.

Más que una moraleja la fábula desvela
un gran descubrimiento de calado científico:
se ha equivocado Darwin aceptando el mirífico
atisbo de que  el Homo es del Mono secuela.
Lo es del Burro -a rebuznos en vez de voz- que, en vela
creyéndose, se ahoga, roncando en el Pacífico.

sábado, 13 de julio de 2019

PSICOANÁLISIS FILANTROPOLÓGICO DEL TRANSCONSCIENTE OCCIDENTAL POSTMODERNO

I.
Ya he aludido en otra parte al tecnicismo "SIS", que acuñó el sociofilósofo griego Cornelius Castoradis, uno de los Grandes del corriente siglo y pico: esas siglas responden a los términos "Significados Imaginarios Sociales", o pseudo-verdades lexicalizadas o insitucionalizadas, constituidas en sistema de dogmas oficiales en torno a los cuales toda sociedad impone una Clausura: fuera de ese panorama de ideas, que los miembros de esa cultura confunden con la realidad absoluta, de imposible verificación para la miope óptica cosmovisionaria de los ántropes, nada es verdad ni está permitido, y será condenado al trasmargen del exilio o el manicomio todo aquél que se atreva a negar la realidad de la entidad o sustancia de tales (ir)realidades ónticas, o a denunciar la ausencia de sus referentes en ninguna substancial ousía ontológica, por más que el sano y juicioso crítico aduzca razones, irrefutables por tautológicas, indicando que tal tipo de cosas, por su naturaleza, sólo pueden ubicarse en una mitología ideológica, que si se mantiene en el tiempo es porque es útil para el funcionamiento en común de la organización auto-defensiva del cerrado grupo social ante posibles bárbaros (lo cual responde a pura xenofobia frente a lo extraño o desconocido, que siempre se intuye como amenaza  -y de paso a lo interno "distinguido" o extranormal por su singularidad originalidad), y que es falsa como todos los dogmatismos.
No obstante, dice el heleno pensador, a veces se producen revolucionarias rupturas cognitivas que liberan a las mentes de su servidumbre a esos Ideados Amos Aristocráticos, que el Poder de los Dioses dramáticamente representa, prosopopeyas de fuerzas o energías que no toleran la rebelión del héroe trágico contra el designio del Fatum que para él y todos tejen las Moiras, dictadoras de sinos.

La 1º vez histórica en que tuvo lugar -y tiempo- una de esas rupturas de uno de esos Claustrales Círculos fue cuando estalló la floración de 1ª filosofía, allá en su patria Arcaica (del griego Arjé, Principio, de donde Archi, Arci-, Arc- o Arqui-, prefijo léxico que alude a la Autoridad de un Príncipe, que no a su Autoritarismo, que es algo a ella diverso, y aun opuesto desde el punto de vista diametral de su conceptual semasia), la Grecia que -junto con el judeo/cristianismo posterior- es una de las semillas originarias de donde han brotado la ramazón, fronda y frutos culturales de nuestro mundo.

Los 1ªs phýsikos y ontólogos buscaron, en razón de una exigencia lógica del Logos racional, un Principio Substancial común a la diversa variedad de las cosas, y aquellos suso referidos presocráticos imaginaron con la fantástica razón de su nuevo logomito ser únicos principios o arjés de  todos los diversas entes el Agua, sustituta de Oceano y la marína Tetis (Tales), o el Aire, del caótida Éter (Anaxímenes), o los 4 elementos, de los acuáticos Poseidón y Anfitrite, la telúrica Gaia, el ígneo Hefesto y airoso Eolo, combinados por las Fuerzas respectivamente atractivas o repulsivas de Eros o de Eris, la Harmonía y la Discordia, o el Amor y el Odio (Empédocles), o, en grado de mayor abstracción, el Apeiron, lo Indefinido, lo Sin Lindes de Anaximandro, o el Nous Poetikos o Inetelectus Agens de Anaxágoras, culminando el proceso progresivo en el Logos Inmanente del Panta Rei o TodoFluye de Heráclito, el Ser Inmóvil u OntoLogos de Parménides y la síntesis de onto-átomos y nihil-vacío de Leucipo, Demócrito y, más tarde, Epicuro y su discípulo helénico-romano, el genial poeta Lucrecio, que ya escribió en latín.

En la actualidad todos estamos seguros de saber y conocer la frontera que deslinda los real de lo irreal, pero la cultura que vige en Occidente también está sometida a la Clausura de su Sistema de Significaciones Imaginarias Sociales, uno de los más cerriles SIS que en la historia de los hómines insapiens han sido.

Para empezar digamos que en nuestro decadente mundo condenado por sí mismo a la Occisión -del latín, Occido: Matarse- impera un totalitario y augusto Mono-a-teísmo (nótese la partícula "a", indicadora de negación) cristiano inquisitorial, con sus precuelas y secuelas, culpable de las traicioneras felonías a la Palabra de sus Maestros fundadores.
Si Cristo predicó el amor y la paz universales, incluso al Enemigo, y antes el hebreo Hillel -que Renan propuso como maestro  de Jesús- hizo lo propio con la idea de  la Salvación por la Fe o la Confianza en la Bondad de Dios, y san Francisco de Asís, desarrollando ese hilo propuso la hermandad de la humanidad con la Naturaleza, hoy la Administración del secreto dios Mammón, el Pluto Pantócrator de la made in usa Global Aldea (que estaría así bien llamada, con tino y corrección, sólo si fuera por la vulgar rusticidad ciudadana e incivilizada de su congénito Catetismo) , se caracteriza por su díscolo e hipócrita tejemaneje de dicha tradición, invirtiendo su sentido.
Los hábitos (in)morales que campan por sus demóticos respetos, haciéndose pasar por sanas Costumbres ancladas en la modernidad democrática laica o seglar, se basan en verdad, bien en un catolicismo contrarreformista tridentino laico, bien en un  seglar protestantismo reformista y conservador -del más rancio engendro ideológico que, por justificar la maldad de la necesaria opresión de los pueblos, se le haya ocurrido al más cínico de los Justificadores de la Sinrazón: san Agustín y luego sus seguidores Lutero y Calvino defendieron que sólo la determinación de la arbitrariedad divina otorgaba salvación: el Justo otorgaba la Gracia de la Fe salvífica a los que resultaran Elegidos por la arbitrariedad injustificada de Su divino capricho. Dios es Nuestro Señor, predicaron: el de los que los ricos y los poderosos y prósperos -cuando, por contrario, de todos es sabido que si por alguien tomó partido el rebelde Jesucristo, fundador de esa fe, fue precisamente, por los pobres y desposeídos, según ha defendido siempre la Teología de la Liberación, en perpetua amenaza de papal excomunión y autoritario anatema.

Y si es este Pobre Maestro que suscribe el que, como ahora critica, nuestra fideísta y falsa creencia en la inexistencia objetiva de los dioses (v. gr.: el Plutón de los Ricos y el Mercurio de los Ladrones, como ya adelantara Robert Graves en el lúcido epílogo a su opus Los Mitos Griegos) más de uno me mira como si el majareta (demoníaco y luciferino por soberbio y rebelde ante la Autoridad de la Norma) fuera yo: los dioses no tienen oficial existencia, o sólo son asunto privado -así lo dicta la política correcta- impropio de foros, ágoras y otros mentideros públicos y demás mass-mediáticos reticulados de mentecaptación piscatoria. Bien: los Dioses no existen y hasta Dios ha muerto, vale: pero ojo con el culto al Superhombre, que la divinización de homínidos y primates potentados y próceres machos alfas siempre ha dado lugar a lo que no es ni puede ser otra cosa que Latría por un Ídolo Psicópata, como las que llevaron a la Solución Final del nazi Himmler respecto del, a todas luces sensatas y sanas de juicio, inexistente problema de la amenaza judía, azkhenazi o sefardí: cuando los dioses dejan de existir, también dejan de existir los ideales teo-míticos, algunos tan perenne y perentoriamente necesarios como la Diosa Diké, la Justicia, la Libertad o Prometeo Titánida, o Cástor y Pólux o la Fraternidad.

Y gobiernan los Ídolos por connivencia conformista de sus fans (del inglés, Fanatic, con síncopa). Y todo fanático no es más que obcecado Impensador  Dogmático que se postra ante, en el mejor de los casos, una Trivialidad y, en el peor, una Abominación.

Este mono-a-teismo judeo-cristiano, sin embargo, ya ha enfrentado contestaciones rupturarias a su claustral cerrilidad: el ecologismo es urgente necesidad de UCI planetaria, para el, por demasiado agredido por copro-tóxicos desenfrenados, enfermo bioma, una defensiva rebeldía neopagana que se enfrenta a la Producción del Capitalismo Ensimismadao Predador de la Naturaleza, exhausta candidata a la extinción, hoy ya no Creadoro de Riqueza Real, sino meramente de Dinero Fantasma, propio de operaciones financieras, Ficticio por articulado sobre deudas impagables con las que luego apencará el contribuyente sin culpa, o con la sola culpabilidad de contribuir al mantenimiento de su falsa creencia en el Poder del Dinero como Sacra Fuerza Superior, que no puede ser derrocada por la utópica Voluntad humana de Equidad en la repartición simétrica, de justa proporción, entre los inversores de capital y los inversores de su propia energía de trabajo que crea, no sólo la abundancia auténtica, sino el plusvalor del que sólo los 1ºs se aprovechan con desmesurado desafuero.
Y, peor todavía, la superchería de creer que el Diablo Fantasma del Capital Ensimismado, o su Invisible Mano que decía Smith, es necesidad benéfica generosa y general por ser conditio sine qua non para la evitación del Socialismo de  Miseria, cuando es precisamente su perverso instigador, tal como las crisis cíclicas de ese sistema de rapiña eco-humana demuestra con sus eternos retornos involutivos de los mismos tipos de explotación de los Muchos por parte de los Poquísimos, sólo el 1% del común de los mortales.

Y el semiDios Narciso es venerado por cada uno de nosotros sin la menor facultad de autocrítica por falta de deseo virtuoso de personal mejora en nuestra, en tanto que altruistas solidarios, única y posible salvación del Bíos.

Nihilo obstante, el Salvador logomítico, pese a la incredulidad generalizada que es habitual en sus coétáneos de siempre, como producto de una viva philosophia perennis inextinguible, existe, al menos para el Ojo mental no borroso por emborronado o nublado por esas cataratas que sufre el profano y vulgar cristalino del universal individualismo egoico, practicante  y creyente en la doxa libre, que sólo es libre o lo está de la insoportable carga objetiva de la verdad.
La Doxa u Opinión es arbitraria y dogmática y los dogmas no son lentes de aumento ni de analítico microscopio, sino parches piráticos en el iris del interés egoísta, que de realismo disfrazan las ideologias, sistemas rígidos de creencias que "las tomas o las dejas enteras" y nacen siempre de la ambición de poder o de su frustración.

Pero las ideas, sobre todo las de los Ideales demodé, estoy de acuerdo con los pragmatistas anglosajones en que pueden ser trasparentes instrumentos de precisión óptica perceptora, si no las consideramos sino como medios desechables para la captación de la Aleteia, o el recuerdo anamnésico de las evidencias que se piensan desfasadas para los tiempos modernos que (no) corren (por estancamiento que degenera siempre en corrupción y podredumbre, animadoras de vampiras sabandijas).

La revolución, decía Péguy, es también recordar cosas hace mucho tiempo devoradas por el Olvido.
Y el Proteo, o Pro-Tea, diosa previa al Fantasmal Fenómeno (ambos Términos con léxica raíz en un verbo griego que significa Aparecer, como se aparecen los aparecidos, o Aparentar como, según su primera acepción en el diccionario, hace todo Fantasma presuntuoso, que presume de lo que ignora y no es), de catadura ideológica, por mera moda inducida por diseñadores públicos de opinión, ese/a Dios/a que se oculta bajo su capacidad de cambio metamórfico de lo fenoménico, debe existir, al menos como alegoría indicadora del necesario y fundamental Noúmeno, o Cosa-en-sí, que siempre se nos escapa resbaladizo como pez, como no sea que tomemos parte en una odisea en el papel de Ulysses, que sí pudo capturarlo gracias a Circe, quien le diera instrucciones para la caza del don profético de este todavía existente y reivindicable marítimo Dios, cuya existencia postulo como necesidad tautológica: sea como sea, alguna cosa ontológica hay, puesto que toda apariencia lo es de algo, aunque ese algo sea para nosotros equivalente a nada. Pero, también por tautología y definición, debemos saber que la nada es algo que, en sí, no existe, ni puede existir, porque en tal caso no sería nada, sino ser de algo, por lo que, en tanto que nada-para-nosotros, sólo puede ser producto de nuestra corta perceptual Imaginación  (usado este último tecnicismo en su kantiano sentido).

Y todos, todos en nuestra totalidad, contenemos un vigente y vivo Ulysses que duerme en nuestro reprimido subconsciente y que podemos dar a luz, a esa luz exterior a la troglodita caverna platónica y que sólo se trasluce en la Ideas, voz griega proviniente del lexema Id-, relacionado con el Vid- del Video latino que significa Ver. Pero ninguna idea es verdad de por sí y de suyo, sino sólo micro- y/o telescópicas lentes de quevedos que pueden corregir nuestras dioptrías.

Claro que para eso tenemos que forzar la obertura de la habitual Clausura Idio-Ideológica de nuestro SIS impuesto por la Obligatoria Moda de los cambios sólo aparentes como los predicara Parménides como deschables atributos el inmutable Ser.

Aunque hay solución: sólo hay que invertir la dirección o el sentido de la visión mental de la Cosa.
Pensemos por ejemplo en el logomito narcisista: podemos reciclar el junguiano Arquetipo de la muerte por auto-ahogamiento el la falsa admiración del ego hipertrofiado por el eco reflejo sin reflexión, convirtiéndolo, modo esotérico, en un Arjé creativo.
Pensemos en un modelo ejemplar de creación por auto-retro-alimentación sencillo, tomado de la acústica más elemental: tomemos un micrófono próximo a un altavoz: pronunciamos una frase articulada desembuchándola en el micro y, en efecto, por la megafonía desemboca el sonido que, volviendo a entrar por microfonía vuelve a salir, ahora doblado, por el mismo sitio, para entrar de nuevo por el mismo de antes, y así ad absurdum, hasta que la acumulación de imágenes acústicas por multiplicaciión de su redoble in crescendo se convierte, por virtuosa circularidad, en un chirrido insoportable que debemos regular con los botones de la máquina mezcladora o diferenciadora de ruidos si queremos recuperar el original de las sonoras copias.

Y eso es lo que solemos hacer para mantenernos en el concierto onírico de la cordura cotidiana. Mas no debemos olvidar que todo chirrido puede ser alarma de un Despertador.

Y posiblemente una causa de efecto semejante dio espaciotiempo al Big Bang que aquí nos ha traído.

Pues bien: retro-reciclemos nuestro suicida narcisismo retrotrayendo su olvidado y revolucionario sentido a nuestra dramática actualidad:
Convirtamos la egoimagen en un autocatalítico proceso rompedor de la  Clausura de nuestro SIS, ésa que nos encerriliza, haciéndola pasar por un circuito que empiece en un micrófoto (sic) captador de los fotones que integran nuestra condenada y refleja imagen de auto-loa, y soltemos ese original por el altaluz (sic) del verbum/logos poético del tropo y el sentido figurado, y dejemos de tragarnos la literalidad ortodoxa de nuestro dogma de propia fe en una realidad que lo es sólo por costumbre y claustrofobia, a fin de inventar/descubrir "otra naturaleza mejor" (Ovidio) en nuestro Self, y así, por reciclaje virtuoso auto-alimenticio, o re-, o retro-, estaremos creando desde nuestra nihilista subegosincrasia un Homo Novus de AlterEgo psico-alternativo, altruista y solidario, que expandirá el tiempoespacio o Cronotopo del escenario autonarrativo logomítco, de forma tal que nos libere de nuestro carcelario y claustral vacío de una vez, aunque no por todas, que la lucha es y debe ser eterna, de nuestra cerril cerrazón.

Para eso, lo advierto, desde luego, hay que tener muchas mentales tragaderas para con el espíritu de  aventura frente a  lo desconocido que se esconde esotérico bajo las máscaras o persónae, como capas de cebolla que nos colocamos de cebollón y por la cara en nuestro rostro más auténtico, que es el que nunca queremos ver, por vértigo ante el abismo de la decepción, dado que nos aterroriza la duda de nuestra posible y aun probable Nulidad e Insignificancia.

Pese a ello, la Cosmología nos da su lección: de la nula Nihilidad del vacío cuántico ha salido el Universo (que, como por un Acto Fabuloso del teológico Genio Poético que, tal quería el genial William Blake, produce todos los Cosmoi posibles mediante la Imaginación de realidades potenciales). Porque la auténtica realidad ontológica es plural, y no es realista, sino realmente fantástica, y la torpe imaginación que procesa los datos de nuestros sentidos en el sensus communis o la koiné asthesis de nuestra mentalidad estándar, normalizada por la repetición de las ficciones tomadas como reales por costumbre, convierte ondas electromagnéticas o de sonido  en imágenes o ecos que sólo puede fraguar esa nuestra imaginación, en el, otra vez, sentido kantiano del término: una facultad organizadora de señales sensoriales físicas en imágenes mórficas que tomamos por cosas-en-sí. Una imaginación entorpecida por el mandamiento de Ídolos que en el fondo de los fondos no son más que idolatrados Espantapajáros sólo atractivos para su club de fans que, por terror al vuelo semántico prefieren mantener la cabeza sobre los enanos hombros de la la normalitad de donde no se otean nuevos horizontes, en la que se sienten como en casa, que toman por palacio, cuando no es sino pocilga con destino de matadero enzombizador de almas desalmables, o cuadra para onagros obedientes por domesticación a base de palos.

II.
La fascinación ante los Ídolos que representa el Poder del Señor o Amo que Manda y debe ser obedecido por derecho de Tiránica  Omnipotencia ha sido, empero, una constante sociológica en la Historia de la Humanidad. Y no pocas veces esos Ídolos en que cree la gente no creer han sido de carne y hueso, tal como hoy lo son los Trump y Bolsonaro y otros satélites asesinos del eco-bioma y la sapientia de los hómines.
Hitlers y Mussolinis, Stalins y Maos, laten y son idolatrados todavía en el subconsciente colectivo de la Hominidad, como Franco en el de tantos españoles, pero se nos aparecen a la conciencia disfrazados con personalidad de camuflaje benéfico cual Dioses de la Fecundidad, de que es modelo Zeus tonante, armado con el rayo fulminador (un Dios que siempre odió a la Humanidad, porque observaba en ella su capacidad de progreso tecnológico, implicadora de posibles incrementos de un poderío que terminaría haciéndole rival competencia). Y los acólitos de de estos fecundod neozuses siguen armados con el terrible rayo, frorjados en la fraguas hecatónquiras que son sus fabricas de armas.

Y, pese a las diferencias del mundo actual con el tradicional, todo es uno y lo mismo.

Mircea Eliade concibió el Transconsciente como explicación de la insistente presencia de la Teicidad  y luego Teologicidad desde el mismo origen de la hominización, y luego a todo lo largo del decurso de la Historia Antrópica, que se sustentan en la intuición de lo que Rudolf Otto denominó "lo numinoso". Y esa numinosidad tiene dos aspectos: la Maravilla y el Terror, a quienes sin pudor concilia. Y es ese contagio por concomitancia metonímica el que digo que ha hecho y hace que nos sintamos fascinados y fascistizados por lo maravilloso de lo terrorífico y nos hace esclavos de lo Terrible, y también, por pavloviana repulsión de fotonegativo reflejo, fugitivos de lo debería atraernos por Maravilloso.
El culto inculto al Autoritarismo de la Mano Dura, socia de la Invisible del Capital, nos capa la creatividad de una razón imaginativa y fantástica y su agudeza de ingenio.

Y adoramos nuestro Mal, cultivando bichos y parásitos en el estanque de nuestra postración cobarde e inconsciente.

Y cuando el genio indica una vía de abertura hacia la libertad y la equidad por ruptura evasiva de la viciosa circularidad de la Clausura del SIS oficial y su deutero-naturaleza, lo acusamos de soberbio, maleducado u orate.

Pero eso sólo se hace, citando a Machado, desde la perspectiva de "la terrible cordura del idiota."

III.
Echémosle un ojo, una vez más, a esas ideas opacas y fetichizadas que en la actualidad consideramos símbolos sagrados y, en consecuencia, y como siempre todo lo sagrado, más real que lo real, o la más real de todas las realidades.

Ya he mencionado el Poder del Dinero y del Derecho al Hurto (de los Poderosos y Ricos). Prolongaré la lista: la Necesidad (Ananké) de la Desigualdad Económica Desproporcionada, la Impotencia de todo Ideal frente a la Realidad, la Realidad Objetiva como Único Modelo Posible de Moral o Ética, el Ego Individual y su inalienable derecho a la personal y arbitraria Doxa impenitente (o el Pluralismo multitudinario de la Verdad -una por cada ántrope-, lo cual implica la Superfluidad del Conocimiento no Utilitario y, en contradicción lógica con lo anterior, la Unidad de la Nación/Estado como entidad sustancial, con visos de ley física e incluso cósmica, dictada, por fin, por la Autoritariedad (sic) del Capital -como Salvador de la Humanidad. Y la Violencia Institucionalizada contra el Enemigo,
la Maldad de Todo Político (generalización abarcante que tiene sólo como objetivo poner en aprieto crítico-despectivo al político rebelde, nuevo o alternativo, y frente a la Maldad de lo Desconocido Por Venir la Bondad de lo Malo Conocido, la Cobardía o Pusilanimidad como medio de supervivencia, y
la Bondad del sacrificio -económico- de los menesterosos por desposeídos.

IV. 
Demonios dijeron s. Justino y s. Agustín que fueron los dioses precristianos, como dejaba demostrado su actitud inmoral y pecaminosa, poseída por una hiper-erotismo indiscrimado y una absoluta falta de respeto hacia la vida humana. Sano es traer a colación que el libre ejercicio del saludable deporte o juego de la sexualidad fue considerado Pecado Mortal por el cristianismo como consecuencia de sus raíces hebreas en el yahvismo: los miembros de ese Pueblo Elegido por Yahvé, conquistada y esquilmada Canaán, la -ajena- Tierra Prometida, tendían a mixturarse con las bellas canaaneas sobrevivientes a las masacres de Josué -la mayoría viril había sido diezmada en la bélica defensa contra el invasor-, y esas uniones eran proclives a inducir a los faunos vencedores a contagiarse de los cultos baálicos (contra los que tanto ladraban los rabiosos profetas) profesados por aquellas complacientes ninfas. Y la adoración de aquellos Baales implicaban ritos sexuales semejantes a los todavía hoy perdurantes Tantra hindúes o budistas. Sacerdotisas de la diosa, llamémosla, Astarté, esposa del Baal, o del Señor, como también en la religión mesopotámica, aceptaban sacrificios y donaciones al Templo a cambio de los favores de su Sagrada Prostitución. Copular con la Hieródula era divinizarse, Adonizarse (Adonis, en fenicio mi Señor, como en el hebreo  bíblico Adonai, Amado Amante de Venus/Afrodita/Astarté, era originariamente también un baal) y alcanzar la Belleza gozando de ella. Lo cual, de hacerlo un hebreo suponía,  un crimen de  Infidelidad para con Yahvé, un Dios, según propia declaración (a, por ejemplo, Moises en el Horeb), Celoso que trataba, mediante sus profetas, de adúltera, nótese el género,  a su pueblo cuando les ponía los cuernos con los Baales y Astartés de la competencia. Y lo fue de tal modo que, para distinguirse de la rivalidad tan pegajosa, no tuvo otra ocurrencia que la de asexualizarse, repudiando a su antigua y ya censurada esposa Ashera.

El cristanismo heredero de ese judaísmo extremó tanto la Prohibición del 6º, No Fornicarás, id est, No Follarás Cuando Libremente te Apetezca, al punto de nombrar a tal actividad Crimen Nefando, denominación que más tarde se espcializaría en la denuncia de la homosexualidad. Debe recordarse a este respecto que, si bien entre los romanos ser receptor de varón era algo mal visto, ser dador por ahí, no; y entre los griegos, era mutua práctica habitual y lícita.

La reacción de la revolución cristiana no tuvo desperdicio: la batalla pro desacralización del sexo y la demonización del Dios Eros dio origen seminal a la desacralización de la naturaleza, lo que culminaría en el sobrenaturalismo trascendente de viejo Yahvé, renombrado Padre del Dios Jesús, aunque para mí hace mucho que quedó claro que el Abba de Cristo, así llamaba Jesús a Dios, Papaíto, Papi, Papá, no era Yahvé, sino Elohim, o Los-Dioses en traducción literal, originariamente 2 deidades distintas, luego sintetizadas por la tradición sacerdotal, responsable de las Escrituras.

La teología escolástica vio en la Natura el Mal (Mundo y Carne: Demonio) y ahí empezó el desprecio por Nuestra Madre Phisis, que quedó cosificada (o reificada, de res -rei: cosa; más tarde, de res nata: cosa nacida, con el mismo lexema de Natura: las cosas dignas de nacer -originario participio latino de futuro neutro plural- de donde nuestro pronombre Nada, 2º término del sintagma, y no digamos ya res en, por ejemplo, catalán, también Nada) en tanto que toda cosa nacida en la natura es cosa material que es nada, algo irreal, frente a la superrealidad ontológica divina. Y con el tiempo ese desdén nihilista por la Res Nata que es la Nada Natural nos ha puesto al vertiginoso borde del precipicio que es la Catástrofe Ecológica. En la que los representantes el Poder Oficial heredero de esa cosmovisión juedo-cristiana- protestante, luterana, evangelista, puritana, votados por mayorias de desgraciados No Creen. Pese a evidencias científicas en contra.

Por qué será.

Pues porque la ideología desacralizadora de la materia, incluida la órgánica de toda carne, del mundo, sigue siendo demoníaca y maldita, a pesar de las revoluciones de la Ilustración, ejemplar en Francia, o del Marxismo en las Rusias, que tampoco han sabido, tras su fracaso, ojo, de ambas, poner nuestra cosmovisión a la altura de las urgentes circunstancias. Si pese a las Luces de la Razón y la Ciencia y la Rvolución social, el Oscurantismo vuelve reforzado es porque, en realidad, la sacralidad del ecomundo ha sido absorbida por el Poder del Capital Ensimismado, caído en el círculo vicioso de productividad de la riqueza fantasma de las finanzas sin fin ni paraqué, y el consecuente fiasco de una Humanidad sin Humanismo.

Los Ídolos Sagrados  de mi enumeración en la sección III de este ensayo reinan inmisaricordes exigiendo el Sacrificio Humano de 1º la mayoría currante o parada, desposeíble por desfavorecida, y después, el de Todo el Mundo.

Ya hay que ser burros.

Y V. (Conclusión y addenda.- Simbología del Burro)
Por tradición, el burro siempre ha sido símbolo de tosquedad tozuda y carencia de entendimiento, y muy pronto pasó usarse como emblemático estigma orejil del discípulo díscolo que, no por indisciplinado, o no sólo, sino más bien por torpe de entendederas, resultaba un negado aprendiz de las lecciones que impartía su maestro.
Es famoso en el desarrollo de ese simbolismo la invención de la Fábula del Asno de Buridán, llamada así por John Buridan, teólogo medieval adelantado a su tiempo, que sintetizó la necesidad -Anagké en Parménides- que implica la razón con el libre albedrío de la humana voluntad de elección entre opciones: fueron  sus detractores los que, por llevarle la contraria, inventaron la ficción, de un burro que se moría de hambre ante 2 balas de heno idénticas porque usando de su sola razón no podía dedicirse a empezar por ninguno de los 2, al no saber cuál comienzo le sería más conveniente. La razón, con su determinismo lógico, obliga a un resultado irrefutable en el desarrollo del silogístico proceso, puesto que la conclusión, ya contenida en las premisas, así lo exige, pero en la vida real de la experiencia puede darse la situación simbolizada por el referido animal de algarroba: podemos encontrar 2 cosas iguales y la razón no nos ayuda a ejercer nuestra libertad, porque la razón nada decide, porque sólo lo hace el loco y desordenado apetito de nuestro ego egoísta, porque es nuestra congénita inclinación al mal -por el Pecado original- la que, ¡medrosa e injustificable paradoja!, nos da el margen de libertad que nos hace responsables de nuestras insensatas faltas ante Dios, que no tiene Culpa de nada, al ser bondad absoluta e infinita, y que por eso nos condena a sufrimiento eterno por haberlo desobedecido.

No puedo estar de acuerdo sino con Buridan: hay que ser muy burro o irracional como para no saber elegir la mejor opción; y es que precisamente la gracia de la razón es que es lo bastante libre como para echar mano del azar cuando así lo necesita: porque saber lo que es de razón implica saber lo que no es de a ella, de modo que, en coyuntura semejante, la de la indecidibilidad, una moneda a cara o cruz nos libera de esa cruz por la arbitraria cara: la verdadera razón (facultad capaz de diseño para la inteligencia artificial, ésta sí, determinista a tope) deja espacios a la indeterminación del caos, de los puntos suspensivos, de aleatoriedad, puesto que, al ser literalmente inteligencia (entendimiento, comprensión consciente, necesitada de conceptos o ideas) y, puesto que sin imágenes mentales o significados, no es posible ninguna Significación, no le queda otra opción que, ¡valiente paradoja!,  ejercer su libertad, siendo usuaria del Sentido figurado de la imaginación poética, libre, que no caprichosa, creadora de asintóticas aproximaciones visionarias a la, por inalcanzable siempre fugitiva, ante nuestras búsquedas, única Verdad. El ego siempre barre para adentro, y ésa es siempre su opción obligatoria por necesaria, pero No elige; es la objetiva razón la que sabe decidir, aun cuando tenga que echar mano del azar, para tomar indecidibles decisiones pro existencia.


Leo en Lo que no podemos saber del matemático  Marcus de Sautoy que existe lo conocido sabido: las cosas que sabemos que conocemos; pero también lo desconocido sabido:  la cosas que sabemos que no conocemos; y, por fin, los desconocido no sabido, la cosas que no sabemos que desconocemos. Y es, según el mismo autor, el filósofo Slavoj Zizek quien añade la categoría más peligrosa en esta relación entre conocimiento e ignorancia: lo conocido no sabido: las cosas que conocemos pero no queremos admitir que las sabemos. v.gr., , el subconsciente de Freud.

El asno de Buridan se muere de indecisión porque no sabe que no sabe que el azar puede ser complemento de la razón y su instrumento, y que esta es lo bastante racional como para no ser tan burra.

Pero el problema mayor del homo sapiens sapiens es que no quiere reconocer lo que sabe: que la esencia radical de su ego es tan vana como el autaoengaño ególatara al que se somete voluntario para no ver la solventable burricie de nuestro miedo a la libertad (Fromm), de nuestro conformismo con la aceptación de los inconscientes patrones de un superego que, aunque nos invita a gozar egoístamente de nuestra experiencia vital, nos obliga mediante el terror a lo desconocido a cuadrar con la norma deutero-física del hábito regulado por la tradición, incluso cuando estamos creyéndonos que hemos roto con ella.

Por todo ello, viene a cuento aquí algo interesante sobre la libertad paradójicamente inherente a todo determinismo racional: por un lado el Pirincipio de Incertidumbre de Werner Heisenberg para la mecánica cuántica: nuestro conocimiento de alguna propiedad de un quantum, por ejemplo un electrón, implica nuestro desconocimiento de otra proopiedad que forme uno esos pares de excluyentes que conforman el comportamiento de las onda/partículas: la posición y el impulso, el tiempo y la energía, etc. Nuestro desconocimiento es un saber: el de que no podemos conocer las 2 cosas a la vez, pero porque nuestra observación de esos fenómenos físicos afecta a las propias características observadas. Aunque la función de onda de la ecuación de Schroedinger es determinista en tanto que es una onda de probabilidad (Born), o sea, de información sobre la evolución de una entidad o sistema, es el acto métrico del experimento diseñado para la detección de los rasgos de la partícula lo que la obliga a decantarse por una de las opciones de sus dualidades cuando se manifiesta en nuestra realidad, queda así determinada una de ellas pero al precio de producir la indeterminación de la otra. Por otro lado la irracionalidad de ciertos números que, como π, que solemos traducir rematados de puntos suspensivos que indican su incalculabilidad y, así pues, indefinición o inexactitud, puesto que la serie de sus decimales tienden al infinito (un infinito, por cierto, cuya suma total es uno) y que no por esa naturaleza suya dejan de ser pilares racionales de cualquier arquitectura, incluida la cósmica; lo cual señala que acaso en esa imprecisión quepa la dosis de azar justa para dar lugar al grado de libertad que necesita la creatividad de todo acto poético, propio de dioses y poetas, en el sentido etimológico del termino: creación (poiesis) por iluminación (dios, voz de origen indoeuropeo relacionada con el lexema base de la palabra Día.

Pero, aunque nada tenga que ver, o no del todo, con lo anterior, no estaría de más recordar aquí que la potencialidad que implica el caos determinista que describe la evolución de ciertos  procesos físicos sensibles a sus condiciones iniciales, como una tirada de dados, cuando éstas tienden a ser innumerables, resulte de impredecibles consecuencias, tal como lo cuenta la famosa fábula de la mariposa que bate alas aquí y produce una tormenta en los antípodas. Todo proceso caótico es susceptible de producir lo que René Thom llama una catástrofe y Marx un salto cualitativo: una miga de añadidura cuantitativa cambia la cualidad del fenómeno: lo convierte en otra cosa.

Pues bien: ese tipo de saltos o catástrofes, que no tiene por qué ser nefastos, sino que más bien son imprescindibles para que pueda haber evolución y vida, es lo que más teme nuestro inconsciente Superego: esa vana entidad que, obsesionada con, como toda cosa, perseverar en su ser (Spinoza)  impide a nuestro buridánico ego salirse de su sometimiento a las determinaciones de su inmovilista y clausurada sociedad, que desde que el mundo es mundo ha privilegiado el culto a las Autoridades Imaginarias que Tienen siempre Razón porque se la damos, antes que a la afirmación entitativa que supone todo acto de libertad racional.

miércoles, 10 de julio de 2019

Lógica del estilo.

 (Autocomentario filantropológico)

Vate Perdido el Paraíso del gran Johnny,
su cuántico Vacío se abre a Febo.
Y, entrañándose el lingam en el yoni,
se pare Maia un Yo como placebo:
Helena Nazco pandemo-uránica del Huevo
de Leda, cisne de la Diosa, o poni
a alas, nata hemospermia del mal Evo
castrato para Paris en de moni
o pasta vez tal lúbrica renuevo
del Árbol de Yahvé; y el McArroni
por libre amar me imputa, cuando yo ni
me enteré de mi culpa: aquel mancebo
            –la poma alzada de Eris como cebo–
la de Troya lió por mi bugsbunny.

Como pueden observar se trata de un diálogo de una, según el título, vate o poetisa, o adivina, con una Helena de Troya anacrónica.  Comento: Dice Vate: Perdido el Paraíso del gran Johnny /es evidente que ese Johnny no es otro que John Milton, el autor de Lost Paradise, poema que canta la Rebelión y Caída de Lucifer, vencido por Cristo, ojo: no por San Miguel Arcángel, como cuentan las biblias apócrifas: se ve desde el principio que Milton usa, aun siendo creyente, la tradición narrativa judeo-cristiana con suma libertad. Cristo preexiste a su encarnación y es ya un angélico o superarcangélico Hijo/Verbo de Dios. El diminutivo, Johnny, con que nuestro poeta, o Vate, alude a uno de los grandes, gran, de la Historia de la Literatura, indica, casi como con un oxímoron, el pequeño gran John, familiaridad y cariño doméstico, podríamos decir, que siente por el poeta Ciego. En el mismo verso ha incluido el título del poema, Perdido (el) Paraíso, cita que indica la centralidad humana de toda la narración: Adán y Eva, sufren las consecuencias de la derrota cósmica, ceden a la tentación de la Sierpe, y quedan maldichos por su desobediencia y condenados a la Ciencia, a la Conciencia, al Saber de sí autorreflexivo, al gnosi seauton del Oráculo de Delfos: conócete a ti mismo: ese es su castigo. Pero enseguida, en el siguiente verso, el anacronismo entra con ferocidad: su cuántico Vacío se abre a Febo. Cabe preguntar: ¿el vacío cuántico del Paraíso o el del Creador del Paraíso? En el segundo, sobre todo, caso la Creación Cósmica estaría siendo referida con un tecnicismo de la Cosmología del Paradigma Estándar actual: de hecho, cada día que pasa estamos más seguros de que el Universo emergió de los que los físicos teóricos llaman vacío cuántico y, también, falso vacío: una especie de pseudo-nada que contiene energía potencial infinita, aunque no esté, ni haya estado en ninguna parte, porque entonces no existía ni el espacio ni el tiempo, dado su Volumen Cero. En el primero, la creación de Conocimiento humano estaría relatándose, además de como una obvia pérdida de la inocencia, como una pérdida del vacío intelectual, lo que equivale a abrirse a la plenitud de Febo, el brillo solar, símbolo de la luz de la inteligencia y la Lucidez: alididas las 2 cosas, se imbircan la creación fenoménica por parte de un porceso mental antrópico con la Cración Pura de Todo, de carácter, divino, exista Dios o no; y

                        al entrañar el limgam en su yoni 

: Lingam y Yoni son los órganos genitales de los dioses indios, en concreto Shiva y sus saktis, la más famosa es Kali, dioses tántricos de la muerte y la destrucción, pero también del renacimiento y la novedad. Se sabe que en el Tantra el Sexo es algo sagrado, un vía hacia la iluminación mística. Pues bien: Maia, la diosa indo/búdica de la Ilusión en que vivimos los mortales nuestra experiencia cotidiana, se pare un Yo: el resultado del coito tántrico del Conocimiento divino implica el nacimiento de la personalidad, una personalidad que sólo tiene el valor de un placebo, una falsa medicina inocua que, empero, cura por autosugestión: el yo es pseudo-ente, pero justo lo que necesita la conciencia. La visión de esa conciencia individual, dado que es la de Tiresias el Vate, Adivino, es, como el profeta, ciega, lo que, quiere decir, sólo sirve para las cercanías, por decirlo así, de lo iluso. Hay que recordar que Tiresias, empero, fue cegado de sus ojos corporales, como Homero o Milton o Borges, y obtuvo la Visión de toda Verdad, y que, para más inri, en alternas etepas de su vida fue varón y mujer, ergo conoce los dos géneros, por lo que tiene algo de andrógino (como, dicho sea de paso, el bíblico Elohim, que creó "a su imagen y semejanza" al ser humano, "lo creó macho y hembra" -Génesis, 1:27, y también, por ejemplo, Mateo, 19:14-).

La segunda parte del soneto casi spenceriano es un parlamento atribuido a Helena de Troya: Nazco pandemo-uránica del Huevo/ de Leda, cisne de la Diosa, o poni/ a alas, nata hemo-spermia del Mal Evo/ Castrato… Según el ciclo mítico de Troya, una vez que la Diosa de la Discordia, Eris, refreida en el panúltimo verso, con alusión la tentador glande de Paris, tiró su dorada manzana en el Festín de los Dioses, envuelta en un papiro que decía “A la más bella”, las 3 Diosas, Hera, Atenea y Afrodita la quisieron tomar para sí y se lïó la de Dios es Cristo, o mejor la de Troya, de modo que tras una disputa de divinales marujas envidiosas, Zeus las pacificó ordenándoles se sometieran al arbitraje de un juez imparcial cuya sentencia tendrían la obligación de acatar, como si fuera acatamiento de la Ley Natural: las perdedoras deberían comprometerse a aceptar la resolución y callarse ya de una vez para siempre: eligieron aun inocente pastor del monte Ida, Paris prícnpe de Ilión, que luego raptaría a Helena, como juez en el divino concurso de belleza y, como el premio fuera para la Diosa de la Belleza, hay quien habla de prevaricación: ésta prometió a su árbitro la recompensa de enamorar a la Mujer más Bella del Mundo, Helena. Y entonces, como saben, se lïó la de Troya; o la de Dios es Cristo. Venus Afrodita había nacido (nótese la dilogía de "nata": cultismo de nacida y, referencia, con añadido símil a la blancura, como la espuma marina de las olas al romper en las layas, de dinde nación, litele y etimológica la Anadiómena, al producto lácteo), según Hesíodo, de la sangre y el semen ("hemo-spermia") de Urano, Dios del Cielo, una vez que Cronos, Dios del Tiempo y de la Cosecha, lo Castró con un Hoz dorada y dentada, a mala leche, que le dio Gaia, la Diosa Tierra.
Leda, de otra parte, por causa de Eros, afrodisíaco hijo de la diosa, fue seducida y violada por Zeus que la dejó preñada y la puso a parir un huevo del que eclosianaron Helena y los Dióscuros. En el soneto Helena se autocalifica como pándemo-uránica, por lo que cuenta Platón en el Banquete o el Ágape, sobre el Eros -junto con la fábulas de los sublimes andróginos "angelicales" que Zeus separó por celos y envidia-, la de las dos Afroditas-: la uránica, por Urano,  el Cielo Emasculado de quien nació, la celeste, la superior, Urania, y la pandemos, de todo el pueblo: nuestro poeta sugiere que ésta su Helena es una síntesis entre las Dos (por su Altura Democrática?). Urano aparece como el Mal Evo (sinécdoque: la parte, Evo -como en Medi-evo-, Era, Edad, por el todo: el Tiempo)  -por Saturno-"castrato ": este último término en clara referencia a los castrati, cantantes contratenores, cuya música es connotativamente procedente de las alturas celestes, o la esfera pitagóricas; pero también el Mal, el Demonio, Ahrimán, el responsable del sufrimiento, que parece ser aquí, como quisieron algunos gnósticos, el hebreo Yahvé, el del Árbol del Edén, que fue causa de la Caída del ser humano en el Conocimiento (de su mal, que es la Conciencia de sus acerbas y existencialmente angustiosas Limitaciones), y además, por calambur, malevo, término argentino para sinvergüenza matón. El Tiempo, Cronos, es matón y criminal, porque nos envejece y mata, y porque no quiere, por egoísmo,  Creación: al Principio devoraba a sus propios vástagos, hasta que Rea y Zeus lo pusieron en su sitio, el infernal Tártaro, de modo que el tiempo cíclicoy vicioso del Origen, con forma de Cero, se hizo lineal, histórico, evolutivo, gracias a la gran Madre de los dioses y nuestra -sin ella no hubiésemos existido. En el resto, que dice

... para Paris en de moni
o pasta vez tal lúbrica renuevo
del Árbol de Yahvé; y el McArroni
por libre amar me imputa, cuando yo ni
me enteré de mi culpa: aquel mancebo
            erecta poma de Eris como cebo–
la de Troya lió por mi bugsbunny.

 Y parece indicarse que Helena, puesto que ella misma fue un regalo para Paris, ha sido tratada como mero dinero, comodín del valor de cambio, lo que el poeta subraya con el uso de dos coloquialismos, casi vulgarismos: moni, pasta; pero insiste más en lo mismo y subraya enfáticamente ese concepto con un hipérbaton brutal: “en vez de moni o pasta” se convierte en: en de moni/ o pasta vez, y además, en medio de un abruptísimo encabalgamiento, para más énfasis, seguida la palabra lexemática vez de la morfemática tal, lo que casi es un nuevo calambur al par que sugiere una paronomasia con ceceo: vez-tal o vestal, sacerdotisa de Vesta o Hestia, diosa castísima del Hogar, lo contrario de Venus Afrodita, y de los tantra.
Pero más evidente resulta el calambur que cabalga la cesura versal: "en de moni/ o" apunta en otra dirección: “en demonio” que, al par que indica la posibilidad de “endemoniado”, con apócope del morfema derivativo “ad”, que ilustra la interpretación del sintagma Árbol de Yahvé, en donde no tanto como Sierpe Tentadora mimetizada con las ramas, sino rama viva y joven ella misma, renuevo, brote re-naciente (sic), Afrodita la Erótica o su hieródula Helena son lésbica tentación de Eva, aquí femenino de Evo que, entendido antes como cielo sideral relacionado con las labores agrícolas, hace de nuestra 1ª Madre bíblica una uránica (y venérea) Afrodita, de 2º orden, equivalente, pues, a Helena, en tanto que casta y sexuada. Brote del mismo Árbol de la Ciencia, y trampa “sucia” de Yahvé el Anti Sexual, la serpiente o demonio de la belleza y el eros engatusa con sus artes femeninas a Adán-Paris que, como un tonto, cae en la celada su Dios machista.
Encima, el adjetivo lúbrica concuerda con la misma Helena en femenino o tal vez con Venus, su mentora, y que asocia a ambas al Fruto o la Fruta del Dios del monoteísmo, un Dios “celoso” que no quiere a su lado ningún otro, y, menos, aún Diosas que le hagan la competencia, por lo que se alza al trono de la Omnipotencia asexuada, razón por la que impone la castidad como virtud desde 6º mandamiento: no follarás libre (como hicieran sus rivales, los “tántricos” baales cananeos), porque es malo y malvado y pecaminoso. Y es tildado, aún más, como McArroni, macarrón, aumentativo de macarra, por alusión a la italiana pasta, que así queda connotada como dinero procedente de una mafia estadounidense, pues Mc es abreviatura de Mac, prefijo típico de apellidos escoceses, aquí, como he suso dicho, italianizados. En conclusión, Helena ha sido usada por Venus como capital de United States of América., el país capitalista por antonomasia, que no excelencia: que esto último no puede serlo el Estado que, CIA mediante, ya ha mostrado largo y tendida su vocación de impedir democracias en el mundo tachándolas de comunistas, instigadora de crímenes bélicos como la invasión de Irán y, anteriormente, el terrorismo islámico, que Brzecinski ya ha confesado ser un producto de su maquinación cuando era Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Gringos , y como la paradigmática guerra de Troya, que conforme cuenta la leyenda, se lïó porque todo macho guerrero quería poseer sel helénico bugsbunny: su Conejo de la Suerte.

Conclusión: el autor ha intentado una síntesis o sincretismo entre las 2 culturas que conforman Occidente: la helena y la Bíblica, proponiendo un alrtenativa: la síntesis del monoteísmo sobrenaturalista y trascendente, que nos ordena dominar la Naturaleza, con un paganaismo politeísta donde el pluralismo concordante de los contrarios o diversos encontrados que son las cecoharmonías energéticas de la materia, el Acá, encaje con el Más Allá, apuntando a un genuino Todo: Universus. Ese nueva concepción del Cosmos implica las conciliación de las paradojas duales de la Mecánica Cuántica (Un Vacío potencialmente pleno) y la Cosmología Relativista. Y deja, frente al determnismo de la ciencia newtonia, una especie de espacio de puntos suspensivos donde cabe el azar o la suerte, en tanto que margen para su Creatividad Evolutiva, asociada metonímicamente al Sexo, casi el Eros órfico, el Creador, que dante llamara "Amor que mueve el sol y las demás estrellas" y hoy decimos "Interacción Gravitatoria"
El Cielo judeo-cristiano, pues debe ser Pan-Demos: Todo-el-Pueblo, al quien debemos dar el pan nuestro de cada día, así como abrirle la vía o platónic a Escala "erótica" hacia el disfrute de la Belleza (Helena), que es tambiéle el Bien y la Verdad.

jueves, 4 de julio de 2019

CUENTO FABULOSO DEL PRÍNCIPE ENCANTADO


 (Octavias irreales al margen de “El afrancesado”, de P. Antº de Alarcón)

Versa, Musa, del Príncipe Encantado
-de haberse conocido- y sus hazañas
cuenta, que por la faz de un solo Estado
y sus fasces, por todas las Españas,
en pro de amaestrar con su cuidado
amoroso a sus fieras alimañas,
se encontró en su camino a unas Durmientes
Bellas, que se tornaron diferentes.

Una infanda hechicera lo hizo sapo
y en el conjuro con que lo maldijo
grabó un mensaje en que le dijo: “Hijo,
no volverás jamás a ser tan guapo
como has sido hasta ahora: un gusarapo
crece dentro de ti, si aún hoy canijo,
mañana obeso por un aire odioso,
por tu cruel vanidad de poderoso

Gilgamesh inconsciente de su culpa
de mal gobernador, previo a la muerte
de Enkidu, el gran Amigo. Como pulpa
octópoda, si semen, luego pulpa,
te anulará por dentro, de tal suerte
que darás asco, porque te convierte
mi magia jüiciosa con su tulpa
de Maya búdica en un saco inerte,

y ya no habrá más razzie ni saqueos
de tu pueblo, político corrupto,
ni demonizarás a los hebreos
ni a la mujeres ni a los homo. Arreos
de burro sufrirás y el exabrupto
perpetuo de los bajos, y el abrupto
encabalgue de símiles con cascos
te darán de lo tuyo como vascos

del antiguo terror contra regímenes
totalitarios, o los musulmanes
ahora vigentes, cuyos especímenes
creara traspasando cuántos límenes
prohibidos Berzezinski , talibanes
antisovíeticos; o catalanes
bélicos sólo a voces y palabras
que no he querido convertir en cabras

cornudas por su seso.” “Pero entonces
-el Príncipe del Charming (-O del Carmen)
contestó-  ¡cómo puliré los bronces
del alma reflexivos” (-No se alarmen,
señoras y señores: ya los barmen
de cattering llegaron y sus ronces
a mi disposición a su servicio
ya se preparan, que su ser es vicio

puro, y Carmen en vox latina Encanto
y Canto significa) “y haré purga
de mi pecado y le daré la murga
al confesor psicoanalista, en tanto
no pueda ni pensar, si quien no hurga
en su inconsciencia permanece en canto
de mal poeta, y la fatal demiurga
que me has sembrado me hace ser espanto

para todas las Bellas, aun sobandas!”
Y la maga de Maya como voces
de la inconsciencia apareció en volandas
de alienígenas élitros ü hoces
o hélices, y dijo: “Me demandas
una respuesta a nada: no conoces
mi parlamento, bíblico: no he dicho,
que, por ensalmo ya tornado bicho,

el gusto de una Bella podrá darte
ser vuelto en ti.” “Lo sé por ese cuento
que se cuenta en aquella y esta parte
del mundo, y todas, y así sé que el arte
mágica que me tiene por jumento
anfibio se revierte por intento
y logro de sus besos -que anda en Marte
tu cerebro o tu Psiquis-, uno o ciento,

mientras viejas critican insensatas
olimpio al Eros, el Rebelde Tipo
que nos da Vida si nos quita el hipo
una Bella Verdad, por timoratas
enajenadas de su Bien, pazguatas
devotas que de votos dan al Hipo-
grifo Violante adoración de Piedra
escultural de Ídolo que medra

a su costa con coces represivas
en amenaza o fácticas, y a Safo
envidian, en cerrado batiscafo
perdidas de nostalgias sensitivas”
(-Perdonen los Señores de las Privas
ese hurto a Catulo) “o ¿es tu agrafo
conocimiento mágico una estafa
literaria? ¿No lees? Pues me gafa

tu inculterania que me ha vuelto anfibio
asnal, sin poesía, sine fábula.
De esta forma me van a poner tibio
a escupitajo y palo, y como tábula
rasa van a dejarme víctima del rábula
leguleyo trivial como del trivio
sin cuadrivio.” “No será tu alivio
esta vez una pécora que pábula”

(-Perdonen lo Señores el lusismo,
porque no cuadra con la rima Cebo,
y prosigan privando, que el bien mismo
es el uso del préstamo: el placebo
disfruten de ese tropo que es tropismo:
uno se queda luego como nuevo
si se arrima al que más caliente Febo
dando la cara, si interés les prismo

o multiplico en Iris) “por ser Bella,
te dé tu salvación y vuelva a origen
tu identidad, sino una masa pella
mansa y rüín, que cuando la atropella
una banda de bánksters, no corrigen
su conducta y los aman, porque exigen
los Señores amor ciego, por Amos
Privados,” (-Como Ustedes) “y altos ramos

y palmas glorïosas porque, buenos
como son, hacen mucho más  -tal Nietzsche
dijera- daño, con sus plúmbeos truenos
benefactores -y hasta que una espiche
no paran- que los malos, nazarenos
o luciferes, oficiales, fiche
o no cada uno en su cacharro
mecánico su rol de siervo guarro

de matadero de merkado.” “¿Qué hago
entonces, pues, para lavar mi peca
o mancha de soberbia, si tu mago
empeño me es contrario?: ¿hacer el vago?”
“Lígate a la que haciédonse la sueca
engañen como china, si embeleca
su propio miedo a que le den su pago,
por terror a cobrar, y su alma enteca

y pusilánime labor de moro
hace quejándose en el bar a coro
y apoyando en el curre al Jefe, negros
aumentando el tesoro con el oro
que les dan sus abuelos o sus suegros
y no perciben nunca los reintegros
de su inversión en fuerza de trabajo,
y no espabilan como el espantajo

que son, en su desdoro.” “Y ¿cómo ligo
con ese engendro si, sumiso, el Higo
por cinturón de castidad castigo
acepta de su cómitre?” “Espabila,
y dale una ocasión a tu Pilila,
que a veces veo que no vuelas, lila.”
“Pues lila volaré como violeta
contra los vïolentos, y poeta

seré de la Equidad y la Justicia.”
Y el Príncipe recluta su milicia
y para paz prepara el agresivo
ataque de los pobres defensivo,
y el Enemigo su campaña inicia
de desprestigio que lo dejan vivo
menos que muerto, pero se reencarna
y combate al magnate como sarna

y la plebe prosigue en su estulticia
(-Ya ven, Señores, que es un pobre tonto,
una Fiera Domable, sin pericia
en intrigas rebeldes, en que monto
el teatro que a Ustedes, la patricia
casta dedico, en Privación, y un pronto
malo ya aviso que va a darles santo
y justo porque el vino que mi canto

acompañó, con cierto disimulo
es falso porque es tóxico, y calculo
que en instantes hará su ópera pía,
porque les va lavar la ideología
hipócrita, inmoral, y por el culo
van a sentir que mete la Utopía
su lingam permanente del Principio
encarnado en el Príncipe que a ripio

de octavias imperiales, por Borrachos
de Poder, shakespireanos, les he dado
con in véritas whisky, y por gabachos
de Pétain en Vichy: ¡que afrancesado
ni soy ni he sido y sí español honrado
ni apátrida; y a Ustedes, mamarrachos
Señores germanófilos, traidores
de su pueblo, mendigos, aunque lores,

de bánksters Capi de hartos hashishines,
que ven a Dios en su Poder de ruines
criminales, la plaga del planeta,
que Usa se apropia hasta sin fin confines,
les digo que domar a este poeta
por el encanto de la cara jeta
era empresa imposible, malandrines
potentes y Mammones de la Teta

que matan ecológica materna
por avara codicia de finanza,
que ahora les vale su condena eterna;
y sepan que Afinidia ha sido chanza
real, mi bruja y, musa de esperanza,
y es quien les puso la enramada cuerna
que ostentan y que toman por corona
de plutonio si áurea, y la persona

dramática en desdoble o en destriple
y su conjuro que es conjura noble
contra falsas noblezas es mi doble
y una fusión de bajos en la tiple,
y quiero confesar, antes que el RIP le
alcance, so Famiglia,  que ni Job le
ya aguantará su robo del Estado,
y que yo soy su Príncipe; encantado).

Y el público, embriagado, ya la soba;
un coro de diablillos los cosechan
y al Callejón los llevan o la alcoba
de su barril donde roncando echan
alguna pota, y ronda ya la Loba
romana entre las sombras, que ya acechan
el alba que es el beso que esa Bellas
Durmientes, que ya han visto las estrellas.