viernes, 31 de mayo de 2024

La maquinación. Epigramas obvios.

I.      Capitanes de Capos y capones
 
            El capital detesta a los humanos.
Y no sólo a la inmensa mayoría,
la más menesterosa. Bestia Harpía,
es la musa de todos los tiranos:
            Hace a su dueño un monstruo de egoísmo
que le chupa la sangre a todo extraño,
a quien inyecta bífido el engaño,
y empuja al mundo al borde del abismo.
            Si el comunismo es malo, su contrario
es letal para el curso del planeta.
Virtus in medio. Pero el medio en treta
cae del medio y créese empresario,
            aunque no tenga medios: Sólo mira
la mitad del dilema, que le marca
el dueño de los medios, gran jerarca
-anarco- del dinero, quien conspira
            en propio beneficio, y no se muestra
como es: como el otro tan terrible.
Quitaos de una vez el imperdible
y cagad en el váter -la maestra
            os dice-, que os secuestra el alma un bruto
bicho mecánico que os odia. Y mata,
y os va a matar por de cloaca rata.
Queréis teta y mamáis de su atributo.
 
II.        Arte cobista
 
            El atributo másculo es un músculo
-del latín: “ratoncillo”- que se usa
como una catacresis de confusa
sensación de presión de algo minúsculo
            que se yergue a la altura que le toque:
como la arruga humilde de un colgajo
y se alza de pronto prieto y majo,
manguera recia en bloque y como estoque.
            Cuando el currante se lo mama al jefe,
quiere decir humillación. Lo humilde
es lo contrario a lo humillante, y gil de
manüal quien de hinojos dobla el eje
            de su norte. Sin músculo no hay fruto,
si cumple su función, como la reja
del arado que el surco, que abre y deja
lugar a la semilla. El atributo
            -atribüido al grande- es diminuto,
pese a ser macho alfa de la vieja
escuela, y todo miembro se lo aneja
para el ano del necio, por astuto
            creerse, el muy listillo. Porque ignora
que toda la función fecundadora
por errado orificio no prospera.
            Marcial diría que desfila en hora
mala por mal camino, como agüera
la Pájara de Cuenta dictadora.
 
III.         La verdad os hará libres
 
Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Machado
 
              Yo sé que tenéis miedo a las verdades.
Y a las que versan de vosotros mismos
más todavía. Tú siempre me invades,
trágica Duda, con tus sinapismos
              y mis equilibrismos. Cuando caigo
de la cuerda en la cuenta de lo nulo
que en el ágora soy, cuando me atraigo
a mi ser verdadero, cuando el bulo
              de rebajar al otro no funciona,
la depresión me atrapa y me fustiga,
y siento que no soy buena persona,
y le doy la razón a mi enemiga,
              la humildad, que me sana. Quizá seas
necesaria, si curas al soberbio
de su soberbia y otras cosas feas
como ser un autómata sin nervio,
              con cerebro en desuso, por consignas
en exceso, ni ideas, sino solo
de quien se oculta propias sus indignas
iniquidades tras su protocolo
              diplomático. Muchos somos buenos
en el mejor sentido del vocablo.
Pero, cuando se duda en inamenos
momentos, el espejo muestra un diablo
              de inquina erguido y de desprecio autista
por todo lo demás que exceda el vicio
de su círculo: acaso es una pista.
O hartazgo ya de ver tanto estropicio.
              (Un contertulio llama comunista
a Putin, que lo ha oído en el desquicio
de la tele una inculta oportunista).
Ay, la cosa no tiene desperdicio.
              O lo es. Por lo menos tengo dudas
sobre mí. ¿Soy un tonto de ansias rudas
de figurar? Inculto, no. Ya es algo.
              Y me informo y estudio, y cuando arguyo
en alta voz, me quedo en un murmullo
que no se escucha: ladran; pues, cabalgo.

IIII.     Omisión
 
            Si leo la poesía que se premia,
casi toda me sabe a poca cosa
-excepto excepcionales (¿sufre anemia
el estro de los tiempos?)- y algo sosa.
              Y, puesto que lo digo, se me acosa
con un feroz silencio de academia
-¿se dan por aludidos?-, se me esposa
y me envía a la Ínsula esa endemia.
              ¿No son excepcionales? ¿Tienen miedo
a competir conmigo en una escena
pública, o es quizá corte del dedo
              que los ha señalado su condena?
¿Es tan terrible la verdad? Quevedo
cantó, poniendo a Góngora de pena.
              Y Góngora a Quevedo. Y quedan quedo.
Pero es mezquina la censura, y facha
y estalinista. Porque no: no puedo
mencionar el tabú, que al mundo agacha
              y dobla de rodillas: ¿tal vez tizna
de embrujo y maldición? ¿No estáis seguros
de lo buenos que sois? Flexible brizna,
me desdoblan los vientos de futuros
              a existir, si se llega, y no es probable,
tal como van las cosas, y lo digo,
y es tabú, y no me siento reprobable.
Quien lo revele es vuestro buen amigo.
              Pero quien tiene suerte y gana un premio
acaba por creérselo o enchufe.
Y censura al genuino todo el gremio,
y le da igual que tanto premio atufe
              a mafia o podre o tómbola. Mi envidia
es humana, y es falsa, y mi arrogancia.
Hasta el Nobel apesta. Y me fastidia
que le den tanto premio a la ignorancia.
              ¿Por eso yo no gano ni las sobras?
¿O es que tan malo soy que ni prestigio
merezco por ninguna de mis obras?
Así el placer me doy de este litigio
              denunciando tu blufe: lo que cobras
es todo cuanto envidio. Que el prodigio
no se da por astutas manïobras
tras el telón. El método es vestigio
              del truco pitecántropo y astuto
que se hereda del simio, humano en bruto,
cuando aprendió políticas de trampa.
              Y el necio tiene fe en lo que no sabe.
Lo que importa es el qué-dirán, si cabe
en el estrecho cráneo del que zampa.
 
V.        Políticas de paz -y soledad.
 
              Y la gente se queda tan tranquila
ante un mundo corrupto y vota al facha.
Y el fascismo regresa con el hacha
de guerra alzada y su matón gorila,
              bestia cruel que de sangre se emborracha,
y nadie teme sino al bravo lila
que creyó en la justicia, y no se estila
tal cosa, ni la paz, y lo despacha.
              El ser humano es tonto o está ciego
ante toda verdad, aun la más obvia,
y al interés de sólo el propio ego
              se estrecha con pasión, y sufre fobia
al bien común, por experiencia lego
frente al especialista, que lo agobia.
              Y a quien desprecia, cuando lo contrario
a lo que cree dice, si lo induce
a esa fe su enemigo con el diario
repetir el embuste que en un cruce
              de cables el circuito le estropea
del buen entendimiento, y ya no atina
ni con su conveniencia, y lo menea
el Listillo a la suya, quien destina
              su carne de cañón a la pelea
contra su igual, a que fatal lo inclina,
mientras solo sus títulos se lea
de su prensa opresiva, con su inquina.
              Y ahora, cuando el nazi, vuelto Hebreo,
por voto popular electo, mata
de nuevo a discreción, y se lo afeo,
              como al televisivo audaz payaso
 belicista a quien culpo de pirata
con patente de Washington, ni caso
              se me hace, y se habla del derecho
de Ucrania a defenderse, cuando ha sido
provocador de guerra su elegido,
al meterse con Rusia en su provecho.
              Pero quién seré yo para creído
ser por la Norma cuando un presi, hecho
al neoliberalismo de su estrecho
sentir sociata, pacta con el nido
              de la mundial metralla, y nos salpica:
pero nada nos duele ni nos pica,
que eso no es un problema, hasta que llegue
              el día de la ira y, pues, nos mate
o empobrezca del todo, y nos entregue.
No se me impute a mí tal disparate.
             
VI.         Las esperanzas cortasanas
 
Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere
Andrada
 
a)              Me gustaría estar equivocado,
y otra vez no se cumpla la amenaza
de una guerra mundial, esa rapaza
domesticada por el sin-Estado,
              que compra todo Estado, y cambie el Hado
que nos manda a matarnos, en tenaza
de langosta acerada que en coraza
aprieta falsa. Ya en el alto estrado,
              la guerra se predica, vieja trampa,
con cebo de ganancias -para el hampa
Capona, y para el resto la rüina.
              Y muerte de inocentes, carne cruda
para despensas de quien pronto acuda
a cobrar las acciones de esa mina.

b)              Me gustaría ver que el Homo es sabio
y detesta las guerras, y se opone
a gángsteres esbirros de Al Capone,
su exportador al mundo, y que su labio
              clame en su contra, del fatal agravio
de su Historia de siempre, y que se entone
por la paz. Trompetilla o sonotone
ponte y escúchame por fin, ay Fabio,
              tú, el de tanta esperanza cortesana,
prisión del ambicioso, en donde muere.
Tanta intriga indolente nunca es sana
              y atufa a podre y corrupción, que hiere
la manzana podrida a la lozana.
Espero en tanto no me desespere.
 
VII.       Política y justicia
 
a)              Dicen que solo hablo de política
y es de la Humanidad y de su Historia
de lo que canto, y de la terca noria
que hace rotar la acémila neolítica.
              ¿Por qué, si no me afecta en mi eremítica
soledad la miseria que esa escoria,
crea, lo trato? Veo tras la boria
de la insensible necedad: la mítica
              creencia en egoísmos económicos
que generan los bienes astronómicos
de las naciones, sí, no de las gentes.
              Las mandan a la guerra entrambos cómicos
del absurdo, y peligros hay atómicos.
Y tan campantes los indiferentes.
 
b)            Son cómplices los bardos del gran ego
de tanta indiferencia y apolítica,
por omisión. Al de la justa crítica
le pitan falso un gol fuera-de-juego.
              El juez exculpa al facha del talego,
prevaricando, criminal. La pítica
oracular augura, faringítica
de gritar, la matanza del borrego,
              cantor de sí. Yo canto a todo el mundo,
no sólo a mí, y es malo, por lo visto.
Si De Otero pasó, yo es que ni existo
              frente a tanto lamento gemebundo
o ilusiones de amor, de chico Listo.
Que finge vocación de ser profundo.

domingo, 19 de mayo de 2024

Agnosticismo gnóstico. Poema insensato.

 I.         Que Dios no exista es en verdad probable,
pero que haya nacido un universo
por azar, imposible: del disperso
paisaje de galaxias admirable,
            del fenómeno vida y de la mente
consciente, inverosímil es que sólo
sea la suerte causa. Si enarbolo
la Causa de la Paz contra ese frente
            no pensativo, que como un tsunami
amenaza arrasar, y al precipicio
tirarnos del final, sin armisticio
-y os recuerdo que allá no habrá tatami-,
            es porque aún la vieja Guerra Fría,
que nos trajo la paz durante años,
persiste, y el conflicto con apaños
tramposos ya no teme en su porfía
            al nuclear petardo a troche y moche:
el interés de las finanzas pasa
por ese riesgo, y nadie está en su casa
seguro cuando llega al fin la Noche
            de los artificiales -en el siglo
de la sexta extinción- fuegos: nos toca
ganar la lotería de una Loca
Asesina fatal, ese Vestiglo,
            dictadora del mundo. Lo contemplo,
y a su Historia, y me viene alguna imagen
de la Naturaleza en que no encajen
acaso humanos, y en mi aislado templo
            imploro salvación: sabiduría
o al menos sensatez. Pero que muera
la gente qué le importa a la bandera
de las patrias diversas. Y la Fría
            ¿no veis que se calienta por las llamas
de estos ensayos lúgubres? La calle
espera nuestro grito, o todo valle
nuestro llanto. Y, en tanto, Capi, mamas
            de esas muertes. Qué tienes en el seso
que sepa a razonable, o a sentido
común, si como un bárbaro bandido
es robar aun la vida (hasta el deceso
            tuyo propio -¿lo ignoras?: sin esclavos
vivos, tú no eres nadie-) tu codicia.
Si no existen ni Dios ni la Justicia,
es el momento de traerlas, bravos,
            del cero oculto que es capaz por cuántica
potencia crear cosmos, como éste,
su gran Chapuza, y que de Paz se geste,
aunque dicha esperanza sea romántica.
II.        Quizás no exista Dios, mas lo Sagrado,
sí: nuestros hijos, nuestro amor, justicia
de verdad, y verdad y bien. Pericia
hay que tener para cambiar el Hado,
            cambiando el mal carácter del que gala
hacemos desde siempre en torno al ego,
cuando necesitamos, alto el fuego,
al altrüista que vendemos mala-
            mente como enemigo: “No es probable
que haya gente distinta de uno mismo,
sin ambición de medro, oportunismo,
o, como yo, no sea un miserable,
            aullando por la Patria: el Opulento:
Plutón, rey del Infierno de esta Tierra”.
Y dale con la guerra y con la guerra.
Y a pique irnos por un triste cuento.
            “La riqueza del grande nos conviene,
porque genera puestos de trabajo”.
Y sin trabajo qué riquezas ni ajo
tiene el generador: ninguna tiene.
            Hay cosas que son sacras, Dios exista
o no. Cuando les pierdes el respeto,
es porque te has perdido en tu secreto
afán, y sigues una falsa pista.
            El egoísmo crea incompetencia
-el error es de Smith- o monopolio
o trustes, que producen este expolio
del bien común, en pro de la eminencia
            altísima de bajos y sin alma,
señores de botín y la masacre.
Ya este sindiós atufa a azufre acre,
y esta inútil palabra a nadie ensalma.
            El Desalmado os arma y manda al campo
de batalla, a su pueblo, porque el Dueño
del mundo se lo manda, en ese empeño
de hampón alzado a mano armada al hampo
            del Poder, elegido de ignorantes
en política, que odian, que fomenta
la mala educación esta tormenta
que arrecia poco a poco y más que antes.
            Tenemos armas nucleares: puede
algún loco pulsar el botón rojo.
Y quedará el planeta sin el piojo
humano, y a pantano infecto hiede
            el futuro: ¿no veis que es un atraso
volver a la violencia, el exterminio
por culpa de la patria -patrocinio
del patrón que la inventa si es un paso
            a aumentar su ganancia? La Paz sacra
debiera ser: si no se educa en esto,
que no hay futuro para el Homo apuesto,
si en cáncer de biosfera da esa lacra.
 
III.      Debe existir que nos oriente un Logos
a una Utopía que, si no se alcanza,
nos indica un camino a la esperanza
de no ser carne de esos fieros Dogos
            renegados, por réprobos, precitos:
hay que echarlos de cúpulas, tal ellos
echan a justos con sus atropellos
y traiciones. Su mar, por sus delitos
            es el mar de Manrique: en él se ahoga
su jauría suicida en boga. Nada
corriente ayuso -y cuando el Fascio invada
el país se hallará sin barca y boga-,
            porque ahora no quiere verse en cueros:
lo está, aunque vista seda y oropeles.
A qué ser del partido de los crueles
mentirosos de siempre: ¿por dineros?
            O ¿por protagonismo de ambiciosos?
O ¿por del propio equipo, magüer pierda?
o ¿es que son moscas y les va la mierda?
Son cómplices también de los acosos
            a dichos justos. Los dejaron solos
para luego clavarles en la espalda
el puñal, asta de la roja y gualda,
como a los viejos en los Protocolos
            de Muerte en la pandemia de la cañas
en terrazas al aire y al contagio,
para profundizar en el naufragio,
como siempre con estas mis Españas.
            Qué despiste tenéis. Quién, quién se inventa
una global pandemia planetaria.
Y sólo por llevarle la contraria
al gobierno central, por si revienta,
            expone ciudadanos al peligro,
y tan contentos estos. Y muriendo
miles de tantos. "Y les vendo
que morirían igualmente". Emigro
            si puedo, mas del mundo ¿quién emigra?
Se está armando la gorda, si a un payaso 
eligen los ucranios al acaso 
por salir la tele, y ya peligra
            el mundo, provocando con la OTAN
al post-soviético fascista, y ése
los mete en una guerra, por si fuese
posible -que hay que ver cosas votan
            los humanos- que dados de armamento
de Europa y Gringolandia, que es la Jefe,
pueda un Estado un tanto mequetrefe
en armas resistir el fiero viento
            de metralla volcánica y azote
que se les venga encima: el pueblo, heroico,
sufre matanzas, porque un chulo egoico,
se ha hecho siervo de USA, como un zote.
            Oficial la versión es, desde luego,
el derecho de un pueblo a su defensa.
Defiéndase de aquél que nada piensa
en él, que lo ha elegido, siendo lego
            en política, porque por la tele
hizo de “mister Chance”. Y el israelita
después, haciendo el nazi, se lo quita
todo a Gaza, aun la vida, que me duele,
            de niños inocentes. Y el gobierno,
el de España y Europa, conniventes
con USA y sus matanzas delincuentes,
por más que caras lavénse o el cuerno
            quemado raiga, si raer se puede
la marca del Infierno. Como digo
estas cosas, me creen enemigo,
pero ¿voy a callar como quien cede
            ante el grueso del odio y la mentira
que denuncio? Y el mundo todo facha
y apariencia inducida que emborracha
de tibieza o crueldad, la cara gira
            al lado opuesto, y no canta miserias
sino sólo lo íntimo y me tacha
de poeta político que en racha
larga sufre obsesión con la materias
            y temas de ese arte despreciable
ajeno a la poesía. Blas de Otero,
que diría de tanto sonajero
para críos sin seso. Soy contable
            con dedos de una mano, y las paredes
escuchan porque tienen sus orejas
para el chisme, y vigilan tras de rejas
            protectoras, por norma del oficio
oficioso, el recato y el silencio
ante tanta injusticia, y me sentencio
a espesa soledad por mi jüicio
            reflexivo informal de forma estricta,
y toda sana información se toma
como rumor de olas , y nos doma
la enferma, y la verdad es derelicta.
            “Solo habla de política y me importa
un pito el tema, que mi alma y ego
son sólo mi interés, por mi sosiego,
y a disfrutar la vida que es muy corta”.
            Sé que existe un Sentido para el Todo;
hacerse un Universo no es tarea
fácil: si cooperamos, se recrea.
Si no, a paseo, como el ave dodo,
            seremos suprimidos por Natura
que debe estar bien harta de nosotros,
errado ensayo. Y currar los potros
de tortura de nuevas dictaduras,
            paso previo a la Muerte de la Especie.
Ese camino se va andando. Y pocos
lo cantamos: por ello estamos locos.
Y espero que el Diluvio nunca arrecie.

lunes, 13 de mayo de 2024

El destino es carácter

            Si, pues nuestro destino se ubica en nuestras manos,
y no nos gusta el cambio, ¿seremos asesinos
por vocación masivos -o cómplices enanos
de un mundo que, de siempre, da gloria a los cretinos
            obsesos con el ciego Poder que los domina
y enferma de soberbia maníaca? -y mitómanos
los vuelve, y al embuste se dan como letrina
de trampa con tratillo que incumplen aun, y dómanos
            tal trato en este circo, un cero en que circula
el vicio de ser séptico para que más los amen
coprófagos al gusto y al punto de la mula
más terca que su gula, y así aún más nos mamen
            de públicos erarios y tramen esa urdimbre
que caza al insensato que vota asesinatos
en masa. (Y abominan del ritmo de este timbre
porque aprendieron chatos de vista mentecatos
            que la harmonía música es un atraso inculto,
por, en el fondo, torpes, conformes con la liber-
tad sola de los capos, y quedan como bulto
de carne descompuesta en cráneos como en hiber-
            nazión). Le dieron votos a Hitler esas masas
que no saben que ignoran el quid de la política,
y vino la Segunda, con lágueres y nasas
para pescar judíos. Y aguantan la mefítica
            lección: el harmonía pasó de moda: al crimen
nos demos como demos retrotraído a vulgo.
Y quieren que me calle. Por eso no me imprimen,
o casi, las letrillas que cándido promulgo.
            Fascistas sin saberse, mi excomunión del gremio
sentencian, por mi espera activa de una cuerda
sabiduría cósmica, jamás inane un premio
del cual ya he desistido. Se va, se va a la mierda,
            igual que la harmonía, el resto del cordaje
desafinado: el arpa, la cítara, la lira,
la arquitectura entera, si tiembla, va al garaje
trastero y, rota, espera, rehuyendo la Mentira,
            aquella mano nívea, de Bécquer, o ese plectro
de Fray Lüís. Y es como si hacer el bruto fuera
la norma, en disimulo. Y yo me vuelvo espectro
en esta coyuntura de yunta placentera.
            Pero no voy ahora, por mínima minuta,
a hacerme de la parte del fiero león cobarde.
Ay, me  he esforzado tanto en busca de una ruta
mejor a lo sublime, que ya quizá es muy tarde
            para volver atrás. Y nunca, en todo caso,
lo hubiera hecho: éste es mi canino, abierto
por mí: si la harmonía, con crítica a ese craso
error contemporáneo, persigo, en el desierto
            clamando, y no se escucha, o no se quiere, sigo
cantando mi denuncia: matar es mal negocio
impunemente: el veto a quien ni es enemigo
es inmoral: entérate, so mal amigo, ex socio.
             Si no recapacitas, serás de buitres carne.
Rebelde es la harmonía. Y el capo no la quiere,
sino el Desequilibrio, que a tantos nos desguarne,
y no es jamás el Térmico, sino del que se muere.
            Aquél la vida crea, y el del anarco-capo
la mata, y el Estado es sola la herramienta
que frena su codicia. Y, así, tirar del trapo,
mostrando sus cloacas, para que no nos mienta
            la horda a su servicio, de séptica avaricia,
o limpias no veamos sus intenciones sucias,
cantar es la belleza, que mal se desperdicia,
a base de ignorancias, y frágiles argucias
            creída por los simples: seamos más complejos,
mostrando la tramoya oculta tras los media.
No es simple ser sencillo. Y somos diablos viejos.
Ya dura demasiado sin gracia la comedia. 

domingo, 12 de mayo de 2024

El ciclo del agua

         El sol calienta el agua y luego la evapora,
y llueve luego, y llena las fuentes y los mares,
y ríos que enriquecen con su fecundadora
virtud sus aledaños en márgenes y en lares
            externos. Cuando cae el agua en los desiertos
actúa como bestia y arrastra en su desmadre
la vida y en los páramos: los campos siguen yertos,
si la violencia es brava, y fuera del encuadre
            aquél, sin los canales que alcancen con medida
su justa proporción, no hay humus, falta un freno
que ralentice al bruto: así nació la vida,
después de la energía del Buen Principio -bueno-,
            que ahora se acelera, y al fin nos amenaza
con la extinción. De todo: Por máxima entropía
del Cosmos: Un avance. El tiempo nunca traza
ningún fatal destino: debajo de su guía
            usual: cuando el análisis sondea entre partículas
menores se evanece y puede dar su paso
atrás: es nuestra falta de enfoque el que películas
proyecta en que creemos morir, como un fracaso
            del trágico futuro (es física, no mito:
acabo de leerlo y lo parafraseo
y casi cito -a Carlo Rovelli, que lo ha escrito,
un físico eminente, no un misto de tebeo-).
            En urna de cristales cromados no se advierte
el exterior, hermanos, que es otro tras del foro.
Podemos hacer mutis o no, pero es la muerte
la épica heroína del drama, -ejemplo: al moro,
            masacra el mal judío, lo apoyan los cristianos
traidores de su Cristo, llamándonos racistas
a los que defendemos a todos los humanos
iguales. Es posible -o cierto- que no existas,
            divinidad, o solo en mi sesera extraña
a la Normalidad, de loco en su desfase.
Pasadas las ideas de moda en la calaña
del mundo, sólo cuentan los intereses. Vase
            así a tomar por saco el bien común, y junto
con él el resto entero. El odio se engalana
de amores, traicioneros y espurios, y en su punto
la pira espera humana su carne -en la ventana
            el odio se apelmaza (Hernández), que es un pelma
(el odio, no el poeta): no para, el muy cretino.
Acaso es el destino del Homo, que es un cruel ma-
tón tonto, que no quiere tener otro destino,
            cambiando de carácter (Heráclito). Si Stalin,
traidor al comunismo, fue nazi por su modo
de gobernar, Karl Marx jamás fue un vago malin-
tencïonado (y fuerzo -recurso- con metodo
            de enfasis metatéticos las normas del lenguaje
por no seguir la Norma -Coseriu-), como a Cristo
traicionan los cristianos normales, y, por gaje,
ateos por política adversa a lo más visto,
            de oficio: Gana el malo: Si Hitler fue ganado,
ganado que fe víctima ahora el plano invierte
y extingue a su vecinos. Carácter es el Hado.
Y ya me tienen harto sus ¡vivas! a la muerte.
            El agua regenera, cuando en medida justa
su ciclo con su ritmo repite sus acentos.
¡Matar al inocente! Parece que nos gusta.
Cobardes mal nazidos. ¡Valientes elementos!

sábado, 11 de mayo de 2024

El villano en su rincón. Poema necesario

Quizá una de las profundas raíces de la ciencia sea la rebelión: no aceptar el orden de las cosas presentes. (…) Quizá una de las profundas raíces de la ciencia sea la poesía: saber ver más allá de lo visible.
Carlos Rovelli. El orden del tiempo.
 
             Cuando se mira el mundo, lo visto es la costumbre
y no lo que hay delante tal cual: lo que te educa
bajo un sesgo ideológico toda visión te truca
veraz: Hay quien ve a Dios en la creída lumbre
del cielo de su cráneo, o ve la Patria, cumbre
de abstracta fantasía, no idea ya caduca,
            sino sustancia obvia, y cree que los reyes
son seres superiores por gracia del Dios suyo,
y hay quienes lo contrario, y yo también me incluyo,
pero me excluyo siempre que puedo de las greyes
que siguen al carnero, sumiso bajo leyes
injustas que lo estancan. De mí rebosos y fluyo: 
          En nombre de la Patria, y Dios, y el Rey ha muerto
tantísimo inocente en campos de batalla
en beneficio sólo del Capo y su canalla
que no comprendo cómo sin duda o desconcierto
aún me vociferan su mito como aserto
indiscutible moscas prendidas en la Malla
            Mortal. Mi Patria es otra: en ella la Justicia
existe y está viva. Rey sólo de mí mismo
soy yo, y a nadie impongo mi reino.  Y Dios -Abismo-
no puede ser caudillo que manda a su milicia
beligerante al saco, con su cardenalicia
morada de bocados que sangra con cinismo
            hipócrita a los débiles. Pues quién ataca al fuerte,
si hay miedo o hay prudencia. Un Dios que ordena ataques,
Señor de los Ejércitos, y sólo al peón jaques
da mudo, es un Demonio distribuidor de muerte:
no puede ser el mío. Por más que siempre acierte
-dïana- al que no puede librarse en sus escaques
            del golpe de Su mano. Algunas veces dudo:
¿No hay Dios? Está segura la gente de que existe
o de que no. No admite al otro quien cree, triste
y pobre necio errado, lo opuesto, por ser rudo
palurdo plano -o llano (no agudo)-, y testarudo
esdrújulo creído electo como un chiste:
            por Gracia. La concede a quien Él quiere. (El resto
aguántese). No es una hipótesis científica:
no puede refutarse (Karl Popper). Terrorífica
la idea, tuvo origen, en el misterio, y esto
por cósmica orfandad. Qué miedo -y, si molesto
a alguno (o a los 2), aguántense. Pacífica
            y justa vino a hacerse por salto evolutivo
la idea. Pero nada demuestra su existencia,
como no sea el hecho, probado por la ciencia
actual, de que hay un Cosmos tendente hacia lo vivo
e inteligente, y tuvo su inicio prohibitivo
en el Big Bang, ¿“sin Causa”? Pero la inteligencia
            del ser humano es poca: prefiere guerras. Y usa
Su nombre para darse razón. Y así la Historia.
Y el más creyente explota, contrario a la memoria
de Su Palabra, al pobre. Y aún patidifusa
la lideresa nazi, de los malvados musa,
de misa va al expolio, trayendo al mundo escoria,
            excepto para ella y sus esbirros y amos.
La idea que se tenga de Dios nada demuestra.
Pero, si miro el Bien, para desgracia nuestra
no cuadra con el mundo: hay poco, si miramos
con vista panorámica, acaso algunos gramos
a los que aplastan piedras molares de la diestra
            conjura con sus teles y media. Dios no es Reÿ
ni tiene Patria. Es todo -o nada. Lo más alto
tendrá que ser humilde. Al hoyo doy el salto
y nazco en las alturas. Y mientras tanto el bueÿ
tirando de la yunta se cree el gran Menceÿ
que la gobierna -y cae en el fundido asfalto-,
            porque su equipo gana, y a manos de Católicos
se queda hasta sin isla. Y sólo tú, amor mío,
me abrazas y me aíslas del fuego y de su frío
postrero. Y me liberas de achaques melancólicos.
El Bien, entre montañas, sin Hércules, de Autólicos
y Cacos poderosos, persiste arroyo, y río,
            y cuanto desemboca al fin en los océanos:
La gota en mar ¿no es mar? (Machado -con Manrique
en el magín-). En fin: dejadme que me aplique
el cuento y la metáfora: Que el agua mansa séanos.
desde su fuente antigua hasta el final, que créanos
como a la vida el mar. Y, al fin, exista Dique.