Al inconsiderado peregrino…
Góngora
Góngora
Siempre inconsiderado
por los síderes
-de sidera, en latín- que vense estrellas
follé las fuellas de Maestros bellas
e ignoré líderes,
y arcaísmos -de Arjé- üsé y los marco
en cursi- al porvenir y étimos sesos
-de sensum-, veras hallan mis sabuesos,
burlas; y, anarco,
me atrevo con cultismos, barbarismos
neologismos que ensamblo o que me apropio,
haciendo del lenguaje un logoscopio
-sonda en abismos
de sentidas semasias, con su juego
de palabras, ceñidas a la estrofa,
cuyos óbices retan, de ardua estofa,
a prender fuego,
haciendo incandescentes las tinieblas
contra sus resistencias, en convenio
conmigo mismo, y doy -me las ingenio-,
luz a las pueblas,
cortes villanas, burgos, cuando río
y gozo, como cerdo en puerca charca,
contra el -espanta- Pájaro, que es carca,
diciendo pío
de Gloria excelsis mihi, sanguijuela
del que es dicho menor, pero no cura,
sino que sangra, por su dictadura,
bajo su suela;
o como un crío con zapatos nuevos,
sintiendo la experiencia novedosa
de la invención, huyendo de la prosa,
y echando huevos
y demás condimentos, que así sacio
el gusto en forma, igual que en alioli,
batiendo al sapiens, que inició Laetoli,
y cruzo espacio
-evolutivo a qué, si pez, se repta
y luego corre y vuela y piensa y traza
el verso que le plegue y se desplaza
desde la inepta
crïatura a la experta, que se explica
o despliega su tácito o implícito
singular a lo plus de estilo ilícito,
y hay quien se pica-
en blanco de papel vacío, y, carne,
me pongo al asador, y sangre expreso
de espíritu, y me espeso y gano en peso,
que eso la guarne.
Desguarnido, no obstante, por abuso
de Poder que me usurpa el Alienígena,
por bien dotado, pero ingenuo, indígena,
soy ende suso,
a pesar de que impúsome el aguante
de carga elefantiásica exitosa,
chusma infante de trompa, moda grossa,
bestia triunfante
e infanda, que no dice, sino dicha
que dicta el fatum, hado, por feérico
sin magia de su moda en ruedo ibérico,
y sin sal, chicha
o cítrica ironía ni sarcasmo:
sólo miel sin azúcar, amor, pena,
dándole al rollo de la vieja vena,
el bello orgasmo
censurado del éxtasis. El plomo
de sus meditaciones psicopompas
vía Gil, hacia pompis, sólo pompas,
ni trago o como
que no son las sutiles del Machado,
y la macha mi verso en mi defensa,
que es el ataque, porque así se piensa
con el arado.
Trazo en campos nevados paralelos
surcos que siembro léxicos y estampo
en salvajes montañas, y hago campo
nuevo de abuelos.
Sé que es inútil pretender su venta:
no la tiene el cultivo de cultura.
Y me la trae al pairo su censura.
Soy El Que Inventa.
-de sidera, en latín- que vense estrellas
follé las fuellas de Maestros bellas
e ignoré líderes,
y arcaísmos -de Arjé- üsé y los marco
en cursi- al porvenir y étimos sesos
-de sensum-, veras hallan mis sabuesos,
burlas; y, anarco,
me atrevo con cultismos, barbarismos
neologismos que ensamblo o que me apropio,
haciendo del lenguaje un logoscopio
-sonda en abismos
de sentidas semasias, con su juego
de palabras, ceñidas a la estrofa,
cuyos óbices retan, de ardua estofa,
a prender fuego,
haciendo incandescentes las tinieblas
contra sus resistencias, en convenio
conmigo mismo, y doy -me las ingenio-,
luz a las pueblas,
cortes villanas, burgos, cuando río
y gozo, como cerdo en puerca charca,
contra el -espanta- Pájaro, que es carca,
diciendo pío
de Gloria excelsis mihi, sanguijuela
del que es dicho menor, pero no cura,
sino que sangra, por su dictadura,
bajo su suela;
o como un crío con zapatos nuevos,
sintiendo la experiencia novedosa
de la invención, huyendo de la prosa,
y echando huevos
y demás condimentos, que así sacio
el gusto en forma, igual que en alioli,
batiendo al sapiens, que inició Laetoli,
y cruzo espacio
-evolutivo a qué, si pez, se repta
y luego corre y vuela y piensa y traza
el verso que le plegue y se desplaza
desde la inepta
crïatura a la experta, que se explica
o despliega su tácito o implícito
singular a lo plus de estilo ilícito,
y hay quien se pica-
en blanco de papel vacío, y, carne,
me pongo al asador, y sangre expreso
de espíritu, y me espeso y gano en peso,
que eso la guarne.
Desguarnido, no obstante, por abuso
de Poder que me usurpa el Alienígena,
por bien dotado, pero ingenuo, indígena,
soy ende suso,
a pesar de que impúsome el aguante
de carga elefantiásica exitosa,
chusma infante de trompa, moda grossa,
bestia triunfante
e infanda, que no dice, sino dicha
que dicta el fatum, hado, por feérico
sin magia de su moda en ruedo ibérico,
y sin sal, chicha
o cítrica ironía ni sarcasmo:
sólo miel sin azúcar, amor, pena,
dándole al rollo de la vieja vena,
el bello orgasmo
censurado del éxtasis. El plomo
de sus meditaciones psicopompas
vía Gil, hacia pompis, sólo pompas,
ni trago o como
que no son las sutiles del Machado,
y la macha mi verso en mi defensa,
que es el ataque, porque así se piensa
con el arado.
Trazo en campos nevados paralelos
surcos que siembro léxicos y estampo
en salvajes montañas, y hago campo
nuevo de abuelos.
Sé que es inútil pretender su venta:
no la tiene el cultivo de cultura.
Y me la trae al pairo su censura.
Soy El Que Inventa.
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