sábado, 20 de mayo de 2023

Sonata y divertimento epistolar y satírica a unas cuantas voces. Primer movimiento y único

 A José Luis Alfaro

 

los pigmeos colocados en los hombros de gigantes ven más que los gigantes mismos

Robert Burton. Anatomía de la melancolía

 

“Qué exceso de retórica herejía
culterana la tuya, y grave exceso
de juicio literario, y qué osadía
de lucimiento sabio el de tu seso:
            Con ese estricto fundamentalismo
dudo que llegues a ser buen poeta:
si le pones corsé al latido mismo
del corazón, oprimirás su inquieta
            vibración, y la sangre nunca tinta
será ni en el papel ni en la pantalla,
y no saldrá el humor, o tendrá pinta
de pecio cadavérico y quincalla”.
            Terminada la cita, te pregunto:
¿Ves al revés la res con cola en morro
y cuerno en culo, o eres tan presunto
poeta que criticas con ahorro
            de saber, que no gastas, lo primario
que se te viene al sin olfato hocico?
Pide cita con el veterinario,
si fuera así, o estudia y crece, chico:
            ¿Llamas ismo a escribir con fundamento?
La base de una obra de arte es sabia
técnica práctica, artesana, y cuento
la sola inspiración: sube la savia
            por el tallo a la fronda y busca el cielo
con su brillante capitán de raso
y se estira y se yergue casi en vuelo
arraigada a la Madre y da así un paso
            en la cadena trófica: por venas
su verde sangre viaja, o por canales
y por acequias y por surcos, llenas,
alimentando al ánima. Si sales
            sangre mía hacia sol, y no hallas versos
-de versus, en latín, surcos- numéricos,
no hay cultivo de campos. Si dispersos
a lo que salga los escribo, Américos
            ni Colones verán nunca el Allende
ni por afortunada serendipia:
Arte de marear cuando se aprende,
leyendo cartas, brújula -no ripia,
            sino que rima-, y con el astrolabio
el cielo y por la noche las estrellas,
la Polar en la cola, sabe el sabio,
de la Osa Menor, siguiendo huellas
            de otros Maestros o subido a hombros
de gigantes, que dijo Newton, si antes
Chartres y luego Einstein, los escombros
reedificando (a hombros de gigantes
            para ver más allá que esotros muchos
que no ven ni la punta de su napia
y, si sí, en el espejo, y ladran chuchos,
presumiendo de altiva su prosapia,
            acogidos falderos de la rúa,
huyendo del perrero, y con la perra
de clavar en la mano doble púa
que los nutre, canina, y los destierra,
            por-no ver nada más que cómo corre
su arroyo) ingenierías para riego,
en Sumeria inventadas ya, y su Torre
luego (que lleva al mar, sin suerte al ego
            solo, y no más), Escala a Dios, sublime,
a cual llaman de Babel, la Puerta
del Bueno El, Elohim, “dioses”, y rime
el flujo de la lengua con la muerta,
            acadia en el primer caso, y hebreo
en el 2º, confusión, los curas,
de las lenguas, decían, cuento feo
-mis traducciones estas son las puras-,
            y ahora la griega en etimología,
verdadera palabra, e isidóricas
para uso en desvío de vacías
usuales, con audacias metafóricas
            que sus grados exigen, y el esfuerzo
por hallarles sentido y digan algo
no sabido anormal por el mastuerzo
típico (pero incluso para al talgo
            y el ave y cercanías, si andan sueltos
y libres de su vía, ya se lía
el siniestro derecho, y van revueltos,
que falta, y venga choques, la harmonía).
            Pero si surco, verso, vía, trazo
bien numerado de ictus, tesis, arsis
y alguna isometría, y entrelazo
de rimas, a elección libre, con Parsis
            de Montes- cartas quieu que dan distancia
para mirar desde otro yo, o marruecas,
la estrecha realidad que ya está rancia
por la mirada de costumbre, pecas
            de inocente, si no los busco, y sólo
sabes que sabes no se qué, que es falsa
la visión por el hábito, y me engolo
y creso saber todo, y en la balsa
            naufragada termino sin ayuda
ni siquiera de un yo que no se sabe
a sí mismo en verdad, porque no duda,
y se queda en espera de otra nave.
            Y ya termino con los serventesios
en que he imitado estilos de esos libres,
o simples, versos, sueltos, adefesios
que salen sin rigor y sin que vibres.
            Y, si he mezclado en sinfo-contrapunto
varios temas, los ríos de las verdes
venas y rojas, y el cultivo, asunto
de agri-cultura, y cómo te me pierdes
            si no hay horario allá en la ferroviaria
Circulación, o no hay previo diseño,
-calambur va- es tu por icaria
temeridad -e hipérbaton- y empeño
            de no ïr por en medio y dar en medio
de la mar por ser medio en mal embarque
aéreo, y Árbor de las Lenguas, tedio
por quitarte, y hacerte ver un parque
            o un jardín, cultivado un agro, un huerto
de oraciones fluyentes, no tu selva
o tu helada montaña o tu desierto,
a ver si puede ser que nunca vuelva
            tu insensatez a verme como un bardo
fatal por mi domino del lenguaje
la estrofa o el estilo, que me guardo
en mi sabiduría-aprendizaje.
            Guárdete Dios tu lengua y otra dele
a tus sesos, y paz, salud y estrofa:
sigamos por la red, jamás la tele;
y perdona esta pizca de arte y mofa:
            Villa Suerte, Selene, 18
de mayo, madrugada, Río Muni,
te envía, dulce sátira, este tocho
un siempre mal poeta, el buen Fortuny.

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