Al 28/M. In memoriam
Sus pucheros se graban en mitad de su morro,
porque ve los pucheros en poder del Raptor
de su pueblo, su Euro, que su pueblo, ceporro,
ha votado a la rata que le roba el ahorro
y el impuesto, y se teme lo peor: el Horror.
Horro está de esperanza y en tus pechos y panza,
de su madre emperrada, se refugia en holganza,
que perdió la esperanza de un futuro mejor.
Ya no ríe o sonríe, ya ni canta ni danza,
sólo llora, ni mama, ni es capaz de una chanza,
y se quiere ir de España, del país, del dolor.
Está preso de un vulgo que lo lleva a la quiebra,
porque que unida la izquierda se escindió: la culebra
que moría de frío y salvó el labrador
lo ha dejado en pelota -porque, si se celebra
demasiado algún ego, por el paso de cebra
al Poder quiere el primo acceder, superior.
Oh quien fuera Felipe que engañara a los fácticos.
(Pero hizo lo opuesto: estrategias de prácticos
le indujeron motivos de acercarse al calor
que caliente más cándido, y con cínicos tácticos
enderehechizamientos enterró los galácticos
socialistas ideales -casi fue dictador.
Y se puso de parte de los capitalistas,
capitán de sus capos, segregó a comunistas,
se asoció con la diestra, y produjo sopor
en las masas, por siempre, que votaban sus listas;
propiciando esta atmósfera de cegados, sin vistas,
que, quebrado el sociata, ahora es fiel servidor
del Partido o la Panda, que esquilmó al Populacho,
engañando por medio de los medios, del macho,
de los puros de cepa, a los faltos de amor
a su pueblo, ellos mismos, cuyos vivas, borracho
de banderas y patria su cerebro, al ricacho
le dedican eufóricos, y entusiasmo, y clamor.
Oh quién fuera la Psiquis, que dejó -chute y porro-
el capullo (el cachorro está triste, por rorro
sin vías lácteas) y vuela con el ojo avizor,
que previó este secuestro de las almas por chorro
abductor de platoes que propalan a corro
que hay etarras y okupas, cuando sólo hay pavor
a perder por sus partes el gran chollo, el pesebre
o el filón de su gang a exprimir al orfebre
y se muera de hambre cuando venga el calor
excesivo o del frío del invierno y de fiebre
y aun sus mismos estados de empresarios, que el quiebre,
cuando no haya proletas, sufrirán, por su error,
ése mismo que el pavo que los vota en su cola
fascinado se fija, como necia manola
madrileña, prendida del acá parador.
Se ha tragado la bola, se ha creído su trola.
porque entiende al contrario, porque poco controla,
controlada por caña, desmayado, sin flor
ni dulzor, y sin fruto. Tu cachorro lo dijo:
el que quiera quedarse esqueleto canijo
que a la Panda Populis- ta defienda y su honor
que es de gente de bien, de tu bien, amasijo,
que te quita, y lo cede al menor, que es un hijo
de la gran -minoría-, la Vampira mayor.
Quiso hacer tu cachorro, por ser hijo de perra
salvadora, un partido, que le diera más guerra
al corrupto pacífica, y casi es vencedor…,
cuando sale la prensa que compró la gamberra
chusma opima, y la hipnosis a la Goebbels les cierra
la visión y los mete en el con gelador.
A los otros cachorros el montero no azuza
a las piezas más gordas, porque ya su gazuza
ha extinguido, cegado con su negro visor
de las tibias cruzadas, que le va la gentuza,
y su alma empolvada necesita gamuza,
y los buenos poetas no le son de rigor.
Ay qué pobre cachorro de la perra no zorra,
por mastina guardiana sanbernarda: no corra
contra lobos o bankos u otro de predador:
La ha quitado del cargo esa vieja Camorra
en manada, y no mana manantial -no se ahorra
ni produce o trabaja para su- surtidor.
Ay quien fuera más rico y tuviera una prensa
(el cachorro es pequeño, el cachorro se piensa
fracasado, por culpa de un Poder sin pudor).
El cachorro quería defender la despensa
de los otros cachorros -su amargura es inmensa-,
y en el banco el Pez Gordo ya es un emperrador.
Y se angustia el cachorro y su grave congoja
es por casos que hace el rebaño a la roja
futbolista, y no al rojo del civil tricolor.
Como siga en congoja puede ser que se coja
una justa cogorza que por cata bisoja
le haga ver doble al simple: cosas son del licor.
Mas se evade el cachorro a leer a poetas
del pretérito, de otras cuerdas menos catetas
que las de hoy, que no sean de indolente candor.
Pero, súbito, empieza a soltarse coletas,
y a su perra materna se le ïmplan las tetas
-que el poetilla de moda le parece un traidor.
Porque, “Calla -de pronto diz la Madre Canina-,
por lo visto ha surgido -eficaz medicina-
voluntad de otro pacto, que querías, doctor.
Que su Mar ha cedido. Y hacia aquí se encamina
Afrodita a alegrarte tu miseria, cochina,
y invitarse a un buen polvo con el gen Era d’Or”.