Para Alfia, con cariño.
I. No soy nada especial. Lo sé. Lo intento
desde que tengo gris materia en uso.
Pero no lo consigo, y me lamento
frustrado, y me conformo, aunque me acuso
de rendirme, si ya no tengo aliento.
Luchar
contra la espesa tontería
expuesta en su trivial escaparate,
como modelo de valor, me hastía.
Prefiero un atrevido disparate.
Jamás seguir al Führer u otro Guía
que quiera
convencerme de que es blanco
lo negro, si es su libertad fascismo
que, como esclava, se le ve, del banco,
que nos debe un rescate, y el cinismo
tiene de no pagarnos, que no es manco,
y que, sin
eufemismos, es un robo,
con que quiere comprarnos el Estado.
Hay demasiado lastre en este Globo.
Se hunde ya. Y está atado, y bien atado.
Y, aunque no sirva para nada, trovo,
y lo
predico en versos: si sobornas
con mi dinero a mis representantes
políticos, me robas.
Finges sornas,
porque digo verdad, porque, picantes,
te sientan mal mis versos, y te adornas,
para
disimular, con la careta
que te pisas de larga, en disimulo
de tu intención malvada, y proxeneta
de meretriz traidora cuyo culo
vende al mejor postor, y al que es poeta
y busca la
beldad de la justicia
y la equidad, electa por su libre
albedrío filósofo, lo envicia
tu mala ley, para que nadie vibre
a su son, y
lo envías al exilio
de la conspiración de tu silencio,
para ignorancia activa, como a Emilio
oscurecido por el Gil. Me agencio
una mejor ganancia, y con el cilio
de bacteria
letal se me estrangula,
porque el poeta usual es ignorante
de la belleza y como terca mula
sigue en sus 13 de león rampante
hasta su papa a quien le paga bula.
Y,
entonces, das la orden de que mienta
tu máquina mediática, y me insultas
la inteligencia con lo que se inventa
tu esbirro, cuyo ser de cieno abultas.
Seguirte el rollo no me trae cuenta.
No soy nada
especial. Sólo sensato
un poco, al menos, para ver tu embuste
que se traga el felón, el timorato
o el despistado, pese al poco fuste
de ese sostén, que ni sustenta el plato
del pobre
que transige, y tanto abunda
y es normal. Especial no soy. Empero,
intento penetrar en la profunda
verdad que está detrás de tu dinero,
que me has sacado con tu mano inmunda.
II. De poder, votaría. Pero lejos
queda Madrid, y dicen las encuestas
que va a ganar de nuevo, por festejos
expuestos al contagio, la que expuestas
tiene al maltrato a las mujeres, viejos
asesina, y
expone a su peligro
de insana falangista a quien no vota.
Si viviera en Madrid, voto, no emigro:
si no soy espacial, tampoco idiota.
Critico lo que hay: no me denigro
votando una
bandera. Doy mi voto
a aquel que quiere reparar el daño
que ha dejado al Estado más que roto,
y a este pueblo de España en el engaño.
Al justo elijo y al malvado azoto
con versos
que no van a parte alguna,
ni nadie atiende. Sin embargo, insisto,
porque, aun no siendo pobre de fortuna,
y ni siquiera especialmente listo,
sé bien que no hay atmósfera en la Luna,
y quiero
respirar un aire sano;
y, si cancha le doy o cuerda al Mostro
descomunal que rige, soberano
por connivencia de su pueblo, y rostro
tiene más duro que el granito, el grano
no vamos a
extirparnos o el absceso
de las asentaderas que inmundicia
excretan. Toma ya el cargado expreso:
comprende de una vez qué es la injusticia
y aplícatela, a ver qué duele eso.
No soy nada
especial, pero me entero
de lo que pasa y obro en consecuencia.
Y en consecuencia cómo desespero.
De mí no esperes una reverencia,
si te comes mi público dinero.
Yo no soy
especial: no sobresalgo.
Lo ignoro, además, todo, si lo mido.
Pero sé sin medida un cierto algo.
Intento hacer de mí lo que decido:
nunca un conejo que obedece al galgo
ni un ratón
a la gata ni un gallina.
a la zorra, o borrego al feroz lobo,
los que especulan con la medicina
que ha de pagar el ciudadano probo
entre tanto abstinente que apoquina
lo mismo y
que no vota porque piensa
que todos los políticos iguales
son, y dejan que roben su despensa.
Así ganan los bichos criminales
de derecha, y no obtiene recompensa
por su
actitud no participativa,
y así lo esquilman más. Es muy distinto
Pablo Iglesias de quien en carne viva
nos deja, en cueros, en el laberinto,
de pelota a patear por la Nociva
Alimaña elegida
y sus alanos.
Ha gestionado mal esta pandemia
dejando que se mueran los ancianos,
y exponiendo al contagio a la bohemia
juvenil, para dar a llenas manos
a sus
momios privados privilegios
para enriquecimiento aún más boyante,
inclüidos reales a los regios
y el hüido a Abu Dabi.
Doy el cante
al partido ladrón con mis arpegios
y al
neonazi, su socio, y a ese chirle
comodín que se dice ser de centro
derecha y es tan ultra que en pedirle
respete mis derechos ya ni entro,
y es seguro que, de poder, más birle.
Vota en
contra, que hay una diferencia
entre limpiar y permitir que haga
la guarra de las suyas. Ten clemencia
contigo mismo, y la cloaca draga,
y deja ya de padecer paciencia:
ya está
bien de sufrir sus atropellos,
sólo tienes que dar un voto a Iglesias,
y esa torera con sus descabellos
ya no te toreará: las anestesias
mediáticas no sufras: vuestros cuellos
salvad de
la vampira mojigata
que volverá a morderlos, si la dejas.
Qua la cárcel se vaya toda rata
de alcantarilla en el poder, y viejas
espantajas reata a su reata.