Los únicos que piensan en -y hacen- el bien de
su pueblo son los “comunistas” en el gobierno, y su pueblo no quiere enterarse
por temor al comunismo.
Roque Rouger
La subida del precio
de la luz cuando hace
frío -o calor- complace
al empresario, al necio
y al kamikaze.
Lo sufre el
pobre,
y persiste en su enlace
con quien le cobre.
Al saciado chorizo
poco o nada le importa
la helada, o sí, pues corta
la luz sin pago: al suizo
banko su aorta
aúrea porta lo
nuestro,
tras cobrarnos más caro
siempre. Si estás en paro,
no me seas cabestro:
dale al avaro
lo suyo: a
su contrario
vota, que te defiende,
y defiende, y atiende,
no al que roba tu erario,
y se le vende.
La giratoria
puerta dio la mercenario
su escapatoria.
Ahora el partido roto
que se dice sociata
y vendió con el rata
Pepe la antigua moto
al Garrapata
Eléctrico,
se niega
a cumplir el acuerdo
con la izquierda: su cerdo
engorda su talega,
y yo, es que muerdo:
Qué: ¿no
tenéis palabra?
¿De nuevo habéis mentido?
¿Va a seguir el partido
tras Felipe, por cabra
macho, Bandido?
Hijo de
Sancho,
tu palabra no olvido:
no estés tan pancho.
Si al inocente cargas
con la culpa del chori
tendrás a posteriori
carestías amargas:
pro
patria mori
en manos de
asesinos
que te congelan ávidos
y avaros, si estáis pávidos
del rojo, es de cretinos
más que de grávidos
de lucidez: que
el bruto
rico nunca recuerda
que puede que se pierda
aun su riqueza; astuto
contra la izquierda,
se compra al
anti-ético
profesional que miente
e imputa al inocente
de ser malo y soviético.
¡Tío indecente!,
pero,
además, idiota,
que sólo en su presente
piensa, y lo agota.
Su suicidio, que ignora,
hunde orate la nave.
Y el marinero, grave
enajenado, adora
ese jarabe
de palo: le
da crédito
al culpable, si imputa
al que lo salva en ruta.
Sólo interesa el rédito
al hijo puta
productor de
naufragios
que sufre quien tripula
currando como mula.
Si en próximos sufragios
con voto adula
al asesino,
muerte
hallará entre sus manos.
Querer a los tiranos
-o al que es más fuerte-
sólo es de insanos.
Un manicomio
parece de gusanos
el mundo momio.
El fascista (o el neo-
liberal, sociolisto
asnar), único es reo,
aun si con su tebeo
se da ese pisto
de inocente,
y acusa
al inocente, opuesto
al lobo, del que abusa
el satán deshonesto:
como medusa
es
transparente: muestra
la derecha siniestra
su insidia injusta y burda
cuando pone a la zurda
de Clitemnestra.
Dónde se ha
visto
que Electra en favor urda
del pravo Egisto.
Aquí solo los cuernos
le pone a España
el socio-nazi, eternos:
llagaban los inviernos
y esa calaña
subía las
tarifas,
y ahora, encima, te engaña
esa piraña: esnifas
esa absurda patraña,
fumas sus grifas
o te comes
su ácido
y tragas que el gobierno
es el culpable hodierno
y te quedas tan plácido
en el averno
de este
invierno y te hielas,
y te pones que ardes
a favor de cobardes
que te sacan las pelas
tras sus alardes
de palabra
embustera,
propia de un cruel Narciso.
Y el pobre, por sumiso,
se traga esa quimera,
porque es preciso,
sin
albedrío,
por honrar su bandera,
morir de frío.
No es el gobierno entero
quien el crimen permite.
Sólo debe dinero
al empresario artero
-y da un ardite-
el
sociolisto, pero
su culpa al comunero,
echa con mal cinismo
de perro pordiablero,
y da lo mismo
que exija ¡ya!
una empresa
pública de energía.
Quien quiera ser su presa
séalo y, si se enfría,
vaya a su huesa,
pero a mí no
me incluya:
que vaya solo, y huya
al frío sin retorno.
(O en el verano al horno.)
Dese a la puya
del picador,
y luego
se dé al tramposo estoque
del matador, por ciego.
Pero yo no me entrego
al diestro bloque.
El que lo
hace
es, por bestia y bodoque,
un kamikaze.
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