lunes, 11 de enero de 2021

POR UNA ENERGÍA PÚBLICA

Los únicos que piensan en -y hacen- el bien de su pueblo son los “comunistas” en el gobierno, y su pueblo no quiere enterarse por temor al comunismo.

Roque Rouger

La subida del precio

de la luz cuando hace

frío -o calor- complace

al empresario, al necio

y al kamikaze.

            Lo sufre el pobre,

y persiste en su enlace

con quien le cobre.

 

Al saciado chorizo

poco o nada le importa

la helada, o sí, pues corta

la luz sin pago: al suizo

banko su aorta

            aúrea porta lo nuestro,

tras cobrarnos más caro

siempre. Si estás en paro,

no me seas cabestro:

dale al avaro

            lo suyo: a su contrario

vota, que te defiende,

y defiende, y atiende,

no al que roba tu erario,

y se le vende.

            La giratoria

puerta dio la mercenario

su escapatoria.


Ahora el partido roto

que se dice sociata

y vendió con el rata

Pepe la antigua moto

al Garrapata

            Eléctrico, se niega

a cumplir el acuerdo

con la izquierda: su cerdo

engorda su talega,

y yo, es que muerdo:

            Qué: ¿no tenéis palabra?

¿De nuevo habéis mentido?  

¿Va a seguir el partido

tras Felipe, por cabra

macho, Bandido?

            Hijo de Sancho,

tu palabra no olvido:

no estés tan pancho.

 

Si al inocente cargas

con la culpa del chori

tendrás a posteriori

carestías amargas:

pro patria mori

            en manos de asesinos

que te congelan ávidos

y avaros, si estáis pávidos

del rojo, es de cretinos

más que de grávidos

            de lucidez: que el bruto

rico nunca recuerda

que puede que se pierda

aun su riqueza; astuto

contra la izquierda,

            se compra al anti-ético

profesional que miente

e imputa al inocente

de ser malo y soviético.

¡Tío indecente!,

            pero, además, idiota,

que sólo en su presente

piensa, y lo agota.

 

Su suicidio, que ignora,

hunde orate la nave.

Y el marinero, grave

enajenado, adora

ese jarabe

            de palo: le da crédito

al culpable, si imputa

al que lo salva en ruta.

Sólo interesa el rédito

al hijo puta

            productor de  naufragios

que sufre quien tripula

currando como mula.

Si en próximos sufragios

con voto adula

            al asesino, muerte

hallará entre sus manos.

Querer a los tiranos

-o al que es más fuerte-

sólo es de insanos.

            Un manicomio

parece de gusanos

el mundo momio.

 

El fascista (o el neo-

liberal, sociolisto

asnar), único es reo,

aun si con su tebeo

se da ese pisto

            de inocente, y acusa

al inocente, opuesto

al lobo, del que abusa

el satán deshonesto:

como medusa

            es transparente: muestra

la derecha siniestra

su insidia injusta y burda

cuando pone a la zurda

de Clitemnestra.

            Dónde se ha visto

que Electra en favor urda

del pravo Egisto.

 

Aquí solo los cuernos

le pone a España

el socio-nazi, eternos:

llagaban los inviernos

y esa calaña

            subía las tarifas,

y ahora, encima, te engaña

esa piraña: esnifas

esa absurda patraña,

fumas sus grifas

            o te comes su ácido

y tragas que el gobierno

es el culpable hodierno

y te quedas tan plácido

en el averno

            de este invierno y te hielas,

y te pones que ardes

a favor de cobardes

que te sacan las pelas

tras sus alardes

            de palabra embustera,

propia de un cruel Narciso.

Y el pobre, por sumiso,

se traga esa quimera,

porque es preciso,

            sin albedrío,

por honrar su bandera,

morir de frío.

             

No es el gobierno entero

quien el crimen permite.

Sólo debe dinero

al empresario artero

-y da un ardite-

            el sociolisto, pero

su culpa al comunero,

echa con mal cinismo

de perro pordiablero,

y da lo mismo

            que exija ¡ya! una empresa

pública de energía.

Quien quiera ser su presa

séalo y, si se enfría,

vaya a su huesa,         

            pero a mí no me incluya:

que vaya solo, y huya

al frío sin retorno.

(O en el verano al horno.)

Dese a la puya

            del picador, y luego

se dé al tramposo estoque

del matador, por ciego.

Pero yo no me entrego

al diestro bloque.

            El que lo hace

es, por bestia y bodoque,

un kamikaze. 

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