lunes, 26 de octubre de 2020

EL ESTADO Y LOS REGÍMENES

Razón de una poética social (1 soneto y 2 estrambotes)

 

Ayuso está allá suso por desnorte

del Centro sin oriente -en la de Oriente,

en que se ha apelmazado tanta gente

que en el Congreso queda sin sopore-:

            descabezada grey lleva a su frente

el gusto de las vacas y el recorte,

para hinchar el bolsillo del consorte

-o el nepote-, que firma el expediente.

            Capital es la villa cortesana

en que el villano es Ciudadano cliente

del Populista a Voces delincuente,

            para Modelo metropolitana.

Su objetivo es diezmar al inocente,

por su inocente voto a la tirana.

 

I. “¿Por qué no cantas algo más hermoso

que la sucia política, poeta?  

            Porque me hiere el corazón la treta

mediática que dicta con su acoso

universal que es buena la injusticia

y la equidad, utópica, una excusa

para el crimen legal contra el Derecho,

que quiere conculcarte su Avaricia

de Capital, que, cuando puede, abusa

de ti, si no impedimos su cohecho.

            “Pero ¿no hay algo más digno de canto,

como las flores de la primavera?”

            La primavera, cuando llueve el llanto

torrencial del paciente, es gota fría,

porque no hay harmonía,

y es sólo una quimera.

 

II. La más hermosa flor es la del trigo

pasado por molinos y por hornos

en la boca de todos, en abrigo

frente al frío letal. Y los adornos

no deben sustituir a los recursos.

            “Pero ¿y la fantasía,

la fuente verdadera de belleza?”

Para ver la verdad tras de discursos,

con que la vela el Medio

propiedad de la cripto-tiranía

de las altas fortunas de bajeza,

mucha de ella hace falta, contra el tedio

de la rendida fe que ya no reza

a la Sabiduría, sino al Lucro.

            “Yo ahí no me involucro”.

            Por eso no hay remedio. La hermosura

no existe sin justicia, y no tenemos.

Belleza es impedir la dictadura.

Nuestra esperanza última, Podemos.

            “Nada ha podido contra la pandemia”.

            Pero lo intenta, y no como hace el resto.

Hasta el Sociata se ha hecho socialista

por su inflüencia y, es una blasfemia

contra la Humanidad ese denuesto

que hace al Mal General la gorda vista.

            La verdadera primavera y única

es la Equidad y, mientras ella falte,

no florará el esmalte de su túnica

para las presas de tu Gerifalte,

que somos todos.

                          “Yo no tengo jefe”.

Permite que me befe:

estás obedeciéndolo pasiva:

te dejas arrastrar a la deriva

siguiendo la corriente que dirige

el Grupo Diestro: tu ignorancia activa

es a voces alianza, que ese dije,

o argolla, discursiva, muestra obvia.

Tu indiferencia es cómplice, y te oprobia.

            “Yo no animo al delito, ni lo amparo”.

            Ni tampoco lo impides, y es delito

consentir el delito, sin reparo

en su efecto en las víctimas, ignara

a conciencia. Y así nos sale cara

la Cosa Pública, en que estás incluida.

            “Tú es que eres rojo o es que estás majara”.

            ¿Por salvarte la vida?

 

III. Y en verdad, cara amiga,

no paro de cantar la primavera:

La que está por llegar, si es que la intriga

pro político invierno

universal, perpetuo, lo que espera

conseguir el Grupúsculo Insensato

del Interés Egoico,

no la impide a traición, poniendo el Cuerno

de la Abundancia al pueblo y de su alcance

fuera, y que, mentecato

si apoya a su enemigo, paranoico,

acepta ese percance

de quien quiere volver al mesozoico.

            “Tu presidente y su patán gobierno

lo ha hecho todo mal y es un tirano”.

¿Cuál es la solución? “La mano dura

impuesta sobre el pueblo soberano”.

Contradicción: no quieres dictadura

y quieres dictadura, y ¿la hermosura

reivindicas que cante? ¡Qué hay más feo

que esa mala intención indiferente

oculta en tu inconsciente

para ti misma, reo

de connivencia criminal a escape

tóxico, o jovial rea,

enemiga del nuevo Prometeo,

el Bienhechor! Si ya no cazas ratas,

Minina mía, ¡zape!,

y a buscarte la vida en la marea

de las cloacas, gata de la gatas

domésticas y ociosas la más tonta.

Que es muy fácil sangrar la poesía

para cantar la nada que te avía.

            Sigue, mejor, mi impronta,

y canta la Equidad y la Harmonía.

lunes, 12 de octubre de 2020

El terror de Spanwich

I. La Carnicera de Madrid, e Injusto

el Juez, y el Mentiroso, y el de Franco,

que atracan las Españas para al Banko

dárselas de barato, me dan susto:

            éste a lo claro un golpe reivindica,

ése quiere atorar la sana ayuda

de la Unión Europea, aquélla exsuda

para mayor contagio, y prevarica.

            el otro. Los votaron españoles

que botaron de paso a su Alcaldesa

Mejor, en pro de la privada Empresa,

metiendo en propia puerta tontos goles.

            Después se ha descubierto que el Monarca

ha defraudado a Hacienda (y somos todos),

y sus polvos trajeron estos lodos.

Y parece que toda España es carca.

Y la prensa recuerda malos NoDos.

Algo apesta a podrido en Dinamarca.

 

II. Un colaborador de la Etnocida

dice que proteger a toda España

del virus capital es mla maña

del gobierno demócrata: la vida

            de la gran mayoría le parece

inconstitucional; su fundamento

en (humano) Derecho es el Yo-Miento-

Luego-Existo en el cargo, y en sus 13

            rueda. piedra, a Neander, como el Judas

que es de su Patria, con cuya bandera

disfraza su persona verdadera:

Licántropo Feroz de plebes crudas.

            Si defender Madrid es un ataque

contra su pueblo, el Lupus consejero

de Justicia, del Homo carnicero,

¿qué creerá que es Justicia? ¿Que el achaque

pandémico, y de culpa al zurdo-obrero,

nos haga padecer su mate jaque?

 

III. “¡España no te quiere, rojo Vice!”

-afirma un individuo. ¡Qué faroles

propios de un ultra! De los españoles

que lo queremos ese necio ¿dice

            que no somos España? ¡Qué bemoles

sin música ni oído, por el odio

al pueblo, el servidor del Monipodio

Monopolista, ensordecido en coles

            de incultura civil, desde su podio

o pirámide esputa el psico-enfermo!

Del miedo que me da yo ya ni duermo,

y le ruego defensa a mi Custodio.

            ¡Valiente cobardica el estafermo!

Si mi derecho de elección te arrogas,

las urnas han hablado, so infelice

y mísero, y te aguantas: te desfogas

por impotencia, que te ha dado un muermo:

todavía te queda mucho Vice.

 

IV. “El que vote porque ésa es su costumbre

a su partido, haga lo que haga,

si piensa, es con el culo, que la caga,

porque en sus sesos no hay ninguna lumbre”.

            Iba bien, pero añade, de la draga

de su sentina: “Todo el que a Podemos

elige es el  más memo de los memos”.

Y, después de decirlo, se la traga.

            Da lecciones de crítico, de extremos

conocimientos y hondos, y concluye

con tal memez: se ve que sustituye

sesos por tripas llenas de sus fiemos

            -en 2ª acepción-. Iba a la cumbre

trepando presumido, por la cara,

tan cara al sol que el sol a tal majara

le da en toda la cara, y su deslumbre

padece por su mira, que es tan cara

que pensar no acostumbra, por costumbre.

 

V. Siempre que un nazi camuflado habla

defendiendo la causa de sus Voces,

que son 3, intentando soltar coces,

me tacha de ignorante, y ni la tabla

            o la cartilla sabe, pues las hoces

y los martillos ve como fantasmas

en todos sus rivales, y las pasmas

políticas recetas son, atroces,

            las únicas razones, como miasmas

de cloaca, de insana ideología

las únicas que esgrime: ¡qué manía

con ejercer la fuerza y ectoplasmas

            invocar de un pasado en que la Harpía

atrajo a tanto imbécil: esa Diabla

del suicidio en el búnker, como establa

la Historia, que él no aprende, por maría

neandertal, cuya crisma está vacía

y habla y habla, y no sabe de qué habla.

 

VI. Dicen que este gobierno es el más malo

de cuantos tuvo España; y lo que ha hecho

hasta ahora es de Estado de Derecho

al revés que los otros. El escualo

            plutócratra del banco que el provecho

solo propio desea con su pesca

debe tener el alma fía, o fresca,

y el quien trague el culebrón, un pecho

            a tósigos inmune, pues se encuesca

a pulmón pleno el cuesco, y basto y ancho,

si en él cabe esa especie y si tan pancho

se queda, o tiene vocación de gresca

            y gusta solo de voxeo y gancho,

siempre que sea de su propio palo

para darlo al vecino. No me mancho

con esa estupidez, porque me salo

mis ideas, de paz en zafarrancho,

con hechos y razón. Que el resto es malo.

 

VII. Este pobre país peca de bruto

y el que no es bruto peca de inocente.

Otro es sólo individuo, que él no es gente,

y por eso es monárquico absoluto

            -y no sabe que serlo es indecente.

Hay quien peca también de pusilánime

porque no quiere líos, y su inánime

alma es nada y vacío, y no usa lente

            gradüada y no ve, o no quiere exánime

quedar por su valor, que nada vale:

él sigue la corriente y fuera sale

o baja abajo, porque siendo unánime

            con los otros sin-alma nunca en luto

está, y ría la gente, y así jale

del carro del Estado, porque a él ya le

da todo igual; y luego viene el puto

que trepa arriba, y puede que lo empale.

y es que, si sienten, sienten a lo bruto.

 

IX. Decir ruindades, y uniformes caquis

vestir alzando el brazo, con la palma

extendida, por ver si así la palma,

-hoja dentada en torno de su raquis

            para karate-, todo el que sü alma

mantiene desalmada contra el maquis,

que dura aún, y gana hoy, de rakis

de su Aurora Dorada ya se empalma

            con el borracho hechizo de sus Paquis

Francas actuales que, aun estando vivas,

como el Muerto, al que añoran, son, con privas

que celebran el Odio. Kazantzakis

            que incluso salvó a Judas,  por nocivas

las tuvo, y ya su Grecia, sin Iñakis

de Loyola, los manda a sus derivas

de náufragos y, haciendo de indios yaquis,

al desierto, por tribus primitivas.

Y aquí, en la Compañía, siguen Cakis.

 

X.  Las víboras que van a húmedas barras

a privar y ponerse como el Quico

Franco dicen burradas de borrico

y el currante que sirve en las de marras,

            por no llevarle la contraria al pico

que paga, lo repite; así, pasando

el tiempo acaba por tragar su mando

asumiendo la resta, y como un mico

            imitamonos, es de su komando

partidario suicida, y esa prédica

traspasa a otros clientes que, por médica

instrucción, saben bien que ese nefando

            mensaje es mula chica de ortopédica

cojera inválida, y mi enciclopédica

sabiduría explica a los macarras

de seso, por ponzoña de la guarras

bichas, que quieren liga balompédica

jugar con sus cabezas, tras de barras:

 

XI. Predico la verdad, y su sorpresa,

que se lleva la presa, sor del Capo

en Jefe de la Empresa, el menos guapo

que se puede encontrar de alma, expresa,

            mirándome como si fuera un sapo

sin beso de princesa, por hechizo

de una bruja encarnada que un erizo

le hace parecer, por puro espanto.

            Si fuera Grecia, digo, ilegalizo

al trifascista entero: a tal, por robo

del ciudadano que tributa probo,

y cual por fraude que en su banko suizo

            mantiene. su botín; y quien el globo

usa para escapar al moro, y tiesa

deja a su gente súbdita; y al Lobo

Feroz más que a ninguno, por aviesa

conducta antidemócrata de bobo

nazi, que vía va de Gran Sor Presa.

 

XII. “Cuando las barbas del vecino veas

rasurar, pon las tuyas en remojo”,

cuando al fascismo portugués el rojo

-para ti- eliminó, dijimos, “feas

            eran aquellas barbas”. Y un antojo

le dio al franquista rey, como si fuera

amor al pueblo, y dijo: “Abajo, fuera

la dictadura” Porque puso el ojo

             en el ejemplo luso, y en espera

estaba, igual que en Grecia, de lo mismo,

siendo en Europa el único fascismo

que quedaba, como una calavera

            de un cadáver pretérito; y, el sismo

de la revolución temiendo, ideas

concibió democráticas. Te meas

hoy en su buena voluntad, cinismo

más bien; que quiso portegerse él mismo

con una hipocresía que no veas.

 

XIII. Todo al final progresa, hasta la métrica

de la estrofa, que en este largo intento

quiero crear, como si fuera invento

de si misma, que a mí me sale tétrico

            por depresivo, cuando largo el cuento

de mi ego angustioso. Le permito

que fluya sola y libre, pero el rito

de sus cauces diseño, lo que siento

            encauzando en sus ramas, dando al grito

explosivo cadencia con mesura

organizada. Toda dictadura

es fatal, pero ser libre infinito

            conlleva a la injusticia, y es que cura

no hay para el síndrome social, que obstétrica

comadrona precisa, para pura

catarsis, y que alumbre de la cétrica

panza del más saciado su criatura.

Viva la libertad, pero simétrica.         

martes, 6 de octubre de 2020

Sobre La Fuente de Proteo, por Isabel Pérez Montalbán

UNA INVITACIÓN PLURALISMO AUTOCRÍTICO

            Presentación de La Fuente de Proteo, de Francisco Fortuny, Ediciones del Genal, 2020, en Centro Cultural de la Generación del 27

 

Por Isabel Pérez Montalbán

 

Esta novela, que me ha tocado presentar por el casual bingo de mis cercanías con el autor de la misma, no es una novela o, mejor dicho, es una anti-novela, al menos si la consideramos desde la perspectiva de lo que consideran novela la mayoría de los grandes editores de narrativa oficial u oficiosa; de modo que quizá sería mejor calificarla como una novela de novelas, en un sentido semejante al que se predica de Shakespeare cuando se dice que fue un poeta de poetas, por los líricos y trascendentales monólogos de sus personajes trágicos.

En efecto: un lector o lectora poco avisado -del aparente laberinto en el que se ha metido- es muy posible que pueda sentirse en principio desorientado. Aunque, más que de Dédalo, mejor sería acaso hablar de puzle o rompecabezas, al toparse tal hipotético lector con historias y fábulas que pueden dar una impresión de estar deslavazadas, pese a estar todas ellas conectadas mediante un recurso que el propio autor, auto-incluido como personaje ficticio en su propia narración,  dice haber tomado de Los trabajos de Persiles y Sigismunda del inmenso Cervantes, cuando los oyentes de la narración oral de Periandro comentan entre ellos con intenciones críticas la fábula aventurera que aquél les comunica.

Y, aunque en cierto modo podría hablarse de cierta voluntad de recuperación de ciertas técnicas características de la novela experimental de los 60, con origen en Joyce, sobre todo de Tiempo de silencio, con el mosaico de sus diversos cambios de puntos de vista narrativos y de registros estilísticos, habría que indicar que lo que se recupera es más bien la trabazón o imbricación de subgéneros al estilo del Quijote, además de que también es cervantino, sólo que puesta ahora la mira, más que en la bucólica La Galatea, en el picaresco El coloquio de los perros, Cipión y Berganza, que Fortuny se apropió para su drama novelesco El sueño de Cipión, el casi permanente uso del dramático diálogo, para evitar los “dijo” y los “contestó”, así como el tema de la locura, recurrente en obra de Fortuny, desde su ya anciano poemario De la locura metódica.

Como breve introducción descriptiva a grandes rasgos del argumento o la estructura de La Fuente de Proteo, podemos decir que, después de unas citas tomadas de autores reales y de otros que sólo existen en la ficción del escritor, y que son parte de la narración de narraciones que configuran la novela, v. gr., el libro Cartas marcianas, de Ventura Egea, personaje central de su anterior novela homónima, el propio Fortuny, como insinué, se introduce como personaje ficticio al que interviuva una free-lance imaginaria, con la que emprenderá una incursión en un mundo virtual a lo Matrix, en donde comienza una novela policíaca fantacientífica que es claro guiño y homenaje a Arthur Conan Doyle, cuyos nuevos personajes, acaso roles o avatres de los anteriores, a su vez navegarán por otra realidad virtual en donde un escritor amateur lee una novela de su puño y letra a unos amigos que la critican, en la cual figurará un protagonista, que en este caso es homenaje y guiño al padre Brown de Chesterton, pero en clave de Teología de la Liberación, y que, después de la narración realista de sus aventuras en la Nicaragua sandinista, será capaz de salir de su fábula y elevarse al mundo de su autor, para pasar de ahí al mundo de -sorpresa- la autora  de toda la novela, cuyo género femenino no coincide, como tampoco en casi nada, ni con el personaje Fortuny ni con el Fortuny de carne y hueso que pueden ver vds. se encuentra sito  a mi lado.

Y esa ficticia autora está -lo descubrimos ahora- leyendo su novela a un editor que critica y juzga negativamente y de continuo la novela que escucha de viva voz de su omnisciente narradora.

El contraste, después de varia peripecia por los mundos cada vez más paradójicos y aún frenopáticos de cada cual, frecuentemente solapados o en interferencia, está preparado, desde el comienzo de su montaje, para un final, o unos finales, o un final plural por anfibológico o polilógico, si se me permite el fotunyano neologismo, que, aunque no voy a revelarles, sí les adelantaré, en su respecto, que afecta a un universo que se parece sospechosamente al nuestro, pero en donde Fortuny aparece como un personaje fruto de la imaginación del personaje ficticio Ventura Egea, autor de la mencionada y -al menos en nuestro mundo real- inexistente Cartas marcianas, citada, más que anteriormente, al principio de la narración.

Reconstruido el rompecabezas, si al lector no se le ha roto la suya, todo cobra sentido. Pero advierto que ese sentido, más que otra solución a las incógnitas que plantea la  trenzada o urdida trama, consiste en una gran pregunta que deberá responderse el lector a sí mismo, si quiere desvelar el profundo y extraño misterio de esta aventurera y policial urdimbre que es la novela que les presento: La Fuente de Proteo.

No obstante, debo recordarles a vds. que las grandes preguntas son, precisamente, las que no tienen respuesta.


domingo, 4 de octubre de 2020

MALOS TRAGOS PRIVADOS

Malos tragos privados

 

Me parece que el hígado me duele

o acaso sólo el intestino grueso.

“El vicio tuyo báquico, que preso

te tiene y hecho un títere o pelele,

            te pasa su factura o su proceso

penal, y sientes pánico” La tele,

te miente, mientras tanto, como suele

toda privada empresa con su leso

            derecho humano a la verdad. No paso

el trago, y quiero nuevos USA-libres.

Porque es mejor morir de propio vicio

            que de ese embuste que te inyecta el craso

Creso privado, grueso de calibres.

Que ya sólo en privar es mi ejercicio.

 

Ganado ya no guardo, que lo pierdo

de todas formas: ése es el suplicio

de todos, como el mío: el estropicio

que, general, le impones al izquierdo

            y al de diestras que, pobre, en el comicio

te apoya, a ver qué ganas. No me muerdo

la lengua, aunque jamás me escuche el lerdo

y me acuse de ser un desperdicio,

            tras lavado de coco, con que doma

el Demonio mi instinto libertario.

Cree el necio que el Dios suyo de Roma

            es único, y los otros, al Calvario.

Y se dice cristiano, porque toma

y nos priva del último denario.

 

Ay Dios: privé de tu Interior Bodega,

y me llené de tu ilusión. No existes,

lo sé, sino en la Idea. Estamos tristes

porque Tu Amor al pobre el Mal nos niega,

            y Tu palabra toma como chistes,

y ni hablar de verdades. Que su entrega

es a Plutón, el Rico, y ya ni omega

ni alfa eres ni de letras vistes

             ninguna y, si lo haces no hay lectura

de tu Buena Noticia para el pobre.

Y desea una nueva dictadura

            igual que las antiguas. Sin un cobre,

pues se lo roba el fuerte, de ti abjura.

Así no podrá ser que se recobre.

 

Y más priva el privado, y más nos priva,

pero el crimen peor es privar mucho,

y de ese modo yo, que ando pachucho

del hígado, me quedo a la deriva.

            Y el precario me ataca. Y, aunque lucho

membrando Tu Palabra rediviva,

me llaman comunista, porque liba

Tu Sangre mi alma, y aun, al fin, me embucho.

            Aunque no existas, eres Cierta Idea

Bella de Bien Común, que es el de todos.

Mas prefiere sus bienes dar a Caco

            y caca darse en forma de diarrea,

y abono al rico Gringo de los Godos.

Y no tiene ni idea del atraco.

 

Pero fuera del mundo, que me importe,

hay una Idea que yo adoro única;

por besar un retazo de Su túnica

el hígado inmolara. Más al norte

            del Norte, que es el sur, se halla la rúnica

escritura, que indica este soporte

axial de nuestra rotación, in morte

tua pro vida, lejos de la púnica

            amenaza o alguna semejante,

al magnético cielo del Maestre.

Porque al norte del eje, según subes

            del sur, de abajo arriba, y adelante,

desde el opus del arte más rupestre,

encuentras tu futuro de querubes. 

 

Pero no hay Dios en este mundo, o falsa

concepción tiene de él su fiel astuto

y rico, o tonto y pobre, ni Absoluto

en este Cosmos Relativo, balsa

            de paz en su vacíos, siempre en luto

por esta Tierra plena, en que la salsa

o tinta del Octópodo encadalsa

a todo el mundo -salvo a él-, por bruto.

            La mejor oración será la lucha

por el Ideal, que siempre se nos fuga.

Pero la gente es vaga o es cobarde.

            Mientras el Kraken chupe de la hucha

de todos, no habrá imago, sólo oruga.

Y, desalmados, se hará siempre tarde.

 

Y si no hay hoy espíritu de lucha

es porque os ha comido Dios el coco

y os aterra el de Vero, y con el foco

suyo lo veis Dïablo Rojo, y mucha

            estafa es ese Dios, que adoras loco

o tonto, que es Plutón, y no te escucha

a ti, sino al Patrón, el que se embucha

todo tu alpiste, y que te deja poco

            menos que nada, pobre, en este infierno.

Y te comportas como un niño tierno

que duerme mucho, porque teme al Coco.

            Y no ves que te engaña con su nana

para que no despiertes, y te afana.

Y le sirves. E ignoras tu sofoco.

 

Haz lo que quieras, pero no me hagas

daño también a mí, que sólo quiero

que dejen de sacarte más dinero:

Si lo consientes porque entre tus llagas

            eliges las que no te hace el Botero

Perico y el del Clavo, y son aciagas

tus horas, porque a quien te deja en bragas

le ruegas que te hiera con su acero.

            Si de todo te priva y en privado

predio se queda todo ¿por qué temes

que te robe el Dïablo, que no existe?

            Y yo no privo, pero estás bragado,

y en tu olla vacía tienes memes

hipnóticos, y es grave tu despiste.

 

Yo privaré, por tanto, y seré leso

de una lesión de que eres responsable

por colaboración, por miserable,

de quien te deja en la miseria tieso.

            He de llagarme el hígado, y quien hable

de lo mal que lo hago en el expreso

trague su higa y se la den con queso,

pero a mí no me llague más su sable.

            No aguanto otro sablazo, y si me toca

que se cuide el estómago y la boca,

porque de una palabra se la parto

            y se lo hundo más. Y apriete el cinto

y el bozal suyos: que no quiero extinto

Homo Sapiens quedar, que ya estoy harto.

 

Voy a morir, pero de muerte extraña.

Me privan de lo público, que pago.

Si no me he muerto ya, es que soy un mago,

que ha elegido la llaga de su entraña,

            pero es inmune al mal. Y ya me cago

en todo lo que dañes a tu España

y a su pueblo, que soy: si te doy caña

es porque vas camino de Santiago.

            Y vas a bascas padecer por tonto.

Yo al menos las padezco por mi gusto.

Y a nadie le hago daño, y me lo monto

            siendo un demonio, no por darte susto,

sino por darte lo que pierdes, pronto

al sacrificio, porque soy un justo.

 

En sentido que indica nuestro eje

planetario sur/norte, como en vuelo

chamánico andaré, dejando el suelo

como pueda mejor. Pero un hereje

            anarco-comunista, como suelo

pensar que soy, si solitario teje

la trama de esta obra, deja el fleje

poco prieto, y a ver cómo me cuelo

            en mis Elíseos, si no he sido un héroe,

pues que sólo en común unión es dable

el heroísmo y, aunque fui sincero e

            infeliz, fui dichoso con mi priva.

Si subo al fin, sabré que un largo cable

le eché a este mundo cuando llegue arriba.

 

Y si allá no se vive, si se es nada,

nada voy a sentir, que no compete

la muerte a nadie y, si perdí el juguete,

os lo dejé: jugué con esta espada

            apocalíptica lingual, soplete

de espíritu inyectable: camarada,

acá te la quedas, nunca en la estacada,

pero, eso sí, donde mejor te pete.

            Prediqué la verdad, según la supe:

no dejes, plebe, que el Patrón te chupe,

y no abomines del Amigo en lucha

            por tus derechos. Odia a tu enemigo,

en todo caso, o no: me importa un higo.

Limpio me voy, tras de mi savia ducha.

 

Pues nada es más privado que la muerte

de cada cual. Y cada cual la suya

vivirá en su momento, y que no huya,

porque nadie se escapa la Fuerte.

            Soy capaz de gritar un aleluya

en verso: ¡A descansar!; tal vez acierte

a soñar y, si no, mucho de verte

me alegré, y hasta luego, y usted fruya.

            Pero tengo confianza, Estoy seguro

de que, aunque sea verdad lo de Epicuro,

que cité suso, un alma que al cultivo

            de si misma se ha dado, da sus flores

y sus frutos, y copa. No me llores:

de alguna forma voy a seguir vivo