viernes, 11 de septiembre de 2020

El miedo a la Poesía Otra

Breve análisis del caso, pero tan solo una opinión, como -casi- dijo Einstein del tiempo que nos envejece y mata: pretender y decir que J. G. de Biedma es, con permiso de Luis G. Montero, el mayor poeta que ha dado el mundo contemporáneo, es una desfachatez descarada y un desprecio a toda la gran poesía de verdad que ha dado el mundo contemporáneo. No es que no sean esos 2 del par de autos buenos poetas, importantes sobre todo para conocer las razones que explican la ausencia de auténtica poesía "otra" coetánea de Luis en la editoriales de prestigio y negocio, no: de lo que se trata en realidad es de que la calidad poética no ha sido nunca criterio de juicio crítico literario en esos años y medios, tampoco en los concursos sufragados con dinero público, por haber sido usurpado por el de vendibilidad, cuando dichos certámenes están para fomento de la cultura literaria. Lo penoso de todo esto es que la manipulación de esos premios de marras ha dado lugar al éxito de la pseudo-poesía más inculta y mostrenca, que cada vez llega más al los preconcedidos galardones de la Corrupción. El culpable de esta ruina es el que ha puesto tantas zancadillas y frenos a los que no escribieran según la norma de ese ramplón estilo impuesto desde Arriba, para que ningún otro tipo de poesía brille a su lado con peligrosas probabilidades de eclipse. Lo sé por padecida experiencia. Y todo el asunto es un secreto a voces. Pero ya no tengo nada que perder, porque he sufrido todas las censuras y marginaciones y ninguneos posibles de quien ha decidido cuál ha de ser el único modelo que se puede imitar: JGdB. Si nos dejamos inspirar por la obra de Darío, Machado, Jiménez, Lorca, Hernández, De Otero o Hierro, De Ory, Baena, Colinas o De Cuenca, no seremos considerados ni modernos ni poetas. Id est: para ser poetas y modernos hay que escribir como LGM. Y yo, miren vds., no puedo tragarme semejante disparate, porque el origen último de la poesía de mi ex-amigo LGM no está tanto en Biedma o Cernuda, como en el prosaísmo de Campoamor, a quien ha, de hecho, reivindicado. Después de todo, yo no me creo ser ningún "permitidor" ni "prohibidor" de ningún gran poeta. Y ya: vale.


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