jueves, 7 de mayo de 2020

SON ET EROS


0. Acepto libre el reto del soneto

“Ponte a hacer un soneto; si te sale,
sólo entonces, serás un buen poeta.”
“Poesía es libertad, ergo esta treta,
puesto que yo soy libre, no me vale:

en verso libre escribo”. Que os iguale
permitid, libremente, y que someta
el lenguaje a esa estrofa que me reta
y, si es mi gusto, elijo, que me avale.

Y la inhabilidad no se me esconda
o la ignorancia tras de la careta
de igualar libertad y poesía.

Que en su cama yo juego, y es redonda,
con cuantas musas quiero, y a jineta
nos cabalgamos libres cada día.


I Alquimia erótica.

En el mi laboratorio donde el horno
espera el plomo de las cagarrutas
que en el mundo, Cabrón, por sieso esputas,
vocablos de mentira por soborno

o error por cafre, meto tus virutas
virales, y después saco el adorno
de oro que fue masa: en bello porno
puro un cuerpo de puta entre las putas.

Alquimia de poeta, las palabras
gordas ahora son finas: de macabras
han pasado a agraciadas, si yo curro.

Para un joven el claustro es buena excusa.
Pero el maduro, y pocho, poco abusa.
Y yo ya sólo en leche mojo el churro.


II. Para olvidar, por recreo, las razones del claustro. Soneto inverso en mí. Opus X/0.

Ya la angélica luz del buen Cupido
hace tiempo que sólo el inconsciente
me ilumina, de noche -o sólo el flexo-,

sólo si sueño, cuando más salido
-mas no a la calle, al sol que más caliente-,
pues con sus carnes ya he perdido el nexo.

La soledad por ley para el maduro,
o pocho, si, además, está inconexo
de su par (sin conexo) tan convexo
(paleografía) de bultajes, duro

y prieto y tierno y suave, genuflexo
me deja ante su ausencia, y te aseguro,
que sólo, solo, queda el porno puro
en Internet, cuando me aprieta el sexo.


III. Epicuro en cuarentena

Como mi niña es grande y con su madre
vive y el claustro me es obligatorio,
yo que en mis tiempos fui don Juan Tenorio,
ahora no tengo perro que me ladre.

Excepto el mogollón que al sanatorio
o al sanitario aplaude, ya compadre,
pero que antaño permitió el desmadre
del desmedro, al bolsillo del emporio

privado, de lo público. Y privado
de placer, y privado por consuelo,
a lingotazo limpio, así me evado

de que nadie me chupe el caramelo.
Una vez salga, mundo, ¡ten cuidado!
que a la que pille se le cae el pelo.


IV. Ciber-cuarentena.

Antes de la pandemia y del alerta,
mi soledad matabais con visitas
a mi blog y charlábamos y a citas
de prestigio acudíamos. La puerta

de mi casa -y ventanas-, nunca abierta,
era superflua, que a las infinitas
alas llevaban de las más bonitas
e interesantes salas de, con cierta

razón e Ideas, ese cuerpo etéreo
de  las constelaciones. Ahora aéreo
el bicho en polvos único es el tema,

y lo demás ni existe. Ego absolvo
vos, no hay cuidado; pero ya me quema
Eros, a echada falta de otro polvo.


V.  Campeón.

Debéis reconocer, pues que el silencio
me dais como repuesta, que esta broma
del soneto cruzado, no se toma
ya como algo jocoso. Yo os sentencio,

aunque soy juez y parte, a la redoma
o lámpara del genio, que me agencio
con los rivales dentro, y reverencio
vuestro mérito mucho. Pero en coma

paracéis: el ingenio se os acaba
si competís conmigo: yo más tengo.
Y más inspiración. Nada me traba,

si se trata de hacer de impromptus. Luengo
me lo fïáis, como don Juan largaba.
Y, como , aquí, ni rosca, así me vengo.


VI. A mis felicitadores.

¡62! Y ¡estoy hecho un muchacho!
No es que no tenga achaques, que los tengo:
la lumbociática me deja rengo
a menudo y a veces me emborracho

¡y tengo unas resacas! Pero vengo
a deciros -tranquilos: no os empacho
con lo del alma moza (el mamarracho
ya lo hice en su día, y ya me es luengo

el camino, y me canso)- que aún soy joven,
porque aún soy inocente y aun iluso:
aún tengo fe en la vida, aunque me roben

prestaciones los lobos y rebaños.
Resumo ayuso lo que he dicho suso:
a mi no me vacilan ni los años.


VII. De repetición es.

(Al poeta José Mª Prieto, con solidaridad.)

Yo soy como un pimiento o un pepino.
O soy como un pepino y un pimiento.
O un vinagre sorpresa cuando, vino
esperando con sed, le da uno un tiento

confïado excesivo. (Luego vino,
por no pasar por petulante y cuento
mucho tener, por atenerme al fino
papel teatral de cortesía, un ciento.)

Y me repito y me repiten, rifle
automático contra el Mercachifle,
porque sé que lo dicho no se escucha

si se dice una vez. Y digo miles
lo mismo, a ver si a tantos (in)civiles
algo espabilo, porque así es la lucha.


VIII. Genio es deber de viejo.

A mí el genio me pierde, porque es malo.
Reacciono torpe cuando torpe alguno
me da consejo u orden importuno,
si no se lo he pedido. Scila, escualo,
           
que ladra y, pues, no muerde, si me embalo,
me paso de la raya, inoportuno
para mí mismo: así me pego, y chuno
por explosión, un explosivo palo:

tengo remordimientos, y quisiera
disculparme, pero el Mandón se pierde
en las brumas anónimas, y muerde

su Furia y crece hasta feroz Quimera.
Soy sesentón, mas por ingenuo, verde.
Ay, ser maduro y joven ¡quién pudiera!


IX. CPI

Canto un himno a la Estrofa, y salen bultos
al Cuerpo de Poetas Incapaces.
Y, aun yendo en son de paz, no quieren paces
y me mueven a guerra, tan estultos.

La vulgocracia dicta sus insultos.
Y nos llaman pedantes y mendaces
a los sabios los necios contumaces.
(A sí se autorretratan los incultos.)

Me parece que no era para tanto:
“el arte es largo y, además, no importa”,
dijo Machado y sólo “es un juguete”.

Que cada cual se dé a su propio canto
y aproveche su vida; más, si es corta.
Y cante cada cual como le pete.


X. El Misterio Eterno. (Policíaca & science-fiction.)

La Fuente de Proteo está en la calle.
Rebelde ante el Sistema y su Costumbre,
que es 2ª Natura, mate lumbre
que engaña con sus clases y su talle,

detrás de los fenómenos un valle
señala al Foco -que te despenumbre
mundos quizás- allá en la cumbre
de lo más hondo. Nunca habrá quien halle

su verdad, porque esté esta en las mentes
y sólo apariencia, aunque sea mapa,
sí, mas no el Territorio: orienta y tapa

la ambigua búsqueda de los Conscientes
-con su juego de aspectos- de los Entes
-fantasmas- lo Real. Y al Ojo escapa.

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