sábado, 16 de mayo de 2020

POEMA HUMILDE A JULIO ANGUITA


 In memoriam, RIP.

I. La Honestidad, la Lucidez, la entrega
al Bien Común que un día se encarnara
en laico un santo de humanista y clara
Idea, comunista, de la brega

de su pueblo pendiente, con la vara
de medir, siempre, alzada ante la ciega
insensatez de la inhumana siega
de los derechos del humano, rara,

me ahoga el corazón -que se me hunde
en solidaridad-: ha muerto. Sólo
nos queda ya, modélico, su ejemplo,

que ojalá nos inunde -como cunde
la luz intelectual del sabio Apolo-,
a quien elevo y su memoria un templo.

II. Lo que pueda traernos el futuro
de bueno sale todo de una fuente:
la mente de un político decente
a quien le dio la espalda hasta el más puro

de entre sus camaradas, porque enfrente
se puso de la estafa del seguro
monopolio, pactado con cianuro
para el pueblo currante, del pudiente.

Nos avisó de Maastricht, y su trampa,
y pasó el tiempo, y en el “visionario”
se vio cuánta razón tuvo su estro.

Si alguien nos salva de lo que se zampa
y embolsa tu enemigo mercenario,
será por tus discípulos, Maestro.

III. Isabel Pérez Montalbán, poeta
social de siempre, como fue pupila
del gran Anguita, de lavanda lila
rosa llora su espina, sin receta

para el consuelo: “¿Quién del bruto Atila
neoliberal nos salvará: el asceta
sin ambición ha muerto, y la escopeta
del Pluto está cargada y o su gorila.”

Tranquila, corazón. Todo gran hombre
marca un sentido: continuar su huella
haciéndole al Castillo nueva mella

del Capital, por gloria de su nombre
será la Gloria en vida, hacia su estrella,
que el mundo reconstruya y desescombre.

IV. Y el solidario llora, pero ríe
el neolibertinario, pues se alegra
de que el Maestro hacia la noche negra
o a los infiernos en que se deslíe

el alma réproba o se desintegra
-“un enemigo menos”- ya se fríe.
Craso error: porque no es que desconfíe
del ser del Hades: es que ni a mi suegra

deseo yo ese mal, ni lo merece
nadie, y menos aún, un santo laico:
si hay Gloria, está en la Gloria y, si no hay Gloria

descansa en paz, que quiso. Y, si te escuece,
oye mi verso. y sana, apotropaico.
Y viva el exorcista de tu escoria.

V. En Salamanca -barrio- 4 gatos
en contra de su pueblo y los pupilos
de Julio Anguita, el Grande, Cocodrilos
definden contra todos, por cegatos

ante el Bien Comunal, y los estilos
blanden y porras -creen, mojigatos,
que les van a quitar con malos tratos
algo (cree el ladrón)-. De los bacilos

en panda partidarios, como ignoran
que así van a morir, nos dan el cante.
“¡Cómo van a ser buenos si no choran

los alumnos de Anguita: toda avante
contra el pueblo español!” (Recuerdo a Cioran:
me da pena tantísimo ignorante.)

VI. En toda mente facha un mentecato
vegeta como hibernan los reptiles.
Pero al pueblo retornan  los abriles
cuando no la traiciona el sindicato

que se vendió al poder por unos miles
de subvención, o no la roba un Rato
o, si tiene valor como un jabato,
no le manda Rajoy a los civiles.

Los números, concordes: con la guita
y todo lo demás: de Julio Anguita
lo aprendí: que se cumpla el buen programa

y la Equidad, si métrica, reajuste
la desmesura del desbarajuste
y brille hasta los astros infinita.

Y VII. La mitad de los versos de un soneto
en número concorde con la estrofa,
te dedico, Maestro, y, si se mofa
alguno es porque el pobre es un cateto

que hundido en la ignorancia de su estofa
baja el pobre no cata al Paracleto
de los menesterosos, que receto
a todo aquel de mente vacua o fofa.

Mi estilo quiere ser Lengua de Fuego,
para que así, olvidando nuestro ego,
inspire tu Palabra a tus alumnas

y alumnos e, imitándote a ti mismo,
sigamos tu enseñanza de altruismo,
alzando a un nuevo mundo sus columnas.


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