I.
Ay barrio de Salamanca,
decadente pescadilla:
muérdete la cola pilla
a ver si pillas la tranca.
Luego entre la doble anca
la tela gualda-amarilla
pásate -más de una milla
siendo cada vez más Franca-.
Porque es tu tremenda idea
antisocial una plasta
propia de la rica casta
caca, que fue siempre fea
de mente enfangada, y basta
y estreñida y con diarrea.
II.
Protestar contra el gobierno.
Da igual la razón: lo que haga
estará mal; que no es Fraga
donde yaga el Mal Eterno:
un pacto con el de cuerno
quemado firmó esa maga
casta del fasto, y la llaga
“que la sufra en el infierno
de la Tierra todo el mundo
menos los nuestros”. Y Fausto
se levanta de su tumba
cabreado e iracundo:
“¿¡Qué queréis: otro Holocausto!?
¿Sois tontos o estáis de zumba?”
Y III.
"La razón de mi protesta
-lo confieso- no es que el rojo
lo haga mal: es que no cojo
mi parte de lo que resta
de la rapiña propuesta
por mi derecha, en que mojo
mi viena, y sacio mi antojo
de lujo; y si todo apesta
a peste, yo me perfumo
con Paco Rabanne e inhumo
en vida al pueblo, al que apesto
in digesto con mi sobra;
porque aquí cobra quien cobra,
y me cago en todo el resto.”
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