“No tiene el mejor artista ningún concepto que un
mármol solo en sí no circunscriba.”
Buonarroti
Buonarroti
“Hacer versos perfectos y retóricos
ahogó tu poesía” -dice el Genio.
¿Será por mis abusos metafóricos?
¿Por mis ritmos estrictos? ¿Por mis rimas
y estrofas? “Para ti no habrá un proscenio
televisivo, y es normal que gimas:
Lo tuyo es la quejumbre del fracaso,
porque erraste la vía: la más dura
elegiste y difícil; y tu caso
no es de este tiempo, que el pasado pesa
sobre ti, y eso no es literatura
actual; y tu estilística está tiesa”.
Lo acepto: nunca he sido de mi evo.
Los mío son pretérito y el futuro.
Porque yo estoy llevando un acto nuevo
a cabo. Y es de Gil tu medianía
dorada por un baño. Te aseguro
que el tiempo lo dirá, y ésa es mi vía.
Pero no es giratoria puerta. Miro
de cerca y a lo lejos. Tú lo onfálico
de tu ego inflamado, y con tu tiro
de la carroza real, pides cadenas
y me dejas a mí sin el metálico
que gané trabajando por las buenas.
Yo no soy de mi edad. Ni de ninguna,
me temo; y es que no tengo tu miedo
a perder (qué, si toda mi fortuna
te la has cargado con tu enredo franco,
pues se ve desde lejos tal enredo).
Y casi todos callan en el banco
de peces que te siguen como dietas
para ganar en peso en este pobre
teatro en donde olvidan ser poetas
de verdad y lucubran con sus prosas
su reflexión, para que no les cobre
el santo oficio -de las 4 rosas
pro doble cruce bélico- en desmedro
de reconocimiento en las narcisas
y populares aguas de san Pedro
en los Cielos de Gloria, que no llueven
ni fertilizan campos con sus sisas
públicas, conchabados, que se lleven
con redes y palangres para arrastre
de lo bajo el vacío, cuando aúlla
su media tez doblada. Qué desastre
el hervor de la norma, que no cuece
nada esa olla con su plúmbea bulla,
y solo la epidemia crece y crece.
En los tempos de Franco la poesía
social crecía bajo disimulo
contra censura, y hoy, que la osadía
oficialmente es lícita, el silencio
se impone a los audaces, o ese bulo
profesional de medios, con asencio
de vanidad en vena que desama
la valentía del clamor: la anula.
Perece que el pavor a la disfama
ahogó tu poesía” -dice el Genio.
¿Será por mis abusos metafóricos?
¿Por mis ritmos estrictos? ¿Por mis rimas
y estrofas? “Para ti no habrá un proscenio
televisivo, y es normal que gimas:
Lo tuyo es la quejumbre del fracaso,
porque erraste la vía: la más dura
elegiste y difícil; y tu caso
no es de este tiempo, que el pasado pesa
sobre ti, y eso no es literatura
actual; y tu estilística está tiesa”.
Lo acepto: nunca he sido de mi evo.
Los mío son pretérito y el futuro.
Porque yo estoy llevando un acto nuevo
a cabo. Y es de Gil tu medianía
dorada por un baño. Te aseguro
que el tiempo lo dirá, y ésa es mi vía.
Pero no es giratoria puerta. Miro
de cerca y a lo lejos. Tú lo onfálico
de tu ego inflamado, y con tu tiro
de la carroza real, pides cadenas
y me dejas a mí sin el metálico
que gané trabajando por las buenas.
Yo no soy de mi edad. Ni de ninguna,
me temo; y es que no tengo tu miedo
a perder (qué, si toda mi fortuna
te la has cargado con tu enredo franco,
pues se ve desde lejos tal enredo).
Y casi todos callan en el banco
de peces que te siguen como dietas
para ganar en peso en este pobre
teatro en donde olvidan ser poetas
de verdad y lucubran con sus prosas
su reflexión, para que no les cobre
el santo oficio -de las 4 rosas
pro doble cruce bélico- en desmedro
de reconocimiento en las narcisas
y populares aguas de san Pedro
en los Cielos de Gloria, que no llueven
ni fertilizan campos con sus sisas
públicas, conchabados, que se lleven
con redes y palangres para arrastre
de lo bajo el vacío, cuando aúlla
su media tez doblada. Qué desastre
el hervor de la norma, que no cuece
nada esa olla con su plúmbea bulla,
y solo la epidemia crece y crece.
En los tempos de Franco la poesía
social crecía bajo disimulo
contra censura, y hoy, que la osadía
oficialmente es lícita, el silencio
se impone a los audaces, o ese bulo
profesional de medios, con asencio
de vanidad en vena que desama
la valentía del clamor: la anula.
Perece que el pavor a la disfama
más encadena que a la cárcel.
Pavo
de gran cola sucede a terca
mula
en la histórica noria del esclavo.
Y luego, porque canto en pos de huellas
dejadas por la luz en el misterio,
me han creído creyente, las estrellas,
cuando aprendiz de gnóstico es mi curre.
Qué se podrá decir con un salterio.
Mas cantar como tú tanto me aburre...
en la histórica noria del esclavo.
Y luego, porque canto en pos de huellas
dejadas por la luz en el misterio,
me han creído creyente, las estrellas,
cuando aprendiz de gnóstico es mi curre.
Qué se podrá decir con un salterio.
Mas cantar como tú tanto me aburre...
Que no puedo dejar de ser yo mismo,
que ni siquiera lo deseo,
y canto
libre y me niego a hacer versolibrismo,
ni a obedecer la norma que te cuaja
y su gloria de plástico y de llanto
de pena o alegría, por la raja
que hiende tu cincel que poco esculpe
lo que un mármol de prosa circunscribe
sin ninguna Piedad que te disculpe.
Porque tallar lo bruto, o el cultivo
del campo agreste, es celo que en mí vive
libre y me niego a hacer versolibrismo,
ni a obedecer la norma que te cuaja
y su gloria de plástico y de llanto
de pena o alegría, por la raja
que hiende tu cincel que poco esculpe
lo que un mármol de prosa circunscribe
sin ninguna Piedad que te disculpe.
Porque tallar lo bruto, o el cultivo
del campo agreste, es celo que en mí vive
contra lo injusto, y me
hace sentir vivo,
que yo no tengo vocación de muerto
viviente ni de zombi a quien la tele
dirige y, aunque clame en el desierto,
no he de callar, por más que con la abierta
y alzada mano avises nunca vuele
o me amenaces con la hoya yerta.
que yo no tengo vocación de muerto
viviente ni de zombi a quien la tele
dirige y, aunque clame en el desierto,
no he de callar, por más que con la abierta
y alzada mano avises nunca vuele
o me amenaces con la hoya yerta.
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