I. ¿Es que no ves como anda atrás el bruto
mundo? Sí: igual que
siempre; pero, ahora
podemos extinguirnos con
la Aurora
Nuclear, y acabar en
absoluto
desierto en que la flor
no da su fruto
porque no se sembró
cuando era hora.
Es hora de sembrar, o será tarde
luego, justicia y paz,
que los derechos
que logramos en lucha
más estrechos
se vuelven cada vez y
está que arde
el campo de batalla, y
el cobarde,
pide guerra, que aumente
los provechos
del capital, que estamos a lo inicuo
hechos por la maldad de
la costumbre
inducida por medios que
la cumbre
de los capos compró, y
ahora es ubicuo
el sinsentido: el pobre
que le es proficuo
a ellos, y hace falta
que se alumbre
su seso, o va a volver la ultraderecha
a hacernos polvo, no de
supernovas,
sino de los que barren
las escobas
de las limpiezas étnicas:
la mecha
han encendido nuclear, y
acecha
la fatal extinción, mientras
las bobas
seseras se dedican a onanismos
mentales, o se ponen de
su parte.
En Europa se instala el
fiero Marte,
el socio de Plutón,
siempre los mismos
-el último fue Hitler-:
los abismos
se abren, y flamea el
estandarte
de la conquista: el robo: Involuciona
la Humanidad en pleno
XXI.
Pero deciros esto es
importuno,
porque se está muy bien
en la poltrona
y en el pesebre, y cómo
se abandona
el confort satisfecho
del zorruno
insolidario zafio, sin vergüenza
ni lucidez. Y, encima,
quien no alcanza
a fin de mes, en su
desesperanza
cree en la trama que el
fascista trenza
para ligarlo al cepo.
Como venza,
el hambre ni a guantazos
-del de panza
saturada- os la quita. Y tan contentos.
No obstante, qué
obsesión con la política
sufro psicótico,
¿verdad? Artrítica
tenéis la olla vacua o
con los vientos
del desierto rellena; y
de los cuentos
mediáticos ¿quién come?
La ansiolítica
cura los síntomas, mas no estos morbos
de indolora autolisis
inconsciente.
Y
la izquierda es el Mal, dice la gente
malvada -o indolente-, y
pone estorbos
a la equidad, y con sus
picos corvos
os comen por carroña,
bajo el puente.
No tendremos pensiones ni servicios
públicos, que pagamos
con tributos,
y que nos roban. Cómo
sois tan brutos,
brutal haciendo el
mundo. Lo comicios
no son para que obtengan
beneficios
tantos ladrones
neo-disolutos
(neoliberales, neodepravados)
que viven de tus
hambres, en sus puestos
de poder, que les das.
Los tenéis puestos
mal. Han comprado todos los
Estados,
y los habéis vendido con
los dados
votos. Ponte mejor ya
los arrestos
y arresta al juez que prevarica, esbirro
de esa ultra, y al falso
periodista
que te engaña a su
sueldo y te despista,
o será tu victoria la de
Pirro
que su patria perdió, o persista
el cirro
en tus ojos y piérdete
de vista.
II. Sé
que os resulto rara una molestia,
porque pienso a la
contra y versifico
a la moderna antigua, y
poco pico,
de la corriente, tonta
mala bestia
que al mar se precipita,
y sin modestia
mantengo mi criterio
contra el Rico
que se dijo Plutón entre los griegos,
Patrón de los Infiernos
y Difuntos
o Sombras. Me han cosido
algunos puntos
en una herida abierta
por los egos
de sí pagados,
cobradores ciegos
del erario, tiznados por
los untos
sépticos de la norma y el establo
del establishment,
fuente de censura.
Mas todos esos puntos de
sutura
no restañan su sangre,
que el dïablo
es poderoso, aunque en
sentido hablo
figurado, que es sólo
una figura
poética que indica el mal que existe
excesivo en el mundo,
por motivos
egoístas y fatuos, de
los vivos,
que poco vivos somos,
por despiste
inducido por medios,
como un quiste
artificial que pierde
los estribos
y las riendas, en los menesterosos
-y acólitos. Y a Dios
también aludo
en tal sentido, pues si
busco, y dudo,
lo que el mito señala,
frente a sosos
conceptos negativos, con
acosos
por parte de soberbio
testarudo
que compró la verdad, y cree el dueño
ser de la misma -porque
con la letra
se queda sólo y,
literal, perpetra
su atentado al sentido
de ese ensueño
despierto del humano, y
como un leño
ronca marino en puerto.
Como obstetra,
igual que Sócrates, cuando su ayuda
prestaba al
inconsciente, para el parto
de la iluminación,
cansado y harto
de verdades a medias de
la ruda
realidad fementida, sin
sesuda
reflexión informada, y
el infarto
cerebral anodino por trombosis
en el área de Broca y de
Wernicke
universal del verbo, con
el pique
administrado en
saludables dosis,
intento dar a luz
metamorfosis
que animen las
conciencias hacia Dike,
Deidad de la Justicia, inexistente
casi, o cada vez menos,
y otras Diosas
hoy olvidadas en la
procelosas
aguas vistas calmadas
por la gente
que atiza su galerna,
indiferente
al mal ajeno. Si cantar
las rosas
pasó, el estiércol canto para un nuevo
jardín, y hacer belleza
de la mierda
a golpe de denuncia, mas
la izquierda
defenestrada fue: Por
ello elevo
un canto a lo que hay,
por si hay relevo
al pozo ciego bajo oscura
cuerda.
III. Y
lo que hay, real telebasura,
oculta otra real basura esquiva
que enriquece al felón,
y a la masiva
chusma enamora de la dictadura
neoliberal-fascista, que
la apura
de recursos -le roba- y
la cautiva.
En esta realidad de cartón piedra,
en la que cree el vulgo,
yo me cisco.
Por ello puedo parecer
arisco,
pero es amor a la verdad.
La hiedra
por la que trepa todo
aquel que medra,
o lo anhela, carnívora
el mordisco
plural reparte al alma que la usa
y deja desalmado al
connivente
conforme con el odio que
ni siente
por inocente, pues al
fin infusa
su ignorancia de sí, inducida
intrusa,
no lo defiende de su
fiero diente.
Si adviene un justo al mundo, el populacho
lo clava en una cruz -o
defenestra-,
regido por la hipnosis
que la diestra
mediática le aplica por
despacho
de las cloacas fácticas,
y empacho
de tanto embuste como lo
amaestra
o disciplina: Hitler ya retorna
y Mussolini y Franco por
sus fueros,
que se elige a sus
francos herederos,
cuya al juez ilegal mano
soborna
y falla en pro del
criminal, y adorna
su impropiedad con
ávidos dineros
y poder de los suyos, que del mío,
público, y todos, sacan,
soberanos.
Condenado un partido de
villanos
de capital, impune
queda, y río
de corrupción, y yo lo
desafío
y a conformistas
cómplices y enanos.
Yo busco la Verdad: esa Divina
Propiedad de lo Bello y
de lo Justo,
que ya a nadie interesa,
y me da susto
esa falta de fe en la
más genuina
cualidad de Lo Que Es,
de cuya ruina
los responsables sois, y
tan a gusto.
Y por ello soy Nadie. No figura
en la lista de necios mi
homenaje
al desvelo de Isis y su
encaje
en estriptís mistérico
de oscura
revelación minoritaria,
pura
por desnudez mediática
del traje
del trajín del oficio. Si deseo
otear trascendencias, lo
primario
será ver este mundo, y
el calvario
que sufre todo justo, y
no me apeo
de mi lúcida burra,
aunque me veo
más solo que la una en
este osario
inminente del mundo, si no para
la ola del error de todo
el mundo
casi, que ya es tsunami
inverecundo
del culto a la derecha
del majara
general, este vulgo que
declara
su afición a la ultra -lo
redundo
por necesario aviso: ¿La Tercera
Guerra Mundial queréis?
¿No hubo bastante
con 2? ¿No recordáis? ¿O
es ignorante
de la reciente Historia
esa sesera
vuestra, dormida en lauros?
¿No hay manera
de abrir vuestra
conciencia, tan campante,
a la rëalidad? ¿U os da lo mismo?
¿Qué ganáis con perder
vuestros derechos?
¿Os gustan la basura y
los desechos?
¿Tanto os ciega el falsario
periodismo?
Ay, vivís en la luna del
abismo.
Pues no reconocéis obvios los hechos.
IIII. A mis
viejas amistades
Como a nadie le gusta se le diga
la verdad a la cara, se
me tacha.
De a saber. Y no estoy:
Se me despacha
por despecho ofensivo. Y
aun la amiga
antigua pabda, a quien con
paz bendiga
el cielo, allá en sus
nubes, de borracha
fiesta feliz continua, cuando mozo
juerguista, que pasó, ni
me hace caso,
porque me he vuelto loco
con mi paso
a la zurda obsesión, dirán,
y al pozo
de Vulcano caí con el
destrozo
del los pecios de Baco
acá en mi ocaso
pre-senil o gagá ya, so dominio
esponsal, y se creen que
exagero
y que todo es cuestión de
desespero,
por ignorado, sin el
patrocinio
del capi (que me ignora el vaticinio,
pues lo pongo en su sitio,
de dinero
y fama, revelando su tamaño
real, considerado de
gigante,
cuando es sólo un
mafioso y un bergante
y uno más entre tantos,
que su engaño
propio se traga, y veta
al ermitaño
-no sea que lo eclipse- delirante).
Pero todo el asunto es muy más serio
que una mera rencilla
literaria.
Se dejan por la prensa
mercenaria
y embustera llevar, y su
misterio,
oculto a todas luces, su
salterio
no canta, que no ven, y
entona el aria
del desencanto íntimo o la euforia
del enamoramiento a todo
trapo
-de sí, en el fondo, pues
se ha visto guapo
en los ojos amados, y su
gloria
en alza de su precio,
transitoria
caerá con el fatídico
sopapo-,
y, en urna ebúrnea de votivo cisco,
la política ignoran del planeta,
e indolentes se hacen la
peseta
que allí no llega el
mundanal pedrisco
de inminente el Diluvio,
y soy un disco
rayado con mi peso de poeta
desvïado: soy único y no puedo
tener razón, cuando los
otros, tantos,
no activan el alarma con
sus cantos,
rodados, de experiencia,
porque un bledo
les importa el vecino,
y con el dedo
me señalan leproso sus
espantos.
Casi a nadie le gusta se les cante
la verdad como un puño,
y se me veta.
Pero es que ya está bien
de tanto esteta
de lo trivial. No habrá quien
los aguante,
salvo el ingenuo en su desnorte. (Dante
hoy no publicaría, por
poeta).
No sé si hay paraíso o purgatorio,
pero el infierno llega
apocalíptico,
por más que se lo quiera
hacer elíptico
y olvidar que está ahí,
y este oratorio
es por salvarnos, y un
supositorio
laxante, por meter, al que
esté estíptico.
Pero yo os quiero igual, y aun os respeto.
Porque sé que lo hacéis
con inocencia.
Salvo el monstruo que a isla
me sentencia,
pues no pudo salirse de
cateto.
Yo sigo igual; ya veis:
no me someto,
aunque me echéis en
falta por la ausencia
que provocáis. A casi nadie gusta
que se le exhiba la
verdad: los ojos
le cierra, si se expone,
y somos rojos
extremos los demócratas,
y augusta
vuestra colocación es que, so fusta,
sin verla, ya os
convierte a sus pïojos.
Quisiera no tener razón de vate
que ve el terror que
viene. Yo lo siento.
A la única izquierda
llevó el viento
mediático, y lo anuncia
mi dislate:
sin rojez, ya a la salsa
de tomate
sustituye la sangre cien
por ciento.
V. En
son de guerra Europa se avecina
de nuevo a los más bárbaros salvajes
neolíticos de siempre.
Mis mensajes
a los vientos, ¿a cuántos
contamina
y afecta? ¿Qué bendita medicina
os hizo inmunes a los arbitrajes
de la verdad real?: el Mal Partido
está perdido de pochez:
sus jueces
comprados prevarican con
las heces
de su cloaca; y juzgo, y
soy oído
por cuatro gatos
mata-ratas: Pido
la paz y la palabra (“Pequeñeces”,
dicen). Se han vuelto sordos, ciegos. Mancos,
no). Pacíficos medios
diplomáticos
y efectivos consensos
democráticos
no sirven para nada: al
arma, francos,
a la guerra en Europa a
largos trancos,
o ¡fin de los negocios! problemáticos,
sin problema rentables, salvo muertos
colaterales de las masas
brutas,
civiles e inocentes. Prostitutas
que pagan. Con sus
vidas. Los expertos
de su experiencia
experimentan ciertos
y seguros las más
trilladas rutas:
alternativas, no. Siempre lo mismo:
¡A la matanza propia y
del extraño!
(“Mientras sea del otro
todo el daño,
a mí que me registren”:
Qué cinismo
-en el peor sentido-).
Con su autismo
de egoísmo feroz dan el
escaño
a la tradicional hipocresía:
Las palabras no sirven:
soy poeta.
No son cargas futuras de escopeta
de paz (Celaya, Otero). La poesía,
que debe hacerse es otra.
No es la mía.
“¡A callar! O te saco de
la seta,
so gnomo y te desahucio”. La mordaza
vige, y no la deroga el
buen Barriga
sin Quijote, al que echó
con una figa
colaboracionista la Rapaza
ambiciosa. No obstante, ya
no caza
ingrata la raposa de la
intriga.
Y no soy pesimista, sólo aviso,
ni aguafiestas:
conciencia pido, urgente,
pero en vano es gritar, que
indiferente
sigue la panda en su
placer narciso
de sufrido triunfar, de
asunto occiso,
y verso blanco de pureza
cliente
del negocio, ante todo. Sin negocio
la poesía no vale. Quién
la avala.
Esta que hago debe ser
muy mala,
pues no le gusta a casi
nadie (socio
de esta vendida
sociedad, beocio
lepidóptero, que ha
perdido el ala).
Y no se recompensa. Porque apunta
a lo que no se ve, si no
se mira
ni se quiere mirar. ¡A
mí la pira
del hereje! Que digo que
esa Junta
es insalubre. Que nació,
difunta
asesina, de tumbas, y
mentira
mediática a mansalva con la cara
financiación con nuestro
erario: impune,
adoráis al ladrón, que
nos desune
y nos deja indefensos
ante el ara
sacrificial de medios, por
la tara
de cultura en masivo el impecune.
A mentirse, a mentir: el gran Proscenio
del mundo es de mercado,
y no se merca
con la verdad (no
vende), y esa terca
creencia falsa que
denuncia el genio
rebelde, con el cambio
de milenio
se vuelve apocalítica
-está cerca.
Pero nadie me cree, o casi: el bardo
usual, no, desde luego:
en su capullo
recreándose a base de
chanchullo
mezquino, allá en su
noche en que ve pardo
a todo gato, ni me acusa
el dardo
sarcástico que agudo le
maúllo.
Da igual, yo lo intenté. Si no funciona
no es por mi culpa: toda
ideología,
y más si es
inconsciente, queda fría
ante el calor de la
verdad: perdona
al falso, y me condena y
aprisiona
en mi domiciliaria cárcel,
mía,
en la que libre ejerzo mi derecho
a protestar hacia los 4 puntos
cardinales, tratando estos
asuntos
que no gustan a nadie casi,
y hecho
a mi divina soledad de acecho
y captura del bulo sin los
untos
públicos de laureles oficiales
que aconsejan silencio, autocensura
y no tocar ninguna llaga
pura
por mucho que supure. Los
sociales
poetas son mi ejemplo, y
de venales
nunca voy a aceptar su dictadura.
VI. Pero que bien que vive el bobo
en Babia,
porque su patria es viejo
un espejismo,
y está bebiendo arena en
el bautismo
de un mentido Jordán,
que es una Arabia
sin oasis o un Sáhara,
so labia
mediática de trola e hipnotismo.
Le da igual que la nueva ultraderecha
invada Europa con su
afán guerrero,
el mejor modo de sacar
dinero
al ciudadano medio, con
la trecha
del impuesto de guerra,
que aprovecha
a la empresa del gran Filisbustero.
Y mata al mensajero de la tríada
platónica -la crítica
del vicio
es toda una virtud (y
del patricio,
por lo tanto)-; y parece
ya una Ilíada
mi insistencia en el
tema, o la miríada
del Libro de los Reyes-; y hay jüicio
final, y es inminente, y nos condena
a todos por catetos sin
oriente,
por el despiste general,
que es fuente
del odio a la verdad por
triple antena
de una náufraga Nave,
que envenena,
de Locos, del Estado, a
tanta gente.
Le mejoran la vida, y al Contrario
le da su confïanza, o al
Demonio
que mal lo quiere, y que
su patrimonio
público da al secuaz
banco falsario.
Le gusta la mentira en
telediario,
comprado por los capos,
testimonio
dando en contra los hechos a la vista
de quien no mira, y odia
a quien lo salva,
y necio está en prisión de
doble valva:
porque lo han hecho
odiar al comunista
que aquí no existe
(puede ser que exista
en Cuba o en la China),
y viene el alba
de la Revelación y, como tibio,
se inhibe, que no va con
él la cosa,
no le efecta, y con
música de prosa
le canta al propio
ombligo, con alivio
y desahogo, que es secreto
anfibio
de doblez, y aún lejana
está la fosa
común, cree. Y lo dejo: ya me canso
de repetir lo mismo.
Conste, empero,
que avisé, y os pïé mi mal
agüero:
que el apoliticismo
siempre manso
acaba en vïolencia, y
hace el ganso
para el bravo espetón
del Carnicero.