miércoles, 26 de junio de 2024

Los universos paralelos (Hugh Everett III)

           Yo, que he cantado al mundo, ahora canto
a los otros, que puede que no haya,
no vaya a ser que el santo se me vaya
y tenga uno más razón que un santo.
            Cuando el gato de Schroedinger se muere
en este mundo, en otro sobrevive.
Quizás, cuando se muera el que esto escribe,
vivirá en otro alguno, si es que quiere
            el ser del todo; y, si no quiere, acaso
me importe un bledo, por no ser siquiera
un mínimo de nada, como era
en el principio, mas no existe caso
            posible en que la nada sea cosa
alguna (no sería sino alguna
cosa), y, pues, seré algo: Qué: Fortuna
no me a dado la suerte, caprichosa,
            de una Revelación (Apocalipsis)
que muestre la Verdad, que nadie tiene,
por más que se aproxime -cuando entrene
practicando su búsqueda-, en elipsis
            siempre, fugaz. Si alguno se aproxima
y la canta, la gente no lo escucha
habituada a tragar sin mucha lucha
critica lo estatuido, y ya, si rima
            en su expresión, ni existe. Pero ver la
mentira como tal ya es un buen paso,
si no se cree en ella ni en su atraso
oscurantista: descubrir la perla
            necesita el trabajo de abrir valvas
y valvas, y probar, hasta que encuentre
alguna versión suya, allá en el vientre
de ese molusco que nos deja calvas
            las neuronas, de tanto darle vueltas
a sus mojones crípticos, señales
de su existencia única, si sales
al mundo, al par que en verso estricto sueltas
            información veraz de tu vendimia:
hay algo que me sé: quién es quien miente:
el Homo Mendax, que, además, creyente
en su propia mentira, por su simia
            naturaleza, imita al más forzudo,
cuando trata al de abajo, tras lamida
glútea al de más asuso -la medida
de su bestialidad, de simio rudo.
            Elige como jefe al  más salvaje
o también al más obvio mentiroso,
aun viéndosele el rollo indecoroso,
o por serlo tal vez, en su miraje.
            Desechado el embuste, ¿qué nos queda?:
un abismo sin fondo y de acrofobia
que aterra al bravucón que ante su novia
vacila del Mejor, en esta Rueda
            Cósmica, y tan contento. La mentira
es una urna de cristal opaco.
Para escapar hay que romper el saco
vítreo, y se teme asfixia. Pero mira
            al menos por encima de los bordes
y otea, que es anfibia y no lo sabe
tu alma, y tiene alas, como el ave
de la paz que nos sume en el acorde
            universal, que más allá se extiende
de tu estrechez de miras o de corte.
Tu brújula hallará de nuevo el norte
que perdiste en peceras del aquende.
            Porque todo es un tópico, comunes
lugares, repetido hasta la ultranza
o al non plus ultra, mejor dicho, en danza
medrosa típica de los atunes
            en la almadraba. Yo miré los cielos
a través de los libros, y del Libro
me libré, y como puedo me equilibro
en esta cuerda floja, y le doy celos
            secretos al ignaro, que me odia:
no puede comprenderme entre sus lindes
de angostura. Mejor será que blindes
ante tantos desdenes tu prosodia
    visionaria, fundada en ciencia dura,
mientras te escupa el necio su veneno
ignorándote a posta. Sólo es bueno
lo que pueda entender en su angostura
     y no hay curiosidad su sesera
por lo "por conocer", que "no le vale",
y se queda en su cuento, y nunca sale,
y, como el pobre es pobre, te echa afuera.

martes, 18 de junio de 2024

Retro

 I.            ¿Es que no ves como anda atrás el bruto
mundo? Sí: igual que siempre; pero, ahora
podemos extinguirnos con la Aurora
Nuclear, y acabar en absoluto
desierto en que la flor no da su fruto
porque no se sembró cuando era hora.
              Es hora de sembrar, o será tarde
luego, justicia y paz, que los derechos
que logramos en lucha más estrechos
se vuelven cada vez y está que arde
el campo de batalla, y el cobarde,
pide guerra, que aumente los provechos
              del capital, que estamos a lo inicuo
hechos por la maldad de la costumbre
inducida por medios que la cumbre
de los capos compró, y ahora es ubicuo
el sinsentido: el pobre que le es proficuo
a ellos, y hace falta que se alumbre
              su seso, o va a volver la ultraderecha
a hacernos polvo, no de supernovas,
sino de los que barren las escobas
de las limpiezas étnicas: la mecha
han encendido nuclear, y acecha
la fatal extinción, mientras las bobas
              seseras se dedican a onanismos
mentales, o se ponen de su parte.
En Europa se instala el fiero Marte,
el socio de Plutón, siempre los mismos
-el último fue Hitler-: los abismos
se abren, y flamea el estandarte
              de la conquista: el robo: Involuciona
la Humanidad en pleno XXI.
Pero deciros esto es importuno,
porque se está muy bien en la poltrona
y en el pesebre, y cómo se abandona
el confort satisfecho del zorruno
              insolidario zafio, sin vergüenza
ni lucidez. Y, encima, quien no alcanza
a fin de mes, en su desesperanza
cree en la trama que el fascista trenza
para ligarlo al cepo. Como venza,
el hambre ni a guantazos -del de panza
              saturada- os la quita. Y tan contentos.
No obstante, qué obsesión con la política
sufro psicótico, ¿verdad? Artrítica
tenéis la olla vacua o con los vientos
del desierto rellena; y de los cuentos
mediáticos ¿quién come? La ansiolítica
              cura los síntomas, mas no estos morbos
de indolora autolisis inconsciente.
Y la izquierda es el Mal, dice la gente
malvada -o indolente-, y pone estorbos
a la equidad, y con sus picos corvos
os comen por carroña, bajo el puente.
              No tendremos pensiones ni servicios
públicos, que pagamos con tributos,
y que nos roban. Cómo sois tan brutos,
brutal haciendo el mundo. Lo comicios
no son para que obtengan beneficios
tantos ladrones neo-disolutos
              (neoliberales, neodepravados)
que viven de tus hambres, en sus puestos
de poder, que les das. Los tenéis puestos
mal. Han comprado todos los Estados,
y los habéis vendido con los dados
votos. Ponte mejor ya los arrestos
              y arresta al juez que prevarica, esbirro
de esa ultra, y al falso periodista
que te engaña a su sueldo y te despista,
o será tu victoria la de Pirro
que su patria perdió, o persista el cirro
en tus ojos y piérdete de vista.
 
II.        Sé que os resulto rara una molestia,
porque pienso a la contra y versifico
a la moderna antigua, y poco pico,
de la corriente, tonta mala bestia
que al mar se precipita, y sin modestia
mantengo mi criterio contra el Rico
              que se dijo Plutón entre los griegos,
Patrón de los Infiernos y Difuntos
o Sombras. Me han cosido algunos puntos
en una herida abierta por los egos
de sí pagados, cobradores ciegos
del erario, tiznados por los untos
              sépticos de la norma y el establo
del establishment, fuente de censura.
Mas todos esos puntos de sutura
no restañan su sangre, que el dïablo
es poderoso, aunque en sentido hablo
figurado, que es sólo una figura
              poética que indica el mal que existe
excesivo en el mundo, por motivos
egoístas y fatuos, de los vivos,
que poco vivos somos, por despiste
inducido por medios, como un quiste
artificial que pierde los estribos
              y las riendas, en los menesterosos
-y acólitos. Y a Dios también aludo
en tal sentido, pues si busco, y dudo,
lo que el mito señala, frente a sosos
conceptos negativos, con acosos
por parte de soberbio testarudo
              que compró la verdad, y cree el dueño
ser de la misma -porque con la letra
se queda sólo y, literal, perpetra
su atentado al sentido de ese ensueño
despierto del humano, y como un leño
ronca marino en puerto. Como obstetra,
              igual que Sócrates, cuando su ayuda
prestaba al inconsciente, para el parto
de la iluminación, cansado y harto
de verdades a medias de la ruda
realidad fementida, sin sesuda
reflexión informada, y el infarto
              cerebral anodino por trombosis
en el área de Broca y de Wernicke
universal del verbo, con el pique
administrado en saludables dosis,
intento dar a luz metamorfosis
que animen las conciencias hacia Dike,
              Deidad de la Justicia, inexistente
casi, o cada vez menos, y otras Diosas
hoy olvidadas en la procelosas
aguas vistas calmadas por la gente
que atiza su galerna, indiferente
al mal ajeno. Si cantar las rosas
              pasó, el estiércol canto para un nuevo
jardín, y hacer belleza de la mierda
a golpe de denuncia, mas la izquierda
defenestrada fue: Por ello elevo
un canto a lo que hay, por si hay relevo
al pozo ciego bajo oscura cuerda.
 
III.      Y lo que hay, real telebasura,
oculta otra real basura esquiva
que enriquece al felón, y a la masiva
chusma enamora de la dictadura
neoliberal-fascista, que la apura
de recursos -le roba- y la cautiva.
              En esta realidad de cartón piedra,
en la que cree el vulgo, yo me cisco.
Por ello puedo parecer arisco,
pero es amor a la verdad. La hiedra
por la que trepa todo aquel que medra,
o lo anhela, carnívora el mordisco
              plural reparte al alma que la usa
y deja desalmado al connivente
conforme con el odio que ni siente
por inocente, pues al fin infusa
su ignorancia de sí, inducida intrusa,
no lo defiende de su fiero diente.
              Si adviene un justo al mundo, el populacho
lo clava en una cruz -o defenestra-,
regido por la hipnosis que la diestra
mediática le aplica por despacho
de las cloacas fácticas, y empacho
de tanto embuste como lo amaestra
              o disciplina: Hitler ya retorna
y Mussolini y Franco por sus fueros,
que se elige a sus francos herederos,
cuya al juez ilegal mano soborna
y falla en pro del criminal, y adorna
su impropiedad con ávidos dineros
              y poder de los suyos, que del mío,
público, y todos, sacan, soberanos.
Condenado un partido de villanos
de capital, impune queda, y río
de corrupción, y yo lo desafío
y a conformistas cómplices y enanos.
              Yo busco la Verdad: esa Divina
Propiedad de lo Bello y de lo Justo,
que ya a nadie interesa, y me da susto
esa falta de fe en la más genuina
cualidad de Lo Que Es, de cuya ruina
los responsables sois, y tan a gusto.
              Y por ello soy Nadie. No figura
en la lista de necios mi homenaje
al desvelo de Isis y su encaje
en estriptís mistérico de oscura
revelación minoritaria, pura
por desnudez mediática del traje
              del trajín del oficio. Si deseo
otear trascendencias, lo primario
será ver este mundo, y el calvario
que sufre todo justo, y no me apeo
de mi lúcida burra, aunque me veo
más solo que la una en este osario
              inminente del mundo, si no para
la ola del error de todo el mundo
casi, que ya es tsunami inverecundo
del culto a la derecha del majara
general, este vulgo que declara
su afición a la ultra -lo redundo
              por necesario aviso: ¿La Tercera
Guerra Mundial queréis? ¿No hubo bastante
con 2? ¿No recordáis? ¿O es ignorante
de la reciente Historia esa sesera
vuestra, dormida en lauros? ¿No hay manera
de abrir vuestra conciencia, tan campante,
              a la rëalidad? ¿U os da lo mismo?
¿Qué ganáis con perder vuestros derechos?
¿Os gustan la basura y los desechos?
¿Tanto os ciega el falsario periodismo?
Ay, vivís en la luna del abismo.
Pues no reconocéis obvios los hechos.

IIII.       A mis viejas amistades

              Como a nadie le gusta se le diga
la verdad a la cara, se me tacha.
De a saber. Y no estoy: Se me despacha
por despecho ofensivo. Y aun la amiga
antigua pabda, a quien con paz bendiga
el cielo, allá en sus nubes, de borracha
              fiesta feliz continua, cuando mozo
juerguista, que pasó, ni me hace caso,
porque me he vuelto loco con mi paso
a la zurda obsesión, dirán, y al pozo
de Vulcano caí con el destrozo
del los pecios de Baco acá en mi ocaso
              pre-senil o gagá ya, so dominio
esponsal, y se creen que exagero
y que todo es cuestión de desespero,
por ignorado, sin el patrocinio
del capi (que me ignora el vaticinio,
pues lo pongo en su sitio, de dinero
              y fama, revelando su tamaño
real, considerado de gigante,
cuando es sólo un mafioso y un bergante
y uno más entre tantos, que su engaño
propio se traga, y veta al ermitaño
-no sea que lo eclipse- delirante).
              Pero todo el asunto es muy más serio
que una mera rencilla literaria.
Se dejan por la prensa mercenaria
y embustera llevar, y su misterio,
oculto a todas luces, su salterio
no canta, que no ven, y entona el aria
              del desencanto íntimo o la euforia
del enamoramiento a todo trapo
-de sí, en el fondo, pues se ha visto guapo
en los ojos amados, y su gloria
en alza de su precio, transitoria
caerá con el fatídico sopapo-,
              y, en urna ebúrnea de votivo cisco,
la política ignoran del planeta,
e indolentes se hacen la peseta
que allí no llega el mundanal pedrisco
de inminente el Diluvio, y soy un disco
rayado con mi peso de poeta
              desvïado: soy único y no puedo
tener razón, cuando los otros, tantos,
no activan el alarma con sus cantos,
rodados, de experiencia, porque un bledo
les importa el vecino, y con el dedo
me señalan leproso sus espantos.
              Casi a nadie le gusta se les cante
la verdad como un puño, y se me veta.
Pero es que ya está bien de tanto esteta
de lo trivial. No habrá quien los aguante,
salvo el ingenuo en su desnorte. (Dante
hoy no publicaría, por poeta).
              No sé si hay paraíso o purgatorio,
pero el infierno llega apocalíptico,
por más que se lo quiera hacer elíptico
y olvidar que está ahí, y este oratorio
es por salvarnos, y un supositorio
laxante, por meter, al que esté estíptico.
              Pero yo os quiero igual, y aun os respeto.
Porque sé que lo hacéis con inocencia.
Salvo el monstruo que a isla me sentencia,
pues no pudo salirse de cateto.
Yo sigo igual; ya veis: no me someto,
aunque me echéis en falta por la ausencia
              que provocáis. A casi nadie gusta
que se le exhiba la verdad: los ojos
le cierra, si se expone, y somos rojos
extremos los demócratas, y augusta
vuestra colocación es que, so fusta,
sin verla, ya os convierte a sus pïojos.
              Quisiera no tener razón de vate
que ve el terror que viene. Yo lo siento.
A la única izquierda llevó el viento
mediático, y lo anuncia mi dislate:
sin rojez, ya a la salsa de tomate
sustituye la sangre cien por ciento.

V.        En son de guerra Europa se avecina
de nuevo a los más bárbaros salvajes
neolíticos de siempre. Mis mensajes
a los vientos, ¿a cuántos contamina
y afecta? ¿Qué bendita medicina
os hizo inmunes a los arbitrajes
              de la verdad real?: el Mal Partido
está perdido de pochez: sus jueces
comprados prevarican con las heces
de su cloaca; y juzgo, y soy oído
por cuatro gatos mata-ratas: Pido
la paz y la palabra (“Pequeñeces”,
              dicen). Se han vuelto sordos, ciegos. Mancos,
no). Pacíficos medios diplomáticos
y efectivos consensos democráticos
no sirven para nada: al arma, francos,
a la guerra en Europa a largos trancos,
o ¡fin de los negocios! problemáticos,
              sin problema rentables, salvo muertos
colaterales de las masas brutas,
civiles e inocentes. Prostitutas
que pagan. Con sus vidas. Los expertos
de su experiencia experimentan ciertos
y seguros las más trilladas rutas:
              alternativas, no. Siempre lo mismo:
¡A la matanza propia y del extraño!
(“Mientras sea del otro todo el daño,
a mí que me registren”: Qué cinismo
-en el peor sentido-). Con su autismo
de egoísmo feroz dan el escaño
              a la tradicional hipocresía:
Las palabras no sirven: soy poeta.
No son cargas futuras de escopeta
de paz (Celaya, Otero). La poesía,
que debe hacerse es otra. No es la mía.
“¡A callar! O te saco de la seta,
              so gnomo y te desahucio”. La mordaza
vige, y no la deroga el buen Barriga
sin Quijote, al que echó con una figa
colaboracionista la Rapaza
ambiciosa. No obstante, ya no caza
ingrata la raposa de la intriga.
              Y no soy pesimista, sólo aviso,
ni aguafiestas: conciencia pido, urgente,
pero en vano es gritar, que indiferente
sigue la panda en su placer narciso
de sufrido triunfar, de asunto occiso,
y verso blanco de pureza cliente
              del negocio, ante todo. Sin negocio
la poesía no vale. Quién la avala.
Esta que hago debe ser muy mala,
pues no le gusta a casi nadie (socio
de esta vendida sociedad, beocio
lepidóptero, que ha perdido el ala).
              Y no se recompensa. Porque apunta
a lo que no se ve, si no se mira
ni se quiere mirar. ¡A mí la pira
del hereje! Que digo que esa Junta
es insalubre. Que nació, difunta
asesina, de tumbas, y mentira
              mediática a mansalva con la cara
financiación con nuestro erario: impune,
adoráis al ladrón, que nos desune
y nos deja indefensos ante el ara
sacrificial de medios, por la tara
de cultura en masivo el impecune.
              A mentirse, a mentir: el gran Proscenio
del mundo es de mercado, y no se merca
con la verdad (no vende), y esa terca
creencia falsa que denuncia el genio
rebelde, con el cambio de milenio
se vuelve apocalítica -está cerca.
              Pero nadie me cree, o casi: el bardo
usual, no, desde luego: en su capullo
recreándose a base de chanchullo
mezquino, allá en su noche en que ve pardo
a todo gato, ni me acusa el dardo
sarcástico que agudo le maúllo.
              Da igual, yo lo intenté. Si no funciona
no es por mi culpa: toda ideología,
y más si es inconsciente, queda fría
ante el calor de la verdad: perdona
al falso, y me condena y aprisiona
en mi domiciliaria cárcel, mía,
              en la que libre ejerzo mi derecho
a protestar hacia los 4 puntos
cardinales, tratando estos asuntos
que no gustan a nadie casi, y hecho
a mi divina soledad de acecho
y captura del bulo sin los untos
              públicos de laureles oficiales
que aconsejan silencio, autocensura
y no tocar ninguna llaga pura
por mucho que supure. Los sociales
poetas son mi ejemplo, y de venales
nunca voy a aceptar su dictadura.

VI.      Pero que bien que vive el bobo en Babia,
porque su patria es viejo un espejismo,
y está bebiendo arena en el bautismo
de un mentido Jordán, que es una Arabia
sin oasis o un Sáhara, so labia
mediática de trola e hipnotismo.
              Le da igual que la nueva ultraderecha
invada Europa con su afán guerrero,
el mejor modo de sacar dinero
al ciudadano medio, con la trecha
del impuesto de guerra, que aprovecha
a la empresa del gran Filisbustero.
              Y mata al mensajero de la tríada
platónica -la crítica del vicio
es toda una virtud (y del patricio,
por lo tanto)-; y parece ya una Ilíada
mi insistencia en el tema, o la miríada
del Libro de los Reyes-; y hay jüicio
              final, y es inminente, y nos condena
a todos por catetos sin oriente,
por el despiste general, que es fuente
del odio a la verdad por triple antena
de una náufraga Nave, que envenena,
de Locos, del Estado, a tanta gente.
              Le mejoran la vida, y al Contrario
le da su confïanza, o al Demonio
que mal lo quiere, y que su patrimonio
público da al secuaz banco falsario.
Le gusta la mentira en telediario,
comprado por los capos, testimonio
              dando en contra los hechos a la vista
de quien no mira, y odia a quien lo salva,
y necio está en prisión de doble valva:
porque lo han hecho odiar al comunista
que aquí no existe (puede ser que exista
en Cuba o en la China), y viene el alba
              de la Revelación y, como tibio,
se inhibe, que no va con él la cosa,
no le efecta, y con música de prosa
le canta al propio ombligo, con alivio
y desahogo, que es secreto anfibio
de doblez, y aún lejana está la fosa
              común, cree. Y lo dejo: ya me canso
de repetir lo mismo. Conste, empero,
que avisé, y os pïé mi mal agüero:
que el apoliticismo siempre manso
acaba en vïolencia, y hace el ganso
para el bravo espetón del Carnicero.

lunes, 3 de junio de 2024

Gil al menos cantaba contra Franco

“No tiene el mejor artista ningún concepto que un mármol solo en sí no circunscriba.”
          Buonarroti

               “Hacer versos perfectos y retóricos
ahogó tu poesía” -dice el Genio.
¿Será por mis abusos metafóricos?
¿Por mis ritmos estrictos? ¿Por mis rimas
y estrofas? “Para ti no habrá un proscenio
televisivo, y es normal que gimas:
              Lo tuyo es la quejumbre del fracaso,
porque erraste la vía: la más dura
elegiste y difícil; y tu caso
no es de este tiempo, que el pasado pesa
sobre ti, y eso no es literatura
actual; y tu estilística está tiesa”.
              Lo acepto: nunca he sido de mi evo.
Los mío son pretérito y el futuro.
Porque yo estoy llevando un acto nuevo
a cabo. Y es de Gil tu medianía
dorada por un baño. Te aseguro
que el tiempo lo dirá, y ésa es mi vía.
              Pero no es giratoria puerta. Miro
de cerca y a lo lejos. Tú lo onfálico
de tu ego inflamado, y con tu tiro
de la carroza real, pides cadenas
y me dejas a mí sin el metálico
que gané trabajando por las buenas.
              Yo no soy de mi edad. Ni de ninguna,
me temo; y es que no tengo tu miedo
a perder (qué, si toda mi fortuna
te la has cargado con tu enredo franco,
pues se ve desde lejos tal enredo).
Y casi todos callan en el banco
              de peces que te siguen como dietas
para ganar en peso en este pobre
teatro en donde olvidan ser poetas
de verdad y lucubran con sus prosas
su reflexión, para que no les cobre
el santo oficio -de las 4 rosas
              pro doble cruce bélico- en desmedro
de reconocimiento en las narcisas
y populares aguas de san  Pedro
en los Cielos de Gloria, que no llueven
ni fertilizan campos con sus sisas
públicas, conchabados, que se lleven
              con redes y palangres para arrastre
de lo bajo el vacío, cuando aúlla
su media tez doblada. Qué desastre
el hervor de la norma, que no cuece
nada esa olla con su plúmbea bulla,
y solo la epidemia crece y crece.
              En los tempos de Franco la poesía
social crecía bajo disimulo
contra censura, y hoy, que la osadía
oficialmente es lícita, el silencio
se impone a los audaces, o ese bulo
profesional de medios, con asencio
              de vanidad en vena que desama
la valentía del clamor: la anula.
Perece que el pavor a la disfama
más encadena que a la cárcel. Pavo
de gran cola sucede a terca mula
en la histórica noria del esclavo.
              Y luego, porque canto en pos de huellas
dejadas por la luz en el misterio,
me han creído creyente, las estrellas,
cuando aprendiz de gnóstico es mi curre.
Qué se podrá decir con un salterio.
Mas cantar como tú tanto me aburre...
              Que no puedo dejar de ser yo mismo,
que ni siquiera lo deseo, y canto
libre y me niego a hacer versolibrismo,
ni a obedecer la norma que te cuaja
y su gloria de plástico y de llanto
de pena o alegría, por la raja
              que hiende tu cincel que poco esculpe
lo que un mármol de prosa circunscribe
sin ninguna Piedad que te disculpe.
Porque tallar lo bruto, o el cultivo
del campo agreste, es celo que en mí vive
contra lo injusto, y me hace sentir vivo,
            que yo no tengo vocación de muerto
viviente ni de zombi a quien la tele
dirige y, aunque clame en el desierto,
no he de callar, por más que con la abierta
y alzada mano avises nunca vuele
o me amenaces con la hoya yerta.

domingo, 2 de junio de 2024

Epístola moral

              Sois cómplices los bardos del gran ego
de tanta indiferencia y apolítica
por omisión: Al de la justa crítica
le pitan siempre el gol fuera-de-juego,
              y el juez libra al facista del talego,
prevaricando, criminal; la pítica
oracular augura, faringítica
de gritar, la matanza del borrego
              en guerras y en la Inopia. A todo el mundo
canto, no a mí, y es malo, por lo visto.
Si De Otero pasó, yo es que ni existo
              frente a tanto gemido pudibundo
-que abriga vocación de ser profundo-,
o cánticos de amor de chico listo
 
              que desea triunfar: Y va y se adapta
oportuno al comando del Modisto,
y lo profundo se le escapa, y capta
              lo superfluo, aceptable, y, cuando chisto
se da por aludido, y me margina
por decir la verdad, y se da pisto
              y traga vanidad, y la letrina
confunde con la letra, que, sí, encala,
para la asepsia que nos contamina
              de polución. Olvida pico y pala
y el almocafre, y alza catedráticas
capillas para el Santo, sin el ala
              o la aureola, con cojeras ciáticas,
del que es devoto: un Ídolo. No importa
la poesía -ni las matemáticas
              de la composición, que se recorta
al azar, sin porqué, o al torpe gusto
del autor, que de música, ni torta:
              siempre es la misma: espíritu venusto
-alma no tiene, dice- el organillo
le corre, cuando gira, con vetusto
              campoamoriano son el más sencillo
de los textos al aire, su pudendo
manubrio o manivela, de amarillo
              sindicato gremial. En fín: no entiendo
cómo así se conforma y nunca intenta
alguna innovación. Yo, al menos, vendo,
              si aun no se compra, un cambio, cuando inventa
o trova mi trabajo lo contrario
a todo eso, sin hallar imprenta
              o casi, pues mis formas del armario
antiguo salen, y mis temas nuevos
y actüales desean ser de vario
              carácter, porque estoy hasta los huevos
cósmicos de esta moda de anodinia
trivial del indolente que placebos
              da por poemas. Cuando la ignominia
del mundo nos exige bravos cantos
solidarios que atinen con la insinia
              genuina, de la paz, con los espantos
de las masacres y los genocidios
de los menesterosos -que los santos
              son ellos, que los sufren, en presidios
de muerte y en los campos.  Que el asunto
nos urge: Combatir a los ofidios
              ponzoñosos que mandan. Y barrunto
que, si no, con lecturas sobre ciencias
divulgativas, si nos da ese punto
              curioso, sospechosas trascendencias
pueden ser rastreadas, maravillas,
si no, y no sólo con concupiscencias
              platonizadas dar el cante -hablillas
en pseudoverso. Sé, querido Fabio,
que, pese a que tú sientas mis cosquillas,
              no vas a hacerme caso, y que tu labio
seguirá la pianola de la moda.
Pero intentar un poco ser más sabio
no va a ser algo que en verdad te joda.