viernes, 25 de agosto de 2023

Al Azar

Inventar: descubrir: trovar. A veces,
si se trova se atina, si se busca
donde nada se espera, en la más fusca
espesura: si huyes de memeces
            obligatorias prohibitivas, lanzas
tu alma hacia el misterio y, si te aterra
perderte, frustrarás tus esperanzas
de saber: el terror a errar entierra
            en tu cerebro memes memos y hace
que no salgas del orden normativo
de la normalidad, que es un tiovivo
que te puede tornar en kamikaze
            intelectual, con su sagrado viento
que te induce a morir por quien encarna
su mala Idea y, como a ti, una sarna
séptica roe de anquilosamiento.
            Descubrimiento invento cuando trovo,
como en el Languedoc y la Provenza
que recrearon el Amor del Sobo
en algo espiritual. Y ahora comienza
            mi alegoría de un dichoso cuento
que me saco del seso en voluntario
fantástico derroche contra el diario
mendaz y el bardo usual del sentimiento
            personal que el dinero busca a cuenta
de su sentimental pornografía
barata que el bolsillo le alimenta
a costa de amatar el harmonía
            contrapuntual: su sola voz de solo
no incluye los contrastes que coinciden
en su composición y poco miden
sus versos: ahí va un clus y, al lado, el polo
            de un sirventés: Mi amor a vos, señora:
es interés de dicha, y no interesa
ningún desinterés. Y si se plora
será que sois fatal santateresa:
            no hundáis al pobre macho feminista
aprovechando leyes que ese macho
votó en vuestro interés: si es un borracho
le falta  cura, no una estalinista
            trato: son leyes hechas para el bruto
que se empeña en vengarse del hiriente
acoso persitente de absoluto
camuflado Poder sobre la gente
            varona- a hostias y termina en trena:
heredado lo habéis de la las esposas
del gran Tatarabuelo de las fosas
paleontológicas: sufrir entrena
            en trucos para doma del autori-
tarismo patriarcal, que den un giro
a esa injusticia, y con el gorigori
intentáis seducir al mono-viro;
             y esa experiencia de milenios queda
en los genes, y ahora, que queremos
vuestra liberación, doble vereda
podéis seguir al par, para a los memos
            dominar: manejar por lo bajini
y, encima, alzarse al pedestal del mando,
por igualdad: me habéis estado dando
el rollo y, cuando falla, del bikini
            tiráis en topless o insinuante el bodi
de la nocturnidad sexi; y rebelde
muéstrese uno: ya es machista: modi-
ficáis la protección en mando, y cruel de
            oficio es la celada: el policía,
si lo llamáis, me lleva por discrimen,
pues me acusáis de violador de un himen,
inocente, y a la comisaría.
            Ya pasé por ahí. Pero no pasa
más, y si pasa, marcharé primero
de vuestra casa que creí mi casa,
pues pago el alquiler, aunque el dinero
            me sacaréis de la compensatoria,
y a tanto cada hijo, y a la ruina.
Señora, no seáisme tan cochina,
o con otra me voy más meritoria.
            “Y ¿hüiste?” Sí, pero acucioso un pincho
de ansiedad le produjo aquella fuga
y cayó en depresión, y a mi relincho
se arrepintió de haberle, sin arruga,
            puesto la brida, y padeció  mi ausencia
tanto que estamos juntos aprendiendo
de la experiencia, y ahora ya el remiendo
de la sutura, nos da más paciencia
            y en diálogo hacemos de contrarios
un mutuo contrapunto, y la harmonía
renace cada vez y, sin dïarios,
intentamos crear sabiduría,
            es decir sin embustes, ni provecho
injusto de una ley para otros hecha,
de que tanta sirena se aprovecha,
 fundamos un estado de derecho
            y no nos interesa la ganancia
de autoridad, tratando en la consulta
del psiquiatra la obsesa militancia
en pro de cada cual y, en fin, resulta
            que todo fue un malentendido: ella
me quería curar del alcoholismo
y me lïaba siempre un sinapismo
de bronca bruta y me encontré hecho un pella.
            La igualdad no es dominio de la parte
victimaria de ayer: así tampoco
se alcanza la equidad. Es toda un arte
que hay que aprender: no hay que volverse loco
            por el Poder, doméstico siquiera.
Hoy, que me he vuelto, por anciano, experto
en coloquio creativo, me hago el muerto
sobre la mar, paciente, en buena espera.
            Y mi amor hace igual, e igual se hace,
por fin, y en la igualdad somos iguales,
y con respeto mutuo no hay quien trace
la línea del disenso, y huyen males
            matrimoniales. Porque el matrimonio
siempre fue conflictivo, como ocurre
en toda asociación. El par se aburre
porque  falta el amor, y el patrimonio
            ganancial sólo es lo que importa. El grupo
arcaico comenzó con la familia
matrilínea: el buen macho  nunca supo
quiénes eran sus hijos: la concilia-
            ción de madres sin padres en los clanes
daba en amor promiscuo, posesivo
nunca, y aquí perdura y sigue vivo
su genoma en nosotros, los humanes.
            Pero sin igualdad y amor fracasa,
sabedlo, toda unión, y ahora el riesgo
es la extinción, por muerte de la Casa
de la Razón -que en griego-, y ahora es sesgo
            el asunto -se dice Ecología,
más o menos. Insisto: o nos amamos
o sin cabeza ni frenada vamos
al aumento letal de la entropía.

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