sábado, 15 de julio de 2023

Carta trascendental a Pepe Vox

 Comadreja Leoparda, cara, y Puma,

más, Compadrejo que el poder mediático

acaparáis, por tirria hacia la Suma

            Siniestra, que Podía: Si antipático

os resulta este gesto de escribiros

esta epístola pública, pragmático

            ejemplo de lidiar sin liarse a tiros

como en la Guerra, que perdimos, Nuestra,

es porque, como sé que sois duunviros,

            o pareja de iguales, y siniestra

fue por más justa que la diestra espada,

con que me dais sablazos, mi Maestra  

            llamada Vocación o bien Llamada,

y al diálogo sé que ponéis veto

a base de mentir, y que nonada

            se os puede rebatir, porque el respeto

a la palabra os falta como es típico

en las fieras corrupias y el cateto

            fachilla, que se cree noble hípico

porque cabalga en zebro o en onagro,

embustes rebuznando con edípico

            descaro -que sí sabe, por milagro

en sus sesos, que el crimen es por culpa

suya, y reitera lo contrario al magro

            de la majada seso, y lo despulpa

de su ocasión de conocer el hecho

de su venalidad que -así le esculpa

            el cincel la fachada-, sin derecho

-se quedará en chapuza-, de mentir a

su pueblo a grito vasto pero estrecho

            de sentido común (y si mi lira

cita a Sófocles, Freud, los desconoce,

o a Lacán)-, porque cómo va la tira

            a soltar de verdades, ni que goce

de ellas su pueblo, cuando nada vende

decirlas, si lo cierto que, el emboce

            disuelto, mostraría qué pretende:

servir a la excesiva minoría

señoritinga que le paga y, ende,

            empobrecernos hasta la hidalguía

del pícaro Buscón, que, así, lo elige,

en que nos quiere convertir, harpía

            de burro canto, encima. Porque exige

mala conciencia y fe, por auto engaño,

creer, por serle afín al que le inflige

            el daño, que no puede hacerle daño,

por sabérselas todas, y no sabe

siquiera que no sabe, y el extraño

            que entiende igual, con añagaza grave

lo tima, porque lo desacoraza,

y le saca la nuez, como ese ave

            rapaza de rapiña que añagaza

dispone al cuervo a quien adula, el queso

robándole y, más que eso, la rapaza

            sin dignidad lo deja y sin progreso

ni mejora de bien estar. No dices,

no decís la verdad por exprofeso

            queréis el mal de tantos infelices

que os suben al Poder. Como ni jota

entiende de política, y tamices

            ponéis a las noticias, va y te vota

la masa, os vota, sin narices: teme

la justicia, no al juez -parcial- y nota

            de insuficiente saca, por ameme

consentido sin seso. Vais a odiarme

por decir la verdad. Y si un día treme

            la tierra en moto por vuestro desarme

del vulgo que engañáis, y todo se hunde,

y no os llevéis a boca un mal adarme

            de miga o sobra, cuando el mal redunde

en todos, sin currante en ejercicio

a que explotar y, pues, ya nada abunde,

            seré inculpado yo del perjuicio

y, odiado por aquélla, a quien le dije,

popular masa, la verdad, de quicio

            sacándome de nuevo, y ya me aflige

ver tanta tozudez contra mi prédica,

aunque no me haga caso ni se fije.

            Para entonces no habrá ni ayuda médica.

Y será desdichado todo el mundo.

El Cacique también, si la ortopédica

            del extinto currante. Por más fundo

lato que tenga, ganapán salvaje

currará o morirá. Vaya el profundo

            sentido de profeta en mi mensaje.

Villa Bethelia sin Fortuna, suerte

deseando a mi pueblo y más coraje,

            tratando de impedir su lenta muerte,

Ciudad del Paraíso, medio julio

pasado, estando más o menos fuerte,

haya Salud de Curro, un Contertulio.

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