Comadreja Leoparda, cara, y Puma,
más, Compadrejo que el poder mediático
acaparáis, por tirria hacia la Suma
Siniestra,
que Podía: Si antipático
os resulta este gesto de escribiros
esta epístola pública, pragmático
ejemplo
de lidiar sin liarse a tiros
como en la Guerra, que perdimos,
Nuestra,
es porque, como sé que sois duunviros,
o
pareja de iguales, y siniestra
fue por más justa que la diestra espada,
con que me dais sablazos, mi Maestra
llamada
Vocación o bien Llamada,
y al diálogo sé que ponéis veto
a base de mentir, y que nonada
se
os puede rebatir, porque el respeto
a la palabra os falta como es típico
en las fieras corrupias y el cateto
fachilla,
que se cree noble hípico
porque cabalga en zebro o en onagro,
embustes rebuznando con edípico
descaro
-que sí sabe, por milagro
en sus sesos, que el crimen es por culpa
suya, y reitera lo contrario al magro
de
la majada seso, y lo despulpa
de su ocasión de conocer el hecho
de su venalidad que -así le esculpa
el
cincel la fachada-, sin derecho
-se quedará en chapuza-, de mentir a
su pueblo a grito vasto pero estrecho
de
sentido común (y si mi lira
cita a Sófocles, Freud, los desconoce,
o a Lacán)-, porque cómo va la tira
a
soltar de verdades, ni que goce
de ellas su pueblo, cuando nada vende
decirlas, si lo cierto que, el emboce
disuelto,
mostraría qué pretende:
servir a la excesiva minoría
señoritinga que le paga y, ende,
empobrecernos
hasta la hidalguía
del pícaro Buscón, que, así, lo elige,
en que nos quiere convertir, harpía
de
burro canto, encima. Porque exige
mala conciencia y fe, por auto engaño,
creer, por serle afín al que le inflige
el
daño, que no puede hacerle daño,
por sabérselas todas, y no sabe
siquiera que no sabe, y el extraño
que
entiende igual, con añagaza grave
lo tima, porque lo desacoraza,
y le saca la nuez, como ese ave
rapaza
de rapiña que añagaza
dispone al cuervo a quien adula, el
queso
robándole y, más que eso, la rapaza
sin
dignidad lo deja y sin progreso
ni mejora de bien estar. No dices,
no decís la verdad por exprofeso
queréis
el mal de tantos infelices
que os suben al Poder. Como ni jota
entiende de política, y tamices
ponéis
a las noticias, va y te vota
la masa, os vota, sin narices: teme
la justicia, no al juez -parcial- y nota
de
insuficiente saca, por ameme
consentido sin seso. Vais a odiarme
por decir la verdad. Y si un día treme
la
tierra en moto por vuestro desarme
del vulgo que engañáis, y todo se hunde,
y no os llevéis a boca un mal adarme
de
miga o sobra, cuando el mal redunde
en todos, sin currante en ejercicio
a que explotar y, pues, ya nada abunde,
seré
inculpado yo del perjuicio
y, odiado por aquélla, a quien le dije,
popular masa, la verdad, de quicio
sacándome
de nuevo, y ya me aflige
ver tanta tozudez contra mi prédica,
aunque no me haga caso ni se fije.
Para
entonces no habrá ni ayuda médica.
Y será desdichado todo el mundo.
El Cacique también, si la ortopédica
del
extinto currante. Por más fundo
lato que tenga, ganapán salvaje
currará o morirá. Vaya el profundo
sentido
de profeta en mi mensaje.
Villa Bethelia sin Fortuna, suerte
deseando a mi pueblo y más coraje,
tratando
de impedir su lenta muerte,
Ciudad del Paraíso, medio julio
pasado, estando más o menos fuerte,
haya Salud de Curro, un Contertulio.