jueves, 19 de enero de 2023

PRO VIDENCIA

 Navegar por los libros, no sólo de poesía

o de literatura, también por los ensayos

de ciencia de vanguardia o de filosofía

y la Historia de Todo, sin caer en desmayos

  y cayendo en errores, rastreando la huella

de verdades ignotas, hallar por serendipia

alguna, y relatarla después, mientras se estrella

la razón, y se alumbra, a la vez que se ripia

  en búsqueda de rimas, y se esfuerza el ingenio

en cuadrar el sentido hasta hacerlo redondo,

conforme a la inconforme providencia del Genio

de Aladino o su lámpara, a quien siempre respondo

  pidiéndole más luces, ¿no es mejor que la falsa

realidad de consumo constrüida exprofeso

para hacerte ignorante, cocinándote en salsa

cegadora o en tinta, sin poesía, sin eso

  que le da su aderezo al menú que te saca

de la vulgaridad vendida como lujo

a la masa paupérrima que a sí misma se atraca

de incultura, perdido todo encanto y embrujo

  -como ver para siempre una misma película

ad nauseam repetida por no haber otras cosas?

La verdad así vista es como una retícula:

redecilla ridícula de cazar mariposas.

  Atravieso el océano a las Indias en ruta

y me encuentro una América. ¿No merece la pena?

El ensayo fue yerro: no encontré mi Calcuta,

pero halle el mar Caribe. Si uno mismo se frena

  por terror a lo nuevo, porque en lo conocido

se halla en puerto seguro, ¿qué gracia tiene el seso,

la conciencia qué gracia? Buscarás el sentido,

incluso aunque no exista, y vendrá así el progreso

  para quien no lo busque también. Que no se estanque

el fluir de las aguas fecundas y prolijas.

El mundo somos todos y hace falta tu arranque.

Lo que se estanca sólo produce sabandijas.

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