lunes, 23 de enero de 2023

FATA MORGANA CHURRA (Polisemiótica)

 El churro esta en oferta: ¡vaya ganga!

Como lujo se vende, y compra a gusto.

Su calipigia espalda exhibe en tanga

y en topless prieto el busto

  en la publicidad de los mercados,

prensa, pantallas y otras malas hierbas,

y la masa sucumbe a sus dictados.

Pero tú lo que observas

  es la arruga evidente de su churre

chuchurrido de chorra, a lo que salga,

sin labor culturista, entreno y curre.

No ves seno ni nalga,

  sino momio achacoso y esquelético,

de pelleja en pelota o pasa uva

por abandono del saber poético

o de peste una buba.

  Por verdad se nos vende la mentira

y el vulgo la consume como churros.

Propalada, prodígase, la tira.

Y es pajas para burros.

  El terco torpe de mollera dura

dice que todo nos lo quita el rojo.

¿Mejor neoliberal la dictadura

de churros en remojo?

  Pero jamás un churro es carne prieta,

por más que así lo exhiba la editora.

Qué sed saciada canta su poeta.

Un churro en cantimplora.

  Ni en chocolate esa churrada pringo.

Es, chorrada, intragable como un leño.

Dado al churro, prefiero el tejeringo

al churro madrileño.

jueves, 19 de enero de 2023

PRO VIDENCIA

 Navegar por los libros, no sólo de poesía

o de literatura, también por los ensayos

de ciencia de vanguardia o de filosofía

y la Historia de Todo, sin caer en desmayos

  y cayendo en errores, rastreando la huella

de verdades ignotas, hallar por serendipia

alguna, y relatarla después, mientras se estrella

la razón, y se alumbra, a la vez que se ripia

  en búsqueda de rimas, y se esfuerza el ingenio

en cuadrar el sentido hasta hacerlo redondo,

conforme a la inconforme providencia del Genio

de Aladino o su lámpara, a quien siempre respondo

  pidiéndole más luces, ¿no es mejor que la falsa

realidad de consumo constrüida exprofeso

para hacerte ignorante, cocinándote en salsa

cegadora o en tinta, sin poesía, sin eso

  que le da su aderezo al menú que te saca

de la vulgaridad vendida como lujo

a la masa paupérrima que a sí misma se atraca

de incultura, perdido todo encanto y embrujo

  -como ver para siempre una misma película

ad nauseam repetida por no haber otras cosas?

La verdad así vista es como una retícula:

redecilla ridícula de cazar mariposas.

  Atravieso el océano a las Indias en ruta

y me encuentro una América. ¿No merece la pena?

El ensayo fue yerro: no encontré mi Calcuta,

pero halle el mar Caribe. Si uno mismo se frena

  por terror a lo nuevo, porque en lo conocido

se halla en puerto seguro, ¿qué gracia tiene el seso,

la conciencia qué gracia? Buscarás el sentido,

incluso aunque no exista, y vendrá así el progreso

  para quien no lo busque también. Que no se estanque

el fluir de las aguas fecundas y prolijas.

El mundo somos todos y hace falta tu arranque.

Lo que se estanca sólo produce sabandijas.

lunes, 16 de enero de 2023

UN MOJÓN PARA EL ESPÍRITU

El Ser es el Sentido que damos al Absurdo.

El Poder, esa carga que te manca del ala

de zurdo (si, en el aire, al cantarlo, te aturdo,

es que no ves que es bulo lo que el medio propala).

  La verdad está fuera del mundo en el que habitas.

Si sales, te aproximas: abandona ya el nido.

En esa madriguera nada tiene sentido.

Si subes, más ahondas en simas infinitas.

  Una energía oscura nos dota para el vuelo.

Inacabable el viaje a la verdad nos mata

(pero quedarte en casa sin salir del subsuelo

es querer ser, por rata, crïatura nonata).

  Se nace a la conciencia y, en la propia interfase

entre Aquello y la misma, comparécese el Seso.

La Cosa-en-Sí incaptable te capta con su peso:

de gravedad es Cosa que te muestra la Base,

   aguantando presiones inherentes al fuste,

sostén de tu frontón que pone de relieve

el rollo interesado del patrón más aleve:

la versión de unos hechos que deforma su embuste.

  Te invita a ser liviano y olvidar lo más grave:

que te aplasta su peso, mientras sigues enjuto,

para que más tu azada, aun si no cabe, cave

tu zanja, y él se quede tu fruto y tributo.

  Si miras su reverso, lo que siempre se hizo

verás: antes los púlpitos como ahora los medios

embaucan a los medios de talento plomizo:

la media de los medios medida por promedios

  tiene que ser mediocre, y es normal que rehúya

las singularidades, porque sólo comprende

su amétrica medida estadística, cuya

verdad sólo revela el valor que más vende

  (y en ellas nacen cosmos, el nuestro verbigracia,

que una energía oscura condena a muerte térmica.

Mientras la muerte llega, tengamos esta Audacia

de Saber, que predico, aunque en cáscara dérmica

  robote, paquidérmica, el mensaje que envío:

el Cosmos, acreciendo todo espacio, se expande:

parece como un cráneo que, al crecer, más vacío

se va quedando solo por hacerse más grande).

  La culpa es de los media que son de Plutón Capo,

vendida por negocio y hacer la vida útil

para el medro obsesivo, aun sabiendo que es fútil

vender el alma al Diablo para verse más guapo).

  Para estos 4 días, ¿no será de provecho

mayor investigar lo real que se escapa,

y con su fuga hacer un concierto en el pecho

con el Ser de las Cosas, el que nunca se atrapa,

   en un cósmico vuelo a la hermosa justicia

verdadera, objetivo de una caza sin daño

que la baje a este mundo, y así ver si se inicia

un bello antropoceno y bueno y sin engaño?

  Pues no: mejor asirte, en vez de al sabio mito

que navega la ciencia y el arte filosófica,

a tu eslabón mediano de la cadena trófica.

En vez de liberarte hacia el Aquello, infinito.


domingo, 15 de enero de 2023

EL VULGO Y EL DEMOS (DISTINCIÓN)

Las masas de la nación creerán con más facilidad una gran mentira que una pequeña.

Hitler. Mi lucha

 

Pero no es suficiente. Distinguirse es de marca

de negocio sin lucro. Demarca una excelencia

excepcional y un hito, pero nunca un monarca

ni a nadie a que se deba maldita reverencia.

  Acaso algún demarca, mas nunca un demagogo.

Mejor que un guía, una, como una carta, un mapa,

una serie de  términos en las sendas, no un dogo

ni un führer o un caudillo o emperador, ni un papa.

  Ni siquiera un Modelo que decida la moda,

la mediana y la media o el promedio, que abunda.

Elegir cada vez, según código y coda

conforme a la inconforme -y perfecta y profunda

  y excelsa- forma, estilo de singular orfebre

que se desmarca en contra de tanta medianía

de plomo, adicta al hoyo del mezquino pesebre

para ganado el premio por lerda inharmonía

  hacerse una pudiente fenomenal fantasma

que oculta su reloj -vánitas vanitátum-

atómico que marca el día a día, y pasma

el día en que trasluce su fatal ultimátum.

  Y no ha pasado nada: captó el Absurdo el seso

y le dio su sentido, y se sintió en su casa.

La casa transparece al final del proceso

de aparentar ser otro, y ves que nada pasa

  y nunca has existido. Pero, mientras parece

que sí, puedes conciencia tomar como un anfibio

de 2 mundos: la nada y todo -de que crece-,

no solo por la busca de tu presente alivio,

  sino por esperanza de Bien -Verdad, Belleza-

que late en tu Sí-mismo. Haz tu obra lo más digna

que pueda ser. Seguir la corriente es proeza

sin mérito, y aún menos repetir la consigna

  del medio que, por media, es mediocre, y es trampa

como la “gran mentira” hitleriana en Mi Lucha

o Mein Kampf que se traga la gran masa, y se zampa

por contagio estadístico, de quien la desembucha,

  medios en propiedad privada del que priva

de conciencia a la gente, que gusta del promedio:

mediocridad, y media, insignificativa

(nótese el neologismo), y no tiene remedio.

  El vulgo es necio siempre, como sabía el clásico,

y profano y odioso. Salvarlo de sí propio,

como de un antropófago lagarto del jurásico,

es arduo: en la verdad no cree, sólo el opio

  del pueblo, en que tampoco, lo lleva de la mano

para comer en ella, la del saurio inconsciente

al que ignora, así todo, mala Bestia y tirano.

Sólo cree en la fuerza que fuerza a la corriente

  hacia el mar y la hunde en las simas más hondas

donde se posa plano en capa o sedimento.

Hay que ser distinguido. Nunca sí le respondas.

Contra corrientes sople tu Éspíritu -o el Viento.