domingo, 11 de diciembre de 2022

DESPEDIDA TEMÁTICA

I) Agria mi musa ya no me visita.

Sólo de un tema trato, y ya estoy harto.

Puesto a parir, con el dolor del parto

me quedo solo, igual que un estilita.

  Sé que soy más bien raro, y que eso irrita

a la Normalidad, que con esparto

teje su texto con textil infarto

que al silencio de seda, burdo, imita.

  Sobre el malogro del presente alerto

poético -prosístico-, y ni caso.

Medra el poeta experto en verso muerto.

  Y qué más da. La realidad un paso

está dando a mejor -eso es lo cierto-

con otras leyes, contra tanto atraso.

 

II) La poesía más conservadora

que sólo el viejo verso libre tiene

de nuevo, sin la poda, pulcra higiene,

del metro y de la rima, desmejora

  al poeta: parece que su hora

se acerca: dicta un verso lene

pero plúmbeo por gris: al mundo apene

con pena que no tiene: su Señora

  se ha ido y lo ha dejado melancólico

por terca obligación, y lo aparenta

tanto que se lo traga, y le da un cólico

  si se siente feliz, dada su renta

de fama. Como Pablo el Apostólico

ha visto a Dios. Y no se ha dado cuenta.

 

III) Así que no me canso más: inerve

la sencillez -o la simpleza- el seso

y su textura y lo trivial, y un beso

le dé al vacío el viejo por imberbe

  y Dios su buen el olfato le conserve,

porque el oído -y la visión- ya tieso

lo tiene -y ya difunta-, y que su leso

poema medre, porque hervir, no hierve.

  Y viva la torpeza y muera el sesgo

del genio que se enfrenta a cuanto riesgo

le supone el lenguaje y el estilo.

  Viva la prosa de mendaz periódico.

Y el ritmillo repítase prosódico

de organillo robot, de anciano asilo.

 

IIII) El mundo una esperanza, sin embargo,

me da de mejorías: un gobierno

legisla para el bien, si bien discierno,

de su pueblo, aceptando el zurdo encargo

  del coaligado socio, y del letargo

habitüal lo saca del invierno

reptil, que es lo Normal y sempiterno,

cuando no es egoísmo diestro y largo.

  Tanto chorizo previo te acostumbra

tanto a esperar lo mismo que sorprende

que se haga lo contrario y te deslumbra.

  ¿Justo un gobierno? Sí que es esto nuevo.

En lugar de jodernos, nos defiende.

Y a los poetas les importa un huevo.

 

V) No veo por aquí quien cante albricias

por la justicia del común sociata.

Acostumbrado a tanta sucia rata

de cloaca, escuchando estas noticias,

  cómo es que no se cantan las leticias

de tan sublime novedad, que epata.

¿Será que la poesía timorata

es partidaria de las injusticias?

  De mi tiempo intentando ser testigo,

las canto yo: qué extraño lo que ocurre.

Mientras siguen mirándose el ombligo

  los poetas normales, que les zurre

con palabras, es propio de un amigo.

Su poesía hace tiempo que me aburre.

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