miércoles, 9 de febrero de 2022

EL PODER CORRUPTO

 LOS HECHOS COMO SON HECHOS

 

Si tú eres catedrático y poeta,

¿cómo entiendes tan poco de poesía?

Leo la tuya pretendida, y fría

y sosa me parece, y aun cateta.

            Si tu espíritu es crítico y me veta,

lo será por cotilla y fea harpía,

porque se sabe que tu ideología

consiste en promoverte por la jeta.

            Os repartís los premios mutuamente,

y por razones extraliterarias

me siembras de celadas la autovía.

            Y, síndico del crimen, influyente,

me exilias de tus cámaras sectarias.

Tú tienes el poder. Yo, la poesía.

 

LA MODA MODERNA

 

La moda y lo moderno el gran Modisto

os dicta cómo deben ser, y cunde

el modo y el modelo, y se confunde

la gente, y cree que es poeta un listo

            (que ha visto, por lo visto -y está visto

como el cómic-, que el hecho de que abunde

lo malo le conviene, y así hunde

la poesía genuina, y os da pisto).

            ¿Por qué ese empeño en dar gato por liebre?

¿Será que es triste perro callejero

y busca un pedigrí que lo celebre

            como genio fantasma? ¿O por dinero?

¿O querencia de lauro en su pesebre,

al no ser un poeta verdadero?

 

JUSTICIA DIVINA

 

“La estrategia está clara: me liquido

a un síndico decente y dejo impune

a un criminal convicto a quien me une

un oscuro interés. Y luego pido

            quórum y voto.” Si algún día algún e-

misor de votos se equivoca ïdo,

puede ser que un juicio con sentido

dé triunfo a la equidad, no a quien me pune:

            el juez injusto que me niega el premio

para que no destaque sobre el gremio

que él rige para hincharse más la panza.

            Será justo ese error, como justicia

divina, que corrija tal malicia:

he vuelto a concebir nueva esperanza.          

 

DOS VARAS DE MEDIR

 

7 semanas en que el delincuente

espinoso y truhán de los monteros,

un tal iván, que debe sus dineros

por su palacio, o casoplón, ingente,

            sigue en su escaño impune, y la indecente

presi que echó al de izquierda por sus fueros

demuestra que maneja 2 raseros,

al medir la decencia de la gente:

            si eres fascista, aquí no pasa nada;

pero si eres demócrata la espada

de Damocles te acecha desde el techo.

            No acecha -ni echa- al de derecha facha.

La sociata, ¿de izquierdas? ¡Ni borracha!

Y no siente vergüenza del mal hecho.

 

ÁRBITRO CASERO

 

Hay justicia de Dios. Y ya me toca

a mí gozarla. Por independiente

he sido abandonado a la corriente

y yo no soy corriente. ¿Qué bicoca

            bi-hallaste, Inquisidor, que punto en boca

me has querido poner insuficiente?

No seré oído por la masa, gente

inocente asordada como roca

            por tu censura, desde que el bi-esnife

te alzó a falsos Parnasos y celestes,

pero sigo remando en pobre esquife,

            mientras que acorazados van, tus huestes,

a ver qué ganan que tu trampa rife.

Mas si fallas, casero, echarás pestes.

 

ALQUIMIA INVERSA

 

Como escribes versillos cojitrancos,

hilillos o arroyuelos sin pujanza,

inclinaste con trampa la balanza

en propio beneficio. De los bancos

            habrás tomado ejemplo, cuando francos

declararon su quiebra; y si la panza

nuestro tributo les hinchó, ya alcanza

su caradura cumbres y barrancos.

            Habéis diezmado, tras de las rapiñas,

la fuente de riqueza que aún es nuestra,

aunque no la soltéis, ni por asomo.

            Pero cuidado, que si a mí me endiñas,

no te ofrezco la otra y, para muestra,

ahí va un soneto de la Edad de Plomo.

 

FIN DE LA SERIE

 

Producto del sistema, tus secuencias

han tenido la audiencia de los necios

y los incultos, pero tus trapecios

tienen la guita floja. Las audiencias

            se tragan lo que dictan eminencias

que rigen las empresas y los precios

contra usuarios de restos y de pecios

de inminentes naufragios. Me sentencias

            a caníbales penas: indigesto

debo yo haberte sido, si vomitas

a medio digerir lo que me choras.

            ¡Si no te ïba a despojar del puesto!

Quería sólo compartir mis cuitas

hechas arte y belleza, y las ignoras.

 

EL SIERVO SOBERBIO

 

La injusticia del listo y la del lerdo

no son la misma cosa: aquél engaña

y estafa, y éste, presa de su maña,

lo aplaude y vitorea, y sufre el muerdo

            y se siente feliz, y está de acuerdo

con la añagaza que lo desentraña:

pretende ser un listo, y la piraña

parásita lo deja como un cerdo

            tras la matanza: quiso ser chorizo

y se quedó en salchicha para el gato

áureo del siglo, y acabó en chamizo,

            porque perdió su piso y su boato.

“Debe haber pobres”, dijo, y, pues, se hizo,

sin querer, pobre, el pobre mentecato.

 

DELITO ECOLÓGICO

 

Le roban agua al Coto de Doñana,

y la Junta pretende la amnistía

del furtivo feroz: “El agua es mía,

y se la doy a quien me da la gana”.

            Pero no es tuya el agua o de tu hermana,

la junta que te unta, Junta harpía,

como tampoco lo es Andalucía,

sino de toda la hermandad humana.

            Secar el patrimonio no resuelve

la escasez, y comporta ruin delito

de ecología: es sed para mañana.

            Quien a su Madre expolia, cuando absuelve

a su agresor, es cómplice precito.

Dejad en paz al Coto de Doñana.

 

 

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