LOS HECHOS COMO SON HECHOS
Si tú eres catedrático y poeta,
¿cómo entiendes tan poco de poesía?
Leo la tuya pretendida, y fría
y sosa me parece, y aun cateta.
Si tu espíritu es crítico y me veta,
lo será por cotilla y fea harpía,
porque se sabe que tu ideología
consiste en promoverte por la jeta.
Os repartís los premios mutuamente,
y por razones extraliterarias
me siembras de celadas la autovía.
Y, síndico del crimen, influyente,
me exilias de tus cámaras sectarias.
Tú tienes el poder. Yo, la poesía.
LA MODA MODERNA
La moda y lo moderno el gran Modisto
os dicta cómo deben ser, y cunde
el modo y el modelo, y se confunde
la gente, y cree que es poeta un listo
(que ha visto, por lo visto -y está visto
como el cómic-, que el hecho de que abunde
lo malo le conviene, y así hunde
la poesía genuina, y os da pisto).
¿Por qué ese empeño en dar gato por liebre?
¿Será que es triste perro callejero
y busca un pedigrí que lo celebre
como genio fantasma? ¿O por dinero?
¿O querencia de lauro en su pesebre,
al no ser un poeta verdadero?
JUSTICIA DIVINA
“La estrategia está clara: me liquido
a un síndico decente y dejo impune
a un criminal convicto a quien me une
un oscuro interés. Y luego pido
quórum y voto.” Si algún día algún e-
misor de votos se equivoca ïdo,
puede ser que un juicio con sentido
dé triunfo a la equidad, no a quien me pune:
el juez injusto que me niega el premio
para que no destaque sobre el gremio
que él rige para hincharse más la panza.
Será justo ese error, como justicia
divina, que corrija tal malicia:
he vuelto a concebir nueva esperanza.
DOS VARAS DE MEDIR
7 semanas en que el delincuente
espinoso y truhán de los monteros,
un tal iván, que debe sus dineros
por su palacio, o casoplón, ingente,
sigue en su escaño impune, y la indecente
presi que echó al de izquierda por sus fueros
demuestra que maneja 2 raseros,
al medir la decencia de la gente:
si eres fascista, aquí no pasa nada;
pero si eres demócrata la espada
de Damocles te acecha desde el techo.
No acecha -ni echa- al de derecha facha.
La sociata, ¿de izquierdas? ¡Ni borracha!
Y no siente vergüenza del mal hecho.
ÁRBITRO CASERO
Hay justicia de Dios. Y ya me toca
a mí gozarla. Por independiente
he sido abandonado a la corriente
y yo no soy corriente. ¿Qué bicoca
bi-hallaste, Inquisidor, que punto en boca
me has querido poner insuficiente?
No seré oído por la masa, gente
inocente asordada como roca
por tu censura, desde que el bi-esnife
te alzó a falsos Parnasos y celestes,
pero sigo remando en pobre esquife,
mientras que acorazados van, tus huestes,
a ver qué ganan que tu trampa rife.
Mas si fallas, casero, echarás pestes.
ALQUIMIA INVERSA
Como escribes versillos cojitrancos,
hilillos o arroyuelos sin pujanza,
inclinaste con trampa la balanza
en propio beneficio. De los bancos
habrás tomado ejemplo, cuando francos
declararon su quiebra; y si la panza
nuestro tributo les hinchó, ya alcanza
su caradura cumbres y barrancos.
Habéis diezmado, tras de las rapiñas,
la fuente de riqueza que aún es nuestra,
aunque no la soltéis, ni por asomo.
Pero cuidado, que si a mí me endiñas,
no te ofrezco la otra y, para muestra,
ahí va un soneto de la Edad de Plomo.
FIN DE LA SERIE
Producto del sistema, tus secuencias
han tenido la audiencia de los necios
y los incultos, pero tus trapecios
tienen la guita floja. Las audiencias
se tragan lo que dictan eminencias
que rigen las empresas y los precios
contra usuarios de restos y de pecios
de inminentes naufragios. Me sentencias
a caníbales penas: indigesto
debo yo haberte sido, si vomitas
a medio digerir lo que me choras.
¡Si no te ïba a despojar del puesto!
Quería sólo compartir mis cuitas
hechas arte y belleza, y las ignoras.
EL SIERVO SOBERBIO
La injusticia del listo y la del lerdo
no son la misma cosa: aquél engaña
y estafa, y éste, presa de su maña,
lo aplaude y vitorea, y sufre el muerdo
y se siente feliz, y está de acuerdo
con la añagaza que lo desentraña:
pretende ser un listo, y la piraña
parásita lo deja como un cerdo
tras la matanza: quiso ser chorizo
y se quedó en salchicha para el gato
áureo del siglo, y acabó en chamizo,
porque perdió su piso y su boato.
“Debe haber pobres”, dijo, y, pues, se hizo,
sin querer, pobre, el pobre mentecato.
DELITO ECOLÓGICO
Le roban agua al Coto de Doñana,
y la Junta pretende la amnistía
del furtivo feroz: “El agua es mía,
y se la doy a quien me da la gana”.
Pero no es tuya el agua o de tu hermana,
la junta que te unta, Junta harpía,
como tampoco lo es Andalucía,
sino de toda la hermandad humana.
Secar el patrimonio no resuelve
la escasez, y comporta ruin delito
de ecología: es sed para mañana.
Quien a su Madre expolia, cuando absuelve
a su agresor, es cómplice precito.
Dejad en paz al Coto de Doñana.
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