domingo, 17 de enero de 2021

FÁBULAS MORALES

 CURIOSIDAD INTELECTUAL 


Recuerdo que Asimov, en su introducción a Introducción a la ciencia, actualizado y reescrito como Nueva guía de la ciencia, escribía sobre la curiosidad intelectual inherente a la naturaleza del ser humano como característica función madre de todo conocimiento y, en especial, el científico.

            Me permito corregir al grande: la curiosidad intelectual es función característica de una minoría de Hómines Sapientes, no con poca frecuencia Singulares, que se emplean a fondo en la búsqueda de la Verdad, que es el motor de la ciencia y el progreso, enfrentados a esa desidia del resto de la Humanidad que, cómoda en sus creencias, mitos, dogmas e ideologías de cartón piedra y automática costumbre, prefieren pensar con estereotipos establecidos por la tradición conservadora (de lo que no se debe conservar), y, así, se empeña tozuda en ser detractora acérrima de todo lo novedoso por conocer.

            La mayoría de los fanáticos de este conservadurismo que, para empezar, no se preocupa por la conservación de la Naturaleza, han sido siempre rémora morbosa de la evolución y la vida, y la sabiduría.

            Y han tenido el Poder.

            Esos que enarbolan símbolos de su fe en contra del conocimiento de la verdad filosófica y científica.

            Es Historia.

            Si me leen, insultarán.

            Pero no podrán, ni aunque quieran, ofenderme.

 

 

GENESIS RECOVERED

 

Al principio, no se sabe si fue Lucy

            o Eva Mitocondrial,

            o alguna pariente con que podamos, desde nuestra perspectiva, c

            on-fundirnos,

            creó a Dios.

            Y lo hizo a su semejanza,

            y la creó mujer y madre,

            a imagen suya la creó.

Y esa Dios empezó a tener existencia,

            unos dicen que en una realidad virtual,

            otros que en un universo paralelo,

            y otros que en el mismo corazón de la hembra.

           

Cuando el macho se enteró, quiso hacer lo mismo,

            pero no le salía nada semejante a sí, porque ningún

            macho, por muy alfa que sea, ni tiene la gracia de la partenogénesis,

            al menos aparente,

            y si sale algo por alguno de sus orificios es -sólo- mierda..

 

Y entonces se dio cuenta de que no es bueno que la mujer esté sola.

 

Y, tras ingerir la droga que le brindaba en su fruto el Árbol de la Ciencia,

            que ella había sembrado y cultivaba,

            inició un trip al infinito donde habitaba La Dios,

            y le rogó el regalo de su propio y divino Nacimiento.

           

Y, aunque le fue concedida dicha epifanía,

            salió armado de una porra que,

            con los evos,

            se volvería cetro.       

           

Y, así, nos auto-expulsamos a perpetuidad del Paraíso.

 

 

FÁBULA MORAL DEL DIOS CELOSO

 

Hubo una vez un dios solitario que habitaba un volcán en el desierto, del cual se decía absoluto señor, y que rabiaba de envidia por el perpetuo homenaje que a sus semejantes de los valles fértiles rendían sus atareados pobladores.

            El único animal que le había sido consagrado era el asno, a quien los egipcios del Nilo llamaron Seth o Yaw, e identificaba con el simún que a veces atacaba sin éxito definitivo a sus dios de la fertilidad, Osiris.

            Y estaba siempre cabreado e iracundo  porque nadie le hacía el menor caso.

            De demodo que se fijó en un pueblo desgraciado y esclavo que sufría explotación por la clase sacerdotal y el Faraón, y, a cambio de su liberación, les exigió el pecio de su adoración exclusivista.

            Le prometió a su elegido pueblo, además, en propiedad una tierra paradisíca y fecunda de donde manaban espontáneas la leche y la miel.

            El único obstáculo era que aquella tierra prometida estaba habitada por impíos que rendían a sus dioses baales y, en especial al fuego del malvado Moloc, sacrificios de niños inocentes y. lo que es peor, incluían sus devotos entre sus ritos la sagrada prostitución de sus sacerdotisas.

            Dio el dios, pues, a su pueblo elegido la orden de invasión, conquista y exterminio de los pueblos autóctonos, sin tener piedad de hombres, mujeres ni de niños.

            Y para diferenciarse de los dioses derrotados prohibió en sus aras tanto los sacrificios humanos como en su culto los rituales eróticos y sexuales.

            No obstante, al no haber sido completo el triunfo de la guerra, establecida su autoridad, pudo comprobar cómo su ingrato pueblo prefería el culto a los dioses vencidos, por gozar del gozoso goce del divino y santo sexo.

            Y el celoso dios los castigaba abandonándolo de continuo a la ferocidad de sus vecinos invasores.

            Hubo, empero de llegar el día en que apareció o advino un profeta o enviado de dios, que se decía hijo de dios padre, o papá (Abba), y predicó el amor absoluto y universal y libre entre todos los humanos, también hijos de dios.

            Lo ejecutaron por blasfemo.

            Pero sus seguidores mantuvieron viva su palabra, y crecieron y se multiplicaron, ayuntándose.

            Sin embargo, cayeron en una confusión: creyeron que el amor predicado por el maestro era sólo espiritual, y lo identificaron con el amor platónico de los gentiles paganos. Y, así, aceptaron como pecado mortal, merecedor del sufrimiento eterno de las llamas infernales el 6º mandamiento: no follarás fuera del matrimonio.

            Y al que no obedecía a aquella secta lo incineraban vivo en la pira, sin saber que dichas piras eran las del malvado dios asesino de niños.

            Y la maldición del Abba cayó sobre aquellos sectarios de volcánico dios del asno y el desierto, a quien la imaginación herética de los Conocedores, antes de ardes viva en la hoguera, imputó por gemelo e indistinto del malévolo  Moloc.

           

 

CUENTO DE PASCUA

 

Érase una vez que, en un país muy muy extraño y, aun así el más cercano que pueda concebirse, sito en el satélite de un enorme y saturnino planeta aún más próximo si cabe, habitado por una especie humanoide que había evolucionado a partir del conejo, luchaba en competencia por la vida una paria viuda que tenía una camada de 8 hijas a las que no podía alimentar valiéndose sólo de su honesto trabajo.

            Así que se dedicó a robar a los vecinos ricos.

            La pillaron infraganti y, cuando iba camino de la comisaría, le pidió al agente que la soltara, por el bien de sus 8 gazapas que, sin su trabajo, morirían de inanición.

            El poli le propuso un intercambio de favores.

            Y así empezó, como siempre, su dedicación profesional a tan antiguo oficio.

            Sus 8 crías, hubieron de seguirla por su atajo, para evitar parábolas dolorosas.

            Y, como los anticonceptivos estaban prohibidos y eran prohibitivos de estraperlo, parieron más parias, que, por rara casualidad, salieron hembras destinadas desde niñas al obligado meretricio.

            Y se desencadenó una propagación exponencial de la especie.

            Y llegó el momento en que eran abrumadora mayoría en el tan cercano país

            que el poder masculino empezó a temer por la moral del reino y, aterrado, quiso dictar leyes contra la proliferación pandémica de tan insoluble plaga.

            Pero una experta y sexi y encantadora tataranieta de la aún lozana Coneja primigenia le sacó al dictador, aprovechando su capacidad de seducción por bellas artes de tálamo, el secreto de la inminente medida anti-vicio.

            Y las representantes de los diversos grupos de acción laboral se reunieron en cónclave con la todavía lustrosa gran tatarabuela.

            Y tomaron la decisión.

            Justo la víspera del día que burgomaestre hereditario del país, el general Holofernes, había señalado como comienzo de la Era Virtuosa, todas interpretaron el papel de Judit, y sólo le perdonaron la vida a los más mozos de ejército, prometiéndole lo que es de más agrado para los machotes con galones y carguillo: el Mando y sus secuelas.

            Engatusados por Eros y Plutón e incluso Marte, obedecían inconscientes las insinuaciones del hechizo y, cuando pudieron caer en la cuenta de su error, cayeron en el abismo de la impotencia y la adicción: u obedeces o no hay coitos.

            Y así los machos creyeron -eran así de fatuos- haber inventado la Feminarquía.

            Y advino la primera Pascua de Revolución, en que se celebró el sacrificio de Holofernes, liberador de la Comunidad que es, desde entonces, feliz.

            Aquel país, el más cercano, que pueda concebirse, está emplazado, como no puede ser de otra manera, en los Santos Testículos de la Generatividad Estatal, llamada Unión o Junta, y popularmente Nuestro Corazón, que todavía paga tributos la Imperio.

            Pero se cuenta que La Más Hermosa, o Calisto, es la amante oficiosa del Zeus Imperátor, que cree estar seduciéndola, y ya comienza a rebajar los tributos de esa nación de parias, y a subírselos a los Estados federados más opulentos del Cuerpo de la Confederación Imperial.

            Cada cual lucha con las armas de que dispone.

            Y la onda de esa explosión demográfica se expande.

            

             Y está escapándose afuera de nosotros.

 

LA PARADOJA DE LOS GEMELOS (Variación sobre un tema de Einstein)

 

Hubo una vez 2 hermanos gemelos que sólo se diferenciaban en su actitud: uno era estático y sedentario, conservador y tradicionalista, y el otro dinámico y aventurero, por lo que era dado a aceptar la novedad de las revoluciones y siempre sentía curiosidad por lo que hubiera allende el horizonte.

            Emprendió sus aventuras viajeras el 2º, mientras que el 1º se quedó en su casa.

            Conoció aquél nuevos paisajes, pero seguía interesado en descubrir lo oculto más allá del fugitivo límite.

            Un buen día se encontró con la perplejidad del dejà vu: todo le parecía familiar y conocido, hasta que se dio cuenta de que había regresado a su lugar de origen.

            Su hermano, al verlo y reconocerlo, le dijo:

            “¿Ves para lo que te ha servido el ansia de conocer lo extraño? Sólo para volver a casa y toparte con lo mismo de siempre. Yo, en cambio, estoy donde me quedé y, además, horro de tus esfuerzos y trabajos.”

            “Cierto, contestó el retornado, pero esto ya no es los mismo de siempre.”

            “Ah, ¿sí? Y ¿qué ha cambiado?”

            “Yo,  contestó, y ahora soy más sabio, y puedo enseñarte todo lo que he aprendido.”

            Pero el inactivo afirmó en su tozudez:

            “Y yo, ¿para qué quiero saber esa superfluidades?”

            Y respondió el inquieto:

            “Para dejar de ser tan estrecho de mollera, y ver como se puede mejorar tu mundo y a ti mismo.”


 

LA DE EINSTEIN

 

Uno de los gemelos se quedó en la Tierra.

            El otro, a casi la velocidad de la luz, viajó al espacio sideral, y volvió.

            Encontró que su hermano era un viejo.

            Pero el seguía joven.

            Gracias a su aventura revolucionaria.

 

LA GESTA DE PARDO

 

Ángela había sido encontrada muerta en su cama por la asistente doméstica que acudía los lunes a limpiar la casa. Como tenía llave propia habida cuenta de la confianza que la patrona tenía en ella, no tuvo reparo en abrir y, como siempre, con su voz alegre dio unos clamorosos buenos días a modo de alarma de despertador vitalizante, costumbre antigua por cuanto sus servicios databan de cuando ejercía en la casa paterna como niñera, y como factótum, una vez fenecidos los progenitores.

Por primera vez en su vida profesional su “niña” no respondió con habitual energía. Ni con ninguna.

Vino a verme sin cita pidiéndome que aclara el misterio de su asesinato.

            −¿Asesinato? ¿Que dice la policía? ¿O el forense?

            −Infarto por causas naturales.

            Pero tanto Onofrina como yo sabíamos que no podía ser eso.

            Sobre todo porque yo aún sentía su pulso en mi auscultador médico inalámbrico, y acababa de terminar una conversación con ella haría más o menos un par de horas.

Y estaba sana y lozana y más fuerte y vital que nunca, aparte de por su diseño biogenético no podía fallarle el corazón.

Sina, no tardó en llegarme un mensaje oficial en que se me citaba para el reconocimiento del cadáver.

            Acudí, más escamado que melancólico o preocupado, y pude comprobar, y así lo testifiqué, que, en efecto, el bello cuerpo grismente pálido que se alargaba ante mis ojos era el de mi queridísima paciente.

            El responsable de la autopsia, dada mi condición de médico, me permitió palparla a fin de hacer mi propio reconocimiento, porque, además, estaba interesado en mi opinión profesional, como también el inspector del caso y la juez.

            Hecho y comprobado lo que quería ver con mis propias manos, los informé:

            No cabe duda que este es el cuerpo de Ángela Fortuna, como, por otra parte, habrán revelado sus huellas dactilares. Pero esta difunta persona, como intuyo que sospechan NO es ella. Es un doble suyo y, además, humano.

 

            −¿Cómo es posible que sea una copia tan exacta?

            −Los puedo introducir en la instrucción del caso si me dejan que les cuente una historia:

 

            LA FUENTE DE PROTEO

 

 

FÁBULA MORAL DE LOS INGENIOSOS E INGENUOS TROGLODITAS

 

Érase una vez que en un lejano tiempo, allá en el pleistoceno, una tribu de homínidos sapientEs habitaba una cueva, troglodita.

            Un día, el jefe Dyaus Pítar, heroico cazador y guerrero, después de ver caer de nuevo el rayo sobrE lo altos árboles, se atrevió a agarrar una de sus ramas incendiadas y consiguió llevarla a la entrada de la caverna, prendiendo una hoguera que los mantuvo calientes durante el invierno y a salvo del hambre voraz de los lobos merodeadores.

            Al invierno siguiente la tribu le pidió más fuego, pero esta vez el fuerte innovador puso por condición que, a cambio, le cedieran a él y a los hijos de sus mujeres la mitad de la recolección y de la caza almacenada.

            Al año siguiente pasó lo mismo, y Dyaus Pítar pidió la mitad del resto de los víveres.

            Y así una vez y otra.

            Pero un muchacho llamado Prometeo, observando ingenioso cómo antes del rayo siempre había nubes oscuras que se juntaban, trató de hacer lo mismo que ellas con dos piedras semejantes y saltaron unas chispas con que pudo prender la pira protectora.

            Dyaus Pítar, el jefe, con un subterfugio, lo secuestró y lo abandonó atado una roca para que lo devoraran los lobos y los buitres.

            Llegó el peor de todos los inviernos y volvió a pedir la mitad de la despensa para él, y los hijos de sus mujeres.

            Nadie murió de frío.

            Al final -todos-, de hambre.

           

           

FÁBULA MORAL DE LOS HEROICOS EMPRESARIOS

 

Tenían tanto dinero que siempre querían más, y se lo sacaban a sus trabajadores, que producían sus riquezas.

            Con el tiempo, tras de tanta explotación, los pobres empleados, todos, murieron de hambre.

            Y, entonces, ya no les sirvió para nada su dinero, y se tuvieron que ponerr a trabajar ellos, los patrones, para no morirse de hambre.

 

 

FÁBULA MORAL DE LOS ESCLAVOS FELICES. Variación sobre la inmensa ópera de Arriaga.

 

Pasaban cada vez más hambre, frío y necesidad, y cada vez lo pagaban todo más caro, pero eran felices, porque para ellos sólo era importante su patria, que era la más grande.

            Cuando llegaron los bárbaros, ninguno de esos muertos de hambre (y frío y necesidad) tuvieron fuerzas para defenderla.

 

 

FÁBULA DEL PUEBLO DE LOS TONTOS

 

El tonto del pueblo del Pueblo de los Tontos gozaba de una virtud superior: no podía disimular, a diferencioa de su pueblo, su profundo cretinismo.

            1º lo eligieron alcalde, y luego lo elevaron a gobernador electo de la región.

            Y hay quien dice que es el próximo favorito a la candidatura a la presidencia del gobierno de la Nazión y el Estado.

 

 

CONSPIRANOIA (Mensaje último y sumario de La Fuente de Proteo).

 

La paranoia es después de todo un arma defensiva.

            El exceso de confianza nos hace vulnerables y, además, es, para mí al menos, evidente que existe una conspiración contra la mayoría de la Humanidad, articulada por un consejo psicópatas superrricos que no constituyen ni el 1% de la misma.

            Y no son humanos. No pueden serlo, porque sus intereses son contrarios a los de la Humanidad en su conjunto.

            Y si son tan inhumanos lo mismo son hasta de origen extraterrestre.

 

 

FÁBULA MORAL DEL PARÁSITO CONSCIENTE

 

Érase una vez, unos dicen que en una isla perdida en no se sabe qué océano, otros que en un remoto planeta, hubo una sanguijuela, aunque otros dicen que era garrapata, otros que piojo o pulga e incluso hay alguno que lo describe como un extraño ejemplar de una especie de vampiro extraterrestre, en fin, algún tipo de parásito, que había nacido, por causa de una mutación o una malformación genética, con una terrible desventaja respecto de sus congéneres: tenía conciencia moral y tendía a darse cuenta de la maldad de sus acciones y hábitos alimenticios.

            Sólo tenía 2 opciones, pensó. O sigo haciendo injusto daño y matando a mis víctimas, o muero de hambre.

            Trató de optar por la 2ª, pero cuando el hambre le apretaba y acuciaba no tenía fuerza de voluntad suficiente como para no satisfacer su necesidad de nutrición.

            Y, acto seguido, se despreciaba y odiaba tanto a sí mismo, que volvía al primer intento, hasta que caía en su falta por 2ª vez.

            Por fin, como consecuencia de sus irregulares costumbres alimentarias, murió, no sin antes haber engendrado una criatura que heredó su defecto.

            Pero el descendiente, que había visto y comprendido el sufrimiento de su progenitor, no estaba dispuesto a pasar por lo mismo, e inventó una medicina que la salvó de su mal, y que aquí en la Tierra, o en los continentes, la solemos llamar Mentira.

            Pero el grado de sofisticación del invento del parásito fue mucho mayor que el de mero embuste. Se dio al autoengaño sistemático, con añadidura de proyección, y empezó a culpar a sus víctimas de estar parasitándolo a él.

            Cundió el ejemplo.

            Y hay quien dice que su mal es ctan ontagioso que, o bien atravesando el espacio en algún meteorito de hielo, o a través de la atmósfera, ha infectado a muchos seres humanos que no han desarrollado defensas inmunológicas contra esa clase de peste.

            Suelen esos infectados llamar sanguijuelas, parásitos o vampiros a sus médicos y demás personal sanitario, y elogiar a la clase parasitaria por su bondad.

            Popularmente se les reconoce como fachas.



FÁBULA MORAL DEL MALA-BESTIA

 

Hubo una vez, hace mucho, muchísimo tiempo, seguramente allá en el pleistoceno, una brutal criatura depredadora y carroñera que se hizo dueña del los prados y herbazales que cubría la región que hoy ocupa el desierto del Sahara.

            Cuando, no sin culpa de su actividad, la hierba dejó de dar alimento a los herbívoras, aquella bestia emigró a más fértiles parajes.

            Y pobló, y despobló, la haz del planeta.

            Los más débiles de esa especie monstruosa se dieron cuenta de, si seguían así, como hasta entonces, acabarían acabados todos, porque terminarían con todo posible sustento.

            Se rebelaron contra el Macho Alfa, y lo encerraron en una profunda mazmorra.

            Y se feminizaron, y empezaron a ser cada vez menos brutales, a base de cuidarse de no dejar escapar a la Fiera.

            Así, mientras consiguen mantenerla en la reserva, o, domesticarla, pueden progresar y mejorar su calidad de vida, aplicando el Derecho, la Justicia y la Equidad.

            Por no con parca frecuencia algunos especímenes no consiguen retenerla bajo doma o confinamiento, y se escapa de la oscura caverna, y es la Bestia la que lo domina a ellos.

            Y, entonces, estalla la Involución. Y la Desigualdad. Y la Opresión. Y la Explotación inhumana de los desposeídos por el Monstruo.

            A esa cueva enrejada en donde los sensatos reprimen a su monstruosa Bestia los psicoanalistas la llaman Inconsciente.


FÁBULA MORAL DE LAS REVOLUCIONES FRACASADAS

 

Cuentan los cosmólogos actuales que hace unos aproximados 14.000 millones de años toda la masa del universo se encontraba presa de su propia gravedad en lo que llaman una  Singularidad, un punto de volumen 0 y densidad infinita, del que ninguna pluralidad tenía fuerzas para escapar, dada su aplastante opresión. Un día, o un instante, no se sabe por qué, aquella no-cosa de omnipotencial energía, estalló, y su onda expansiva persiste todavía, y es ella la que permite y anima nuestra existencia. Aquello fue la 1ª Revolución

            Cuentan los biólogos actuales que hace algo más unos aproximados 4.000 millones de años la energía y la materia, pese a su dinamismo, eran inánimes. Un día, no se sabe por qué ni cómo, ciertos átomos de carbono se combinaron de de cierta especial manera, y surgieron las células de la vida. Aquello fue la 2ª Revolución.

            Cuentan los paleontólogos actuales que la atmósfera de la Tierra primitiva, hace más de 3.000 millones de años, era irrespirable -para nosotros, Un día, ciertas células se organizaron de una manera alternativa como cianobacterias fotosintéticas, y empezaron a inspirar anhídrido carbónico y expirar oxígeno, lo cual dio lugar, con el tiempo, a a organismos que sobrevivían respirando este gas antes venenoso. Aquello fue la 3ª Revolución.

            Cuentan los científicos cognitivos, que hace más –acaso mucho, muchísmo más de unos 60.000 años no existía la conciencia inteligente en el ecosistema planetario. Un día, unos ciertos organismos de la especie de los homínidos crearon un instrumento de indicación, designación, representación, clasificación e identificación de los objetos de su experiencia, el lenguaje, y empezaron a tomar conciencia de sí mismos y su mundo. Aquello fue la 4ª Revolución.

            Cuentan los antropólogos que hubo un tiempo, hace unos 11.000 años, en que toda la naturaleza estaba es entado de estable salvajismo silvestre. Un día algunos homínidos, que se dicen Sapientes, inventaron la domesticación de animales y plantas. Esa Fue la 5ª Revolución.    

            Cuentan los historiadores  y los filólogos que hubo un tiempo, hace unos 6 o 7.000 años, en que no existía la filosofía ni la ciencia teórica. Un día, no se sabe muy bien por qué, pero lo más seguro es que fuera por necesidad de reforzar la memoria  mediante un métodos exo-psicosomáticos a fin de poder mejorar la administración de los excedentes producidos por la ganadería y agricultura, algunos hómines sapientes inventaron la escritura, para registro de existencias, y ello redundó en la cantidad de información que se ofrecia a sus mentes para su manipulación, y crearon la literatura y la historia, y la literatura histórica del pensamiento y la sabiduría. Esta fue la 6ª Revolución.

            Cuentan los sociólogos que hubo un tiempo, hace unos cientos de años, en que las clases aristocráticas oprimían a las demás por sistema. Un día, tuvieron lugar, casi seguidas, la Gran Rebelión en Inglaterra, la Guerra de la Independencia de los USA, y la Revolución Francesa, y la Industrial, que han configurado el mundo en que vivimos. Todas son ingredientes de un ola que podemos considerar  la 7ª Revolución

            Y cuentan también que hubo una 8ª Revolución, la Bolchevique, en las Rusias, que fracasó.

            Desde entonces cuentan los cuentistas que toda revolución es mala.

            Y, conservadores -de sus privilegios, y sólo de eso (no están interesados en conservar ni la Naturaleza que nos sustenta a todos-, se hacen de oro a costa de los crédulos y necios que odian a los enemigos de sus enemigos. Los que nos plantean la necesidad de una 9ª. Para seguir existiendo.

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