viernes, 16 de febrero de 2024

Colofón. Poemas del sinfín.

I.         Creemos -y creamos en- un mito
-mas no en sentido literal: la letra
mata al espíritu de todo escrito,
como en las leyes cuando un juez perpetra
de los delitos el peor delito:
            la prevaricación que a la justicia
traiciona en pro del reo delincuente
por ser de su partido. Qué pericia
interpretar la letra en diferente
sentido al de su espíritu, y sevicia.
            Alude a un ser real toda figura
poética, y especialmente el tropo.
Es mi búsqueda oscura una aventura
sin fin, y a ver, de paso, en qué me topo,
del ser más hondo que es de más altura
            que lo que dicta la experiencia diaria:
se lo ha llamado siempre Dios y, al menos,
es tan figura como imaginaria
la materia que explica lo que denos
por percibir con nuestra maquinaria
            del sentido común. Igual que antaño
amé a un bella que hoy encuentro fea,
libremos al Amor de todo engaño
y amemos la Bondad de toda Idea
utópica y, de paso, a ver. Que el daño
            pasado es experiencia, y el futuro
se puede aventurar cuando se siembra.
Sin ello no hay cosecha, y es seguro
que otra vez se hará Mal si no se miembra
el yerro de la Historia, y sin apuro
            se corrige. Mas teme al cambio el tonto
que se guía por un concepto viejo:
el Dios de los Ejércitos. Me monto,
por ende, un nuevo mito, que perplejo
dejará a más de uno: venga pronto
            a la conciencia el Numen en Figura
poética que apunte al Referente
más Real que, por vero, ignora el cura
que siempre favorece al delincuente,
que, aun electo, se yergue en dictadura,
            con el injusto juez. No lo es el Numen
que habla en la Voz de la Conciencia opresa
por la insidia egoísta, y se la sumen
persiguiendo al apóstol como presa
por decir la verdad, cuando el cardumen
            de ambiciosas pirañas al profeta
traiciona por caníbal y lo tira
al váter por desecho. Y el planeta
sigue en manos de dioses de mentira,
que ya no sirven a ningún Poeta.
 
II.        Si lo es de verdad. Como la misma
materia, que es figura literaria,
y se refiere a lo que nuestra crisma
encuentra que es común a tanta varia
cosa u objeto, ahora mal sofisma,
            nos hace falta nueva otra figura,
la de la formación que nos in-forma
y formó la materia -y la basura
humana que con todo se conforma
por miedo a estar peor que con la usura
            del plutónico caco, dicho banco
o capital y, cómplice, la Iglesia
que se puso de parte del dios Franco,
que fue un Satán con mucha hiperestesia
ante la justa ley, que echó al barranco.
            Significó materia la madera
para la construcción en primitivo
latín, y por sinécdoque lo que era
la base de las formas, relativo
reflejo que el cacumen saca fuera
            de sí y proyecta en la sustancia, informe
sin ellas. Yo propongo otra figura
que aluda a lo que hace que este enorme
Universo consista, y en futura
orientación nos guíe en inconforme
            formación de este mundo, que se muere.
Llámese Dios o Numen, aun ateo
siendo, es la Lumbre, porque se refiere
al Misterio Que Crea, y Prometeo
es su envïado, el héroe a quien le hiere
            el águila de Zeüs Dios, tirano
que se opone al progreso de las Evas
y Adanes, que castiga por humano
deseo de saber. Fuera de cuevas
el troglodita caza lo que a mano
            se le pone o rastrea, y ve su lanza
metáfora del rayo que fulmina
al árbol de los frutos, y su panza
llena allá en las alturas que camina,
su polvo, nubes, levantando, en danza
            que imitaron, pidiéndole la lluvia:
todas esas imágenes son rancias.
Podemos darle forma con la gubia,
tallando una sustancia de sustancias,
hallando por su lumbre la más rubia.
            En ello estoy, que es simple el ateísmo
por solución para Lo Más Complejo.
Lo numinoso siempre ha sido abismo,
que no podemos ver con nuestro espejo.
Por lo demás, a mí me da lo mismo
            lo que diga el ateo o el creyente:
ambos se quedan cortos. Y estoy solo
casi, por eso. Pero cierta Fuente
nos ha creado como brilla Apolo.
No puede ser que el solo inteligente
            lo sea yo. La Nous, en el Inicio
ya latía en potencia, en energía
potencial. Y se hizo. Y ese juicio
éste sensato. Lo otro nadería
y soberbia de un seso en desperdicio.
 
III.      Canta a su amor el bardo, y es legítima
temática la suya; yo lo he hecho
cuando vivía en su constante epítima.
Sobrio ya canto al cósmico Derecho
de todo ser, hundido en su marítima,
            oceána ignorancia de lo Justo,
la Justa Proporción, con su simétrica
ocultación, que crea el gran disgusto
del mundo y de la Historia. Con obstétrica
técnica doy a luz el más robusto
            tropo de seso figurado: una
Metáfora total -totalitaria
jamás-, el Demos puro que Fortuna
propicia unido contra la dïaria
mentira -que se traga, más cabruna
            que el gran Plutón del aquelarre en jefe
de tanto mequetrefe y su cobarde
temor al porvenir, y el mequetrefe
que, acólito de su ego, a lo que arde
y más calienta se une: Que me befe
            de su nïhilidad es de pizarra
y manüal. Mas ése es vulgo, Demos
aún no, porque de parte de la guarra
se pone corrupción, y sí podemos
impedirlo: soltaos de la amarra
            y navegad al horizonte al Numen
por asíntota: no haÿ nada nuevo
cara al sol, y es más negro que el betumen,
y va a acabarse de cascar el huevo
planetario, biosférico, y su albumen
            se derrama y se fríe, o cuece -el crimen
de leso ser, salvo el mendaz y el carca,
que se agarran al Dios con que redimen
su injusticia, del ántrope, que abarca
y funda su Poder. Que aunque sublimen
            su acción omisa de pensar en quienes
no son ellos, son unos miserables
más que los míseros de bien sin bienes
que siempre están tirando de los sables
porque no tienen otra, y son rehenes
            de su pobreza e ignorancia, a tientos
con el mito del Todopoderoso
en seso literal, a ciegas, lentos
de evolución, si adoran al coloso
por imagen de Aquél, que a los violentos
            en contra de la ley pone en la calle,
y así al derecho culpe el vulgo ignaro
por víctima de hipnosis, y así estalle
la bomba detonada, por el paro
sin paga, cuando pierda el gobernalle
            el piloto siniestro, un Palinuro
del Numen, envïado por, oculto,
tal Santo inadorado, que un futuro
de harmonía desea aun al estulto
que lo ignora y fusila contra el muro
            de su lamentación. Contra el desastre
característico de siempre, hübo
siempre una fuerza de creación, y un Sastre
que cosía los rotos, que ya estuvo
aquí más de una vez, pero ese lastre
            de la incomodidad ante lo extraño
de la verdad lo hundió en su sepultura,
y aun así, si aún vivimos hasta el año
presente es de milagro, por sutura
de sus hilos y aguja en este paño
            de la egoïcidad que los excluye
de la tribuna de la plebe: el Numen
figurado lo envía, y lo construye,
materia en forma de poeta, lumen
de la supervivencia, que hoy obstruye
            el fasci-capital. Es la Justicia
verdadera, Razón de Ser, Derecho
por otro nombre, que su culto inicia
contra el ídolo falso del provecho
del egoísta ego que nos vicia.
 
IIII.     Cantemos al Amor, pero que sea
Universal también, no solo el propio,
que Éste es el Dios de vero, y una Idea
que a través se vislumbra del escopio
del verbo meneado, aunque marea.
            Porque hay cosas Sagradas todavía
o deben serlo, si ya no. Y el vate
las ha de ver, si la Igualdad es vía
de su figura máxima: el empate
de 2 entes en fina alegoría
            metafórica, o símil, que compara
su diferencia y crea esa figura;
y la figuración ya es cosa rara
por realismo excesivo, que supura,
que nada inventa ni descubre, tara
            de la imaginación. Porque es realista
quien cree ciegamente en las realia
-cosas reales, en latín-, y vista
tiene poca el cegato, y represalia
al que ve, por fantasma ilusionista:
            Más allá del real, de estrecho coso,
como no ve, nos dice que no hay nada.
Pero hay cosas que aquí son sólo el poso
de la real verdad. Y con la espada
se da el, eterno, bruto, su reposo.
            Pero Diosa está ahí, mi Amor la inventa
o la descubre, aunque no crea en dioses,
por desfase de todo lo que tienta
lo Sacro, que ella siente, o son sus poses
materialistas lo que tiene en cuenta.
            Pero es ella mï ángel, un aspecto
de la Numen, que anima al Cosmos, ancho
cada vez más, y no es un ser perfecto.
Con ese ser de amor mi ser ensancho,
por mor de hacerme, amante, su dilecto.
 
V.        Variación sobre una idea de Hubert Reeves
 
            Se dice que este Cosmos que se amplía
creando espacio entre galaxias muerte
ha de sufrir de frío -o de entropía
máxima-, cuando deje de ser fuerte
por falta, al fin, de térmica energía.
            Pero, mientras su ensanche continúe
-y ahora parece ser que se acelera-,
que ese punto final se perpetúe
yéndose siempre más allá, en espera
sin fin de su Godot, y que así actúe,
            con diferencias siempre de sus grados
térmicos, es probable, y sea eterno.
Hay tiempo de que todos los Estados
sepan gestarse por un buen gobierno:
sin corrupción. Si en la corriente hay vados
            -si no, es asunto del que traza puentes,
que dijo Eliot, y ella es un dios pardo-,
podémonos volver inteligentes,
y no como hasta ahora, cuando el bardo
canta a su ombligo, en sombra de pudientes
            de fieros dientes, que les dan pan y agua
mediante premios, si es que no disiden,
porque si sí, les hunden la piragua
inundando su fragua, y no presiden,
aunque un impermeable alguna fragua
            hermético proteja su trabajo
de forja del lenguaje con martillo
y yunque, y no se vea, o su badajo
no se escuche por gracia del carrillo
eólico de bluf, como un marrajo
            de extinción en peligro, si no muta.
Pero tenemos tiempo por delante.
La vida individual es prostituta
que vende el ego para ser gigante.
Pero espíritu es todo, y diminuta
            esa egoidad, no importa: el fuerte soplo
de un Eolo mayor anima el Alma
del Universo, y a su ser acoplo
mi copla en su fortuna y en su calma,
mientras que tallo con verbal escoplo
            la amorfa masa que sin forma es blufe
o flatus vocis: cuando el tiempo pase
y ya ni se perciba el magno enchufe
que alumbra las galaxias, que por base
su gravedad (re)tienen, y no atufe
            a quemado su cuerno de fusible,
tiempo habrá habido de inventar ingenios
que se nutran de espacio, combustible
que al principio nos lleven, como genios
que hacer presente sepan lo imposible:
            resucitar, viajando al tiempo ido
en que éramos un ego, y que se integre
hagamos en el otro del Sentido
de la carrera cósmica, ya alegre
-tiempo a vista de pájaro habrá sido
            la eternidad (Altolaguirre)-, como
así fue en el Principio, allá en la pira
del Arjé en el Big Bang, en donde el Homo
preexistía in potentia. Y si es mentira
todo principio antrópico, y me como
            con guarnición mi yerro, al menos supe
no perder la ilusión, de que se vive,
y no sólo de pan. Y, si me escupe
el bárbaro ideológico, diatribe
cuanto quiera: mi orgullo es que no cupe
            en su conformidad, que yo conforme
no estuve con su aciago conformismo
y me di propia forma que conforme
-diáfora-, desde el seno del abismo,
rebelde, el gusto de un pensar enorme
            por brava enormidad. A quien le baste
su ombliguez, mis respetos, yo el ombligo
busqué del todo, por genial contraste
con la normalidad, y fui testigo
de un no sé qué que queda, aun ido al traste.

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