I. Yo no soy un poeta de mi tiempo.
No me vendo al postor que os empobrece:
Ése que deseáis os siga empo-
breciendo, porque amáis al Amo. Rece
el impotente cuanto quiera: caso
no hace el Poder al pobre: su fin solo
es él mismo, y librarse del ocaso
periódico que sufre, porque el dolo
que es inherente a él -y antes se pilla
que, tal se dice, a un rengo- y lo desgasta,
por robar del cepillo, y se cepilla
con el de carpintero, y se desbasta.
Y el cepillo lo atrapa del membrillo
y la trampilla pilla el luengo miembro
manüal, cuando escapa como un pillo
pillado en su pillaje, y yo le miembro
que lo elegimos para libertario,
pero no libertino y poderoso
dictador disfrazado y arbitrario,
nunca demonio ni Yahvé celoso.
Ved cómo se cambiaron de chaqueta:
Los franquistas se hicieron populares;
y, si fueron sociales los poetas,
sólo hablan de tardes y de bares.
Y del tiempo, y de amores a sus gordas
y grandes famas, vacuos de talento.
Proliferaron como hormigas sordas.
Y sus poemas se los lleva el viento.
No quedará ninguno. Los de cauda
serán primeros. Y tendrán la herencia
de la Tierra. Por más que el mundo aplauda
al Falso. Cuánto colman mi paciencia,
eligiendo al Contrario, si un gobierno
ha gobernado justo, en beneficio
del pueblo llano, y ese pueblo al cuerno
lo manda de su Dios en sacrificio
en pro del Amo, el Sinvergüenza, el Capo,
el Embustero y el Traidor, de Diestro
que al Siniestro reduce con el Trapo
Nazional en su morro, por secuestro
de la enseña que nada nos enseña
que no se sepa el que el reverso mire:
quien no ve a su través, cegado, sueña,
y quiere que lo oprima electo el dire.
Deberíamos todos en el coro
cantar en harmonía polifónica
un cántico total que el meteoro
trajera del Cretácico, en harmónica
polifonía, selectivo para
parásitos temibles por lagartos;
pero parece que quien lo acapara
todo no tiene hartura: estamos hartos
de tanta escoria, y aguantarse toca,
escoriada la piel por tanta lija
censoria y segregaria, de la boca
de roca fría de Eco, y cata pija.
Insolidaridad se llama ese
oficio de egoísmo que el provecho
propio único mira, aunque profese
su fe, de labia afuera, en el derecho
humano, si, en el fondo, es de derecha
-directa en el hocico competente.
Su privilegio apoya con su estrecha
visión de lo real, que nunca siente.
Mucho aullar de su amor, y sólo ama
su fama, que en la cama mama, esputa
y ciega con el brillo de su fama
de llama fatua al lerdo esclavo en gruta
platónica. La realidad -Idea
inclüida, y su praxis, Trina-, fría
se la trae y pendona, y se la mea,
para cantar solo de sí, en su umbría.
Y el Rebaño le sigue. Y es un Lobo.
Y bala torpes y endecasilábicos
versos profesos del patrón más bobo,
y se retratan, ecos, antirrábicos.
Y hay que indignarse hasta rabiar, y dignos,
así, sentirnos, y valientes, retos
afrontar, en batalla con los signos,
y no empeñarse en ser analfabetos,
de la anal fabulilla de los gases
con disfraz de suspiros, nauseabundos,
que parecéis sentir en los detrases
o ayeres, por querer ir de profundos.
Y no te des por aludido, y canta
con más rigor, y déjate de moda,
que el Campo no es de Amor: no tu garganta
se conforme, debajo de la coda
del Dios, Diablo con cara de Poeta,
o Hacedor, que no creas que algo crea.
No le importa qué pasa en el planeta:
De poesía tiene puta idea.
No me vendo al postor que os empobrece:
Ése que deseáis os siga empo-
breciendo, porque amáis al Amo. Rece
el impotente cuanto quiera: caso
no hace el Poder al pobre: su fin solo
es él mismo, y librarse del ocaso
periódico que sufre, porque el dolo
que es inherente a él -y antes se pilla
que, tal se dice, a un rengo- y lo desgasta,
por robar del cepillo, y se cepilla
con el de carpintero, y se desbasta.
Y el cepillo lo atrapa del membrillo
y la trampilla pilla el luengo miembro
manüal, cuando escapa como un pillo
pillado en su pillaje, y yo le miembro
que lo elegimos para libertario,
pero no libertino y poderoso
dictador disfrazado y arbitrario,
nunca demonio ni Yahvé celoso.
Ved cómo se cambiaron de chaqueta:
Los franquistas se hicieron populares;
y, si fueron sociales los poetas,
sólo hablan de tardes y de bares.
Y del tiempo, y de amores a sus gordas
y grandes famas, vacuos de talento.
Proliferaron como hormigas sordas.
Y sus poemas se los lleva el viento.
No quedará ninguno. Los de cauda
serán primeros. Y tendrán la herencia
de la Tierra. Por más que el mundo aplauda
al Falso. Cuánto colman mi paciencia,
eligiendo al Contrario, si un gobierno
ha gobernado justo, en beneficio
del pueblo llano, y ese pueblo al cuerno
lo manda de su Dios en sacrificio
en pro del Amo, el Sinvergüenza, el Capo,
el Embustero y el Traidor, de Diestro
que al Siniestro reduce con el Trapo
Nazional en su morro, por secuestro
de la enseña que nada nos enseña
que no se sepa el que el reverso mire:
quien no ve a su través, cegado, sueña,
y quiere que lo oprima electo el dire.
Deberíamos todos en el coro
cantar en harmonía polifónica
un cántico total que el meteoro
trajera del Cretácico, en harmónica
polifonía, selectivo para
parásitos temibles por lagartos;
pero parece que quien lo acapara
todo no tiene hartura: estamos hartos
de tanta escoria, y aguantarse toca,
escoriada la piel por tanta lija
censoria y segregaria, de la boca
de roca fría de Eco, y cata pija.
Insolidaridad se llama ese
oficio de egoísmo que el provecho
propio único mira, aunque profese
su fe, de labia afuera, en el derecho
humano, si, en el fondo, es de derecha
-directa en el hocico competente.
Su privilegio apoya con su estrecha
visión de lo real, que nunca siente.
Mucho aullar de su amor, y sólo ama
su fama, que en la cama mama, esputa
y ciega con el brillo de su fama
de llama fatua al lerdo esclavo en gruta
platónica. La realidad -Idea
inclüida, y su praxis, Trina-, fría
se la trae y pendona, y se la mea,
para cantar solo de sí, en su umbría.
Y el Rebaño le sigue. Y es un Lobo.
Y bala torpes y endecasilábicos
versos profesos del patrón más bobo,
y se retratan, ecos, antirrábicos.
Y hay que indignarse hasta rabiar, y dignos,
así, sentirnos, y valientes, retos
afrontar, en batalla con los signos,
y no empeñarse en ser analfabetos,
de la anal fabulilla de los gases
con disfraz de suspiros, nauseabundos,
que parecéis sentir en los detrases
o ayeres, por querer ir de profundos.
Y no te des por aludido, y canta
con más rigor, y déjate de moda,
que el Campo no es de Amor: no tu garganta
se conforme, debajo de la coda
del Dios, Diablo con cara de Poeta,
o Hacedor, que no creas que algo crea.
No le importa qué pasa en el planeta:
De poesía tiene puta idea.