viernes, 29 de septiembre de 2023

Autorretrato apofántico, I.

I.         Yo no soy un poeta de mi tiempo.
No me vendo al postor que os empobrece:
Ése que deseáis os siga empo-
breciendo, porque amáis al Amo. Rece
            el impotente cuanto quiera: caso
no hace el Poder al pobre: su fin solo
es él mismo, y librarse del ocaso
periódico que sufre, porque el dolo
            que es inherente a él -y antes se pilla
que, tal se dice, a un rengo- y lo desgasta,
por robar del cepillo, y se cepilla
con el de carpintero, y se desbasta.
            Y el cepillo lo atrapa del membrillo
y la trampilla pilla el luengo miembro
manüal, cuando escapa como un pillo
pillado en su pillaje, y yo le miembro
            que lo elegimos para libertario,
pero no libertino y poderoso
dictador disfrazado y arbitrario,
nunca demonio ni Yahvé celoso.      
            Ved cómo se cambiaron de chaqueta:
Los franquistas se hicieron populares;
y, si fueron sociales los poetas,
sólo hablan de tardes y de bares.
            Y del tiempo, y de amores a sus gordas
y grandes famas, vacuos de talento.
Proliferaron como hormigas sordas.
Y sus poemas se los lleva el viento.
            No quedará ninguno. Los de cauda
serán primeros. Y tendrán la herencia
de la Tierra. Por más que el mundo aplauda
al Falso. Cuánto colman mi paciencia,
            eligiendo al Contrario, si un gobierno
ha gobernado justo, en beneficio
del pueblo llano, y ese pueblo al cuerno
lo manda de su Dios en sacrificio
            en pro del Amo, el Sinvergüenza, el Capo,
el Embustero y el Traidor, de Diestro
que al Siniestro reduce con el Trapo
Nazional en su morro, por secuestro
            de la enseña que nada nos enseña
que no se sepa el que el reverso mire:
quien no ve a su través, cegado, sueña,
y quiere que lo oprima electo el dire.
            Deberíamos todos en el coro
cantar en harmonía polifónica
un cántico total que el meteoro
trajera del Cretácico, en harmónica
            polifonía, selectivo para
parásitos temibles por lagartos;
pero parece que quien lo acapara
todo no tiene hartura: estamos hartos
            de tanta escoria, y aguantarse toca,
escoriada la piel por tanta lija
censoria y segregaria, de la boca
de roca fría de Eco, y cata pija.
            Insolidaridad se llama ese
oficio de egoísmo que el provecho
propio único mira, aunque profese
su fe, de labia afuera, en el derecho
            humano, si, en el fondo, es de derecha
-directa en el hocico competente.
Su privilegio apoya con su estrecha
visión de lo real, que nunca siente.
            Mucho aullar de su amor, y sólo ama
su fama, que en la cama mama, esputa
y ciega con el brillo de su fama
de llama fatua al lerdo esclavo en gruta
            platónica. La realidad -Idea
inclüida, y su praxis, Trina-, fría
se la trae y pendona, y se la mea,
para cantar solo de sí, en su umbría.
            Y el Rebaño le sigue. Y es un Lobo.
Y bala torpes y endecasilábicos
versos profesos del patrón más bobo,
y se retratan, ecos, antirrábicos.
            Y hay que indignarse hasta rabiar, y dignos,
así, sentirnos, y valientes, retos
afrontar, en batalla con los signos,
y no empeñarse en ser analfabetos,
             de la anal fabulilla de los gases
con disfraz de suspiros, nauseabundos,
que parecéis sentir en los detrases
o ayeres, por querer ir de profundos.
            Y no te des por aludido, y canta
con más rigor, y déjate de moda,
que el Campo no es de Amor: no tu garganta
se conforme, debajo de la coda
            del Dios, Diablo con cara de Poeta,
o Hacedor, que no creas que algo crea.
No le importa qué pasa en el planeta:
De poesía tiene puta idea. 

martes, 26 de septiembre de 2023

Ateología, III

 b)        Un poema modista me conmueve
el órgano más íntimo. Mis tripas
retortijones sienten y le llueve
a mi váter su mundo, y es que flipas
            con la manía esta del poema
que cuenta una experiencia, o su recuerdo,
trivial por obvia o, por pamema, mema,
como que mola ibérico el gran Cerdo
            -ídolo del Pepillo, con su triunfo
astuto y trepa que lo vuelve bardo
(se cree) porque, asido al tren o de un Fo-
llón al ascenso en ascensor, petardo
            a la altura lanzado, nunca estalla,
pero destella en medios (espejismo
telemediático de la canalla,
que da más de lo mismo). Da lo mismo
            la verdad, el dolor del semejante,
que él no sufre y, al cabo, qué le importa:
“Eso a mí no me afecta”: qué elefante
que, en su pocilga vítrea, se desnorta.
            ¡Ha vuelto Campoamor -pero sin rimas-
y Campoosorio! a este Camposanto
y ha triunfado en las sórdidas tarimas
de la Universidad. Ay Dios, qué espanto
            si ayudas a medrar hasta tu Pedro
y sus llaves al vacuo de semántica
(o al político ruin que sólo el medro
propio busca en su escala anti-romántica),
            que, si es romántica, es neo-sensiblera
(no anti-neo-libertina), de la plata
a favor, u hojalata que a la vera
va de la vera vara, y da la lata,
            y se pretende oro, y es un baño
sólo de pan endurecido y pocho
de moho y humedad que ablanda hogaño
con mimética facha de Pinocho.
            Siempre apoyas al Tuyo: al Sinvergüenza.
Al honrado deshonras, y en la gloria
vive Ignorado el Diablo que Dios venza
otra vez, por desgracia, con victoria
            del endiosado enano, que entusiasmo
jamás sintió, o endiosamiento, propio
del romántico auténtico, que orgasmo
tiene con Diosa, con su telescopio.
            Y estamos deshonrados los de Ideas
nunca ideológicas, sino Ideales:
Libertad, Igualdad, Justicia, Deas
de nuestra Trinidad, que subnormales
            encuentran feas, segregando al sabio
que las intuye y las predica, excusas
poniendo de vejez en formas -“Fabio,
la esperanzas cortesanas…”-, que usas
            para urgentes, siniestros contenidos
nuevos, o esos de siempre, siempre en falta
de recuperación de los olvidos
del ganador malvado, quien se esmalta
             la historia en propio pro. Góngora estuvo
maldito por retórico, y un genio
fue que aún permanece, y aun lo subo
al merecido cielo, si el proscenio
            lo ocupa un Gil. Ni Lope ni Quevedo
ni Jáuregui supieron verlo. Laso
aún estaba de moda y daba miedo
tratar de superarlo: vaya atraso.
            Después de tanto verso libre y suelto,
volver a las estrofas y a las rimas
mi reto fue y, de pronto, me vi envuelto
de inconsideración. Como me mimas
            como Madre, mi Eco, mi Logía,
Diosa maldita, Diabla -la asonancia
entre los consonantes es mi vía
nueva a Ti (que no nota el Sin-sustancia
            o ve como defecto), yo te invoco,
Trinidad femenina, para el parto
Tuyo de Ti en la Tierra, Tú, Theakoko,
Justicia Solidaria: dame cuarto
            y cuartel contra el Cártel de la droga
que al inocente con hipnosis duerme:
Ya esta bien de esa prosa que está en boga.
Espabila a la gente, y no se amuerme
            nunca más. Y este flujo serventésico
de puro atrevimiento al fin entienda.
Que dejen ese pimple de anestésico.
Y que mala se acabe la jodienda.

martes, 19 de septiembre de 2023

Triunfante rendición, III

 III.      Franco en Pepe Voz vive. Vive Stalin
en un partido único ¡poético!
Un fascista equivale a un pro soviético
que hace, traidor, totalitaria malin-
            terpretación de Marx que, al menos, bienin-
tencionado, acusó a las altas clases
de opresoras; igual que quiso Lenin
que cada miembro obrero de las bases
            en la Administración por turno alterno
se implicara y, que luego la costumbre
de hacerlo todos a la llana cumbre
los elevara del autogobierno,
            extinguiendo el Estado, y en su sitio
ubicarse. No pudo ser: la masa
no es responsable y queda, como el Titio
del mito, bajo el César, en carcasa
            de cadenas y buitres: no entendía
la libertad: no sabe estar sin mando
y allá el oportunista fue sumando
influencias y alzó su jerarquía
            exclusivista: a todo competente
purga en su Unión, y la unidad desune.
Por la espalda su cuerno deja en frente,
y clava, y da de lado, y se lo pune
            con abstención el bajo, a quien no importa
que venza el Monte Ultra: es el castigo
merecido, aunque al dúplice testigo
el miembro se le acorte -o se lea corta
            su carne del cañón sin alma, obstrusa,
(sic)-, y a su pueblo oferte como blanco
para el fuego reflejo de  la ilusa
masa afanosa de que vuelva Franco
            cabalgando en Babieca. Y, así, como
cunde el campal ejemplo, los del Monte
a que tira la cabra, al Aqueronte
nos mandan con Mercurio, con su plomo.
            El chanchullo se montan, y el montaje
se creen que los sube a superhombres
y, ejerciendo un mafioso bandidaje,
en lista negra escriben cuantos nombres
            ven rivales. Anulan los derechos
en su coto sin linde a los distintos.
Qué habremos progresado. De devintos
nos quieren y deshechos, y desechos.
            Si uno fuera un fascista, comprendiera
la razón del paseo, y los fusiles
-o plagios del caído-, pero viles
ya hay que ser par echar a un Trotski fuera.
            Que siempre he sido demo-comunista.
tras la curva cerrada del carrillo
después de que rompiera, europeísta,
su nexo con su Stalin, armadillo
            desalmado: en su costra se protege
eliminando almas en sus purgas,
que todos son en su capricho murgas,
y decide quién es o no es hereje.
            Pero en España el eurocomunismo
y en Francia o en Italia libertario,
demócrata se hizo, un cataclismo
viendo en la Bestia del totalitario.
            Entonces, así pues, ¿por qué esa tirria,
si soy su igual? ¿O no? ¿Porque yo soÿ
demócrata, y no voy en su convoÿ?
¿O por saber del brillo ante su birria?
            Tanto cantar de amor, y de amor sabe
nada más que del suyo. Que el humano
hacia la Humanidad qué mal le cabe
en su guardilla al rúbeo ultramontano.
            Seguidlo, sé que os gusta, os da lo vuestro
que sabéis único entender: no alcanza
el ególatra a ampliar la lontananza
que le podría abrir otro maestro.
            Y no aprendáis sino lo que se siente
en vuestro viejo corazón verrugo:
Si es Cupido  su esputo, es que nos miente
y pasa, al sacudiros del -sub- yugo.
            Debemos recrearlo, darle anchuras
y hondura y entidad, que salve obstáculos,
y libre al -sub- sumido en sus tentáculos,
y hacerlo sabio para ver a oscuras,
            y alzarlo al iris, superar montes
y horizontes, pactando una alianza
que, por encima de los horizontes
sobre los montes, rehaga la esperanza.
            Mas para tal hay que arrumbar la inquina
de la medrosa envidia en la basura,
y unirnos de una vez con la bravura
de un amor creador, no de vitrina.
            Mientras no sea así, y la Mandataria
Autoridad la libertad obstruya
con su falange por totalitaria,
nunca habrá quien se salga con la suya,
            excepto el Zar, tronado por el trueno
del poetillismo del común, cobarde
que se queda sin rayo en vano alarde
sentimental demente, y escaleno
            por norma y regla. No me basta el basto
sentir, si es sinsentido consentido
de crío irresponsable en fatuo fasto
nefasto, que jamás dejó su nido,
            y en faldas maternales de montaña,
como aguilucho pía por su oruga,
y, preso, nunca se dará a la fuga
de su propio Poder ni su artimaña.