Siberia propia
Isabel Pérez Montalbán
Invierno propio
Luis García Montero
Suprime al disidente, que por su nombre nombra
las cosas -y aun la tuya, allá en tu Solus Ipse.
Impide su progreso -no vaya a hacerte sombra-
y ponle zancadillas -no sea que te eclipse.
Eleva la pirámide y, mientras dura, aplasta
a todos los extraños, y luego purga a propios,
y, dirigente único de la soberbia casta,
vigila a todo el mundo con largos telescopios.
Apóyate en tus siervos, a quienes das tus migas
de falsa gloria en vida -y, en muerte, sólo muerte.
Te ayudan a cargarte las fuerzas enemigas
y luego los traicionas, si al fin te has hecho fuerte.
¿Por qué la convivencia del propio y el extraño
te sabe tan amarga? ¿Te aterra el Otro: esperas
que pueda superarte? Y así con autoengaño
te blindas, engañando, y todo cuanto quieras
obtienes. ¿No hay más vías que el golpe por la espalda?
Y ¿piensas que lo haces por nuestro bien? Casado
contigo sólo eres. Tu deuda no se salda,
porque no tienes nada que sëa tuyo, dado
que tu inconsciente sabe que lo robó tu horda,
y en tu parcela egoica, ridícula, de medro
ladrón, tu carne fofa aplasta porque engorda.
Y así las llaves quieres del Cielo como Pedro,
y mandas al infierno a toda competencia
que pueda desplazarte a tu Siberia impropia.
Y no te da vergüenza, porque no tienes ciencia
de ti, porque tu Delfos no está sino en la Inopia.
Quien quiera verlo mira que mientes y te mientes.
Y quien no quiera verlo te tiene por modelo.
Si un día vieras lúcido tus rasgos evidentes,
rodando acabarías con náuseas por el suelo.
Tú sigue como siempre. No puedes otra cosa
hacer a tal altura. “¿Verdad qué es? Muy poco:
seamos de mentira” -y sigue tu babosa
rastrera caminando sobre su propio moco.
Enano como eres, para sentirte grande,
hiciste tu montaje superlativo de ego.
“En mi soberbio imperio que nadie se desmande.”
Qué pobre diablo soÿ: al lado tuyo, un lego.
El coro de los grillos que loan
tu planeta
total el eco -o plagio- te aplauda y te celebre
y activamente ignore la fuente y la poeta,
y achántese la greÿ, no vaya a ser que quiebre.
Bardillo tras del premio por su obediencia ciega
defienda la estrategia de tal inteligencia
de agencia de diseño que dicta el estratega,
colaboracionista, a ver lo que se agencia,
que así es el Mono Insapiens: un fiera en el rebaño
que imita al perro lobo que cree macho alfa,
pero ante el cual se humilla, y expulsa al que extraño,
no vaya a ser que el pobre se quede sin alfalfa.
Humanidad: te falto, por ser yo más humano
que tú, que casi nada lo eres y, a pesar de
lo mismo, me procuro tu bien. Contra el tirano.
(Qué lástima que seas tan lerda y tan cobarde.)