lunes, 9 de mayo de 2022

UN POLO PROPIO

Siberia propia

Isabel Pérez Montalbán

 

Invierno propio

Luis García Montero

 

Suprime al disidente, que por su nombre nombra

las cosas -y aun la tuya, allá en tu Solus Ipse.

Impide su progreso -no vaya a hacerte sombra-

y ponle zancadillas -no sea que te eclipse.

            Eleva la pirámide y, mientras dura, aplasta

a todos los extraños, y luego purga a propios,

y, dirigente único de la soberbia casta,

vigila a todo el mundo con largos telescopios.

            Apóyate en tus siervos, a quienes das tus migas

de falsa gloria en vida -y, en muerte, sólo muerte.

Te ayudan a cargarte las fuerzas enemigas

y luego los traicionas, si al fin te has hecho fuerte.

            ¿Por qué la convivencia del propio y el extraño

te sabe tan amarga? ¿Te aterra  el Otro: esperas

que pueda superarte? Y así con autoengaño

te blindas, engañando, y todo cuanto quieras

            obtienes. ¿No hay más vías que el golpe por la espalda?

Y ¿piensas que lo haces por nuestro bien? Casado

contigo sólo eres. Tu deuda no se salda,

porque no tienes nada que sëa tuyo, dado

            que tu inconsciente sabe que lo robó tu horda,

y en tu parcela egoica, ridícula, de medro

ladrón, tu carne fofa aplasta porque engorda.

Y así las llaves quieres del Cielo como Pedro,

            y mandas al infierno a toda competencia

que pueda desplazarte a tu Siberia impropia.

Y no te da vergüenza, porque no tienes ciencia

de ti, porque tu Delfos no está sino en la Inopia.

            Quien quiera verlo mira que mientes y te mientes.

Y quien no quiera verlo te tiene por modelo.

Si un día vieras lúcido tus rasgos evidentes,

rodando acabarías con náuseas por el suelo.

            Tú sigue como siempre. No puedes otra cosa

hacer a tal altura. “¿Verdad qué es? Muy poco:

seamos de mentira” -y sigue tu babosa

rastrera caminando sobre su propio moco.

            Enano como eres, para sentirte grande,

hiciste tu montaje superlativo de ego.

“En mi soberbio imperio que nadie se desmande.”

Qué pobre diablo soÿ: al lado tuyo, un lego.

            El coro de los grillos que loan tu planeta

total el eco -o plagio- te aplauda y te celebre

y activamente ignore la fuente y la poeta,

y achántese la greÿ, no vaya a ser que quiebre.

            Bardillo tras del premio por su obediencia ciega

defienda la estrategia de tal inteligencia

de agencia de diseño que dicta el estratega,

colaboracionista, a ver lo que se agencia,

            que así es el Mono Insapiens: un fiera en el rebaño

que imita al perro lobo que cree macho alfa,

pero ante el cual se humilla, y expulsa al que extraño,

no vaya a ser que el pobre se quede sin alfalfa.

            Humanidad: te falto, por ser yo más humano

que tú, que casi nada lo eres y, a pesar de

lo mismo, me procuro tu bien. Contra el tirano.

(Qué lástima que seas tan lerda y tan cobarde.)


 

miércoles, 4 de mayo de 2022

A MÍ

 A mí los marginados. Solitarios

no puede hacerse la menor justicia.

A mí poetas como estradivarios.

A mí los que detestan la impudicia.

            A mí los perseguidos sin motivo

justo, ignorados por valientes, sabios,

a mí los liberados del estribo,

el bocado y el freno, los de labios

            silenciados en redes por la Araña

cazadora con trampas y censura,

a mí los que sin mímesis ni maña

desobedecen a la dictadura

            de esta mimetizada democracia

que sin su camuflaje el truco muestra,

a mí la inspiración, a mí la gracia

de la palabra oculta, la maestra

            línea que sigue el mito que revela

la verdad, la belleza, lo que es justo,

que son lo mismo, a mí quien se rebela

ante el dogma oficial, a mí, incombusto,

            el fogoso reidor de la ironía,

el crítico sin miedo, el que le planta

cara al embuste, y el que no se fía

-y le ahogan el grito en la garganta-

            de lo que digan medios que supremos

se creen por ser bajos y de arrastre,

a mí los que sabemos que podemos

evitar el endémico desastre

            de lo real, a mí el antiguo estilo

de un lenguaje que ordene al pensamiento

a ver lo cierto, como pesa un kilo

una justa balanza, los sin cuento

            y mucha narración de lo que pasa

para cambiarlo con la idea nueva

y sus conceptos: hoy abro mi casa

y el corazón a quien dejó la cueva

            de Platón y ve a Iris, y el mensaje

de paz de la alianza y un futuro

como presente, a mí los del coraje,

y cuantos me recuerdan en el muro.

            En mi 64 cumpleaños

os felicito yo con mis deseos

más leales, a mí los más extraños

diferentes. A mí los Prometeos.

lunes, 2 de mayo de 2022

EL VIEJO TRAJE DEL EMPERADOR

Y “El rey no trajo el traje”, dijo el niño,

jugando con ingenua su videncia.

Pero esta vez no se atendió aquel guiño

de la santa inocencia.

            Sólo el de pura sangre puede verlo:

nadie lo ve y, empero, el mundo todo

lo finge ver. Y negro al blanco merlo

llaman, y el torpe apodo

            quiere decir lo que judío antes,

en tiempo de los nazis, el dïablo,

candidato a la cámaras. Cervantes

lo dijo en su Retablo,

            mucho antes que Andersen. La gorda

vista se hace, y se arma y, por desarme

indefensos, nos tira por la borda,

pirata, y ni un adarme

            nos deja del pastel, que da a sus moscas,

ni de la mosca, y al barranco empuja

al que distingue novas entre foscas

sin visor, con su aguja

            de marear que borda, porque el Pseudo

es Señor de la gleba que cultivas

y desprecia tu mérito: en su feudo

no caben almas vivas

            rebeldes, de sí propias, y las muertas

son de Gógol: las compra el personaje

aprovechando la ocasión de ciertas

cesiones del usaje

            estatal. Y está tal cada más muerto

vez -qué hipérbaton-, y ésta cada uno

recibe -y calambur- por vate cierto,

que el más mendaz y tuno

            se lleva al propio huerto lo de ambos

y lo parte con propios, y morcilla

nos da a los nunca suyos, ditirambos

acaparando, y pilla

            el chorizo süelto el botín, vuelto

-la diéresis lo marca- a sus andanzas

de patente corsaria en verso suelto

que llaman libre, chanzas

            irónicas del medio, y aun sarcasmos

sardónicos, inflándose pez globo

gordo del aire nuestro -los pleonasmos

valgan-, y a su alto arrobo

            a mano armada -aliterando- sube

como la espuma: nunca aquí se fuma

la mala pipa de la paz que estuve

ofreciendo a su espuma

            por una común causa de relieve

mayor que la escritura: la justicia

para la mayoría. Dijo breve

con escasa pudicia

            alguna afirmación que luego falsa

resultó, porque hïzo lo contrario:

en pro del bien común no está en su salsa.

Es el mejor, por ario,

            aunque vaya de rojo. Purpurante

será porque supura por marisco,

el múrice, fenicio, mareante,

o peñasco, o pedrisco

            -y polipotes, que de muchos potes

y botes chupa. Pero nadie observa

que no se ve su traje de empelotes

ni ve mala su hierba.

            Pero así es esta vida. Solo medra

aquí el astuto, el sinvergüenza, el cínico

en el peor sentido, en el de Fedra,

que acusa ante el Domínico

            de su falta lasciva al casto Hipólito,

su presa bajo piedra; el Rey Teseo,

su padre, es quien lo pune, y no es insólito

caso tan ruin y feo.

            Hay derecho a ese cuento que se narra

cada cual a sí mismo -se deprime

si no- pero el maltrato de la guarra

frustrada no es sublime

            jamás o del medroso del desbanque

que en todas partes teme al enemigo

que no lo es, y acaba en el estanque

su corriente de frigo

            estropeado, y le salen sabandijas,

y ha de aferrarse al puesto como yerro

apoyándose en fuerzas más canijas

con lealtades de perro.

            El poder hace pupa, porque atonta,

y al sin mérito más, si lo detenta.

Sin él me arriesgo a no dejar impronta

y, aun así, no me tienta

            ni tampoco la fama, dada a cama

como pública hembra, y transitoria.

Nunca he querido ni poder ni fama,

sino estar en la gloria.