lunes, 15 de julio de 2024

Neo-pan-psiquismo (Comentarios líricos)

… las propiedades microfísicas son conscientes, en algún sentido relevante de la palabra “consciente”. O bien se combinan en estructuras conscientes más grandes, como nosotros, o bien están relacionadas mediante algún tipo de relación de emergencia con experiencias conscientes sólidamente fenoménicas. Se trata de dos formulaciones diferentes del panpsiquismo, pero ambas están comprometidas con la presencia de la conciencia a un nivel fundamental.
J. Acacio de Barros y Jorge Montemayor, “Mentalidad cuántica. Panpsiquismo y panintencionalismo”, en Shan Gao (Ed.): Conciencia y mecánica cuántica.
 
(Al margen de Ecología de la libertad, de Murray Bookchin.)
 
 
I.         La realidad nuestra conciencia crea,
y viceversa, en conexión profunda.
Y somos inconscientes de lo fea
que solemos hacerla y nauseabunda
por mala fe y por no tener ni idea.
            La consciencia es la causa del colapso
de onda de -probables- superpuestos
estados diferentes: Como restos
de un acto creativo (de un re-lapso
bajo el dogma nihilista), gesta tiestos
            añicados de ser: Entre las partes
mínimas de materia de distintos
rasgos, contrarios inclusive, artes
(amandi) extrañas neuro-laberintos
cerebrales construyen que, en descartes
            de probabilidades objetivas,
crean la carta actual. Mutuas creaciones:
lo que nos hace hacemos, diosas vivas
nos parimos tras mutuas gestaciones.
Y madre es el espíritu: Si activas
            lo que te activa, todo ha de de ser uno.
Materia: un sólo aspecto del gran alma
de todo, y todo es alma en su oportuno
recíproco crear, cuando se empalma
alma con alma en nexo siempre ayuno
             de inexistente nada. La semilla
del varón, solo mecha, quién la prende:
Una partenogénesis, que brilla
con la explosión que la conciencia enciende
en esta misteriosa maravilla.
 
II.        Ella, Espíritu, sopla donde quieres,
y no queremos sino el mal ajeno.
Es bendita entre todas las mujeres
por parir el Amor. Créese bueno
lo que dictan nihilistas luciferes,
            no el Lucifer que es Venus, astro nuncio
de neo-auroras de conciencia. Pero,
si hacemos caso del pagado anuncio
propagandístico, no del Lucero,
que en este comentario me os pronuncio,
            no tendremos remedio: el animismo
preliterario, que llamó salvaje
este cónclave del automatismo
en que vivimos, venga ya su ultraje
saliendo de la ciencia, aun no lo mismo
            siendo que entonces: era necesario
pasar por el destierro de la Tierra
para volver a su matriz, calvario
para el renacimiento, que le aterra
al terrorista del Poder, vicario
            del capital ladrón de la masiva
posesión de los cúmulos, de obreros
el producto, que siguen su deriva
de devoción ritual a los Dineros
que le da el plusvalor a quien los priva
            de sus derechos, dándole su pago
al criminal en cargo, el juez incluso.
Ya no el poeta quiere ser un mago
y el encanto ya está fuera de uso,
y nos sufre el planeta como estrago,
            y nos auto-estragamos, por ilotas
consentidos sin seso, que a la Esparta
notable sin nobleza con sus botas
dejamos que nos pise, y a la carta
tramposa revotamos (sic) pelotas.
 
III.      No se agrede a una Madre, ni a ninguna:
es feo. Biennacidos de su seno
y con Amor cuidados, de quien puna
nuestra inocencia torpe con su trueno
radiante, radio-activo de lobuna
            severidad con los menesterosos
indefensos corderos, nos protege
en su cueva ventral, y a fieros osos
duerme, y enciende el fuego, no al hereje,
sino al hogar, si a veces sus rabiosos
            hartazgos de nosotros su castigo
nos dan, porque el corsé técnico aprieta
y el humano es mal hijo y su enemigo.
Ella se pierde en busca del poeta
que cante su razón como testigo.
            Siempre la herimos, pero ahora tanto
que hay riesgo de extinción. Ella renace
pero quizás nosotros no, y lo canto.
Toda plaga elimina que amenace
su pervivencia, y somos una, y cuánto:
            Nos deja libres, a nuestros caprichos
insensato de críos, que desteta.
Y vamos a acabar con nuestros nichos,
y en ellos, enredados al planeta.
Y es que ha criado, en vez de humanos, bichos,
            bestias de orgullo y de soberbia: ¡dueños
de la Creación!, han dicho los patriarcas
expoliadores de su vientre, en sueños
malos, reales hechos, por los carcas,
que se creen gigantes por pequeños
            y acomplejados. ¡A sangrar la enjundia
de su sexo, violando toda leÿ!,
por el juez empezando, inverecundia
inmoral. “Cicatera” el de la grëy
guardián te dijo, y eres Dama Abundia.
 
IIII.     Sin ti no somos nada, un espejismo
del vacío; contigo, el cosmos todo.
Inspira al insensato, y a mí mismo,
Y volvamos a ti codo con codo:
danos tu alma, Madre: el egoísmo
            atomizado anula, y como hermanos
buenos hagamos paces y justicia
y libertad de todos -de tiranos
únicamente no. Que nos auspicia
el Ültimo Profeta los pantanos
            de la putrefacción. Y nadie escucha.
El círculo es vicioso, y se repite.
Siempre lo mismo. Pero ahora achucha
el Mal su vuelta al cero, y lo permite
el Patrón que se hincha y que se embucha.
            Y queremos salvar a nuestros hijos
y nietos: no hay derecho a que no viva
ninguno en ese mundo de canijos
canes falderos que a su Dogo giba
(eufemismo) le enseñan, y a los pijos
            de jaurías guardianas, y otras hierbas
nocivas y cizaña entre los bajos
trigales que en su suelo crían, cuervas
que ciegan. Su trabajo son trabajos
precarios que nos dan con sus catervas
            de inacabables horas sin registro,
que esquilman tu regazo, y ya nos dueles
a algunos demasiado -y que un ministro
con público dinero pague teles
y polis y hasta jueces, con el sistro
            batido por los tontos, para infame
difamación de sus rivales zurdos
que luchan por su pueblo. Y éste lame
la bota que lo aplasta, por sus burdos
sesos lavados. Deja que proclame
            mi protesta al silencio: inspira, inspira
tu solidaridad en estos críos
que ha malcrïó el Patricio, y que la pira
se apague del suplicio, y nuevos bríos
animen la extinción de su Mentira.
 
V.        Muéstranos tu Verdad. Que nos preocupe
y ocupe su defensa, y danos Gracia,
la tuya, del erial cuando se tupe
de verdor. Salva nuestra democracia
si alguna vez la hubo, y que se agrupe
            el pueblo a su favor, que ahora pasa
de la ola de crímenes legales
que nos abate, que es tan solo masa
y vulgo, y hazlo demos, porque tales
están los tiempos, que su viento arrasa.
            Porque nos falta espíritu de lucha.
Y arrestos, y hay temor ante el arresto,
pues que se arresta a la inocente chucha
que ha ladrado por justa, y yo protesto
también ladrando, y muerdo la babucha
            del pachá, que es de acero, y no lo nota,
que es mucho lo invertido en su blindaje,
engañando al ingenuo que lo vota.
Pero tú estás aquí en el maridaje
matrimonial de la conciencia, rota
            nunca más, ni escindida de tus pechos:
volverás animada, aun si no hay vuelta
para la humanidad, por sus derechos
no saber defender -hay tanta suelta
bicha alimaña... Dichos son los hechos.
 
VI.      Decir que la Natura tiene alma
es igual que decir que es subjetiva,
y es, no solo un objeto, para enjalma
de domada una bestia subversiva
bajo el domino técnico. La palma
            uno con sola mano en propia jeta
dándonos, si con 2 la herimos, dura,
creyendo solo que es materia quieta,
sin ánima y sin vida, y se tortura
hasta la extenuación -que esa es la meta
            del santo Patrïarca, que es un diablo
que explotador la viola-, y si es sujeto,
abriga su conciencia del retablo
tras la tramoya, si es que no interpreto
mal a su físico. Con ella me hablo
            al observarla y oigo su mensaje:
Ten alma y, animándote, tu cántico
entona con audacia y con coraje
aunque te quedes solo: el mundo cuántico
que nos funda es consciente en ensamblaje
            con tu conciencia, y ella es quien elige,
de entre probables, realidades obvias
que en su fondo se fundan. Y me aflige
que elijamos tan mal: sentimos fobias
por la justicia ecuánime, y nos rige
            un afán egotista que al vecino
manda al infierno actual de la potencia
inicua  selectiva del indino
arconte -es arcaísmo- que sentencia
a muerte a todos, salvo a él, cretino
            en su refugio a salvo, pues no mira
que, si mata a los siervos, su abundancia
no será sostenible. Y aun se aíra
con los pobres rebeldes, de sustancia
anímica, que pulsan esta lira.
            Decir que la Natura es el sujeto
que nos percibe en su conciencia nuestra,
es decir que podemos al cateto
poderoso, vulgar por la fenestra
echar a que eche un ojo, como un reto
            audaz, al otro, al que ignoró hasta ahora
su rácana codicia, y vea cómo
lo malhace, y corrija, sin demora,
porque ya llueve demasiado plomo.
Tal mensaje nos manda la Señora
            de Todo, nuestra Madre. Y él se tapa
con dedos las orejas, y el ombligo
se mira, y no ve el alma que lo empapa
ni quiere oír su voz, y se le digo,
y el dedo se le cansa, y se las grapa.
 
VII.     Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
                               Borges
 
            Solo no existe un Dios, y es el del mono-
teísmo, Sobre Natural. La Madre
existe, sacra Diosa, en su descuadre
del marco estrecho de este pobre mono
que no tiene ni perro que ladre:
            el ser humano, que a su igual me ladra
por guardián, y le enseña los caninos,
y se saca a sí mismo los tocinos
al servicio del amo de su cuadra
o su pocilga, propia de porcinos
            que esperan la matanza en su pasiva
crïanza, por su falso y solo credo:
la bondad de los malos -por denuedo
tozudo. La maldad le es atractiva,
porque le importa la justicia un bledo.
            Y se deja juzgar por el injusto
que lo condena a ser mera canalla,
perrilla que le da: no da batalla
sino a quien quiere la equidad -combusto
en la hoguera de herejes-, la vitualla
            dejándose robar por carestía
abundante inducida por avaro
el mercader, que cobra en demasía:
Subiendo precios a capricho, es raro
que sienta la más mínima empatía.
            Los otros a su modo y en su grado
dioses también existen, como mitos
o metáforas de algo que no es dado
al azar (humanados, sus delitos
cometen abusivos, aunque al hado
            se someten). Los crea nuestra Parca,
que es el carácter, que podemos, dando
un giro, recrear, al remo en barca
contra corriente, bajo el sabio mando
del piloto mejor, nunca el patriarca,
            porque todo es plural, en superpuestos
estados varios a la vez y a una,
en varia libertad (de todos -de estos
mandones solo no, de gran fortuna,
a que venera el pobre, por enhiestos
            en su soberbia y despectiva cima,
aupados por el bajo con trabajo
precario, y obstinado, de la sima
fundamental, que escupe su gargajo
a quien lo eleva -y tiene en baja estima-
             con su marea -y alta a los de altura,
en donde los sujeta su ignorancia
inducida por la telebasura-).
Parece que quien goza de abundancia
es ídolo de fanes sin cultura
            política, la media casi entera
del vulgo. Siempre nos traiciona, al podio
erguido, el poderoso, y no se altera
de vergüenza. Lo mueve solo el odio
-ama al Poder- hacia la masa obrera
            que lo mantiene arriba, magüer pierda
el derecho jurado por su hocico.
(Qué harto me tiene ya esa falsa izquierda
que a la auténtica vende; y con el Rico
o sus secuaces pacta, y con su Cerda,
            por transitiva propiedad, que roba
la salud a su pueblo, el cual se mata
entregándose, ovejas, a esa Loba,
o cerda-loba, de cloaca rata,
más mala que la bruja de la escoba).
            Dice no tener dios, y es el plutónico
Hades el suyo; el mercader Mercurio,
dios de ladrones lo es también. Demónico
endiosado, como un  fetiche espurio,
promueve idolatría a lo inarmónico,
            y nos desequilibra la balanza
de la Justicia que mostraron ciega
por imparcial, y que se toma a chanza
el juez venal, que pasa de la griega
diosa Diqué, porque él llena su panza
            con mucha vista, en pro de tantos francos
franquistas y retrógrados de altiva
fe en sí mismos y en nada más que en bancos
que los currantes salvan. Y esa criba
que selecciona pajas -no son mancos-
            a perder echa el grano en su graneros
de granadas dispuestas al ataque
del indefenso falto de dineros,
que es además el que padece achaque
o imputación impune, estando en cueros.
            Solo no existe un Dios: el monolítico
del Poder -en que creen los impúdicos
del alma pornográfica- Apolítico
fascista. Puede ser que sean búdicos
los veros, o antes los del paleolítico,
            naturales espíritus -o “vientos”,
que tal significara esa la palabra:
Lo invisible sentido en sentimientos
-de piel- por caros muertos, sin macabra
visión, ánimas ya, vivas, y alientos
            en animales respetados, sacros,
pues les daban sustento, de Natura
pródiga y generosa, en simulacros
sacrificiales adorada pura
o virgen siempre selva, en sus lavacros
            regenerantes, Diana, de primicias
de colecta. Caín hizo su oferta
incrüenta a Yahvé, cuyas delicias
hacían carne y sangre recién muertas.
Rechazó sus verduras, y a injusticias
            y crímenes dio paso con su peso
pesado desigual, en su romana
caprichosa, negándose al progreso
de la cultura agrícola, tirana
su voluntad omnímoda y sin seso.
            Era un celoso Dios, como le dijo
a Moisés en el Nebo. Y esos celos
contagiaron el mundo, ya canijo
por la perra avaricia de los cielos
super Natura, y aunque vino el Hijo
            del amoroso Padre, la exclusiva
del carnívoro mono sobrevive
en la inconsciente mente posesiva
del Patriarca. La Madre en mi lo escribe.
Por él, no va a quedar bicho que viva,
            porque, sin vegetales, cómo caza
la fiera a los herbívoros, si han muerto.
por pauperización. Y la rapaza
raposa, qué gallinas, si no hay huerto.
Y el sindiós cada vez más amenaza.
            Solo no existe un Dios: el que lo puede
todo, y no quiere nada sino a él mismo,
y crea el Universo para adrede
ser temido, flotando en el abismo:
A invento del Patrón, ay Madre, hiede.
 
VIII.   Oración a la Madre Naturaleza
 
            Perdónanos, gran Madre, el gran pecado
de nuestros malos tratos. Generosa,
genérate de nuevo, y al Estado
ponlo al servicio nuestro; al de la Cosa
Suya, nunca otra vez, que siempre es dado
            al apoyo de Capos de esa Mafia
propietaria del mundo, que acumula
las riquezas de todos: Abulafia
no hay que ser para ver cómo especula,
a sus cábalas dado. Y en tu pafia
            isla en que fuiste nata de la roja
sangre celeste y de su nata o semen
acoge nuestro ruego: aoja, aoja
al belicismo, qué no sé qué temen
sus secuaces, si nadie nos arroja
            ni su obús ni su bomba, y las ayudas
a las guerras ajenas ya bastantes
son: para qué matarnos tanto Judas
que traiciona al Amor. Son los mangantes
del Poder quienes nunca abrigan dudas
            de que las guerras hacen el agosto
para su inverso capital en armas,
que la muerte enriquece a bajo costo.
Ya prenden las hogueras con sus tarmas
y mecha al polvorín, por ser angosto
            su canal de empatía con el bajo
al que explota con inmisericorde
tenacidad, hasta morir. No trajo
el Hijo paz: su Iglesia desde el borde
final del IV se tornó en marrajo
            ciclópeo del infiel, y en asesina
de herejes y de brujas. Pero vives
aún -aunque te atraca y te domina
el simio sapiens, que hasta hoy concibes
de tu seno, y te doma, y ya camina
            a su aniquilación-, y una esperanza
nos das: Una conciencia en lo profundo
de entrambos nos anima, aunque, a la usanza
de la modernidad, ingrato el mundo
no te conoce ya. Mientras avanza
            en progreso, también involuciona
al vasto yermo, díscolo pupilo
que no se sabe ver mala persona,
y de Ariadna ha perdido el sabio hilo.
Perdona, y sálvanos, Madre, perdona.
 
IX.      Y líbranos del dictador asedio
del ladrón que nos priva de comunes
servicios estatales: nuestro predio
vendido es por la red de los impunes
criminales en cargos, con el medio
            comprado a todas luces -que quien vota
a los nazis no tiene, porque piensa
por medio de consignas. En la inmensa
mayoría o la media, que es devota
de titulares falsos de la prensa
            de esta Camorra en el Poder, inspira
sensata lucidez, y vea cómo
la timan si se traga la mentira
de que lo justo es malo, en claro asomo
de su pecera opaca al sol, por lira
            a escala de Bethel, que informa, al menos
más que sin bit alguno, si no pulsa
tu espíritu en sus nervios: aquí henos
tan a gusto en el Mal y su convulsa
opresión de injusticia con los buenos.
            Así no vamos a ninguna parte:
no tenemos futuro si nos faltas
y nos puede arrasar el estandarte
del Marte nuclear. Miras más altas
a escalar hacen falta, para darte
            una ocasión de verbo y paz. Y solo
un grupo pacifista clama al cielo
y a la tierra, y denuncia el terco dolo
de que un peligro acecha, por un pelo,
y no que lo provoca el protocolo
            del negocio boyante de Occidente,
que quiere guerra. Guerras siempre hubo,
pero no te dañaban. Se nos miente
para asustarnos con el fiero tubo
del cañón colorado por caliente
            de un fantasma enemigo, y el impuesto
de guerra recaudar, para más rico
hacer al que lo es, con vuelo presto
del alma del ingenuo o el pez chico
a fauces del pez gordo, a quien detesto
            por su egotismo ruin, que nos desprecia.
Y nuestro precio es caro, si barato
para él. El planeta de alopecia
empieza a padecer, y el timorato
teme a los justos y no al vil, facecia
            sin gracia y vieja y mala. Solo Gracia
puede haberla contigo, en ecológica
visión de paz de sana democracia
y no esta ruina clepto-demagógica,
y arte de no informar, o mal, falacia
            y fraude que defrauda, y depaupera
más al pobre currante, que ni pisos
para vivir alcanza, y su nevera
nunca está llena, porque los Narcisos
lo ven feo, y no importa que se muera,
            contento con su Bruja de los Cuentos,
caníbal de inocentes, pues su hechizo
padecen, y los creen, tan contentos
como críos malcriados, que al Chorizo
adoran, que  le saca, y sorbe a tientos
            la sangre -con el seso-, las mantecas:
subyugados están y satisfechos,
gruñendo a protectores de sus secas
-por saqueadas- arcas, y derechos.
Dales el soplo de tus bibliotecas,
            y que entiendan por fin que, si tus zarpas
y colmillos sangrientos son un signo
tuyo, también tus ubres, bajo carpas
de fronda exuberante y tu benigno
cuidado maternal. Sopla en las arpas
            y liras de los vates tu mensaje
de un futuro de paz posible y justo,
si dejamos las guerras, y el coraje
ponemos en su contra, y del augusto
del imperio, plural en su ensamblaje
            único pro ganancia de metálico
financiero tacaño e infecundo,
y su ánimo invasor viejo y vandálico,
violador con ariete bestia y fálico,
a ver si de una vez se arregla el mundo.
 
 Y X.    (Envío)
 
            Cada conciencia, al contemplarse, crea
un cosmos que es su doble, cuya onda
expansiva pervive y que menea
un plectro sembrador de la odisea                                
de sus galaxias, manchas en su monda
            pureza en blanco. Cada cual su mundo
inicia desde sí, y expande en torno,
como el propio universo, del profundo
inconsciente, en un bang, como difundo
yo mismo el mío, que modelo en su horno
            y estallo en supernovas. Me conciencio
de mi Mí-Mismo oscuro y lo ilumino
y me alumbro, y me extraigo del silencio
con el son de la estrofa y me sentencio
a penas que me encuentro en mi camino.
            La depresión y la ansiedad, al verme
lo mal que me he montado mi miraje,
al no saber trepar, por larva o verme
sin su metamorfosis, que se duerme
sin sus laureles, ya largometraje,
            me agobian sin pudor, y me sofoca
su hielo grave, hundiéndome en el fondo
de la sima so peso como roca
planetaria, y naufrago, como toca
a un Titánic atlántico, y me mondo
            cuando, al romper el fondo, al otro lado
antipódico salgo y veo esotra
realidad nunca vista de buen grado
ya, que compensa del aciago enfado
y en su seno de paz móvil me empotra.
            A veces el fracaso, que te humilla,
te da nueva visión de un cielo alterno.
Mejor que doblar siempre la rodilla
es mandar ese mundo tuyo al cuerno.
El verano se fragua en el invierno.
Abre los ojos a la maravilla.

domingo, 7 de julio de 2024

Injusticias de Juez

Quién los jueces con pasión,
sin ser ungüento, hace humanos,
pues, untándoles las manos,
le ablanda el corazón.
Quevedo
 
I.         El ser humano es bárbaro y salvaje
en su gran mayoría, y muy palurdo:
cree en dioses fantasmas y el absurdo,
y siempre está carente de coraje.
            Siente temor a lo desconocido
y al porvenir, e ignora la justicia,
y es bueno para él quien más codicia
los bienes del ajeno, por podrido
            de corrupción ladrona del tesoro
público, que llenamos los de abajo,
a base de trabajos y trabajo.
Pero él lo adora porque atiende al loro
            mediático embustero. Nadie busca
o casi la verdad, ninguna de ellas,
ya trate de lejanas las estrellas,
o el dolor de las próximas: se ofusca
            en la costumbre inmemorial del siervo
con algún poderzuelo, con que barre
para sí, y es normal que así se enguarre
en su pocilga fusca de protervo
            egoísmo de mísero: hacia el alba
señalo a Lucifer y el dedo mira,
y me toma por loco, y la mentira
de siempre prefïere, y quien lo salva
            es su enemigo, y crucifica, en cruces
de cables neuronales, por orgullo
de larva que se queda en un capullo,
por miedo al vuelo, y que se dé de bruces,
            por caída, en el fondo del abismo,
índice de un trasfondo que marea. 
No tiene ni la más remota idea
de nada, y aborrece el heroísmo
            de quien canta un atisbo de lo extraño
del cimiento de todo, que lo funda,
y a su superflua vanidad, que inunda
su visión y lo ciega con su engaño.
            Vi alguna vez la impronta del misterio,
y nadie me creyó, cuando lo dije.
También lö obvio y, pues teledirige
el capi las conciencias, mi salterio
            para mentidos sordos ideológicos
a las ideas fue: no hay trascendencia
-lo dicta el general. Ni aun en la ciencia
fundamentándome: de pedagógicos
            engreimientos, pedantes, sin derecho
a enseñar, señalaron mis indicios.
Id con Dios. Al  infierno. Desperdicios
de racionalidad, que habéis deshecho
            una oportunidad, que fue de oro,
y os disteis al Mendaz, con sus disfraces
que esconden al Fascista con sus faces
largas y duras, sin ningún decoro.
            Y el belicismo vuelve. Siempre estuvo,
pero ahora es patente. Con el Falso
idos. Que siempre habrá un fatal cadalso
para inocentes -y habrá sangre, al cubo,
            o a la potencia (del Poder) enésima.
Y existen la Bondad y la Elegancia.
Pero no las desea el alma rancia,
por verlas su manía malas, pésima.
 
II.        Y ¿qué tendrá el fascismo para el gusto
de tanta gente que lo vota en masa?
¿Querrán perder su libertad? Arrasa
todo a su paso, con el juez injusto
            a su favor, que exculpa al delincuente
cuando es de los suyos, y al honesto
persigue sin razón (y, si protesto,
me juego el tipo, porque soy decente).
            Lo nombró el Dictador, y continúa
su influjo mandatario, en connivencia
con el pseudo-sociata a conveniencia
exclusiva, y al bravo, que en la rúa
            por la equidad se desgañita, vende
y traiciona, se libra del acoso,
y el socio salvador no halla reposo.
Ese mal gusto rüín ¿quién lo comprende?
            Si hubiera un Juez Divino que, conforme
a su creencia, lo juzgare el día
de la ira… La masa esa manía
de vulgo por el mal de siempre enorme,
            que la inclina a la facha ultraderecha,
¿por qué tendrá, si a ella le es contraria?
No es sólo por la prensa mercenaria.
Me temo que le va quien la desecha.
 
III.      Pobres hombres-dïablos, pobres pobres
de espíritu, que anhelan dictaduras
e iniquidad, y pobres caraduras
enriquecidos con lo ajeno -y sobres
            con sobresueldos-, ratas de cloaca
antidemócratas, entre las heces
que nos cagan de sí, pobres los jueces
injustos que fomenta tanta Caca,
            pobre inmoralidad del apolítico
que la permite, y aun la apoya, y hoya
su senda a la Justicia: gil apoya
su desgracia. Peor que un paralítico,
            es autolítico: se pena sólo
pero no solo, pues nos hunde al resto
con su temeridad cobarde, puesto
que no calcula consecuencias, o lo
            ve todo inverso, o nunca relaciona
con ellas su elección, o le interesa
sólo el ruin beneficio de su empresa
cutre y parca, y así jamás destrona
            a quien le oprime y roba. Sin embargo,
desprecia la política, y ni sabe
lo que es eso, o no acierta con su clave,
la senda al bien común y, en su letargo
            egoísta y corrupto, no comprende
que ese bien beneficia, a él y a todos.
Necesita algún choc con electrodos
que le lave el lavado, que lo tiende,
            de su cerebro por los medios. Pobre
el sapiens que no sabe lo que hace
con su voto devoto del desguace
de su seguridad. O tal vez cobre
            un cobre por su engaño con un baño
de oricalco: Qué pobres son los ricos
o peces gordos que devoran chicos
creyéndolo un derecho, pobre engaño
            del pobre -al Tercer Mundo sus usinas,
para pagar sub sueldos, llevan, para
producir aquí paro, que no para
de aumentar, provocando sus rüinas,
            de que sólo le salva aquel seguro
público que han pagado sus impuestos,
de todos, y nos quitan, sin arrestos
de criminales, cuando el juez no es puro
            en su imparcilidad, y bien se ensucia
con el mal de su injusto partidismo
partidario del ultra y el fascismo,
artista artero de la inicua argucia.
            Pobres de todos los humanos, seres
cagados por el ego, que los ciega.
Mientras unos se esfuerzan en la briega
labradora, a los otros, luciferes
            usurpadores victoriosos, aman
como a un dios, y plutónicos, platónicos
encobados -no es falta- en electrónicos
aislamientos, se aturden, y les maman.
            Pobre de mí, que tengo que sufrirlo
sin culpa, aunque me rompa la garganta
aullando de terror a lo que canta,
en espera de un raro blanco mirlo.
            Y pobre humanidad. Hasta el poeta
canta a su ombligo y, pues, se desinhibe
de su naturaleza, y no recibe
a aquél que, universal, busca otra meta.
            Estáis equivocados. Todos, juntos,
llevados por la Ola del Atraso
Retrógrado a Reacción, salvo el payaso
considerado así por los difuntos,
            sin gracia, aún vivos, zombis, que os advierte
del yerro, urgente, con que os hierra el medio
televisto que os hace, sin remedio
cómplices de pobrezas, y de muerte.
 
IIII.     ..cuando Franco, aquel sapo Iscariote y ladrón, con su gran escuadró de cardenales y banqueros
León Felipe
 
            Cantaba aquel León “¡que viene el lobo!”
-Felipe-, y vino, y se marchó al exilio,
por decir la verdad, no tuvo auxilio,
pues no lo quiso comprender el bobo,
            e invadieron la patria moros francos
y Legión, cardenales para el necio,
-que tuvo que sufrir, propio, el desprecio
de no querer saber-, y crueles bancos.
            Su ejemplo sigo de profeta de obvio
lo que pasa y encima se nos viene,
que no funcionan máquinas de higiene
y pública limpieza, y sufro agobio,
            por el oprobio o desvergüenza plácidos
con que se sigue en las alcantarillas:
conque a mancharse con las banderillas
suyas, que sufren mis poemas ácidos.
            Nada obliga a social ser un poeta,
pero no serlo en este tiempo es grave,
pues del Estado se hunde nuestra Nave
que ya es de Locos, una marioneta
            manejadas por ópticas las fibras
del hipnotizador a sobresueldo
que aprieta el cinturón hasta el regüeldo
soltar de ardores, y ni tú te libras,
            o el que menos, que estás bajo amenaza
de gran Silenciador de la pistola,
pagado de sí mismo por la ola
de ultraderecha consentida, en caza
            del rebelde veraz. Y, mientras creces,
te empequeñece, con mordaza, y cantas
en soledad las leyes que son santas:
Libertad y Equidad, que ignoran jueces:
 
V.        Sí, Libertad, un bien de maravilla,
si no es la impune de los delincuentes
en cargos de Poder, que son los dientes
con que nos muerde el lobo de la silla
            gestatoria del mal, que es absoluta
carencia de Justicia, que traiciona
al Ideal de Paz, en encerrona
por exilio interior. Qué bien se chuta
            de iniquidad el diablo que suplanta
a Dios, para ser Uno -de mentira.
Contra la voz valiente ya conspira
hasta el montero que con su somanta
            te azuza perros de callada presa
para que la aniquile el mandatario
que lo ha nombrado mando legionario
de esta censura de tu letra impresa.
            Hay que acallar al disidente: el callo
ya me protege del siguiente endiñe.
Por ello no me callo, aunque se jiñe
en mi nación, la suya, no me callo,
            y me atengo al adviento de estar solo,
contra el viento que viene del regreso
del nazi y el fascista, anti-progreso,
y valga el polipotes, de su polo
            helado de los nórdicos de enanos
y gigantes y muertos, que congela
este cálido sur, aunque les duela
a fanáticos mismos de tiranos.
            Ay, si existiera un Dios Sol de Justicia
Cósmica que le diera un escarmiento
a estas estrellilla de su filme o cuento
polar que perdió el norte, y que propicia
            el precipicio con brutal empuje
a corrientes que van a cataratas
como asesinos propios psicopatas,
las metatonias valgan, que nos cruje
            a todos, los conformes, y al adverso:
Éste lo busca y puede que lo encuentre
en la bella moral de alguno que entre
de un remoto rincón del Multiverso.
            Pero, mi Amor, aquí nos abandonas
en la cruz, a las manos del Injusto.
Y, en la pira de hereje en que me rusto,
en las bellas que estás pienso personas
            (posposición se llama esta figura)
que manifiestan la Bondad Creativa
que Generosa nos parió, y cautiva
está del gusto por la dictadura.

VI.      Como veo no os gusta lo que os canto,
hablaré de otra cosa que os agrade,
indiferentes, más: ya nos invade
la gentil primavera con su manto
            de belleza floral: renace el mundo
como todos los años, porque rueda
sobre su centro, Amor, que nos enreda
en sus ciclos astrales, y es fecundo,
            como las selvas vírgenes y bosques:
todo renace, si su tiempo adviene;
ya que toda potencia se entretiene
en su invierno, es, pues, bueno que te enrosques
            sobre ti mismo. Porque siempre explota
lo que fuera prensado, por efecto
rebote, como el Cosmos, imperfecto,
que quiere perfección, pero se agota.
            Puede ser que, en tu marcha atrás, alcances
tu nuevo ser, si rotas sobre tu eje
puntual, da igual que abrasen al hereje
o a la bruja, ignorantes de sus trances.
            Al Poder contestaron: el que busca
encuentra -lo contrario. Busca eso
y hallarás que regresa aquel progreso
que has olvidado. Paradoja chusca:
            Si eliges líneas rectas, nunca llegas.
Hay que torcerse y flexionar el plano.
Quien quiere ser gigante es un enano.
Quien quiere ver de lejos anda a ciegas.
            Si eres gusano, métete a capullo;
solo así llegarás a mariposa
-en griego dicha psique-, o serás rosa
de espinas libertada,  o tú del trullo
            privado que te asignas. Si eres plebe,
o pueblo de tu patria, emigra al norte
y oriéntate hacia el sur. Si es tu deporte
el fútbol favorito, haz el percebe,
            tumbado en el sofá. Que muchas vueltas
da el Universo y todo vuelve al seno
de la Naturaleza. Porque el cieno
es fértil. Llegarán eras esbeltas
            si la nuestra fue gruesa -tanta grasa
engrasará el engrane de la Historia,
que nos mastica ahora y hace escoria.
Si deseas Justicia, duerme en casa.
            Y si feliz deseas ser, desdicha
búscate para el resto, que te incluye.
Si quieres ser valiente, escapa, huye.
Y si quieres vivir por siempre, espicha.
 
Y VII.    La razón Impública
 
            Me sentí fracasado a mis cuarenta
como poeta público, y entonces
no lo entendí: si modelaba bronces
con casi perfección, no había venta
            alguna de relieve; y hoy entiendo:
si invitas al Poder a hacerte envite
a muleta y espada, bestia elite,
te ignora por el corte de tu atuendo,
            porque vistes ceñido. Su ignorancia
es miedo reflexivo a hacerse cargo
de su mediocridad, y con amargo
celo se carga al mensajero, a instancia
            corrupta de primera. Yo, inocente,
creí que ser un crítico genuino
del monolito erecto era camino
que debe andar el libre independiente.
            Ahora sé que es la flecha hacia la isla
del genio de la lámpara fantástica
que alumbra talla de figura plástica,
cuando es un dictador el que legisla:
            Soledad para el raro -es caso extraño
muy normal. Porque el medio de la altura
desconfía, y así su dictadura
es sin vergüenza cuando te hace daño.
            Se da razón la cumbre que no piensa
que hace mal. Es igual en todo ego.
No haber querido ser, por necio, ciego
apaga lumbre, y penas sin defensa.
            Pero estoy satisfecho: aposté fuerte,
y perdí el juego público. No importa.
No me vale sufrir de vista corta,
ni ser cadáver antes de mi muerte.